Real Madrid firmó una remontada de locos en Roma: del desastre de la primera parte al 4-3 que Mourinho no olvidará
Hay noches en las que el fútbol se burla de todos los guiones posibles
Noches en las que el análisis más sesudo se hace pedazos en cuestión de veinte minutos
La de Roma fue una de ellas, y el Real Madrid la vivió desde el abismo hasta la gloria
Durante la primera mitad, el equipo de Mourinho pareció un barco sin timón en medio de una tormenta
Lento, sin gasolina y superado por un rival que sabía exactamente dónde hacer daño
Pero el fútbol, ya se sabe, no se acaba hasta que el árbitro pita el final
Y lo que ocurrió después de la reanudación todavía tiene a medio mundo preguntándose cómo fue posible
Terminó 4-3 para los blancos, en una de esas victorias que no se explican, se sufren
Una victoria que dejó a Mourinho con una sonrisa difícil de disimular y a Gasperini con la sensación de haber tenido el partido en la mano
Pero la historia de la noche no se agota en el marcador
Porque por debajo de la remontada corría otra historia, mucho más incómoda, con nombre y apellido: Vinícius
Y con una pregunta que sobrevoló el Olímpico de principio a fin: ¿qué ha pasado con él?
Empecemos por el principio, por ese primer tiempo que los madridistas preferirían borrar de la memoria
Gasperini había preparado una trampa y el Real Madrid cayó de lleno en ella
El técnico italiano colocó a Wesley muy abierto, pegado a la banda, y ese simple movimiento descolocó por completo el costado izquierdo madridista
El lateral blanco no sabía si saltar o quedarse, y cada vez que dudaba, Roma encontraba un hueco
Muchas veces eran dos contra uno, otras tantas un uno contra uno en el que Wesley, un jugador fantástico, tenía todas las de ganar
El propio Mourinho lo reconoció sin rodeos después del partido
Admitió que la posición del rival los sorprendió y que les costó muchísimo leer lo que estaba pasando
No es habitual escuchar a un entrenador del calibre de Mourinho reconocer una sorpresa táctica con tanta naturalidad
Pero así fue, y esa honestidad ayuda a entender la dimensión del problema
A la dificultad táctica se sumó otra, más física y más peligrosa: el cansancio
El Madrid llegó a Roma con una plantilla castigada y con la agenda apretada de quien compite en todos los frentes
Mourinho lo explicó con una imagen muy suya, la de la gasolina
Sostener un ritmo tan alto durante noventa minutos, dijo en esencia, es sencillamente imposible
Más aún cuando enfrente tienes a un rival fuerte y letal en la contra
Por eso, insistió, los cambios no son un lujo sino una obligación
Y ahí está la clave de la noche, en esos cambios que acabaron cambiándolo todo
Cuando el Madrid se reorganizó tras el descanso, el equipo ya se parecía a otra cosa
Más ordenado, más agresivo, con un nivel que empezaba a ser el de un grande de Europa
Y entonces llegó el momento de mirar al banquillo
Mourinho metió a futbolistas distintos, con cualidades distintas, y el partido dio un giro de ciento ochenta grados
Entre los que entraron estaba Endrick, un delantero del que se hablaba más por su futuro que por su presente
Su nombre llevaba semanas sonando en los despachos, con la Roma como uno de los clubes interesados en llevárselo, y eso le daba a su actuación un toque casi irónico
El joven brasileño aprovechó sus minutos como pocos y fue una de las caras de la reacción

Junto a otro suplente, formó parte de un tramo final que muchos describieron como diez minutos increíbles
Diez minutos en los que el Madrid pasó de agonizar a mandar
Diez minutos que quizá no sean solo una anécdota, sino un punto de inflexión
La pregunta, claro, es inmediata: ¿cambia esto la temporada de los menos habituales?
