Vinicius Jr.: la promesa que lo hundió tras perder el Balón de Oro y la caída que nadie vio venir en el Real Madrid de Mourinho
Hay noches que lo cambian todo. Y hay otras que solo parecen una victoria hasta que el tiempo te enseña lo que de verdad escondían.
Imagina por un instante que tienes veinticuatro años, que acabas de ganar la Champions League y que medio planeta te señala como el mejor futbolista del mundo. Imagina que te vistes de gala, que cruzas la alfombra y que estás convencido de que en pocas horas tendrás el trofeo más codiciado del fútbol entre las manos.
Ahora imagina que esa certeza se rompe en mil pedazos antes de que se pronuncie tu nombre. Esa es la historia de Vinicius Junior, y lo más inquietante es que todavía no sabemos cómo termina.
La noche en la que todo parecía escrito
El 28 de octubre de 2024, Vinicius llegó a la gala del Balón de Oro convencido de que sería coronado. Tenía motivos de sobra para creerlo: había ganado la Champions League, había sido decisivo en las noches más grandes del Real Madrid y aparecía como uno de los máximos favoritos.
Carlo Ancelotti había defendido públicamente su candidatura después de aquel hat-trick increíble contra el Dortmund en la Champions. Rio Ferdinand, durante la retransmisión de la final de Wembley, había repetido su nombre hasta seis veces, como quien ve nacer un mito en directo.
Todo parecía alineado. El rendimiento, los números, el relato, el aplauso de los expertos.
Pero esa noche, en el Théâtre du Châtelet de París, ocurrió algo que nadie en la comunidad madridista esperaba. El Real Madrid decidió no acudir a la ceremonia.
Y el Balón de Oro terminó en las manos de Rodrigo Hernández.
Una filtración, un golpe seco y una promesa
El nombre del ganador se había filtrado horas antes. Vinicius tuvo que ver desde la distancia cómo el premio individual más importante del fútbol se le escapaba en el último momento, sin siquiera la posibilidad de afrontarlo cara a cara.
Su respuesta en redes sociales no tardó en llegar. Dijo que lo haría diez veces mejor si fuese necesario y añadió una frase que se volvió bandera: ellos no estaban preparados.
Aquellas palabras sonaron a declaración de intenciones. Vinicius estaba convencido de que volvería a demostrar su superioridad sobre el césped y de que aquella herida sería el combustible de su próxima gran temporada.
Sin embargo, esa promesa acabaría adquiriendo un significado muy distinto. Lo que parecía el prólogo de una venganza legendaria se convirtió, con el paso de los meses, en la antesala de un declive que hoy divide al madridismo.
De estrella indiscutible a jugador cuestionado
Desde aquella noche, el rendimiento del brasileño se volvió cada vez más irregular. Sus cifras goleadoras han caído, su regate ya no infunde el mismo pánico en los defensas y su relación con los entrenadores ha estado marcada por episodios de tensión.
Su choque con Xabi Alonso desembocó en la destitución del técnico y arruinó una temporada entera. Con Mourinho, en cambio, mantiene una calma tensa de la que nadie sabe cómo saldrá.
A todo eso se suma su reciente expulsión contra el Villarreal, que le ha costado cuatro partidos de sanción. Y después de su pésima actuación en la Champions contra la Roma, una parte de la afición prefiere directamente verlo fuera del once.
El brasileño se perderá el próximo Clásico ante el Barcelona y la siempre complicada visita a Mestalla. Algunos seguidores creen que esa ausencia será casi un alivio para Mourinho.
Con Diomande en la banda izquierda, el equipo se ve más equilibrado. Y se percibe a un Mbappé mucho más liberado en el ataque blanco.
La compatibilidad entre el francés y Vinicius lleva tiempo cuestionándose. Se dice que su influencia en el juego es prácticamente idéntica, y que su falta de intensidad en la presión pesa sobre el resto del equipo.
