CAMAVINGA: SOY UN HOMBRE NUEVO Y MOURINHO ADVIERTE ANTES DEL AEK: HAY QUE SER SERIOS

CAMAVINGA: SOY UN HOMBRE NUEVO Y MOURINHO ADVIERTE ANTES DEL AEK: HAY QUE SER SERIOS

El Real Madrid ya está en Atenas y la víspera del partido de Champions ante el AEK ha dejado una rueda de prensa doble, con Eduardo Camavinga y José Mourinho como protagonistas. El francés habló de un verano que le cambió la cabeza. El técnico, de un partido que no será fácil y de un equipo que, a su juicio, todavía no ha ganado nada.

El choque se disputa mañana en horario distinto al habitual. El analista que sigue al club en YouTube lo sitúa a las 18:45 y a las 19:15 según la referencia horaria que se utilice, y advierte de que nadie debe confundirse pensando que es a las nueve, como casi siempre. Conviene, en todo caso, confirmar la hora oficial antes de sentarse frente al televisor.

Se trata, además, de una visita muy complicada. El AEK no ha perdido en casa en lo que va de temporada, igual que el Racing tampoco lo había hecho antes de enfrentarse al Madrid. El conjunto blanco se mide así a otro equipo con un estadio convertido en fortaleza, y la esperanza es salir de allí con un gran resultado.

Habrá muchas rotaciones. Arda Güler no ha sido convocado, Tchouaméni tampoco, y se espera que Vinicius salga de titular. Mourinho tiene en la cabeza varios cambios con la mirada puesta en el partido de Mestalla: según el analista, el encuentro marcado ahora mismo en su calendario es más el de Valencia que el de mañana.

El propio entrenador fue claro sobre el panorama en la competición. El Madrid no está clasificado todavía, está cerca de asegurar la fase de play-off, pero queda mucho camino para entrar entre los ocho primeros. El objetivo inmediato es meterse entre los 24 y, después, ya se irá a por el top 8.

El primero en comparecer fue Camavinga, y su intervención tuvo más miga de lo habitual. El centrocampista estuvo cerca de salir este verano, hasta el punto de que su traspaso fue una de las ventas que el club barajaba, y finalmente se quedó. Según contó, algo cambió en su cabeza durante esos meses.

Quiere agradecer la confianza que ha mostrado el Madrid al mantenerle y permitirle continuar, y asegura que su mentalidad ha cambiado mucho. Habla de más disciplina y de que, entre otras cosas, ha estado estudiando. El resultado se ve, al menos en parte, en el campo: su jugada en el clásico, la del primer gol de Mbappé, fue una maravilla, y sus actuaciones en lo que va de curso han sido muy buenas.

Todo apunta a que será titular mañana ante la baja de Tchouaméni. Pero antes de hablar de fútbol, el primer mensaje de la jornada fue para Jesús de Miguel. No hay palabras, y nada puede consolar a su familia, a sus amigos y al mundo del fútbol. Tanto Camavinga como Mourinho quisieron expresar sus condolencias y enviar un abrazo a los allegados del jugador del Tenerife.

Sobre el partido, el francés fue directo: cada encuentro tiene su historia, pero el trabajo del equipo es ganarlos todos. Han empezado bien la temporada y deben seguir así, y necesitan la victoria por la confianza del grupo.

Le preguntaron también por la llegada de Bernardo Silva y por el equilibrio que parece haber aportado al centro del campo. La pregunta tuvo que repetirse hasta tres veces, porque el jugador no la captó a la primera, ya que se la formulaban demasiado rápido. Al final respondió que Bernardo es un gran jugador, que les da mucha posesión y que ayuda mucho a sacar el balón.

Para el analista, la incorporación del portugués es una de las cosas que más le ilusionan de este curso. Con Bernardo en el campo, dice, el juego es distinto: reparte, tiene criterio y, aunque se equivoca como todos, el equipo es otro.

Hubo otra pregunta con trampa. Mourinho había dicho que habría entendido que Vinicius se marchara del Madrid este verano, que lo habría comprendido perfectamente si hubiera forzado su salida. A Camavinga, que es amigo cercano del brasileño, le preguntaron si él también lo habría entendido.

Su respuesta fue tajante: no. Dijo que Vinicius es madridista desde niño, que ama el club y que nunca pensó que quisiera marcharse. Para el comentarista, el amor del brasileño por el Madrid no necesita demostración, porque lo ha mostrado de todas las formas posibles.

