TITULARÍSIMO | El crack sobre el que Mou «LEVANTARÁ» su «nuevo» R.Madrid. Le llevaba «esperando»

TITULARÍSIMO | El crack sobre el que Mou «LEVANTARÁ» su «nuevo» R.Madrid. Le llevaba «esperando»

Hay semanas en las que el fútbol español se juega tanto en el césped como en las tertulias, y la que sigue al Clásico del Camp Nou es una de ellas. Mientras el Barcelona celebraba una goleada por 6-1 al Alavés, el Real Madrid preparaba su visita a El Sardinero con la cabeza puesta en no relajarse, y los comentaristas de uno y otro bando aprovechaban el tirón para reafirmarse en sus tesis. Esta crónica recoge el análisis de uno de esos comentaristas, abiertamente madridista, atribuyendo sus opiniones a quien las formula y señalando los puntos en los que el bando contrario discreparía.

La tesis de partida es de una dureza considerable. Según el autor, el Barcelona estaría empeñado en ser el único animal que tropieza 55 veces con la misma piedra, y la victoria ante el Alavés habría servido para inundar las redes de un optimismo falso que compensa una semana desastrosa. Esa semana, recuerda, incluyó los dos únicos partidos contra equipos grandes que el Barça ha jugado esta temporada, ante el Paris Saint-Germain y ante el Real Madrid, y ambos se saldaron con derrota.

Para el comentarista, esos dos resultados demuestran que el proyecto azulgrana no es tan fuerte ni tan sólido como se dice, ni posee la receta secreta para ganarlo todo. Lo describe como un equipo que se apoya en los años que sus jugadores llevan juntos y en una serie de rivales de Liga que, por una u otra razón, llegan ya derrotados al Camp Nou. Es una opinión que los seguidores del Barça rechazarían de plano, recordando que ganar con claridad partido tras partido no es casualidad y que una derrota en un Clásico no borra una trayectoria.

Como apoyo a su argumento, el autor cita unas palabras de Quique Flores, entrenador del Alavés, que habría admitido en rueda de prensa el error cometido en su planteamiento. A partir de ahí recupera una tesis que, asegura, lleva tiempo defendiendo en su canal: hay equipos que deberían revisar a fondo cómo afrontan sus visitas al Camp Nou. Su ejemplo es el Racing de Santander, que rotó toda su alineación el día que visitó el estadio azulgrana, cayó por 7-2 y, la semana siguiente, perdió por 5-0 ante el Celta.

La conclusión del comentarista es que guardar a los mejores para sumar puntos la semana siguiente ni siquiera sirvió a los cántabros. Pide, por tanto, una revisión profunda de los equipos que visitan el Camp Nou para ver si pueden poner freno a un club que, en su opinión, se cree mucho más de lo que es. Los defensores de los rivales de la Liga responderían, no sin razón, que cuesta más planificar un partido en un estadio con ese ambiente que criticarlo desde fuera.

El calendario inmediato, según el autor, pone a prueba al Barcelona de nuevo. Esta semana le espera un rival de Champions al que no califica de grande, aunque reconoce que el proyecto de Unai Emery siempre es serio y merece respeto, pero que no está al nivel del PSG ni del Real Madrid. Eso, a su juicio, permitiría al Barça lograr un resultado positivo, aunque dudó de que baste para despejar las dudas.

Lo que le irrita especialmente es la reacción en las redes. Según cuenta, a los seguidores azulgranas les basta con un 6-1 al Alavés para sentirse los únicos dueños del fútbol, los que más tocan el balón y los guardianes del tiki-taka, y asegura que han vuelto a construir una narrativa muy conocida. Ironiza con que, tras esa goleada, su bandeja de mensajes no se llenó de felicitaciones, algo que atribuye a que quienes decían que el Barça jugaba a otro tempo ya no tienen tanta munición.

Su argumento central es sencillo. Un 6-1 ante el Alavés, o un 4-0 ante Las Palmas, no significa nada si luego se pierde contra el PSG o contra el Madrid. En sus palabras, quien tenga dos ojos y mire el fútbol con objetividad se dará cuenta de que esas goleadas no simbolizan nada, y quien pierde 1-0 en casa ante el Madrid o 4-2 en París queda fuera de cualquier debate. Conviene señalar que las cifras que da de esos dos resultados difieren de las que manejan otras crónicas, y que deben comprobarse antes de darlas por buenas.

