Tebas, el penalti de Mbappé y la guerra de imágenes: el debate arbitral que no se apaga

Tebas, el penalti de Mbappé y la guerra de imágenes: el debate arbitral que no se apaga

Las palabras del presidente de LaLiga, Javier Tebas, han vuelto a encender el debate entre las dos grandes aficiones del fútbol español. El dirigente, que también ocupa una vicepresidencia en la Real Federación Española de Fútbol, se pronunció sobre el penalti señalado a favor del Real Madrid en su partido ante el Racing de Santander, y lo hizo con una frase que ha corrido como la pólvora: «Yo creo que no era penalti».

Tebas, en un tono que él mismo definió como el de un aficionado, añadió que no entendía por qué no intervino el VAR. «Eso habrá que preguntarlo al presidente del comité técnico arbitral», respondió, antes de matizar que, aunque pudieran haberse equivocado, la acción parecía un error manifiesto y el videoarbitraje debía haber intervenido al menos.

La reacción en el entorno culé ha sido inmediata. Uno de los canales más activos de la afición azulgrana, Doctor FC Barcelona, ha dedicado un vídeo completo al asunto, con un enfoque abiertamente crítico con el Real Madrid y con buena parte de la prensa deportiva. Su autor sostiene que el penalti a Mbappé fue «calamitoso» y que las palabras de Tebas confirman lo que, a su juicio, lleva tiempo ocurriendo.

Es una opinión de parte, expresada con una dureza notable y sin matices. Pero conviene situarla en su contexto: la jugada ha sido discutida también fuera del entorno culé, y el propio entrenador del Racing y varios de sus futbolistas han cuestionado públicamente la decisión arbitral.

La parte más polémica de las declaraciones de Tebas, sin embargo, no fue la valoración de la jugada, sino lo que dijo sobre el caso Negreira. Preguntado por el deterioro de las relaciones entre Barcelona y Real Madrid, el presidente de LaLiga respondió que lo que le preocupa es el fondo: estirar el asunto «como un chicle». Y añadió, con una sonrisa, que ya no sabe hasta cuándo durará ese chicle.

Tebas recordó que LaLiga está personada en la causa y que acudió a la Fiscalía antes que el Real Madrid. Señaló también que el presidente madridista permaneció seis meses en la junta directiva de la competición desde que se conoció el caso, y que, según su versión, el tono del club cambió tras abandonar el proyecto de la Superliga. Hasta entonces, dijo, parecía que las circunstancias judiciales debían seguir su curso, y después «Negreira está en los vestuarios de los árbitros en todos los partidos del Madrid».

Es una frase que, tal como la recoge el comentarista, tiene una lectura clara: el presidente de la competición sugiere que la campaña mediática en torno a ese caso influye en los colegiados. El creador del vídeo va más allá y afirma que los árbitros están «coaccionados» por el miedo a la persecución del club y de su canal de televisión. Esa es su interpretación, no la de Tebas, que se limitó a hablar de un clima enrarecido.

Desde el madridismo se ofrece una lectura opuesta. El club y sus defensores sostienen que las críticas a los árbitros no son una presión indebida, sino una reclamación legítima de explicaciones, y que el caso Negreira, investigado por la justicia, es un asunto de interés público que no se puede archivar por decreto. También recuerdan que la relación del club con Tebas es tensa desde hace años, y que sus palabras deben leerse en ese marco.

El comentarista, por su parte, critica que Tebas «llega tarde» a esa conclusión y sostiene que el caso Negreira se ha usado como «cortina de humo». Reconoce, eso sí, que el dirigente es «un impresentable» al que no defiende, pero afirma que sus palabras sobre la propaganda mediática del Madrid, pronunciadas en su día, escuecen precisamente porque, a su juicio, tienen parte de razón.

Ese es otro de los puntos calientes. Según recuerda, Tebas comparó en el pasado los métodos de determinados medios afines al club blanco con los de la propaganda de Goebbels. Se trata de una comparación extremadamente polémica, que el madridismo rechaza de plano por considerarla ofensiva, y que el comentarista, sin embargo, reutiliza para atacar la forma en que, según él, se ha difundido una comparación de jugadas entre el penalti de Mbappé y otro señalado a Raphinha.

Aquí llega, quizá, el núcleo técnico de la polémica. Varios medios han puesto en bucle una imagen del penalti a Raphinha en un partido de la presente Liga, en el que un jugador del Racing le extiende el brazo contra el pecho, con el argumento de que es idéntico al de Mbappé y de que, si uno fue penalti, el otro también debía serlo.

El autor del vídeo rechaza esa comparación de manera tajante. Según explica, el penalti a Raphinha no se señaló por ese agarrón en el pecho, sino por una zancadilla posterior: el defensa del Racing, con la pierna izquierda, le tocó por debajo cuando el brasileño ya le había recortado, impidiéndole continuar la jugada. Muestra la imagen con un círculo amarillo sobre el contacto en la pierna y concluye que se trata de acciones sin relación alguna.

