“Vean solo el primer minuto”: la frase de Mourinho que incendia la víspera del Roma-Real Madrid, la queja contra los árbitros y la estadística de Vinícius que nadie quiere explicar

“Vean solo el primer minuto”: la frase de Mourinho que incendia la víspera del Roma-Real Madrid, la queja contra los árbitros y la estadística de Vinícius que nadie quiere explicar

Un minuto.

Eso fue lo único que pidió José Mourinho a la prensa española.

No pidió diez, ni una revisión completa del partido, ni un informe arbitral de cien páginas.

Solo sesenta segundos de un Real Madrid-Villarreal que, según él, lo dicen todo para quien sepa mirar.

La frase cayó en la sala de prensa como una piedra en un estanque.

Y mientras los periodistas intentaban descifrar si era una sospecha, una provocación o un mensaje en clave, el Madrid ya volaba hacia Roma.

Porque el club tiene una cita europea de las que no admiten distracciones.

Pero a veces las distracciones llegan solas, vestidas de declaración y con la firma de un entrenador que sabe perfectamente lo que hace cuando abre la boca.

Esta es la crónica de una jornada intensa en torno al Real Madrid.

Con un entrenamiento final, una convocatoria con novedades, un escudo que ya corona el Bernabéu y una estadística que lleva a muchos madridistas a hacerse preguntas incómodas.

Empecemos por el principio, por lo que ocurrió esta misma mañana en Valdebebas.

Fue el último entrenamiento antes de viajar a Roma para disputar la segunda jornada de la Champions League.

Si algo llamaba la atención era lo que ya no estaba.

No había gimnasio, ni pesas, ni colchonetas: solo balones, tiros a puerta, rondos y partidillos.

Cuando se acerca una noche grande, el trabajo físico se aparca y el fútbol se queda con todo el protagonismo.

Un calentamiento con rondos, una fase táctica, varios partidos reducidos y un cierre con remates a portería.

El parte médico, además, trae una buena noticia relativa.

Solo Asencio y Rodrygo siguen en el apartado de lesionados de larga duración, los dos únicos jugadores de la primera plantilla que todavía no están disponibles.

Después del entrenamiento, los jugadores comieron y tomaron un vuelo con destino a la capital italiana.

Aterrizaron a media tarde, entre las cuatro y media y las cinco, y se trasladaron al hotel Cavalieri Waldorf Astoria, cuartel general del equipo antes del partido en el Olímpico.

Allí, mientras la expedición descansaba en sus habitaciones, empezó la parte más comentada de la jornada.

Porque no hay viaje del Madrid que no venga acompañado de declaraciones.

El primero en comparecer ante los medios fue Aurélien Tchouaméni.

El centrocampista francés fue el jugador elegido para acompañar a Mourinho en la rueda de prensa previa.

Y las preguntas, como era de esperar, no giraron solo en torno a Roma.

Se le preguntó por la enfado del vestuario tras el partido ante el Villarreal, por la decisión del entrenador de no comparecer aquel día y por la necesidad de un centrocampista más creativo.

Tchouaméni respondió con una cautela casi diplomática.

Reconoció que existe frustración con algunas decisiones arbitrales, pero insistió en que lo importante es haber ganado y mirar hacia delante.

Sobre el centro del campo, evitó entrar al trapo.

Dijo tener su propia opinión, pero que hablar de lo que el equipo necesita o no necesita corresponde a otros, y que ellos dan lo máximo con las características que tienen.

Le preguntaron también por Mbappé y por el Balón de Oro, cuya gala está a menos de dos semanas.

Tchouaméni fue claro: cree que Kylian se lo merece, aunque admitió que otros franceses, como Michael Olise, también tienen méritos.

Conviene detenerse un momento en la pregunta sobre el centrocampista creativo.

Lo que se pide a Tchouaméni es, en el fondo, que se pronuncie sobre algo que no le corresponde: él no es director deportivo, ni presidente, y nadie espera que lo sea.

