LA VUELTA DE VINICIUS ES UN MARRÓN PARA MOURINHO

LA VUELTA DE VINICIUS ES UN MARRÓN PARA MOURINHO

Vuelve la Champions, que para el Real Madrid siempre es una buena noticia, y con ella regresa Vinicius, que ya no lo es tanto. Según la tesis de uno de los analistas más seguidos del madridismo en YouTube, el regreso del brasileño puede terminar convirtiéndose, Dios no lo quiera, en un problema serio para José Mourinho.

Parece una paradoja. Vinicius es, sin discusión, uno de los mejores futbolistas de la plantilla, y que un jugador así se convierta en quebradero de cabeza suena a contradicción. Pero el argumento de fondo, que este analista lleva repitiendo desde que se anunció la sanción de cuatro partidos, es sencillo: aun perdiendo a uno de sus mejores jugadores, el Madrid es colectivamente mejor equipo sin Vinicius que con él.

Para sostenerlo, remite a las pruebas. Los cuatro mejores partidos de la temporada, según su lectura, se jugaron todos sin el brasileño sobre el césped. El choque ante el Sevilla, la visita al Camp Nou, la primera parte en Santander y la última media hora contra el Red Bull Leipzig de hace un par de semanas, cuando Mourinho retiró a Vinicius y metió a Diomande.

Conviene subrayar que es una opinión y no un dato oficial. Los defensores de Vinicius responden que cuatro partidos son una muestra corta, que en dos de ellos el rival tampoco puso demasiada oposición y que un jugador capaz de cambiar un encuentro en una sola jugada no se mide solo por la estética colectiva. Es un debate abierto, y el propio autor admite que ojalá se equivoque.

Lo que sí parece fuera de duda es el momento en que llega el equipo. En las últimas horas, el programa «El Larguero» de la Cadena SER aseguró que los jugadores mantearon a Mourinho en el vestuario del Camp Nou tras la victoria en el clásico. El analista dice haberlo contrastado con personas del vestuario, que le confirmaron la escena, aunque matizan que no fue un manteo de los que casi golpean la cabeza contra el techo: con cierto humor, le explicaron que había que tener cuidado con una persona ya mayor.

La pregunta es por qué. Más allá del momento de camaradería, la explicación que le dieron es que Mourinho pasó toda la semana insistiendo en que el equipo ganaría en el Camp Nou, pero a condición de que le hicieran caso. Le hicieron caso, y lo que predijo ocurrió: victoria y, además, con una actuación colectiva muy completa.

Ese es el contexto en el que desembarca Vinicius. Un equipo que ha encontrado un estilo, que confía en su entrenador y que acaba de demostrar que, cuando sigue el plan, es capaz de ganar en los campos más exigentes. Justo cuando el brasileño estaba fuera.

Ahora regresa. Mourinho lo confirmará esta tarde en rueda de prensa y se espera que juegue mañana, miércoles, ante el AEK de Atenas. Tras ese partido llega el encuentro de Mestalla, el parón de selecciones y, después, la disponibilidad ya plena del jugador, una vez cumplida la sanción.

¿Qué puede hacer Mourinho? Básicamente, dos cosas: o lo mete de titular, como venía siendo hasta ahora, ya que solo se sentó en el banquillo una vez, ante el Villarreal en el Bernabéu, o no lo pone de salida. Y las dos opciones, según este análisis, tienen costes.

Si Mourinho decide que Vinicius vuelva a ser titular indiscutible, el daño colateral es evidente. Habría que quitar a Diomande, que está rindiendo a un nivel altísimo en una posición que parecía propiedad del brasileño. O bien sacrificar a Arda Güler para mover a Diomande a la derecha, o bien sentar a Bernardo Silva para pasar a Diomande a esa banda y retrasar a Güler a la base del centro del campo junto a Tchouaméni.

Cualquiera de esas tres variantes le parece una mala idea. La primera, porque mover a Diomande desde la izquierda, donde está firmando un rendimiento extraordinario y además mejora a Cucurella ayudándole en defensa, sería un error. ¿Por qué trasladar a tu mejor extremo izquierdo a la derecha, obligándole a salir hacia su pierna mala, la izquierda? Cuando Diomande regatea de izquierda a derecha, la salida natural es hacia su pierna buena, la derecha.

Sentarlo directamente tampoco entra en los planes, y el analista lo da casi por descartado. Puede que Diomande sea suplente algún día, igual que puede serlo Güler o Bellingham, que solo lo ha sido una vez en los catorce partidos oficiales del Madrid, en Elche. Pero Diomande, insiste, ha llegado para quedarse como titular y nadie le va a mover de ahí.

Si Diomande se queda a la izquierda, la siguiente pieza en peligro es Güler. Y para el autor sería casi un sacrilegio sacar del once al jugador más talentoso del equipo, su mejor pasador, justo cuando el equipo necesita pasadores porque le sobran corredores. Sería añadir otro corredor como Vinicius a costa del pasador.

