Las notas del Madrid-Leipzig: Courtois de sobresaliente, Valverde lateral para siempre y el cambio de Vinícius que suena a sentencia de Mourinho antes del Clásico
Hay cambios que son simples decisiones tácticas y otros que, aunque nadie lo diga en voz alta, se leen como un mensaje.
En el minuto 70 del Madrid-Leipzig, Mourinho movió el banquillo por primera vez, y el futbolista que dejó el campo fue Vinícius.
El mismo Vinícius que el domingo no estará en el Camp Nou por su sanción de cuatro partidos en la Liga.
Y esa sustitución, más que el 4-1 con el que acabó la noche, es la que se ha convertido en el tema de conversación de todo el madridismo.
Pero vayamos por partes, porque el partido, en lo estrictamente deportivo, dejó muy buenas noticias.
El Madrid ganó con cierta facilidad, sobre todo en la segunda mitad, al Leipzig de Red Bull, en el último partido antes del Clásico.
Con ese resultado, el equipo de Mourinho suma tres victorias en tres partidos de Champions, nueve puntos y el liderato provisional de la fase de liga.
Es la parte buena de la noche.
La mala, para un sector del análisis madridista, es lo que Mourinho dejó claro con sus actos: no piensa esperar a Vinícius.
El autor de este análisis lo expresa sin anestesia.
Para él, el cambio del brasileño en el minuto 70, siendo el primero de la noche y siendo, además, el único jugador que no estará disponible en el Clásico, es un mensaje clarísimo.
Opina que Mourinho ya no puede soportar a Vinícius y que el delantero, por su bajo rendimiento, ha pasado de ser intocable a ser un lastre.
Es una lectura dura, y conviene tomarla como lo que es: la opinión de un analista con una postura muy marcada, no un hecho confirmado por el club ni por el técnico.
Pero antes de entrar en ese asunto, hay que reconocer lo que hizo bien el entrenador.
El analista contó que, horas antes, le habían dicho que el técnico haría unos cinco cambios.
Nadie le dijo cuáles, pero no era difícil imaginar que Cucurella, Tchouaméni, probablemente Diomandé y uno de los centrales, en este caso Konaté, no jugarían.
Pensaba, incluso, que Valverde tampoco, pero al final Valverde fue lateral derecho.
Y ahí sí hay aplauso: una gran decisión de Mourinho, que por fin lo ha entendido.
Lo vio en la segunda parte contra el Villarreal, lo vio en la segunda parte contra la Roma, y en los dos últimos partidos, contra el Sevilla y contra el Leipzig, ha jugado de lateral completo.
Los dos partidos, además, de manera fantástica.
Para el analista, no hay sorpresas: el lateral derecho del Camp Nou será Valverde.
Lleva meses diciéndolo en su canal: el mejor lateral derecho de la plantilla del Madrid es Fede Valverde, mejor que Trent y mejor que Dumfries.
Y lanza una predicción: en enero saldrá uno de los dos, porque Valverde parece el lateral titular, no solo para esta temporada, sino para muchos años.
Allí, sostiene, es donde el uruguayo puede ganarse su renovación y marcar la diferencia, como hizo contra el Leipzig, como hizo contra el Sevilla y como hizo en los minutos que jugó en Roma.
También le parece buena idea rotar cuando se juega la Champions contra un rival que no es el más difícil y se tiene un Clásico el domingo.
Pasemos ahora a las notas, de atrás hacia delante, que es donde el análisis es más generoso en matices.
Courtois se lleva un nueve, casi un diez.
Salvó al Madrid en la primera parte con tres paradas valiosas y, según el analista, fue el mejor jugador del equipo en esos 45 minutos y, en términos generales, uno de los tres mejores de la noche.
Es un dato que alimenta la esperanza para el domingo, porque las opciones del Madrid de salir vivo del Camp Nou, con Martínez Munuera como árbitro, pasan por que el belga mantenga ese nivel.
Valverde, de lateral derecho, firmó un partido muy completo.
Recuperó balones, se tiró al suelo y casi marcó un gol en la segunda parte cuando conectó con Güler, pero el portero del Leipzig respondió con una gran parada.
Es un gran lateral, dice el análisis, y parece que, a diferencia de lo que ocurrió con Xabi Alonso, está dispuesto a jugar ahí con Mourinho.
Carreras recibe un seis por hacer un buen trabajo.
Después entró Cucurella en su lugar, y el analista lo sigue viendo lejos de su mejor versión, aunque a Cucurella le da un cinco por cumplir sin sufrir, con una tarjeta amarilla, y sin poder señalar una sola asistencia.
Para él, Carreras es un jugador más hecho, que entiende mejor dónde está y qué escudo lleva en el pecho.

En el centro de la defensa, el diagnóstico es duro.
Rüdiger se queda con un cinco raspado.
El análisis dice que el alemán está muy lento, que marca la línea, es agresivo e intimidante, pero es una sombra del jugador que fue, un central que ha envejecido y es suplente porque no está listo para ser titular.
Huijsen, a su lado, recibe un seis que podría ser un cinco, porque termina enganchado en la jugada del gol rival, frena de manera innecesaria y sigue alternando momentos de buena salida de balón, confianza y anticipación con errores propios de un jugador al que todavía le cuesta ser la referencia de la defensa del Madrid.
Por eso, el analista espera que Militão vuelva pronto y en buena forma, porque el equipo lo necesita como el agua de mayo.