Lo normal era que respondiera lo que respondió.

Que la plantilla es excelente, que hay jugadores de perfiles distintos y que el equipo competirá por todo.

Otra cosa es lo que se ve sobre el césped.

Quien firma el análisis original lo dice sin rodeos: al Madrid le falta un jugador en la medular que controle los partidos, y ese jugador, a su juicio, no es ni Camavinga, ni Valverde, ni el propio Tchouaméni.

Pasemos a la convocatoria, que trae algunas novedades.

El club ha hecho oficial la lista para visitar a la Roma, con el regreso de Dean Huijsen.

El central estuvo ausente ante el Villarreal por sanción, después de haber visto la roja contra el Atlético de Madrid por aquel penalti sobre Giuliano Simeone.

Ahora vuelve a estar disponible y Mourinho decidirá si lo pone de salida.

Tampoco estarán Militão ni Mendy.

Este último, además, no figura inscrito en la Champions, mientras que Militão sigue un nuevo protocolo de recuperación muscular que prioriza quemar etapas y hacer más entrenamientos antes de dar el alta definitiva.

La lista completa queda así.

Courtois y Sergio Mestre en la portería; Huijsen, Trent, Konaté, Cucurella, Carreras, Rüdiger y Dumfries en defensa.

En el centro del campo, Bellingham, Camavinga, Valverde, Tchouaméni, Arda Güler, Bernardo Silva y Thiago Pitarch.

Y arriba, Vinícius Júnior, Endrick, Mbappé, Espí, Brahim y Diomandé.

Hay un dato que salta a la vista.

No hay ningún jugador del Castilla en la convocatoria, una señal de que Mourinho considera más que suficiente el arsenal ofensivo de la primera plantilla.

El autor del vídeo original se atreve incluso a proponer su propio once ideal.

Insiste en que es lo que él haría y no lo que hará Mourinho, de quien admite no tener ni idea.

Courtois bajo palos.

Huijsen junto a algún central, Cucurella por la izquierda y Dumfries por la derecha, con Tchouaméni y Güler en el doble pivote y Bellingham por delante.

En ataque, Diomandé a la derecha, Vinícius a la izquierda y Mbappé como referencia.

Es un esquema que recuerda a lo visto contra el Villarreal desde el inicio de la segunda parte hasta que Vinícius fue expulsado.

Lo que el autor quiere comprobar es si Arda Güler puede asumir el control del centro del campo.

Quiere ver si esa estructura funciona en noches grandes y si el turco puede ser, por fin, ese futbolista capaz de dominar los partidos con la posesión.

Eso sí, Vinícius sería elegible para el choque europeo pese a la roja del último partido liguero.

Una sanción de LaLiga no tiene por qué impedirle jugar en Champions, y el brasileño podría ser titular.

Enfrente estará un rival nada cómodo.

La Roma de Gian Piero Gasperini aún no ha perdido en la Serie A, juega un fútbol muy atractivo, como todos los equipos del técnico italiano, y en casa suele ser devastadora.

Por eso el partido de este miércoles, a las nueve de la noche, promete ser una vara de medir muy alta.

Una noche que dirá mucho de lo que es este Madrid.

Antes de entrar en el asunto más candente de la jornada, una pausa para algo mucho más amable.

Este martes, 13 de octubre, el club completó el rótulo de la fachada del Santiago Bernabéu con la colocación del escudo.

Durante días se vio cómo se instalaban las barras que sostendrían el emblema.

Y por fin, con una grúa gigantesca, el escudo subió hasta su lugar, junto a las letras que forman el nombre del estadio.

El resultado es un conjunto en el que el emblema aparece delante de la palabra Bernabéu, separado por una barra vertical.

Un detalle que, según el autor, queda muy elegante y que funciona como recurso clásico del diseño gráfico para separar un logotipo de un texto.

