Remontada histórica del Real Madrid en Roma: del 3-1 al 4-3 con Endrick, Güler y Carlos Espí como héroes y una exigencia urgente a Mourinho que no admite más excusas
Hay noches en las que un equipo parece muerto y, de repente, vuelve a la vida
Noches que explican por qué el Real Madrid tiene quince Copas de Europa en sus vitrinas y por qué nadie, absolutamente nadie, se atreve a darlo por perdido
La de Roma fue una de ellas
Con el marcador en contra, con el barco hundiéndose y con media Europa ya mirando hacia otro lado, el conjunto blanco encontró una salida que parecía imposible
Terminó 4-3, tras ir perdiendo 3-1, en una de esas remontadas que se cuentan durante años
Pero cuidado, porque la épica tiene una trampa
Cuando uno se deja deslumbrar por el final feliz, corre el riesgo de olvidar todo lo que salió mal antes de llegar a él
Y en Roma salieron mal muchas cosas
Tantas que, según el análisis que ha corrido como la pólvora entre los aficionados madridistas, la victoria debería servir sobre todo como lección
Una lección dirigida, en primer lugar, al banquillo
Empecemos por lo evidente: la remontada tiene un ADN inconfundible
Es el ADN de un club que ha ganado quince Copas de Europa no porque las haya ganado todas, sino porque sabe sobrevivir, resistir y levantarse después de cada golpe
Ese es el primer mensaje de la noche, y es el que conviene guardar
El escudo, la mística de la camiseta y esa capacidad casi sobrenatural de invocar lo heroico en los momentos de máxima tensión
Pero el segundo mensaje es bastante menos romántico
Y tiene un nombre y dos apellidos, o mejor dicho, dos apellidos juntos: Tchouaméni y Valverde
El analista que firma esta crónica no se anda con rodeos
Para él, la doble pareja en el eje del campo es un desastre, y el equipo estuvo a punto de naufragar por culpa de ella
Lo expresó con una dureza que no deja lugar a la duda: no son centrocampistas, dijo, sino pura madera en el centro del campo
Y lo argumentó con una idea concreta
Tchouaméni, a su juicio, solo funciona como pivote cuando tiene al lado a alguien como Güler, Bernardo Silva o Bellingham
Pero junto a Fede Valverde, ya no
Roma, aseguró, bailó alrededor del Madrid durante una hora larga
Y el Madrid sufrió una y otra vez, sin conseguir recuperar un solo balón
Es una opinión tajante y no todo el mundo la compartirá
Pero tiene un respaldo en los números de la noche que resulta difícil de ignorar
Porque lo que vino después, con un equipo distinto, fue exactamente lo contrario
Y aquí entra en escena el personaje más aclamado de la noche: Arda Güler
Mourinho lo dejó en el banquillo, y esa decisión, según el análisis, fue un error enorme
Cuando el turco entró en el campo, el partido cambió
Se movió en el centro, hizo jugar al equipo y se encargó de los saques de esquina
Y de sus botas salieron las jugadas que acabarían dando la vuelta al marcador
No es una exageración decir que sin Güler, el Madrid no habría remontado
El analista lo resume con una frase que mezcla admiración y reproche
Para él, dejar a Güler en el banquillo en este Madrid debería ser delito
Quizá sea una forma muy gráfica de decirlo, pero lo cierto es que el centrocampista turco ofreció una exhibición que justifica el argumento
Aunque solo fuera por ejecutar los córners, sostiene, no se le puede sacar del once nunca
La otra gran estrella de la noche fue Endrick
Un jugador del que se había hablado más por su posible salida que por su presente, y que en Roma recordó para qué fichó por el Madrid
Entró desde el banquillo y fue, sencillamente, un demonio
Rompió por la banda derecha, generó peligro cada vez que tocaba el balón y fue elegido mejor jugador del partido
De un disparo suyo nació el 3-2, cuando Carlos Espí aprovechó el rechazo del portero
Y después, el propio Espí marcaría el 3-3
Dos goles en trece minutos más el tiempo añadido, con una oportunidad creada y otra convertida
Un balance difícil de superar para cualquier suplente
Y para cerrar la remontada, el 4-3 llegó casi al final, obra de Rüdiger
Un gol que, según el análisis, tapa en parte un partido en el que el alemán sufrió bastante en la zaga
Pero que en el fútbol, como en la vida, lo que cuenta es lo que queda grabado
Mbappé, por su parte, también tuvo su noche
Había marcado ya en la primera parte, y en la segunda siguió insistiendo
Falló mucho, es cierto, y el analista no lo esconde
Pero vio a un delantero distinto
Un Mbappé que pedía todas las pelotas, que no se escondía cuando el Madrid perdía 3-1 y que regateaba, forzaba córners y asumía riesgos
Un jugador que, por una vez, se echó el equipo a la espalda

Para el autor del vídeo, el francés se merece una nota alta, y lo cierto es que su actitud no deja mucho espacio para la discusión
Y entonces llegamos al capítulo más polémico de la noche
El que tiene como protagonista a Vinícius
El análisis no tiene piedad
Según su autor, el brasileño regaló el segundo gol a la Roma con un taconazo suicida dando la espalda a su propia portería en el centro del campo
Una acción que, a su juicio, fue el principio de la disolución del equipo
