El vestuario del Real Madrid, rendido ante Diomandé: el fichaje que ya no se puede esconder
En el vestuario del Real Madrid ya no se disimula: la actuación de Jan Diomandé ha dejado a la plantilla boquiabierta. La sorpresa, según se cuenta, se extiende también a la grada y al entorno del club, que ven en el joven futbolista una de las mejores noticias de la temporada, si no la mejor.
La valoración tiene mucho de contexto. El mercado de verano del conjunto blanco fue ambicioso para unos y, para otros, insuficiente, sobre todo por ese mediocentro defensivo que nunca llegó y que muchos aficionados consideraban una necesidad evidente de la plantilla.
El club, sin embargo, hizo sus deberes a su manera. Llegaron seis jugadores, y en muchos casos el margen de error parecía reducido. La apuesta fueron futbolistas con experiencia y trayectoria, como Cucurella o Konaté, a los que siempre hay que ver al nivel del Real Madrid, pero que ya habían demostrado que sobrevivían y destacaban en la élite europea. Eso proporcionaba, de entrada, un colchón de seguridad.
Las dudas, en cambio, quedaban concentradas en las incorporaciones jóvenes, donde el riesgo era mayor. Y entre todas, la de Diomandé es, para quien firma el análisis, la que define la nota del mercado. Si el resto de fichajes funciona más o menos bien pero Diomandé sale mal, con lo que costó, cuesta no ver una operación en la que se invirtió mucho y no se obtuvo lo esperado.
Por eso importa tanto lo que se está viendo. Se trata de una apuesta a muchos años que ha supuesto una inversión enorme para el club, y por ahora los signos son excelentes. La prudencia, eso sí, sigue siendo obligada: en el fútbol siempre pueden surgir lesiones o problemas personales que lo alteren todo de un día para otro.

Hecha esa salvedad, la impresión es que el Madrid ha incorporado a un jugador de condiciones realmente impresionantes. Actualmente actúa en la posición que ocupa Vinicius, pero puede cubrir varias zonas del campo, entre ellas la banda derecha, y es descrito como un futbolista muy completo.
Su perfil, además, encaja. Complementa lo que el equipo ya tiene y cubre ciertas carencias que Diomandé está resolviendo. Desde que es titular, su aportación en goles y asistencias es casi constante: en cada partido parece firmar un tanto o un pase de gol. A ello se suma un trabajo defensivo que, en un equipo como el Madrid, no es nada desdeñable.
Si se añade su capacidad de regate, su trabajo y la facilidad para combinar con los compañeros, el resultado llama la atención. Y los goles que marca, en particular, no pasan inadvertidos. Quien ve fútbol para divertirse y disfrutar de acciones espectaculares encuentra en Diomandé un motivo constante.
Hace apenas unos días, su gran gol ante el Leipzig llevó a pensar que podía ser el tanto de la temporada para el club. Pues bien, el que ha marcado frente al Racing de Santander compite sin complejos con aquel. Dos acciones de ese calibre en tan poco tiempo explican buena parte del entusiasmo.
Un ejemplo claro de la buena impresión que está causando en la caseta es Mbappé, uno de los más contentos. El francés no esconde lo que piensa de su compañero ni lo cómodo que se siente a su lado. Cucurella, por su parte, también está encantado, y percibe que con Diomandé su participación en ataque es muy armónica.
No se trata de decir que eso no pueda lograrse con Vinicius. Pero esa buena sintonía es, según se aprecia, una de las claves del momento. Y el propio Bellingham ha dejado palabras que apuntan en esa dirección, sin ocultar su sorpresa por el impacto del joven.
El centrocampista habló tras el encuentro, en el que alcanzó los 50 goles con la camiseta blanca. Con esa cifra supera a una leyenda que llegó a lucir su mismo dorsal, Zinedine Zidane. Preguntado por lo que significa el hito, lo definió como algo muy especial, aunque quiso quitarse protagonismo.
Para él, lo importante es que los jugadores marquen y marquen diferencias. A veces será Kylian, otras Vini, otras Arda o él mismo, y lo esencial es que todos ayuden al equipo. Es un discurso que encaja con el perfil de líder que se le atribuye, el de un jugador que puede ser una de las caras de un proyecto a largo plazo, y que explica, según se interpreta, por qué el Madrid ha renovado su contrato.
Cuando se le preguntó por el golazo de Diomandé, de goleador a goleador, y por el hecho de que no fuera el primero de ese estilo, Bellingham no ocultó su admiración. Dijo que le parecía increíble y reconoció que no sabía que podía chutar así, comparando el tanto con el del Leipzig, al que calificó de excelente.
Además, lo definió como un jugador especial y señaló que están muy contentos de tenerlo en la plantilla. Una frase que, leída con calma, refleja el grado de impresión que el joven ha generado entre sus propios compañeros.
En la comparecencia posterior también hubo espacio para el trabajo colectivo. El equipo mantuvo la portería a cero por tercera vez, y quien respondió subrayó que se trata de un esfuerzo de grupo, aunque con un valor añadido para los defensas y para Lunin, porque significa que están rindiendo a un nivel muy fuerte y competitivo. Es, apuntó, algo que el entrenador repite continuamente.
La última pregunta iba sobre la sexta victoria consecutiva y cómo se consigue. La respuesta fue medida: está bien, pero lo más importante es el siguiente partido. El triunfo ante el Barcelona fue muy bueno, igual que el de este día, pero la mentalidad ya está puesta en el próximo duelo contra el AC y, después, ante el Valencia.
Es la mentalidad que se quiere ver. No una frase hecha, sino una convicción real de que lo único que importa es el siguiente encuentro. Y es que, aunque el Madrid está dejando muy buenas sensaciones, estamos en noviembre y todavía no ha ganado nada, ni ha tenido la oportunidad de hacerlo.
Hay quien matiza el entusiasmo. Para los más cautos, un puñado de grandes actuaciones no basta para sentenciar un fichaje de esta magnitud, y recuerdan que la carencia en el centro del campo sigue sin resolverse. Otros, en cambio, sostienen que el rendimiento de Diomandé invita a aparcar esas dudas y a disfrutar de lo que ofrece.
Entre ambas lecturas, lo cierto es que el equipo encadena victorias y que el joven se ha convertido en el centro de atención. Con la vista puesta en los próximos compromisos, el Madrid debe demostrar que ese buen momento no es pasajero, y sobre todo después de las dos últimas temporadas, la seriedad será la mejor aliada.