La defensa de los autores de esa comparación es previsible: la imagen mostraba, a su juicio, un criterio dispar en acciones de contacto leve. Cada aficionado, evidentemente, ve lo que quiere ver, y el debate sobre qué es o no penalti es un clásico que nunca se cierra. Lo que sí se puede afirmar es que el vídeo ofrece una explicación detallada de por qué, desde su perspectiva, ambas jugadas no son equiparables.

Otro de los asuntos que tratan es la jugada que, según el entorno madridista y varios tertulianos, justificaría la decisión: una pisada sobre Diomandé que no se sancionó. El comentarista lo rechaza con un argumento llamativo. Según él, esa acción es una «jugada residual», producida cuando el balón ya había salido del jugador, y no puede ser penalti.

Para reforzar su tesis recuerda un precedente que, afirma, el propio madridismo defendió: un derribo de Carvajal a Llorente en un partido ante el Atlético de Madrid, que no se castigó precisamente porque se consideró una jugada residual tras haber salido el balón. Si entonces era válido ese criterio, razona, ahora lo es también, y la queja por la pisada a Diomandé carece de base.

Al hilo de ello, critica con dureza a Josep Pedrerol, que, según relata, abrió su programa afirmando que el penalti de Mbappé ya se vería, pero que ¿por qué no se señaló el de Diomandé? Para el comentarista, ese planteamiento busca justificar la decisión arbitral. Desde el otro lado, los tertulianos madridistas sostienen que ambas acciones merecían al menos una revisión, y que el criterio debe ser uniforme.

En lo estrictamente arbitral, el vídeo apunta contra el colegiado del partido, a quien acusa de haber pitado «un penalti de risa» por miedo. Es una acusación grave, formulada en tono de opinión, que no ha sido corroborada por ningún organismo. Tebas, de hecho, no atribuyó la decisión a ninguna intención del árbitro: se limitó a señalar que el VAR debía haber intervenido.

El comentarista, además, cuestiona que un mismo dirigente ocupe la presidencia de LaLiga y una vicepresidencia federativa, a la que califica de «cargo extraño». Es una observación institucional que ha aparecido de vez en cuando en el debate público, y que conecta con el malestar de algunos clubes por la acumulación de responsabilidades en el fútbol español.

Pero el vídeo no se limita al penalti. En clave azulgrana, hay una noticia que el canal destaca con alivio: la grada de animación del Camp Nou, vetada tras los incidentes del reciente Clásico, se reabre. Según confirma el periodista Víctor Navarro, el club levantó la suspensión cautelar tras una reunión de la directiva, y la grada estará disponible para animar al equipo ante el Aston Villa en la Champions League.

El veto se había impuesto tras lo ocurrido en el Clásico, cuando un aficionado agredió, en teoría, a Eduardo Camavinga mientras el centrocampista se acercaba a celebrar el segundo gol de Mbappé. El incidente, ampliamente comentado, fue condenado desde diversos sectores, y la decisión de la directiva de levantar la medida ha generado opiniones encontradas: para unos es una rectificación razonable; para otros, un gesto prematuro.

Hay, por último, un capítulo de polémica mediática. El vídeo critica un titular de La Sexta que preguntaba si el Camp Nou «se la robará» al Bernabéu, a propósito de unas declaraciones del presidente de la Federación, Rafael Louzán, quien apuntó la posibilidad de que la final del Mundial 2030 se dispute en Barcelona.

El comentarista tacha el titular de «servil» y defiende que no hay nada que «robar», porque la elección es, a su juicio, evidente: el Bernabéu alberga unas 80.000 personas, mientras que el Spotify Camp Nou, según afirma, podrá acoger hasta 105.000 en 2030. Esa diferencia de aforo, sostiene, hace casi indiscutible la decisión de la FIFA.

El dato de capacidad deberá contrastarse con las cifras oficiales, y la designación de sedes no depende solo del aforo. Desde el entorno madridista y desde algunos sectores del periodismo se recuerda que el Bernabéu ha sido remodelado y que cuenta con una infraestructura moderna, y que la elección de la sede final corresponde a la FIFA, que tendrá en cuenta múltiples criterios.

El cierre del vídeo es coherente con su tono. Su autor sostiene que uno de los objetivos del canal es «exhibir cómo miente, manipula y tergiversa el madridismo», y acusa a sus rivales de sostener un relato para «torcer la competición». Son afirmaciones de parte, planteadas desde la pasión del seguidor, que sus destinatarios rechazan en su totalidad.

La realidad, como suele ocurrir, se sitúa en un terreno menos binario. Que el penalti del Racing es discutible lo reconocen incluso quienes no son sospechosos de antimadridismo, empezando por el propio Tebas. Que los árbitros trabajan bajo presión lo admiten desde ambos bandos, aunque discrepen en quién la ejerce. Y que el caso Negreira sigue siendo un asunto judicial abierto lo recuerdan todos los implicados, cada uno desde su conveniencia.

Mientras tanto, el calendario avanza. El Barcelona se prepara para la Champions con su grada de animación de vuelta, el Madrid sigue su camino con el penalti de Santander a cuestas y el debate sobre el VAR, la transparencia de las comunicaciones arbitrales y el papel de los medios seguirá ocupando tertulias y redes sociales hasta que la siguiente jornada ofrezca un nuevo motivo de polémica.

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