La respuesta más interesante, a su juicio, llegó cuando le preguntaron cómo había vivido esos meses de dudas sobre su continuidad. Camavinga reconoció que fue un momento duro y difícil, pero que tras lo negativo siempre llega algo bueno que aprender. Trabajó mucho durante el verano y se siente, en sus palabras, un hombre nuevo.

Añadió que tiene más disciplina que antes, que trabaja para devolver la confianza que ha depositado en él el club y que pensó mucho en lo que tenía que mejorar. Habló con el entrenador, y este le dio mucha confianza. En otra respuesta, entró en detalles: ahora llega dos o tres horas antes al entrenamiento para trabajar en el gimnasio.

También le preguntaron si la jugada del clásico fue una forma de compensar su error ante el Bayern. Se recordará que Camavinga salió en la segunda parte de aquel partido y vio dos amarillas en pocos minutos. Dos tarjetas absurdas, sobre todo la segunda, por alejar el balón del lugar donde debía reanudarse el juego. El árbitro, además, no pareció recordar que ya le había amonestado.

El francés admitió que aquello dolió, aunque no se trató de una revancha. Trabaja cada día para hacer cosas así en el campo, y lo que hizo en Barcelona se olvidará y tendrá que repetirlo en otros partidos. Dijo también que volvió «al colegio», una experiencia muy distinta, y que se siente algo más maduro.

El analista lo celebra. Para él, una de las cosas más importantes es que los jugadores del Madrid tengan ese compromiso. No es un club cualquiera ni un trabajo cualquiera: tienen una responsabilidad enorme y son unos privilegiados. Seguramente haya chicos por el mundo que juegan espectacularmente y que no tuvieron la suerte de ser vistos, de contar con recursos o de que alguien los llevara a entrenar. Lo mínimo que pueden hacer los que están ahí, con todo lo que cobran, es tomarse el trabajo en serio.

Sobre Mourinho, el centrocampista dijo que le sorprendió lo cercano que es, un gran entrenador con mucha historia del que se aprende mucho cada día sobre la mentalidad en el campo. Y añadió, entre risas, que seguramente cuando se pone serio, todos tiemblan.

Le preguntaron también por el ambiente del vestuario tras dos temporadas difíciles, y por esas voces que hablaban de mala relación entre algunos jugadores. Camavinga respondió que siempre han tenido buena relación y han sido un equipo unido, pero que cuando los resultados no acompañan, se piensa que hay algo mal en el vestuario. Es, dijo, solo un punto de vista.

En la última respuesta dejó la frase que más ha llamado la atención: lo primero que aprendió es a no escuchar todo lo que se dice. Lo peor, añadió, es cuando se dicen cosas que pueden afectar a su familia. Un futbolista, resumió, tiene que pensar en sí mismo, no dudar por las críticas y seguir trabajando.

El analista no esconde su deseo de que el cambio sea real. Cree que Mourinho es capaz de recuperar la mejor versión de cualquiera, y ojalá lo consiga con Camavinga y la supere, hasta mostrar un jugador que todavía no se ha visto. Por ahora, considera que ha estado muy bien este curso.

Pero también hay una advertencia, porque el comentarista admite que el francés es un jugador muy inestable. Cuando está bien, el fluir y el aura que tiene le parecen espectaculares, pero es muy irregular. Si ahora de verdad está centrado y con disciplina, que lo mantenga y será un gran jugador. Los escépticos, por su parte, recordarán que ya en otras ocasiones se anunciaron cambios de mentalidad que no duraron.

Después llegó el turno de Mourinho, que no abrió la boca al principio de su comparecencia, pero cuya segunda pregunta fue precisamente sobre la tragedia ocurrida en las últimas horas. La primera, de Real Madrid Televisión, fue sobre cómo afrontan el partido tras las tres primeras victorias.

El portugués fue serio: hay que ser serios. El Madrid está cerca de clasificarse para el play-off, pero lejos de entrar directamente en octavos, y necesita puntos. Hay que jugar con seriedad ante un equipo fuerte, especialmente en su estadio. El dato es significativo: el Madrid solo ha ganado una vez en ocho visitas a Grecia.

Sobre el fallecimiento de Jesús de Miguel, el técnico tuvo palabras de recuerdo y de respeto. Dijo que es algo muy impactante para quienes compiten en un campo cada día, que resulta duro y triste, y que sus palabras y sentimientos van para la familia y los amigos del futbolista. También quiso mencionar, de forma positiva, al otro jugador implicado: debe de ser un momento muy complicado para él, y es triste para todos.