Y que, además, provocó una mirada de Mourinho de pura desesperación
El entrenador esperó cinco minutos para sacarlo del campo
Y el cambio, dice el analista, fue uno de los grandes aciertos de la noche
Porque, a partir de ahí, el Madrid jugó de verdad con once
La tesis de fondo es dura
Que el Madrid es mejor equipo sin Vinícius que con él
Lo ha demostrado, afirma, el partido contra el Villarreal y también el de Roma
El autor llega a plantear abiertamente una venta en enero
Lo hace con una frase que él mismo califica de debate abierto: que Vinícius se lleva más de lo que aporta, que solo genera problemas y que a su alrededor solo pasan cosas malas
Una opinión personal y muy discutible, desde luego
Habrá quien recuerde los goles y las finales en las que el brasileño ha sido decisivo
Y quien considere injusto cargar sobre un solo jugador los problemas de un equipo entero
Pero el debate, guste o no, ya está servido
Además, el propio analista considera que la sanción de cuatro partidos que le han impuesto es una injusticia total y una barbaridad
Es un matiz importante: critica el castigo, pero no por eso cambia su valoración deportiva
Esa sanción obligará a Mourinho a pensar alternativas en la liga durante cuatro partidos
Y ahí es donde el análisis se vuelve más constructivo
La propuesta es clara: cambiar el sistema
Un 4-3-3 con Endrick en la banda derecha, Diomandé en la izquierda y Mbappé en el centro del ataque
Por detrás, Tchouaméni como pivote y dos interiores, que serían Güler y Bellingham
Y con Fede Valverde, el favorito de Mourinho, jugando de lateral derecho
Porque, según el autor, cuando Mourinho lo movió a esa posición, el Madrid perdió un mediocentro mediocre y ganó un gran lateral
No es lo mismo, subraya, un doble pivote de Tchouaméni y Valverde que un centro del campo con Tchouaméni, Güler y Bellingham, con Valverde actuando como cuarto centrocampista por la derecha
La diferencia, afirma, se vio a la perfección en los minutos finales
Y por eso lanza un aviso directo al entrenador: no seas testarudo, Mou
Porque si insiste con el mismo plan que no funciona, el equipo se hundirá hasta el fondo del mar
El resto del vídeo es un repaso uno por uno de las notas de los jugadores
Y merece la pena detenerse en él, porque dibuja un retrato muy claro de la noche
Courtois se lleva un siete: encajó tres goles, pero una parada enorme en la primera mitad mantuvo vivo al equipo hasta el descanso con el 1-1
Lo define como un seguro de vida, en los que pueden ser sus últimos grandes años
En el lateral derecho, Dumfries se lleva un dos, por ineficaz en ataque y flojo en defensa, y sin suponer una gran mejora respecto a Trent
A la izquierda, Cucurella recibe un cuatro, muy por debajo de su nivel, con una ocasión desperdiciada y sin conseguir cerrar su banda, en parte porque Vinícius no lo ayudó ni una sola vez
Rüdiger y Konaté, un cinco cada uno, el primero con un gol final que maquilla su actuación y el segundo con problemas para sacar el balón jugado
El eje del campo, Tchouaméni y Valverde, un dos cada uno, completamente desbordados
Sin embargo, el analista da a Valverde un ocho cuando actúa como centrocampista por banda, por lo que la media final queda en un cinco
Diomandé, un siete: probó, corrió, ayudó y dio una asistencia a Mbappé en la segunda parte
Bellingham, un seis: vació el depósito, no fue muy preciso, pero nunca se esconde
Vinícius, un cero, una nota que habla por sí sola
Mbappé, un ocho: marcó, trabajó y pidió todos los balones
Y de los suplentes, Güler se lleva un nueve, Endrick un diez y Carlos Espí un ocho
Estas dos últimas notas no necesitan explicación
El problema, apunta el analista, es que Mourinho casi nunca quita a Mbappé y, hasta ahora, rara vez quitaba a Vinícius
Por eso Espí no suma minutos
Pero con cuatro partidos sin Vinícius, Diomandé, Endrick y Espí tendrán que repartirse dos puestos
Y la solución está clara en su cabeza: mover a Güler más arriba, retrasar a Bellingham y jugar con un 4-3-3 en el que roten cuatro delanteros
Con tres centrocampistas por detrás, como Tchouaméni o Camavinga, Bellingham o Valverde, y Güler o Bernardo Silva
Duplicar las posiciones y cambiar de sistema es, para él, la conclusión más importante del partido
Y quizá no le falte razón
Porque lo que quedó demostrado en Roma es que el Madrid tiene recursos de sobra
Lo que quizá no tiene es el equilibrio adecuado en el once inicial
Las próximas citas, con Leganés y después con el Clásico en el Camp Nou, serán el examen definitivo
Ahí veremos si Mourinho lee el mensaje de Roma o si insiste en una fórmula que, según sus críticos, ya ha dado demasiadas señales de agotamiento
Mientras tanto, el madridismo respira
La remontada vale tres puntos de oro y devuelve la fe a una afición que empezaba a dudar
Pero también deja una pregunta incómoda en el aire
¿Hace falta llegar al borde del abismo para que un equipo con tanto talento juegue como debe?
La noche de Roma dice que sí, y que el Madrid, cuando se le acaba el miedo, es capaz de todo
Hala Madrid, y que nadie se atreva a dar por muerto a este equipo