Vinicius, en riesgo de perderse el Clásico: el acta de Díaz de Mera y las sanciones que podría afrontar
La expulsión de Vinicius ante el Villarreal puede salirle muy cara al Real Madrid. El acta arbitral de Díaz de Mera recoge con detalle tanto el tirón de pelo como la reacción posterior del brasileño. Con ese contenido, su presencia en el Clásico del 25 de octubre parece casi descartada.
El colegiado hizo lo que se espera de un árbitro: reflejar todo lo ocurrido sobre el césped sin omitir nada. El problema es cómo quedó redactado. Según los analistas que han revisado el documento, dos tipos de conducta perjudican de lleno al delantero y lo dejan muy comprometido de cara al partido grande.
La primera es el tirón de pelo, que puede encuadrarse como acción violenta. La segunda es la reacción de Vinicius tras ver la roja. Cada una por separado puede traducirse en partidos de suspensión, y juntas hacen que la sanción crezca.
El acta siempre marca el rumbo de lo que decide después el Comité de Competición, aunque dentro de cada tipo de conducta existe un abanico de opciones. No es blanco o negro: lo que se escribe en el documento influye de forma decisiva en que la sanción sea una u otra.
En el apartado de expulsiones, Díaz de Mera anota que en el minuto 73 el jugador número 7, Vinicius José de Oliveira Nascimento, fue expulsado por tirar del pelo a un adversario con el balón en juego. Y añade un matiz clave: la acción se produjo sin que el balón estuviera siendo disputado entre ambos.
Esa frase es la que más daño puede hacer. Sin ella, la sanción podría haberse quedado en un partido; con ella, el mínimo serían dos. Quienes defienden al jugador recuerdan que la jugada se produjo con el balón en juego y cerca, en poder de Bellingham, y que podría interpretarse que sigue en disputa, pero para ello el comité tendría que mostrarse muy generoso. El árbitro, por su parte, especificó de forma expresa que no había disputa del balón.
También se ha comparado la acción con una jugada del Mallorca que circuló mucho en redes. Pero en aquella el balón sí estaba en disputa en ese momento, mientras que aquí el balón estaba en otra zona del campo, con Bellingham, y Vinicius y Saliba no lo disputaban.

Si esa fuera la única incidencia, todavía habría cierta esperanza de que el brasileño llegara al Clásico, en el supuesto de una sanción de un solo partido. Pero el acta recoge también lo que ocurrió cuando Vinicius vio la tarjeta roja, en el apartado de otras incidencias.
Según el documento, en el minuto 73, con el juego detenido, el jugador, ya expulsado y todavía sobre el terreno de juego, continuó protestando la decisión a gritos y se dirigió hacia donde estaba el colegiado con actitud agresiva, por lo que tuvo que ser sujetado por sus compañeros. El árbitro admite que no logró distinguir expresiones concretas.
Algunos lo ven como un atenuante, porque no se le atribuye ningún insulto. Otros señalan que, aun así, la descripción de la actitud es muy perjudicial, y que el árbitro no habría dejado constancia de ello si no esperase que tuviera consecuencias.
Para medir el alcance, hay que acudir al Código Disciplinario de la Real Federación Española de Fútbol. Sobre el tirón de pelo, hace un par de jornadas hubo un caso idéntico, con el balón sin disputa y un jugador expulsado, en el que el comité aplicó el artículo 130.2, el de violencia durante el juego.
Ese precepto contempla de uno a tres partidos, o hasta un mes, para quien actúa de forma violenta como consecuencia directa de una jugada, siempre que se genere riesgo pero sin consecuencias lesivas. Si la acción ocurre fuera de la jugada, sin posibilidad de disputar el balón o con el juego detenido, la sanción sube a entre dos y tres partidos, sin perjuicio del artículo 103.
El artículo 103 trata de las agresiones, con sanciones de cuatro a doce partidos. Los analistas consultados consideran muy improbable que el comité vaya por ahí y califique el tirón de pelo como agresión, algo que juzgan desproporcionado. Lo más probable, a su juicio, es que se aplique el 130.2, como en el precedente reciente.
Eso coincide con el artículo 121, que regula la roja directa. Establece como mínimo un partido, que sería el mejor escenario posible para el jugador, pero su segundo párrafo fija un mínimo de dos cuando el futbolista no tenía posibilidad de disputar el balón.
Por eso el acta pesa tanto. Díaz de Mera incluyó el detalle del balón porque es cierto y porque, a la vez, es lo que más agrava la situación. Con esa precisión, lo normal es hablar de un mínimo de dos partidos solo por la acción del tirón.
Queda la segunda parte. Tras ser expulsado, Vinicius se quedó en el campo, protestó a gritos y se dirigió hacia el árbitro de forma agresiva hasta que tuvieron que sujetarlo. Lo habitual es que esto también se sancione, y ahí entran en juego varios artículos.
El 121.3 obliga a los expulsados a dirigirse al vestuario sin posibilidad de ver el partido, y su incumplimiento se castiga con entre uno y tres partidos. A ello se suma el artículo 127, sobre protestas al árbitro principal, que contempla de dos a tres partidos siempre que no constituya una infracción más grave, y que se sumaría a los dos o tres del tirón de pelo.
En el peor de los casos, la suma podría rondar los seis partidos, aunque los analistas lo ven una cifra desproporcionada y poco probable. Un escenario intermedio sería de cuatro: dos por una infracción y dos por la otra. Otra opción más benigna sería dos por el tirón de pelo y uno por la protesta o por permanecer en el campo.
También cabe la posibilidad de que el comité, si se muestra clemente, pase por alto que el balón no estaba disputado y le imponga un partido por la expulsión y otro por la protesta. Incluso en ese caso, al tratarse de dos infracciones distintas, la conclusión es la misma: Vinicius se perdería el Clásico.
Para el Madrid, lo ideal sería quedarse en dos o tres partidos, aunque lo más realista, advierten, es que la cifra pueda llegar a cuatro o incluso un poco más. El resumen del escenario es que la sanción más probable se mueve entre dos y cuatro encuentros, con la ausencia en el Clásico como punto de partida casi seguro.
La resolución del Comité de Competición se conocerá el miércoles. Contra ella cabe recurso ante el Comité de Apelación y, después, ante el TAD, por lo que el asunto puede no cerrarse de inmediato.
Más allá de lo deportivo, la preocupación se centra en el estado anímico del jugador, que venía de marcar un gol importante para él y ahora se enfrenta a un episodio que puede alejarlo de los terrenos de juego en una fecha señalada. Habrá que ver cuántos partidos recibe por el tirón de pelo y cuántos por la protesta, y mientras tanto, conviene esperar antes de sacar conclusiones.