Entonces surge la gran pregunta. ¿Cómo pudo cambiar tan rápido el papel de Vinicius? ¿Qué desencadenó su caída? ¿Estamos ante un bache pasajero o ante un derrumbe definitivo?
Para encontrar la respuesta hay que viajar mucho más atrás, hasta el verano de 2018.
El adolescente que aterrizó en Madrid con una responsabilidad enorme
Cuando Vinicius llegó a Madrid era un chico de dieciocho años con una misión descomunal. Era el tipo de extremo que recibe la pelota pegado a la línea de cal y busca de inmediato el uno contra uno.
Su fútbol tenía algo imposible de enseñar. La capacidad de acelerar desde la quietud y dejar atrás a un defensa en apenas dos pasos.
En mayo de 2017, con solo dieciséis años, había debutado con el primer equipo del Flamengo. Pocos días después, el Real Madrid anunciaba su fichaje por una cifra cercana a los 45 millones de euros.
Era una cantidad extraordinaria para un futbolista que prácticamente no había jugado a nivel de élite. Pero Florentino Pérez había decidido cambiar su política de fichajes tras ver cómo Neymar acabó en el Barça.
Vinicius era una apuesta de futuro, aunque su precio lo convirtió de inmediato en protagonista. Antes de dar su primer regate en el Bernabéu, ya cargaba con el peso de una expectativa enorme.
Un equipo en reconstrucción y un debut contra el Atlético
El contexto tampoco ayudaba. Cristiano Ronaldo acababa de marcharse a la Juventus y el equipo se enfrentaba a una reconstrucción que terminaría siendo mucho más complicada de lo previsto.
El brasileño debutó oficialmente el 29 de septiembre en un derbi contra el Atlético de Madrid. Su entrenador era Julen Lopetegui, aunque sería con Santiago Solari cuando empezaría a disfrutar de más minutos.
Vinicius tenía una virtud evidente. Cada vez que recibía el balón, parecía que algo podía ocurrir.
Se lanzaba, cambiaba de dirección y se atrevía a encarar defensas incluso después de haber perdido el balón varias veces seguidas.
Pero también tenía un defecto. Su estilo provocador lo situaba en el foco de todas las críticas y su rebeldía lo convertía en un blanco fácil para los defensas veteranos.
Los años de la frustración
En sus primeros tiempos sufrió muchísimo para definir bien las jugadas. Podía driblar a dos rivales y después fallar un pase relativamente sencillo.
A veces se plantaba delante del portero tras una carrera espectacular. Pero la falta de puntería hacía que el balón saliera desviado.
El Real Madrid necesitaba nuevas estrellas, y Vinicius todavía tenía un largo camino por recorrer.
Las dos temporadas siguientes estuvieron marcadas por una contradicción. Era uno de los futbolistas más prometedores del Madrid y, al mismo tiempo, uno de los más frustrantes.
Su capacidad para generar peligro era indiscutible, pero su efectividad frente a la portería resultaba pésima. En la 2019-2020 apenas marcó tres goles en Liga, y al año siguiente volvió a quedarse en tres.
Eran registros muy modestos para un atacante de uno de los mejores equipos del mundo. Las comparaciones con los grandes extremos europeos eran inevitables.
Otros futbolistas de su edad alcanzaban cifras importantes mientras Vinicius dependía demasiado de la velocidad y fallaba goles imperdonables.

Las redes sociales se burlaban de su definición. Incluso Benzema llegó a pedirles a sus compañeros que no le pasaran el balón.
Esas imágenes dieron la vuelta al mundo. Muchos habrían tirado la toalla.
Pero Vinicius no se rompió. Se puso a trabajar en su físico y en su puntería, en silencio, lejos del ruido.
El principio de la transformación
Aunque sus números aún no reflejaban todo su potencial, su influencia en el juego era cada vez más evidente. Con la llegada de 2021 consiguió ganarse un puesto como titular.