Cuenta además que el club, que al principio no pensaba incluir el escudo, rectificó después de las quejas de muchos aficionados.

Y que, a su juicio, la fachada ya luce completa, aunque confiesa que ahora lo que quiere ver es el conjunto iluminado.

Y llegamos al asunto que, probablemente, más ruido ha generado.

La rueda de prensa de Mourinho, que habló justo después de Tchouaméni.

La primera pregunta fue sobre la Champions y sobre las claves del partido.

Mourinho respondió con tono sereno: en los dos primeros partidos les ha tocado enfrentarse a los dos equipos más fuertes de Italia.

Recordó que ante el Inter se llevaron los tres puntos pese a tener tres jugadores sancionados de la temporada anterior.

Ahora llega el turno de la Roma, un rival motivado, con un público que, según sus palabras, no va a mirar sino a jugar el partido.

Dijo también que no es todavía momento de presión en la competición.

Quedan ocho partidos para sumar los puntos necesarios, aunque el propio equipo se exige ganar.

Después llegó el turno de los periodistas españoles.

Primero, un compañero de Televisión Española le preguntó por lo ocurrido el sábado, en su primera comparecencia desde el partido ante el Villarreal.

Mourinho cortó por lo sano.

Dijo que no quería comentar nada, que era un partido de Champions y que no tenía que hablar de lo sucedido en el campeonato de liga.

Pero el periodista de la Cadena SER insistió.

Le preguntó por qué no había explicado nada el sábado, si se había marchado indignado del Bernabéu, dado que se le vio protestando constantemente a los árbitros.

Y ahí llegó la frase.

Mourinho respondió que ya había dicho que no quería comentar, pero que invitaba a ver solo el primer minuto del partido contra el Villarreal.

Añadió que, si el periodista quería, podrían comentarlo el sábado o el domingo, cuando volviesen a hablar.

Una puerta entreabierta con un mensaje evidente: lo que pasó en ese minuto, según él, ya lo explica todo.

Otro periodista le preguntó si confía más en los árbitros europeos que en los de LaLiga.

Mourinho aseguró que confía en todos, y que lo único que le incomoda es el momento en que se conocen los nombres de los colegiados.

Insistió en que antes de cada partido tiene siempre buenas sensaciones sobre los árbitros.

Y que espera que todo salga bien para los tres equipos implicados en el encuentro.

Una tercera pregunta fue todavía más directa.

Le preguntaron si los jugadores del Madrid sienten que meter el pie en LaLiga es más complicado que en Champions por lo que pueda ocurrir después.

Mourinho respondió que quien hacía la pregunta ya conocía la respuesta.

Y dejó caer una frase que dio la vuelta a las redes: que la comunicación en España no es muy directa, que hay pocas opiniones concretas ante situaciones que no dejan lugar a dudas.

Remató diciendo que la prensa italiana probablemente estaba más interesada en el partido que en ese tipo de asuntos.

Y que lo mejor era moverse a otro tema.

¿Qué es lo que quería decir con el primer minuto?

La respuesta, según el vídeo original, está en una acción de Mbappé.

En los primeros segundos del encuentro, el delantero francés recibió un balón de Valverde y el juez de línea levantó la bandera para señalar fuera de juego.

El autor reconoce que, por la producción de Movistar Plus, la imagen no permite saber con certeza si había fuera de juego o no.

Lo que sí sostiene es que el asistente levantó la bandera sin tener seguridad.

Y que para Mourinho eso demuestra la predisposición con la que el trío arbitral llegó al Bernabéu: inclinar el partido hacia los intereses del Villarreal con pequeñas acciones.

En la segunda parte, además, Diomandé marcó un gol que fue anulado por fuera de juego.

El autor de la crónica original asegura que el delantero no solo no estaba en fuera de juego, sino que ni siquiera estaba en línea y que partía con un metro de ventaja.

