Valverde se muda: la media hora ante el Villarreal que puede cambiar el futuro del uruguayo en el Real Madrid, el doble pivote “de hormigón” con Tchouaméni y la alineación sorpresa que se perfila para Roma

Valverde se muda: la media hora ante el Villarreal que puede cambiar el futuro del uruguayo en el Real Madrid, el doble pivote “de hormigón” con Tchouaméni y la alineación sorpresa que se perfila para Roma

A veces, un partido entero no cambia nada.

Y a veces bastan treinta minutos para reescribir el futuro de un futbolista.

Fede Valverde es, probablemente, el jugador más indiscutible del Real Madrid de Mourinho.

Pero indiscutible no significa que esté colocado donde más rinde, y eso es precisamente lo que plantea esta historia.

La media hora final contra el Villarreal dejó una imagen distinta del uruguayo.

No como centrocampista, sino como un futbolista por fuera: lateral, extremo o ambos a la vez, según el momento del partido.

Y esa imagen, según un analista madridista que lleva días dándole vueltas, puede ser el principio de un cambio duradero.

Un cambio que no solo afectaría a Valverde, sino a toda la estructura del equipo, empezando por el centro del campo y terminando por la banda derecha.

Empecemos por lo que dijo Mourinho.

El técnico portugués ha explicado públicamente que ve a Valverde como centrocampista, igual que ve a Bellingham como mediapunta y no como organizador.

Es una lectura que tiene su lógica.

Valverde ha sido durante años uno de los motores del equipo en el medio campo, y Bellingham jugó en esa posición de organizador en el Borussia Dortmund y en la selección inglesa, aunque ahora actúa más adelantado.

Pero el analista cree que esa etiqueta se queda corta.

Porque las cualidades de Valverde, su velocidad, su potencia y su resistencia casi inagotable, lo convierten en un jugador mucho más útil por fuera que por dentro.

No es una idea nueva.

Ancelotti ya lo usó como extremo derecho y como interior, y tanto el italiano como Xabi Alonso después recurrieron a él como solución de emergencia en el lateral derecho.

Lo que se vio en la última media hora contra el Villarreal fue algo parecido.

Valverde aportó llegadas por la derecha, generó peligro, probó el disparo con su potente pierna derecha y, sobre todo, dio la asistencia del gol de Diomandé.

No fue solo una cuestión de ataque.

Esa alternativa dio al Madrid una solidez enorme por ese costado, porque Valverde es también un buen marcador, un futbolista físico y con mucho recorrido capaz de subir y bajar la banda una y otra vez.

El contraste con su rendimiento en el centro del campo, según el autor, es evidente.

Junto a Tchouaméni, la combinación le parece poco apetecible.

El juego que generan, asegura, es desordenado, sin ritmo y sin capacidad para conectar pases hacia delante.

Porque ninguno de los dos es un cerebro.

Tchouaméni es un jugador posicional, bueno en el juego aéreo, en la recuperación y en la salida limpia con el balón.

Pero no es un organizador, y Valverde lo es todavía menos.

Valverde recupera y conduce.

Lleva el balón a la carrera hasta el compañero más cercano, casi siempre en vertical, pero no es un jugador que pause, que dé criterio o que limpie la jugada.

Es un futbolista que acelera el juego.

Y eso, en un centro del campo que necesita pausa y claridad, puede ser más un problema que una virtud.

La conclusión del analista es contundente.

El Madrid no necesita recuperadores, necesita creadores, y en la posición que hoy ocupa Valverde, Mourinho tiene alternativas de sobra.

Güler es el primer nombre, un jugador con visión y calidad para jugar junto a Tchouaméni.

Bernardo Silva, al que el club fichó precisamente para ese rol, es el segundo.

Camavinga, con más físico que cabeza, también puede acompañar al francés e incluso retrasarse si hace falta.

Y Bellingham, en caso de necesidad, podría bajar a esa zona.

Es decir, cuatro futbolistas capaces de jugar al lado de Tchouaméni.

En cambio, jugadores con el recorrido de Valverde para jugar por la derecha, Mourinho tiene muy pocos.

Aquí el autor lanza su argumento más provocador.

Defensivamente, Valverde tiene mejores conceptos que Trent, al que califica de muy flojo en esa faceta, y que Dumfries, un jugador poderoso en el juego aéreo pero que, en sus mejores años, siempre fue más un lateral de ataque que de defensa.