Contra el Liverpool de Klopp mostró todas sus virtudes y vivió su primera noche mágica en la Champions League, en un partido en el que marcó dos goles.
Aquella temporada terminó sin títulos, pero fue el comienzo de su metamorfosis.
Con la salida de Zinedine Zidane y la llegada de Carlo Ancelotti, Vinicius vio una oportunidad. Aprovechó el bajo rendimiento de Eden Hazard para asentarse como titular indiscutible.
Comenzó a manejar mejor las situaciones frente al portero. Aprendió a elegir cuándo acelerar y cuándo asociarse con sus compañeros.
La versión más goleadora de Vini acababa de explotar. El extremo se consolidó como uno de los líderes ofensivos del Real Madrid.
París 2022: la noche en la que entró en la leyenda
Su entendimiento con Karim Benzema era letal. El brasileño fue decisivo en los tres títulos que conquistó el conjunto madrileño: la Supercopa de España, la Liga y la Champions League.
En total, Vinicius firmó 22 goles y 16 asistencias en aquella campaña. Y fue el autor del gol que le dio la victoria ante el Liverpool en la final de París.
Benzema se llevó el Balón de Oro de 2022, pero Vini ya había escrito su nombre en la historia del Real Madrid.
El chico que años atrás era el blanco de las burlas por fallar goles fáciles acababa de marcar el tanto más importante del año europeo. Pocas redenciones en el fútbol han sido tan completas.
Crecimiento exponencial y enemigos por todas partes
A partir de aquella campaña, el crecimiento de Vinicius fue exponencial. Su regularidad y su capacidad para decidir partidos importantes lo colocaron en el centro de todas las miradas.
También lo llevaron a plantarse frente a todo tipo de injusticias. Sus celebraciones, tachadas de provocadoras, y sus reacciones acaloradas lo convirtieron en el hombre más odiado por los antimadridistas.
Su forma de jugar y de celebrar lo puso en la mira del fútbol español. Recibió insultos racistas y enfureció a quienes lo veían como un mal ejemplo.
Aun así, en la temporada 22/23 el brasileño marcó 23 goles y dio 19 asistencias. Con la marcha de Benzema, asumió el liderazgo ofensivo del equipo.
Respondió a la salida del francés elevando su registro goleador. Y en 2024 confirmó su evolución hasta convertirse en el mejor jugador del mundo.
2024: el año en que Vinicius tocó el cielo
Una lesión muscular interrumpió su temporada, pero cuando recuperó la continuidad volvió a mostrar su mejor versión. Terminó el curso con 24 goles y 11 asistencias entre todas las competiciones.
Su rendimiento fue especialmente importante en los partidos decisivos de la Champions League. El brasileño fue clave para que el Madrid ganara la Liga y también la Copa de Europa.
Fue elegido MVP de la Champions tras marcar otro gol en la final de Wembley y tras firmar una actuación memorable contra el Bayern.
Sus dos goles en Múnich y sus carreras en el Santiago Bernabéu lo situaron como el favorito indiscutible al Balón de Oro.
Ese era el punto más alto. Lo que vino después es el relato de una caída que todavía se está escribiendo.
El giro inesperado: Mbappé y la pérdida de protagonismo
Tras aquel 28 de octubre de 2024, la carrera de Vinicius dio un giro inesperado. Se quedó sin el Balón de Oro y el Madrid cerró 2025 sin títulos.
Juntar al francés y al brasileño era el sueño de cualquier entrenador de fútbol. Pero la llegada de Mbappé comenzó a diluir el protagonismo de Vinicius.
En el papel eran dos de los mejores jugadores del mundo. Sobre el campo, ambas estrellas parecían solaparse y ocupar la misma zona del terreno de juego.
A medida que Mbappé se convertía en el máximo goleador del Real Madrid, Vinicius perdía el foco que había disfrutado en temporadas anteriores.
El brasileño se volvió previsible. Y el francés fue ocupando los espacios que él había explotado con tanta eficacia.