El comentarista tampoco se libra de la autocrítica madridista. Dice que no va a asegurar que el Real Madrid esté en condiciones de ganar todo en Europa ni que sea el mejor equipo del continente, porque todavía tiene que demostrar que puede volver al podio. Lo que no hará, añade, es caer en el error de quienes ganan por goleada a un rival menor y de inmediato proclaman que dominan Europa.

En su opinión, hay que ir a Europa para que ciertos equipos aterricen, porque los avisos en forma de advertencia no parecen bastar. Y añade otra razón para la cautela: el Barcelona llegará a sus dos próximos compromisos con bajas importantes. Según lo que lee en la prensa, Flick no podrá contar con Espart, Christensen, Eric García ni Koundé, todos en la enfermería, y los partidos son el martes ante el Aston Villa y el domingo ante el Atlético de Madrid.

Para el autor, esos dos encuentros son absolutamente cruciales para el futuro del club azulgrana. Si el Barça pierde o empata ante el Villa, razona, quien siga el fútbol podrá confirmar que su proyecto vale menos de lo que dice, y si tampoco consigue una victoria clara contra el Atlético, esas goleadas domésticas quedarán reducidas a nada. Reconoce que no se considera el analista más sabio del mundo, pero afirma que tiene ojos en la cara.

La visión opuesta es fácil de imaginar. Los partidarios del Barça recordarían que el equipo ha ganado todos sus partidos de Liga excepto el Clásico, que las bajas defensivas explican buena parte de sus problemas europeos y que no tiene sentido exigir a un equipo que lo gane todo para validar un proyecto. También podrían recordar que el propio Madrid ha tenido temporadas de dudas, incluida la anterior.

El comentarista, con todo, va más lejos y califica al Barça de equipo bastante normal, que aún no ha demostrado estar preparado para Europa y sólo para una liga que ya conoce. Subraya que lleva tres años bajo el mismo mando, y aunque reconoce los méritos de Hansi Flick, dice que sigue viendo a unos jugadores demasiado inocentes, demasiado verdes para entender lo que significa competir, que no es lo mismo que jugar.

Añade además un comentario sobre dos de sus futbolistas más mediaticos. Sostiene que Lamine Yamal marca goles, pero que cuando llegan los partidos importantes no aparece, y que con Pedri ocurre lo mismo. Es una afirmación discutible, que sus admiradores contestarían con las cifras de ambos en competiciones europeas y con la edad del extremo, y que el propio comentarista deja como una opinión personal.

El autor enseña después la portada del diario AS, anticipándose a quienes dirán que es un medio afín al Madrid, y la usa para respaldar su idea de que el Barcelona no aprende de sus errores. Menciona también el titular de Sport, que habla de un Barça de nuevo temible, y responde con una pregunta retórica: ¿temible para quién? Para quienes se han rendido al estilo azulgrana, sostiene, pero no para quien espera ver al equipo frente a rivales de verdad.

De ahí pasa a la actualidad del Madrid, que ocupa el grueso del análisis. El equipo visita El Sardinero para enfrentarse al Racing a las 16:15, y para el comentarista nada de lo que se hizo en el Camp Nou importa ya: lo único que cuenta es la autoexigencia de sumar tres puntos. Gane o no, explica, el equipo seguirá a la misma distancia del Barça, y ganar no le permite ascender puestos porque el Atlético también ganó el día anterior.

El autor lo plantea como una cuestión de mentalidad. A diferencia del Barcelona y del Atlético, dice, el Madrid tiene autoexigencia y no se conforma con una victoria puntual en el Camp Nou, de modo que cualquier resultado distinto de ganar la Liga sería un fracaso completo. Compara esa actitud con la del Atlético, para el que, según su opinión, vencer al Madrid ya cumple todas las expectativas de la temporada, algo que los rojiblancos rechazarían por simplista.