Mourinho, curiosamente, frenó el entusiasmo
Dejó claro que no cree en revoluciones ni en cambios de jerarquía por una sola noche
Habló de meritocracia, una palabra que repitió con insistencia
Los minutos se ganan en el campo y en los entrenamientos, y el que quiera jugar más tiene que demostrarlo
Aun así, es difícil que el cuerpo técnico no tome nota
Porque lo que se vio en Roma fue la demostración de que el banquillo madridista tiene recursos y de que algunos de ellos llevaban demasiado tiempo esperando una oportunidad
Mourinho también quiso poner las cosas en su sitio sobre la propia dinámica del partido
Un entrenador, vino a decir, puede parecer un genio o un necio en cuestión de minutos
Estratégicamente, a veces te equivocas por completo y otras aciertas de lleno
En Roma, el portugués pasó de una cosa a la otra en el intervalo de un descanso
Y lo hizo con la naturalidad de quien ya lo ha vivido mil veces
Pero había otro asunto, mucho más delicado, flotando sobre toda la noche
Se llama Vinícius y tiene que ver con una sanción de cuatro partidos
Según se contó en la sala de prensa, el brasileño se enteró de su castigo horas antes del encuentro, o incluso mientras llegaba al estadio
Un golpe anímico enorme para cualquier futbolista, y más para uno que ya atraviesa un momento complicado
Así salió al campo, con la cabeza en otra parte y el ánimo por los suelos
Su partido fue irregular y se notó
Enfrente tenía a Wesley y a Mancini, dos defensores incómodos, y la tarea no era sencilla
Los duelos individuales, tan difíciles como son, se complican aún más cuando no encuentras la serenidad para afrontarlos
Y cuando perdió un balón que no podía perder, el error le costó caro
En el minuto 58, Mourinho decidió sacarlo del campo
Y la cámara de la televisión captó lo que ocurrió después
Vinícius caminaba hacia el banquillo y se le veía protestando, preguntando por qué
Un gesto de frustración que no pasó desapercibido
Preguntado por ello, Mourinho no se escondió ni tampoco quiso dramatizar
Reconoció que son cosas que no le gustan, pero entendió que es normal que un jugador importante se frustre al ser sustituido
Hasta ahí, la versión de entrenador
Pero la rueda de prensa tuvo también su lado más ácido, y fue otro periodista quien lo llevó hasta allí
Le preguntó directamente si había hablado con Vinícius, si el cuerpo técnico había comentado algo y en qué estado mental había saltado el brasileño al campo
Y de paso lanzó una crítica que se quedó flotando en el ambiente
Para él, no es normal que un jugador se entere de una sanción a las pocas horas del partido
Mourinho, prudente, habló de intentar bloquear sentimientos y emociones
Pero el tema no se agotó ahí, ni mucho menos
Otra voz, esta vez desde el análisis más crítico con el entorno arbitral, fue bastante más lejos
Utilizó una expresión que se hizo viral al instante: el gato ya no está escondido
Una metáfora tomada del refranero que viene a decir que lo que antes se intuía ahora se ve a plena luz del día
Según este razonamiento, enterarse de una suspensión de cuatro partidos dos horas antes de un encuentro de Champions no puede considerarse normal
Y mucho menos cuando, subrayó, ese castigo alcanza a un jugador clave de un equipo que le da puntos al fútbol español
Es una opinión, desde luego, y como tal debe tomarse
Hay quien defenderá que los plazos y los procedimientos son los que son, y que nadie puede alterar los calendarios del comité disciplinario por la hora de un partido
Pero lo cierto es que la imagen que se llevó el aficionado es la de un jugador castigado en el peor momento posible
Y eso, en un club como el Real Madrid, nunca pasa inadvertido
Volvamos al terreno de juego, porque lo que pasó en el césped fue lo que de verdad llenó la noche
El Madrid tenía todo en contra y acabó ganando con una naturalidad casi insultante
Seis puntos de seis posibles ante dos equipos italianos de primer nivel
Es un dato que tiene su miga, porque en Europa ganar a rivales así no es lo habitual
Para Mourinho, ese balance es una excelente noticia de cara a la clasificación
Y deja al equipo en una posición muy cómoda en la fase de liga
Lo que no está tan claro es hasta qué punto esta victoria puede considerarse un espejo del equipo
Porque hay dos lecturas posibles, y ambas son legítimas
La primera, optimista, habla de un grupo con carácter, capaz de levantarse de una situación límite
La segunda, más cauta, recuerda que no se puede depender de remontadas imposibles para ganar partidos
Y que un equipo con tanta calidad no puede permitirse salir tan dormido durante cuarenta y cinco minutos
Mourinho conoce ambas lecturas y las manejó con maestría
Evitó caer en la euforia y no se escondió en la autocrítica
Sencillamente, dejó claro que el fútbol es así
A veces sufres durante una hora y ganas en diez minutos
Otras veces dominas todo el partido y se te escapa en un descuido
Esta vez le tocó la cara buena de la moneda
Y en el fondo, ese es el verdadero resumen de lo que ocurrió en Roma
Un Madrid superado, un banquillo que lo cambió todo y un futuro inmediato lleno de interrogantes
La rotación, la forma física, el caso Vinícius, la gestión de los suplentes
Son piezas de un rompecabezas que Mourinho tendrá que ordenar en las próximas semanas
Pero esa será una tarea para otro día
Esta noche, en Roma, lo único que importa es que el Real Madrid se llevó los tres puntos
Con sufrimiento, con polémica y con un final que dejó mudo a más de uno
Y es que, a veces, después de noventa minutos como los de este martes, la única palabra que queda es la que usó un periodista al terminar: sin palabras
El Madrid sigue vivo, el Madrid sigue ganando, y el Madrid, para bien o para mal, nunca deja de dar de qué hablar