Le preguntaron qué sensación le dejó la remontada de Roma, que desde fuera parecía un punto de inflexión. El analista coincide: allí se vio por fin un centro del campo que combinaba defensa y creación, y todo explotó.

Mourinho lo ve de otra forma. Emocionalmente, dijo, siempre puede dejar algo positivo, pero no lo considera un punto de inflexión en el juego, porque cree más en el proceso que en el momento. Se están conociendo mejor, cada entrenamiento y cada partido les da la oportunidad de mejorar, y esa acumulación de trabajo y experiencia es lo que hace mejores a los equipos. No cree mucho en los puntos de inflexión, aunque admitió que existen momentos que pueden serlo.

También le preguntaron si esta plantilla puede igualar a la de su primera etapa en el club. Respondió que aquel equipo fue un espectáculo, de una calidad inmensa, pero que esta plantilla tiene mucha calidad, y que no le gusta comparar ni jugadores ni equipos ni momentos de hace tantos años. Aquel equipo ganó muchos títulos, y este todavía no ha ganado nada: está en el principio.

Al hablar de que es campeón de Europa con el Oporto y con el Inter, y de lo que supondría ganarla con el Madrid, el entrenador prefirió no entrar en hipótesis. Sería ganarla con tres clubes distintos y con el más grande del mundo, pero la realidad es que todavía faltan puntos para clasificarse, y hasta entonces no hablará de octavos. El partido de mañana es difícil, y tras un viaje inoportuno entre dos partidos de Liga importantes, el objetivo es ganar sí o sí.

Hubo pregunta sobre Valverde, y si su futuro está ya en el lateral. Mourinho nunca lo dirá así. Lo considera un jugador importantísimo y recuerda que, siendo el capitán, mira las cosas de otra manera y jugará donde haga falta por sus compañeros. La plantilla está hecha para que Valverde juegue en el centro del campo, donde no hay muchas opciones: Tchouaméni, Camavinga, Bernardo, Tiago y poco más.

Por eso, razona, Fede jugará de lateral porque a todos les gusta cómo funciona ahí, pero también tendrá que jugar de mediocentro. Si le preguntan si está contento con él de lateral, sí. Si el equipo juega mejor por ese lado, también. Pero el centro del campo lo necesita.

En el ataque, el entrenador dejó una idea que sentará bien a Vinicius: Vinicius, Mbappé y Diomande jugarán juntos, en posiciones fijas, y el más adaptado a la banda izquierda es el brasileño. Recordó que también están Brahim y Endrick, y que tener muchos jugadores nunca es un problema. Diomande puede jugar en ambas bandas, igual que Brahim, y Endrick en la derecha, aunque también en la izquierda.

Ahora bien, el analista subraya que eso es solo «por el momento». El propio Mourinho lo dijo: por ahora, así es. Es una lectura que choca con su tesis de que Diomande debe seguir en la izquierda, y de ahí que el debate siga abierto en el madridismo.

Sobre Güler, el técnico dijo que sigue creciendo y que lo están llevando de nivel en nivel. Remitió la pregunta al sábado, porque el turco no estaba en la rueda de prensa ni viajó a Atenas.

Sobre por qué será difícil el partido, Mourinho recordó que han enfrentado a muchos campeones en estos ocho encuentros y que Grecia siempre es complicada. El Madrid, el rey de Europa, solo ha ganado una vez en ocho visitas al país. Él jugó allí dos veces hace muchos años y conoce la dificultad de ese ambiente.

Además, el rival tiene un calendario muy complicado en la Champions y piensa que jugar en casa es su mejor opción de sumar puntos, y cualquier equipo que ve la camiseta blanca delante se motiva muchísimo. Es un partido en el que hay que estar al máximo, y si no se está, no se gana.

La última pregunta fue sobre cuánto tiempo necesita el técnico, tras cuatro meses en el club, para alcanzar la perfección. La respuesta fue sencilla: tres años, tres temporadas. Es un plazo largo, pero el analista, si la mejora va a ser exponencial, está dispuesto a esperar.

Queda ahora ver cómo se traduce todo esto en el césped de Atenas. Un Camavinga que promete ser otro, un Mourinho que pide seriedad y un Madrid que sabe que, por mucho que ahora gane, todavía no ha ganado nada.

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