Su discurso resume bien el espíritu madridista clásico: no basta con ganar en el Camp Nou ni en el Metropolitano, lo único que importa son los títulos. En esa línea promete animar al equipo y repasar cuatro asuntos, el once inicial, la última oferta rechazada por Gabriel Jesús, que supuestamente despejaría el camino para su fichaje por el Madrid, el gran momento de Luka Modrić y las «dobles buenas noticias» de los entornos de Rodrygo y Vinícius. Estas últimas, en la transcripción disponible, no llegan a desvelarse, así que no pueden detallarse aquí.

Lo que sí ofrece es su propuesta de once para el partido, que ha publicado en una aplicación de pronósticos. Pone a Courtois en la portería, ya recuperado, a Alexander-Arnold de lateral derecho, aunque admite que algunas fuentes hablan de otro jugador en esa posición, a Conaté y Huijsen en el centro de la defensa, a Carreras en el lateral izquierdo para dar velocidad tras el enorme desgaste de Cucurella, y a Bernardo Silva junto a Tchouaméni en el doble pivote.

Arriba, su alineación incluye a Bellingham como mediapunta, a Güler por la derecha, moviéndose a zonas interiores, a Diomandé por la izquierda y a Mbappé como delantero centro, dentro de un 4-2-3-1 que, según él, es el que Mourinho viene utilizando. La alineación carece de Federico Valverde, y la razón es que, según se cuenta, el club le dará descanso por la fatiga y por el golpe que sufrió en la primera parte del partido ante el Barcelona.

Valverde, a juicio del comentarista, se está consolidando como el mejor lateral derecho de la historia del club, una afirmación que tendría más de un detractor entre los aficionados que recuerdan a otros grandes en esa posición. El uruguayo no entrenó con el resto de sus compañeros en la última sesión antes del viaje a Santander, por lo que se da por seguro que no estará en El Sardinero, con la vista puesta en la Champions.

El autor aprovecha para elogiar su actitud. Valverde se ha reinventado, dice, y acepta un papel que quizá no es el que más le gusta, pero como capitán sabe que debe dar ejemplo y ser el primero en sacrificarse. Esa disposición, según el relato, es lo que explica que juegue con regularidad de lateral derecho con Mourinho y que haya desplazado a otros nombres de ese puesto, entre ellos Alexander-Arnold, de quien promete hablar a propósito de unas noticias que ha dado Rodrygo y que, reconoce, quizá no gusten a todos.

Otro asunto que le preguntan sus seguidores es el de Thiago Pitarch. El joven centrocampista fue una pieza muy importante bajo el mando de Arbeloa y ahora, según el comentarista, ha caído en el olvido, y aunque está recuperado y disponible para Mourinho, eso no significa que vaya a tener un papel relevante. Lo explica por la competencia: en el centro del campo hay ahora Bernardo Silva, Güler, Bellingham, Tchouaméni e incluso Camavinga, y el club tendrá que preparar el siguiente paso de Pitarch para cuando el técnico apueste por él.

Su pronóstico es poco halagüeño. Cree que Pitarch terminará probablemente en la Premier League, quizá en el equipo de Arbeloa o con él, y que le será muy complicado ganarse un sitio con Mourinho. Si además se concretara el regreso de Nico Paz, que está en la conversación, no habría opciones prácticamente para el canterano, y subraya que en un Madrid muy competitivo no hay oportunidades para todos.

La lectura puede resultar dura, pero tiene una lógica que él mismo expone. Pitarch y Raúl Asencio, igual que Cestero, brillaron el curso pasado en un Madrid de mínimos, perdido y sin rumbo, donde cualquiera que diera un paso adelante podía hacerse un nombre porque los que debían tenerlo no rendían. Aprovecharon esa oportunidad, a su juicio, pero un equipo no se construye con jugadores prometedores que carecen de la experiencia de otros como Bernardo Silva.

Los defensores de la cantera discreparían con firmeza. Recordarían que los futbolistas jóvenes responden con rendimiento cuando se les da confianza, que un equipo que quiere ganar durante años necesita integrar a sus promesas y que el éxito de canteranos como Pitarch o Asencio no fue solo fruto de la desorientación del equipo. El comentarista, por su parte, desearía que Pitarch se luciera, aunque admite que será una época muy difícil.