Por eso, de todos los laterales o jugadores adaptables a esa posición que tiene el Madrid, para él Valverde es el mejor.

Una afirmación que, desde luego, admite discusión.

De ahí nace su propuesta para el partido de Roma.

Jugar con Valverde de lateral derecho y con Diomandé por delante de él, en la banda.

Con esa estructura, Güler pasaría al centro junto a Tchouaméni.

Y Valverde, aunque partiría desde el lateral, se incorporaría sistemáticamente al medio campo como una especie de tercer centrocampista por la derecha, conectando con Diomandé y combinando con Bellingham, que actuaría de mediapunta.

El once completo quedaría con Vinícius en la banda izquierda, que vuelve en Roma tras su expulsión, Bellingham en la mediapunta y Mbappé arriba.

La ventaja es que no habría que tocar a Güler.

Pero tiene un precio.

Mourinho tendría que sacrificar a los dos laterales de la plantilla para poner a Diomandé en la derecha, aunque a cambio el equipo ganaría fluidez, como se vio en la media hora del Villarreal.

La capacidad física de Valverde, unida a la visión de juego de Güler, sería la combinación ganadora.

Sobre todo si Bernardo Silva no está al cien por cien, algo que el club insinúa y que el propio Mourinho demuestra con sus alineaciones.

Y aquí el análisis se detiene en el caso del portugués.

De los ocho partidos de liga en los que ha estado disponible, Bernardo solo ha sido titular en tres.

Dos de ellos fueron en agosto, en las dos primeras jornadas.

Desde entonces, ha desaparecido de las alineaciones, y en el partido de Champions no estuvo por sanción.

Algo parecido le ha ocurrido con la selección portuguesa.

Y lo más llamativo, apunta el autor, es que se trata de un jugador entre los siete mejor pagados de la plantilla.

El club tuvo que ofrecerle un salario muy alto para que rechazara la propuesta del Atlético de Madrid, que estaba prácticamente cerrada.

Antes había coqueteado con el Barcelona, cuya oferta era bastante inferior, y la del Atlético también quedaba muy por debajo de la que aceptó del Madrid.

Es un dato que alimenta una pregunta incómoda.

¿Fichó el Madrid a Bernardo para usarlo o para aprovechar un jugador libre en la recta final de su carrera de élite?

Pero volvamos a Valverde.

Hay una estadística que explica por qué su situación es tan peculiar.

Con Mourinho, solo dos jugadores de campo han sido titulares en los nueve partidos disputados: Valverde y Mbappé.

Con la excepción de Courtois, todos los demás han rotado al menos un día, por decisión técnica, por lesión o por expulsión.

Eso significa, según el analista, que Valverde es irreemplazable para el entrenador.

La cuestión no es si juega, sino dónde.

La disyuntiva para Roma es clara.

O Mourinho repite el doble pivote de Tchouaméni y Valverde, el que el autor describe con dureza como un doble pivote de altos hornos de Vizcaya, o decide moverlo.

Hay una tercera vía, en la que Valverde empieza en el centro y alterna con Güler durante el partido.

Pero si el uruguayo juega por dentro con un lateral de oficio, ya sea Dumfries o Trent, el técnico tendrá que sacrificar a Güler o a Diomandé.

Y ninguna de las dos opciones parece sencilla.

Güler asistió y cambió el ritmo del equipo en el derbi, mientras que Diomandé marcó el único gol del partido contra el Villarreal, así que sentarlo ahora tendría poco sentido.

El autor lo resume con una idea final.

Valverde va a jugar muchos minutos por fuera a partir de ahora, bien como lateral, bien como extremo derecho.

Y si no, concluye, ya lo verán.

Es una apuesta valiente, pero con un respaldo difícil de ignorar: la media hora del Villarreal.

Queda por ver si Mourinho está dispuesto a escuchar esa lectura.

Él mismo ha dicho que ve a Valverde como centrocampista, aunque en las ruedas de prensa previas a Roma habló del uruguayo como lateral en momentos puntuales.

Sea cual sea la decisión, la noche del Olímpico será una buena prueba.

Y quizá, como ocurre tantas veces en el fútbol, un solo partido sirva para aclararlo todo.

¿Crees que Valverde rinde más en el centro del campo o por la banda?

Cuéntanoslo en los comentarios y comparte este artículo con ese amigo que no deja de discutir de tácticas.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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