En el doble pivote, Mourinho tocó la pareja habitual y puso a Bernardo Silva, que completó el partido.
Se lleva un siete.
Abrió el camino de la victoria, se asoció bien con sus compañeros, y aunque le falta el ímpetu de otros años y no tiene pase largo, es un jugador muy dinámico que lo está haciendo muy bien para el Madrid.
Camavinga recibe otro siete.
Estuvo bien en la recuperación, tuvo una gran primera parte y se apagó un poco en la segunda.
Pero el analista avisa de que la titularidad de este martes no significa que vaya a serlo en el Clásico.
La gran incógnita, explica, es si en el Camp Nou jugará Dumfries de lateral y Valverde de extremo derecho, o Valverde de lateral con Camavinga junto a Tchouaméni y Güler en la banda derecha.
Un debate abierto que seguirá ocupando horas de conversación esta semana.
Arda Güler es, para el analista, el futbolista más completo de la noche.
Dice que el turco es muy bueno y resulta irreemplazable en el equipo, que se asocia con Mbappé como nadie, que marcó el segundo gol, hizo paredes y recuperó balones.
Un partido fantástico, repite, de un jugador que ahora mismo es irreemplazable en el Madrid y que es el que más talento puro tiene en la plantilla.
Bellingham, en cambio, se queda en un seis.
Para el analista, Mourinho vuelve a situarlo demasiado cerca del área, le quita potencia y espacio, y él necesita más su zancada que estar ahí como chupón de goles.
Reclama una mejor versión del inglés en la Champions si el Madrid quiere dar la sorpresa.
Y llegamos a Vinícius, el nombre que ha dominado la noche.
El analista le da un dos.
Dice que intentó un par de jugadas, que salieron mal, que el Bernabéu lo silbó, y que ahora mismo, en su opinión, es un muy buen suplente del Real Madrid.
Opina que su futuro en el club parece muy complicado y repite, por tercera vez en el mismo análisis, que el cambio de Mourinho no es un mensaje, sino una sentencia.
Y es en este punto donde su argumento más contundente aparece.
Cree que el cambio fue absolutamente editorializante: que Mourinho quiso que el Bernabéu lo silbara, que Vinícius supiera que ya no solo es un jugador que no es intocable, sino que va a convertirse en suplente.
A medio plazo, avisa, no es fácil de arreglar.
Y recuerda una frase que, según él, le dijeron en el club: qué demonios desayunas para pensar que un jugador como Vinícius puede ser suplente habitual.
Puede que no lo sea, dice, pero acabará siéndolo.
Su conclusión es la más polémica del texto: lo más beneficioso para todas las partes, para Vinícius, para Mourinho y para el Real Madrid, sería que se marchara en enero, que el club consiguiera la mejor venta posible y que dedicara ese dinero a cubrir otra necesidad o a pensar en cómo reconstruir el equipo una temporada más tarde.
No cree que vuelva a ser el mismo, ni que Mourinho vaya a esperarlo más.
Y le atribuye al técnico, de manera imaginaria, un mensaje: lo siento, Vini, pero me juego mi futuro y el pan de mi familia, y contigo en el campo juego con uno menos.
Eso sí, hay un dato objetivo en medio del dramatismo: Vinícius no volverá a jugar con el Madrid hasta dentro de dos semanas, en el partido de Atenas, porque la sanción le impide jugar en la Liga y el Clásico se lo pierde.
Frente a esa lectura, hay otra que conviene recordar.
Otros analistas, ante la misma sustitución, apuntaron que Vinícius tuvo un partido correcto, con dos buenos intentos desde fuera del área y sin perder balones, y que su cambio podía responder a la profundidad del banquillo y a la necesidad de dar velocidad al partido.
Es decir, que la misma imagen admite dos interpretaciones muy distintas.
Y la prueba de que esa discusión no está cerrada es que el propio Mourinho, tras el partido, defendió que no fue un cambio de un técnico descontento.
Siguiendo con las notas, Mbappé recibe un siete.
Se movió mucho, bajó a recibir y acabó marcando un gran gol.
Son tres goles en tres partidos de Champions, y el analista lo describe como la referencia del equipo, a quien también se va a necesitar en el Camp Nou.
Brahim se lleva un seis, como casi siempre que sale desde el banquillo: entró, movió al equipo y estuvo bien.
Endrick y Carlos Espí entraron sin tiempo para más.
Y quedaba Diomandé.
El analista pone el foco en que jugó 10 o 15 minutos, infinitamente más productivos que lo que Vinícius ha ofrecido en toda la temporada.
Marcó un gran gol de volea, celebrado a lo grande por Mourinho, dio una asistencia para el golazo de Mbappé y está empezando a justificar los 125 millones de euros que el Madrid pagó por él.
Es el contraste que cierra el debate: un joven que aprovecha cada minuto y un veterano que no encuentra el suyo.
Habrá tiempo, dice el análisis, de hablar del Clásico, de si el plan de Mourinho funcionará y de qué hará el técnico en el Camp Nou.
Lo único cierto, mientras tanto, es que esta noche el Madrid ganó con autoridad y dejó una pregunta en el aire.
La de si lo que se vio en el minuto 70 fue una simple rotación o el primer capítulo de una historia que cambiará el rumbo de un jugador, de un entrenador y, quizá, de la temporada entera.