Queda entonces la alternativa de incrustar a Güler en la base junto a Tchouaméni, pero eso obliga a sacar a Bernardo Silva, cuya irrupción en el once ha supuesto un cambio fundamental en el estilo de juego. Desde que está Bernardo, a juicio del analista, Güler juega mejor, Bellingham juega mejor, Diomande juega mejor y el Madrid juega mejor. Además, permitió sacar a Fede Valverde de esa zona y llevarlo a la banda, donde es un jugador absolutamente letal.

En el centro del campo, dice, Valverde puede resultar incluso dañino para su equipo, mientras que en la banda aporta muchísimo. De modo que los tres escenarios de devolverle a Vinicius la titularidad que tenía antes de la sanción le parecen negativos para el equipo.

Pasemos al otro escenario. Mourinho no lo pone de titular y lo manda al banquillo, que es lo que, según este análisis, se merece, y así se impone la meritocracia. Como Vinicius no se ha ganado el puesto y en su ausencia el equipo ha recuperado su mejor versión, se queda como suplente.

Ahí se abren dos caminos. El primero: cómo reaccionará Vinicius ante el banquillo. Es decir, qué tipo de suplente va a ser. A priori, no uno muy bueno. Ese perfil de superestrella mundial no está hecho para quedarse en el banco, y desde el punto de vista de la armonía y de la higiene del vestuario no parece una gran idea sentarlo.

Hay además otra derivada, la que llega hasta los despachos. ¿Qué piensan en la planta noble de que un jugador recién renovado, con un sueldo de 25 millones de euros netos, sea suplente? No estarán contentos, aunque entenderán que, por el bien del equipo, que Vinicius sea suplente es casi obligatorio.

Siempre que esa condición pase de ocasional a repetida, es decir, que Vinicius se convierta en el duodécimo hombre del Real Madrid, sería maravilloso contar con un revulsivo como él. Si estuviera motivado, comprometido y centrado en ser el microondas que calienta los partidos. Pero el autor duda de que el brasileño lo vaya a aceptar.

No puede predecir el futuro, aclara, pero le parece poco probable que Vinicius se comporte como Brahim, Endrick o Carlos Sp, esos suplentes ejemplares que no levantan la voz juegue uno o cuatro minutos. Este Vinicius, sostiene, no encaja en ese molde.

Mourinho, mientras tanto, ha hecho todo lo posible por recuperarlo y seguirá haciéndolo. Le da cariño. Lo dijo el otro día en rueda de prensa y es probable que lo repita esta tarde: quiere a Vinicius, lo necesita y sabe que le ayudará, pero no puede garantizarle la titularidad. Ya se lo dijo en su día a otro de los periodistas del entorno: aquí solo el escudo es intocable.

Lo cierto es que hay jugadores que, a base de hechos y no de palabras, sí parecen intocables. Mbappé ha sido titular en los catorce partidos oficiales y apenas ha cedido unos minutos. Courtois solo descansó un día por una gripe. Bellingham descansó en Elche, justo la semana del derbi. Valverde se perdió un partido al venir de una molestia muscular menor.

Es decir, Mourinho tiene intocables, pero no porque él quiera, sino porque se lo ganan sobre el césped. Y lo que Vinicius se ha ganado sobre el césped, en palabras del autor, es un sitio en el banquillo, porque su nivel actual es el de un suplente que tiene que mejorar mucho para recuperar minutos.

La opinión contraria tiene también peso, y no es menor. Quienes defienden al brasileño recuerdan que ha sido el jugador más decisivo del Madrid en las últimas campañas, que una racha de buenos partidos sin él no borra su capacidad de resolver eliminatorias y que, en una Champions que se decide en detalles, prescindir de su desborde sería un lujo que ningún entrenador debería permitirse.

Y, sobre todo, que un vestuario no se gobierna solo con tablas de rendimiento. Quien conoce el día a día de Valdebebas sabe que la gestión de egos es tan importante como la pizarra, y Mourinho es un experto en ambas cosas.

¿Qué ocurrirá mañana? Todo apunta a que veremos a Vinicius de titular. Saldrá motivado, probablemente sobreexcitado. El analista espera ver la mejor versión del brasileño, pero no le sorprendería verle una tarjeta amarilla en el minuto 20 por exceso de celo.

Deseo, además, que le lleve la contraria: que juegue un gran partido, que demuestre que se equivoca y que ponga a Mourinho en un aprieto, pero de los buenos. Aun así, concluye, con el regreso de Vinicius, mañana en Champions y inminente en Liga tras Mestalla y el parón, el Madrid y su entrenador tienen un problema.

Queda la pregunta para los lectores: ¿es el regreso de Vinicius una gran noticia para el Madrid, o habría sido incluso positivo ampliar su sanción cuatro partidos más? El debate está servido y, como siempre en el Bernabéu, no faltarán opiniones.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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