Tebas, contra las cuerdas: Galán amplía la denuncia, el CSD estudia elevarla al TAD y el precedente de 2024 deja una pregunta incómoda, ¿inhabilitación o simple amonestación?
Hay tuits que se olvidan en una hora y otros que acaban sobre la mesa de un tribunal.
El mensaje que Javier Tebas publicó en X comparando los métodos de comunicación del Real Madrid con los mecanismos de propaganda del ministerio de Goebbels pertenece, al parecer, a la segunda categoría.
Dos días después de la primera denuncia, una nueva ampliación ha vuelto a poner al presidente de LaLiga en el centro de la tormenta, y las preguntas que flotan en el ambiente son tan sencillas como inquietantes.
¿Puede Tebas ser suspendido?
¿Puede ser inhabilitado?
¿O todo terminará, como en otras ocasiones, con una simple reprimenda que deje las cosas como estaban?
Vayamos por orden, porque la historia tiene más capas de las que aparenta.
El origen está en el mensaje que Tebas publicó en su cuenta de X.
Según se recoge en la información, el presidente de LaLiga afirmó que la dirección del Real Madrid dirige una orquesta de voceros, con Real Madrid Televisión al frente, y que su partitura es siempre la misma: seleccionar las jugadas que interesan, repartir agravios, alimentar la sospecha y señalar enemigos.
A continuación, comparó ese método con los mecanismos de propaganda que explotó Goebbels en el ministerio de propaganda de la Alemania nazi: repetición sistemática, construcción de un enemigo y subordinación de los hechos al relato.
El propio Tebas precisó en su momento que la comparación no se dirigía contra una ideología ni contra los aficionados del Madrid.
Pero la polémica estalló igualmente.
El club exigió su dimisión, aunque, según la información, no ha anunciado acciones legales ni administrativas contra él.
Y el presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Rodríguez Uribes, calificó de inaceptable la referencia al nazismo y a Goebbels en relación con un club de la Liga, y le instó a pedir disculpas.
Hasta el día de hoy, 21 de octubre, esas disculpas no han llegado.
Al contrario, Tebas ha citado en su cuenta declaraciones de periodistas y de dirigentes políticos, entre ellos el ministro de Transportes, Óscar Puente, y el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, a quienes acusa de utilizar técnicas propias de un ministro de propaganda nazi.
La reacción formal llegó de la mano de Miguel Galán.
El presidente de la Asociación Democrática y Transparencia en el Deporte presentó el pasado viernes una denuncia ante el CSD contra Tebas por ese mensaje, y este lunes la ha ampliado.
Se trata de un documento de unas 20 páginas en el que solicita que se incoe un expediente por la presunta comisión de una infracción muy grave según la ley del deporte.
Además, mientras se tramita, pide la destitución del cargo y la inhabilitación del presidente de LaLiga.
La ampliación, explica la información, se debe a que Galán entiende que, después de la primera denuncia, Tebas ha seguido publicando mensajes de la misma naturaleza.
Uno de ellos, en X, donde denunció que el Real Madrid manipuló los tiempos para presentar su petición de dimisión como una exigencia de la prensa internacional.
Y otro, publicado el domingo 18, en el que afirmó literalmente, según la denuncia, que la gestión del Real Madrid se ha instalado en la manipulación y la falsedad.
Para Galán, esos dos mensajes no hacen más que confirmar la persistencia en la conducta del presidente de LaLiga, llegando incluso a acusar a un club de la competición de manipulación y falsedad en comunicados oficiales.
La denuncia añade más precedentes, con el objetivo de argumentar que existe una conducta reiterada de utilizar su cuenta institucional y sus intervenciones públicas para desacreditar al Real Madrid, a su presidente y a sus directivos.
Y de considerar especialmente grave la comparación con la propaganda nazi.
El documento termina insistiendo en la propuesta que se presentó el viernes.
Cabe recordar que no es la primera vez que Galán denuncia a Tebas.
Hace apenas unos meses, el Tribunal Administrativo del Deporte resolvió sin sanción la denuncia que presentó en agosto de 2025 por publicar, a juicio de la denuncia, información sobre la situación financiera de un club.
Aquella denuncia también la consideraba una infracción muy grave, pero el TAD archivó el caso tras un año de estudio, al entender que no había motivos para sancionar a Tebas.
El episodio estaba relacionado, según el análisis, con el momento en que el Barça intentaba fichar a Nico Williams, y con la difusión por parte de LaLiga de datos sobre su situación económica.

Con ese precedente sobre la mesa, el siguiente paso es el más delicado: qué hará el CSD.
El organismo debe decidir si archiva la denuncia o la eleva al TAD.
La información considera previsible que opte por lo segundo, dado que desde hace unos tres años suele elevar cualquier denuncia mínimamente fundada para evitar posibles acciones contra él.
Galán, en su denuncia, solicita que Tebas sea inhabilitado por ese tuit.
Lo acusa de una infracción muy grave, el abuso de autoridad, y de otra grave, la de actos notorios y públicos que atenten contra la dignidad o el decoro deportivos.
Y lo hace al amparo de la ley del deporte de 1990, porque, según el texto, el Gobierno lleva casi cuatro años sin desarrollar el reglamento de la nueva ley aprobada en diciembre de 2022.