Ese debate lo conecta con el verdadero protagonista del título, Bernardo Silva. Cita una pieza del diario Marca que, según él, resume cómo el centrocampista portugués está ordenando las ideas del Madrid de Mourinho, y recuerda que el equipo parece haber encontrado el camino desde la remontada en Roma. El cambio táctico del entrenador ha sido relevante, pero el más significativo, según el artículo, es la mejora de Bernardo, directamente ligada al impulso del equipo y confirmada en el partido del Camp Nou.

El miedo previo al duelo era que el Barça ganara la batalla del centro del campo, y no fue así. El comentarista insiste en que el Madrid no fue a aparcar el autobús, como dicen algunos, sino que se mostró tácticamente disciplinado y no tuvo miedo a tener el balón ni a disputarlo, arrebatándole a su rival no sólo el resultado sino también el estilo. Su resumen es contundente: no vas a dominarme con el balón por mucho que lo quieras, voy a sacar lo que tengo en el centro del campo.

También destaca la aportación de Bellingham y de Güler, pero sobre todo el trabajo oscuro de Bernardo, que sorprendió por su sacrificio defensivo, cubriendo las líneas de pase de Rodri y Pedri. A ello añade, como ya se vio contra la Roma, su capacidad para sacar el balón desde atrás y liberar a Tchouaméni de ciertas tareas, algo que también habría mejorado al francés.

Según el artículo que cita, Mourinho dejó claro en pretemporada que Bernardo necesitaría más tiempo para alcanzar su mejor nivel porque su personalidad no se adapta a trabajar en vacaciones. Ya vio señales claras de mejora ante el Sevilla y el Leipzig, y fue en este segundo duelo, ya como titular, cuando el Madrid mejoró su posesión incluso en una primera parte bastante floja frente a los alemanes.

Los números que maneja el autor son los siguientes. Con Bernardo sobre el campo, la posesión media del Madrid sube hasta el 57 %, frente al 47 % sin él, y la cifra general de la temporada ronda el 52 %. Contra la Roma alcanzó el 62 %, mientras que en el partido en que el portugués jugó solo los últimos veinte minutos fue del 46 %, y en el Camp Nou, un partido que el Madrid ganó, la posesión fue del 37 %. Son datos aportados de memoria que conviene contrastar con las estadísticas oficiales.

El propio comentarista relativiza su valor, porque lo importante, dice, no es cuánto tiempo se tiene el balón sino lo que se hace con él. Qué sentido tiene un 80 % o un 70 % de posesión si no se genera nada, y esa es, a su juicio, la lección del Clásico. Bernardo ha aportado un aire fresco al equipo, con criterio y con la idea clara de qué hacer en cada momento, de manera que incluso con menos posesión la que se tiene resulta eficaz.

Por eso cree que Mourinho mantendrá al portugués en el once ante el Racing. Considera que, desde el minuto 80 de Roma, el Madrid renació de sus cenizas y lo que se ve ahora es algo nuevo, construido sobre lo que aporta Bernardo. Espera que sea el momento en que el jugador despegue, porque llevaba esperándose su aparición desde las vacaciones.

El comentario final es una pulla pensada para quienes, según él, decían que el Madrid necesitaba a Rodri como el pan. Se alegra de que se compruebe que hay formas de superar obstáculos que parecían insalvables y espera que la gente se convenza de que el único camino en el fútbol no es el que marca el Barcelona, sino que hay alternativas. Quienes defienden el estilo azulgrana contestarían que nadie sostiene esa exclusividad y que el debate real es qué equipo ganará más títulos.

Sea como fuere, el balance de la semana deja dos relatos enfrentados. Para el madridismo, el Barça ha vuelto a demostrar que sus goleadas domésticas no sirven de mucho cuando llegan los partidos importantes, y el Madrid de Mourinho está construyendo algo sólido sobre el centro del campo. Para el barcelonismo, un tropiezo en dos partidos de máxima exigencia con la defensa diezmada no invalida un proyecto que sigue líder y que ahora afronta la oportunidad de responder en Europa y ante el Atlético.

Las respuestas llegarán pronto. El Madrid tiene hoy una visita sencilla sobre el papel, aunque el propio comentarista advierte de que cualquier cosa distinta de una victoria sería insuficiente, y el Barcelona se jugará el martes y el domingo buena parte de su crédito. Mientras tanto, la conversación seguirá viva, porque en el fútbol español, como se vio una vez más, hasta un 6-1 sirve para alimentar el debate.

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