En su primera temporada juntos, Vini marcó 22 goles y repartió 17 asistencias. A priori, había alcanzado cifras similares a las del curso anterior.
Pero había que tener en cuenta que jugó hasta dieciséis partidos más. La producción por minuto, en realidad, había bajado.
El equipo no tuvo una buena temporada. Y la salida de Ancelotti provocó un reinicio completo.
Xabi Alonso: el choque que partió el vestuario
Xabi Alonso llegó con ideas nuevas, pero desde el primer momento dejó claro que Kylian Mbappé era su estrella. La conexión con Vinicius fue casi inexistente.
El entrenador lo trató como a un miembro más de la plantilla, sin los privilegios de una estrella. Vini fue suplente en hasta tres partidos al inicio de la temporada y fue sustituido en casi todos los encuentros.
El brasileño se sentía cada vez más incómodo con su papel. Y todo terminó explotando en el Clásico contra el Barcelona.
Vini fue cambiado en el minuto 72, y su enfado con Xabi Alonso fue visible para todo el mundo.
Aunque días después pidió disculpas públicamente a la afición y al presidente, omitió deliberadamente el nombre de Xabi Alonso en el comunicado. Esa falta de respeto hacia su entrenador abrió una grieta en el vestuario que terminó con el técnico despedido en enero.
Vinicius había ganado la batalla. Pero, como suele pasar en el fútbol, ganar una batalla no siempre significa ganar la guerra.
Arbeloa, otra temporada en blanco y un contrato en el aire
Con Arbeloa su papel cambió por completo, pero su rendimiento no volvió al de otras campañas. El Madrid firmó otra temporada sin títulos, y sus 22 goles y 13 asistencias resultaron insuficientes.
Su conexión con Mbappé volvió a ponerse en duda. Y la renovación de su contrato con el Real Madrid seguía estancada tras años de negociaciones que no llegaban a ningún acuerdo.
Su vínculo terminaba en 2027, y el verano de 2026 se perfilaba como una fecha clave para su futuro.
A pesar de que Brasil fue eliminada en octavos de final, Vinicius firmó un gran Mundial 2026. El Arsenal le presentó una oferta vertiginosa para convertirlo en la mayor estrella de la Premier League.
Sin embargo, Florentino Pérez hizo un esfuerzo enorme para que el jugador se quedara y se convirtiera en uno de los pilares de su nuevo proyecto.
Finalmente, Vinicius firmó su renovación hasta 2032. Y reapareció en Valdebebas con un aspecto renovado tras una extraña cirugía estética.
Su mentón ya no era el mismo. Y su juego, según muchos, tampoco.
La era Mourinho y los números que preocupan
Mourinho sería el nuevo entrenador de Vinicius. El técnico portugués regresó al Bernabéu cuidando de sus estrellas y mostrando cariño hacia el brasileño.
Pero el rendimiento del número siete madridista todavía no está a la altura. En lo que va de esta temporada 26-27, solo ha marcado un gol.
Lo más preocupante de todo ha sido ver su estado físico. Vini parece un jugador más pesado y bastante menos veloz.
Su capacidad de regate parece haberse esfumado. Y lo peor es que ni siquiera lo intenta.
El extremo brasileño registra el promedio de regates más bajo de sus últimas siete temporadas. En la 22-23 promediaba casi cuatro regates por partido con un 55% de éxito, mientras que ahora no llega a dos por encuentro, con una efectividad del 42%.
La confianza perdida: el extremo que juega con miedo
¿Pero cuál es la razón por la que Vini ya no encara como antes? La respuesta quizá no esté en las piernas, sino en la cabeza.
El Vini que conocíamos fallaba diez regates y pedía el undécimo con una sonrisa en la cara. Hoy falla uno y parece cargar con todo el peso del estadio sobre los hombros.
La falta de confianza ha vuelto su juego cauteloso. Y un extremo desequilibrante que juega con miedo deja de ser un extremo diferencial.