Después, Galán amplió su escrito incorporando otras presuntas infracciones que el presidente de LaLiga habría cometido en los últimos meses.
Se trata de hechos que ya había denunciado antes, pero sobre los que el CSD todavía no ha decidido si los eleva.
Según el denunciante, son ocho denuncias previas pendientes.
Aquí aparece un matiz que cambia por completo el escenario.
Cualquiera de las dos infracciones que denuncia Galán podría acabar, en teoría, en la inhabilitación.
Pero hay una diferencia importante: si el TAD admitiera a trámite el procedimiento por abuso de autoridad y falta muy grave, el CSD podría decretar la suspensión temporal de Tebas mientras se resuelve el expediente.
Es una medida extrema, y la información admite que parece difícil encajar ese tuit en un supuesto de abuso de autoridad, aunque no queda descartado.
Incluso si el TAD considerara que Tebas ha cometido una infracción muy grave, la sanción que se le imponga no sería necesariamente la inhabilitación.
De hecho, sería razonable que no lo fuera.
Y la prueba, según la información, está en su propio historial.
En 2024, tras una denuncia del Real Madrid por haber convocado de forma irregular una de las asambleas en las que se fraguó el acuerdo con CVC, Tebas fue declarado responsable de una infracción de esa naturaleza y la sanción que recibió fue una simple amonestación pública.
Ya en 2021, el TAD entendió que hubo un abuso de autoridad, y también que el presidente de LaLiga incumplió acuerdos de la Asamblea General, es decir, dos infracciones muy graves.
Pese a ello, se le impuso la sanción más leve que contempla la ley.
La conclusión que extrae el análisis es incómoda: los precedentes indican que es improbable que el TAD inhabilite a Tebas por el tuit sobre Goebbels y el Real Madrid.
Las inhabilitaciones de dirigentes deportivos decretadas por el TAD en los últimos tiempos han tenido que ver, en su mayoría, con irregularidades en procesos electorales y con usos indebidos de fondos de las federaciones.
La excepción más conocida es la de Luis Rubiales, por su conducta en la final del Mundial femenino de 2023.
Y en ese terreno, la diferencia puede escribirse en la respuesta que el CSD dé, si el TAD admite a trámite una denuncia por infracción muy grave.
Si detecta en el tuit indicios de abuso de autoridad, el Gobierno quedaría autorizado a suspender provisionalmente a Tebas hasta que se resuelva el procedimiento sancionador, sin perjuicio de que luego pudiera ser absuelto.
Con todo, hay que subrayar que todavía queda mucho recorrido.
Primero, el CSD tendría que elevar la denuncia de Galán o formular una de oficio.
Después, el TAD tendría que admitirla a trámite y luego pronunciarse sobre el fondo del asunto.
E incluso en el improbable caso de que hubiera una sanción dentro de unos meses, Tebas siempre tendría la opción de recurrir a la jurisdicción ordinaria y solicitar la suspensión cautelar de esa misma sanción.
Es decir, se trata de un camino largo, con varias estaciones intermedias y ninguna garantía de que termine en una inhabilitación.
La lectura que hace el canal que difundió la información es contundente.
Considera que la situación puede complicarse mucho, porque no se trata de cualquier persona, sino del presidente de la liga, el cargo más importante del fútbol español.
Y recuerda que, si los organismos deportivos consideran que ha cometido una infracción y se cumplen los requisitos legales, podría enfrentarse a una sanción muy grave.
Pero el propio análisis pone el freno de mano: a día de hoy, eso no significa que Tebas esté inhabilitado ni que vaya a perder su puesto, y eso, insisten, está por decidir.
Hay, además, un recordatorio sobre el precedente de 2024.
En aquel caso, quien ganó el pulso fue el Real Madrid de Florentino Pérez, pero lo que obtuvo fue una amonestación pública, la más leve que existe.
De ahí surge la pregunta que cierra el vídeo: ¿esta nueva polémica tendrá consecuencias reales o quedará todo en ruido y titulares, como en 2024, con una sanción menor para algo catalogado como muy grave?
El autor invita a los espectadores a opinar y plantea una comparación abierta: si esto podría acabar en una simple reprimenda, como ocurre en otros casos que afectan al Barça o a LaLiga.
Es un debate legítimo, pero conviene leerlo con cuidado.
En esta historia hay hechos contrastados: la denuncia de Galán, su ampliación, las declaraciones de Rodríguez Uribes y los precedentes del TAD.
Y hay opiniones, que dependen de quién las formule: sobre la gravedad del tuit, sobre si merece una sanción y sobre si el sistema aplica el mismo rasero a todos.
Del lado de Tebas, el argumento es el que él mismo expresó: que la comparación era con una técnica de comunicación y no con una ideología ni con los aficionados.
Del lado de sus críticos, que la referencia a la propaganda nazi, utilizada contra un club de la competición que él preside, es en sí misma inaceptable.
La realidad, hoy, es que ninguna autoridad ha dicho todavía la última palabra.
El CSD tiene la pelota en su tejado, el TAD aguarda su turno y Tebas, de momento, no ha pedido perdón.
Lo que ocurra a partir de ahora dirá mucho más que cualquier tuit sobre cómo funciona el fútbol español cuando el protagonista no es un jugador ni un árbitro, sino el hombre que dirige la competición entera.