Es una afirmación que conviene tomar como lo que es: la opinión de un aficionado con micrófono.

Pero explica por qué esa tarde terminó con tanta indignación en el entorno madridista.

Y llegamos al capítulo que más ha dado que hablar, el del vídeo de Real Madrid Televisión.

Una pieza titulada, de forma implícita, como una nueva anomalía estadística, en la que el club compara el trato arbitral recibido por Vinícius con el que recibe Lamine Yamal.

El vídeo arranca con un repaso a lo que Vinícius ha sufrido desde que llegó a España.

Agresiones, entradas salvajes, insultos racistas y provocaciones desde el césped y desde las gradas.

El dato central es llamativo.

Desde que llegó a LaLiga, Vinícius ha recibido 511 faltas y los rivales que se las hicieron han visto la tarjeta roja en seis ocasiones, una expulsión por cada 85 faltas.

Lamine Yamal, en cambio, ha sufrido 168 faltas y sus rivales han sido expulsados en cinco ocasiones.

Es decir, un rival ve la roja por cada 33 faltas recibidas por el jugador del Barcelona.

El vídeo recorre después una larga lista de acciones concretas.

Un mordisco en la cabeza durante un derbi de filiales, una entrada de Mafeo con los tacos en la rodilla, otra de Olasagasti a la altura de la rodilla castigada solo con amarilla.

Cita también una acción en el Betis-Real Madrid, otra en Vallecas con una doble bofetada sin tarjeta, y una más en Mestalla en la que Vinícius terminó expulsado tras ser agarrado del cuello.

Y menciona los insultos racistas sufridos en Mestalla y en el Metropolitano.

La conclusión del montaje es contundente.

Que el brasileño se siente desprotegido por los colegiados y que, ante la mínima protesta, es amonestado, mientras que a sus rivales se les tolera mucho más.

El autor del vídeo original comenta las cifras con evidente indignación.

Sostiene que, con lo que muestra el propio montaje, la cifra de expulsiones a rivales debería ser al menos el doble.

Y plantea una comparación directa.

Vinícius y Yamal son, en su opinión, dos jugadores del mismo tipo: desbordan, generan ventajas y marcan goles, y sin embargo la diferencia de protección es casi el triple.

Aquí conviene hacer una pausa y poner los datos en su contexto.

Las estadísticas de Real Madrid TV son una pieza de comunicación del propio club, y como tal presentan un único punto de vista.

Comparar faltas recibidas con tarjetas rojas mostradas a rivales es un indicador llamativo.

Pero no recoge factores como la gravedad de cada entrada, el tiempo de juego, la zona del campo o las decisiones del VAR en cada caso.

Tampoco prueba, por sí sola, una intención arbitral concreta.

Y el propio Mourinho, en su comparecencia, se limitó a insinuar sin acusar de forma explícita.

Lo cierto es que el debate ya no es solo estadístico.

Es también emocional, y se alimenta de un clima de desconfianza que se arrastra desde hace años alrededor del llamado caso Negreira.

Para una parte de la afición madridista, esa sombra nunca se ha disipado.

Para otros, sencillamente se está usando como argumento cada vez que un partido sale torcido.

El debate seguirá abierto, y probablemente se avivará con cada jornada.

Pero a partir de mañana, al menos durante noventa minutos, el foco cambia de escenario.

Roma espera.

Un Olímpico entregado, un rival invicto en su campeonato y un Madrid que quiere confirmar que su arranque europeo no fue casualidad.

Con Huijsen de vuelta, con Vinícius disponible y con Mourinho decidido a que el fútbol, no los micrófonos, hable por él.

Y con una pregunta flotando en el aire que ninguna rueda de prensa ha respondido.

¿Fue solo un minuto, o fue el principio de algo mucho más grande?

Cuéntanos qué piensas en los comentarios, y comparte este artículo con ese amigo madridista que no deja de repetir que los árbitros tienen algo en contra del club.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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