Ese es quizá el rasgo más doloroso del cambio. El Vini de antes se alimentaba del error, lo convertía en energía y volvía a intentarlo.
El debate defensivo y la llegada de Diomande
Además de su peor versión ofensiva, lo que más debate genera en los medios es su falta de esfuerzo defensivo. En sus primeros tiempos, Vinicius subía y bajaba por la banda sin escatimar esfuerzos para ayudar en defensa.
Hoy es capaz de protagonizar una pérdida absurda y quedarse parado mirando sin retroceder.
La llegada de Diomande genera un agravio comparativo respecto a lo que Vinicius aporta actualmente. Con el joven en la izquierda, el equipo muestra otra energía.
Para el brasileño, el golpe llegó al verse relegado recientemente al banquillo contra el Villarreal.
Villarreal y Roma: dos noches para el olvido
Entró en la segunda parte con la intención de redimirse. Pero el VAR terminó anulándole un gol y expulsándolo con roja directa por tirar del pelo a un rival.
Sus protestas le costaron cuatro partidos de sanción en Liga. Y en el duelo de Champions contra la Roma, fue sustituido tras un partido nefasto en el que fue directamente culpable de uno de los goles italianos.
Lo cierto es que el mal momento de Vinicius ya es una realidad que se prolonga. Si el brasileño no lo corrige, perderá su estatus de titular indiscutible.
Los jóvenes aprietan fuerte con sus buenas actuaciones. Y aunque el brasileño admite que atraviesa una mala racha, promete rebotar como ya lo hizo en el pasado.
Fuera del campo: rumores, teorías y ruido
Algunas voces apuntan a que su mal momento podría deberse a su tortuosa relación con la influencer Virginia Fonseca, de quien recientemente parece haberse separado para comenzar una nueva vida de soltero.
Algunos aficionados aseguraron que su pareja le impedía descansar. Se trata, en todo caso, de especulaciones que conviene tomar con cautela.
En redes como TikTok o X circulan teorías disparatadas sobre por qué Vini ya no parece el mismo. Que lo habían reemplazado por un doble colombiano, conspiraciones de la CIA e incluso abducciones extraterrestres.
Pero dejando a un lado la especulación absurda, hay algo evidente. Vinicius ya no es el mismo.
Del bailarín del córner al futbolista enfadado con el mundo
Aquel jugador alegre que bailaba en el córner y desmontaba defensas a base de insistencia se ha transformado en un futbolista envuelto en guerras con aficionados rivales, en choques sobre el césped y en expulsiones derivadas de su falta de control emocional.
Sus enfrentamientos con los rivales hoy solo sirven para perjudicar su juego. Cada provocación le roba energía que antes dedicaba a lo único que lo hacía imparable: jugar.
A sus 26 años, Vinicius Junior ha perdido el contexto que lo hacía intocable. El Real Madrid es un club que no espera a nadie, y el Santiago Bernabéu no concede crédito infinito a sus estrellas.
¿Racha pasajera o final de una era?
Cuando el brasileño anunció en París que trabajaría diez veces más para demostrar de lo que era capaz, estaba convencido de que sus rivales no estaban preparados. Pero esa frase no terminó siendo el prólogo de una venganza legendaria, sino el comienzo del final del viejo Vinicius.
Dos temporadas después, aquella promesa se ha transformado en un calvario de banquillo, estadísticas pobres, mala forma física y la pérdida absoluta de la sonrisa que cautivó a todo el madridismo.
Pero la historia no está cerrada. Está en sus manos cumplir su amenaza de volver a alcanzar el mejor momento de su carrera y convertirse de nuevo en aquel extremo rebelde que superó todas las críticas para llegar a ser el mejor jugador del mundo.
Y tú, ¿qué crees que le pasa a Vinicius? ¿Piensas que volverá a ser el mismo futbolista que nos cautivó entre 2022 y 2024?
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