“Es ridículo”: Mourinho defiende a Mbappé, avisa que no habrá banquillo para quien falle y habla con el corazón de Vinicius
En la previa del Real Madrid-Villarreal, el técnico responde punto por punto a la polémica del parón de selecciones, confirma que Mbappé jugará y deja a Valverde como única gran duda.
Tras un parón de selecciones de tres semanas, José Mourinho compareció ante los medios en la víspera del partido frente al Villarreal. La sala estaba llena y la expectación, alta. La rueda de prensa se celebró con el formato habitual: una pregunta por intervención y cada periodista, identificado con su nombre y su medio.
La primera cuestión fue deportiva. Julio Bermúdez, de Real Madrid Televisión, le preguntó cómo prepara un encuentro así con solo un par de días de trabajo con la plantilla completa. El técnico respondió que el Villarreal es un rival complicado, “de Champions”, un equipo de nivel alto que juega muy bien y que, tras perder el último partido, tiene la necesidad de sumar puntos.
Explicó que la preparación no ha sido sencilla. Los jugadores han ido llegando de forma escalonada, tras disputar sus últimos compromisos con las selecciones y disfrutar de los días libres concedidos. Admitió, con justicia, que el rival también tuvo internacionales, aunque su situación no era exactamente la misma.
La segunda pregunta fue directa. José Luis Sánchez, de La Sexta, recordó que el nombre propio del parón había sido Kylian Mbappé y que el delantero estaba en el huracán mediático, hasta el punto de que “parece que mañana en vez de jugar un partido va a sufrir un juicio en el Bernabéu”. Quiso saber qué le parecía todo aquello.
La respuesta de Mourinho fue un golpe de efecto. Si eso es lo que pasa, vino a decir, será una gran victoria para el Madrid. Y añadió una ironía: pensaba que había casos suficientes en el mundo del fútbol, citando el del City, la historia de Cristiano Ronaldo con su entrenador en su país y “la vieja historia” de la que, dijo, a muchos no les gusta hablar. “El Madrid es el Madrid y siempre hay que sacar algo”, resumió.
Añadió que esperaba que la primera pregunta fuera la única sobre el partido real. Y cuando otro periodista le preguntó si le parecía exagerado todo lo montado en torno a Mbappé, la respuesta fue una sola palabra, repetida después con más fuerza: “Ridículo”.
Alfredo Jiménez, de Televisión Española, centró la cuestión en la vida privada del jugador, que terminó con molestias en la rodilla tras jugar con Francia y fue objeto de críticas por salir, montar en bicicleta o irse de vacaciones. ¿Es correcto juzgar esa parte, o solo la deportiva?
Mourinho fijó su doctrina. Para él, un jugador “es jugador 24 horas por día”, y lo negativo que haga en lo privado siempre tiene alguna repercusión. Pero defendió también que un futbolista es un ser humano capaz de equivocarse aquí y allá, siempre que mantenga el sentido de la responsabilidad.
El entrenador subrayó que lleva unos trece años sin trabajar en España, pero que los periodistas lo conocen: puede intentar escapar de una cuestión complicada, pero “no miente”. Según su relato, durante estas semanas los jugadores del Real Madrid han sido “ejemplares” en lo profesional. Todos los que se marcharon con sus selecciones cumplieron, los lesionados acudieron a Valdebebas y quienes tenían sanciones o días libres pactados los respetaron.
Puso un ejemplo: Arda Güler, sancionado para el cuarto partido de su selección, recibió dos días libres no programados por decisión suya, y “nadie más”.
Sobre Mbappé, dio un dato concreto. El delantero estuvo en el club, se sometió a un diagnóstico y acudió a un consultor externo porque su rodilla tiene una historia que “no se puede olvidar”. Hubo, afirmó, coincidencia total entre el diagnóstico del Madrid y el del especialista externo. El plan de recuperación, añadió, no es algo que la prensa deba conocer al detalle.
Después, el técnico repasó lo que calificó de “búsqueda de problemas”. Primero fue la discoteca: según Mourinho, un local transformado para la Semana de la Moda de París en un evento privado. Luego, la bicicleta en Suiza: un hotel de pequeñas casas donde cada una disponía de un par de bicicletas para ir a la zona común de restaurantes, un lugar de “tranquilidad absoluta”.
Y después llegaron los “casos menores”, como el del joven Dean Huijsen, que estaba parado en su coche delante de la casa de Thiago Pitarch enviando un mensaje, y pasó, ironizó, a ser casi “un criminal” que conducía a 200 por hora mientras escribía. Por eso, repitió, “ridículo”.
Para contrapesar, ofreció lo que consideró una buena historia. Es la primera vez en los últimos diez años que el Real Madrid llega a mitad de octubre sin un solo jugador lesionado de esta temporada: los que están de baja, como Militão, Rodrygo, Asencio o Mendy, arrastran problemas de la campaña pasada. “Es una buena historia, ¿no? Pero no os gusta”, lanzó.
José Olivier Lorenzo, de El País, le preguntó si cabe esperar cambios en decisiones, planteamientos o roles de jugadores tras el primer tramo de la temporada. Mourinho respondió que, con poco trabajo de campo, hay más tiempo para analizar cada detalle, y que su cuerpo técnico ha encontrado muchas cosas buenas y otras por mejorar.
Mejorar, precisó, no significa cambiar de forma drástica, porque eso exige tiempo de trabajo. No puede, explicó, presentarse con uno o dos días y decir a sus futbolistas que mañana jugarán con cinco atrás o que un lateral derecho pasará a la izquierda.
Recurrió a un ejemplo del fútbol inglés. Mikel Arteta acaba de renovar con el Arsenal y dijo que “todavía estamos empezando”. El Madrid, razonó, viene de dos temporadas “complicaditas”, y lo que para otros sería normal para el Madrid no lo es, porque “la culpa que tiene es que gana tanto”.

También hizo una reflexión sobre el derbi. Reconoció que el partido contra el Atlético “debería ser once contra once”, pero afirmó que, como entrenador, no puede quedarse en eso y debe buscar mejoras en lo que está bajo su control. No quiso detallar los ajustes, aunque aventuró que quizá un “ojo no clínico” no los entienda, y que mañana se intentarán aplicar algunos.
Después llegó una pregunta táctica. Desde la cadena SER le preguntaron si Diomandé jugará de titular y si el Madrid puede alinear a la vez a Vinicius, Mbappé y Diomandé. Mourinho no respondió sobre el once. “Yo no miento”, insistió, y por eso prefiere no revelar la alineación.
Señaló que el equipo tiene mucha gente de calidad arriba, que no pueden jugar todos juntos y que el equilibrio manda: contra el Elche, recordó, se jugó los últimos cinco minutos con seis atacantes, pero en una situación de riesgo controlado. “No podemos jugar con seis o siete juntos”, resumió.
La pregunta del diario Marca fue la más esperada. ¿Comprendería que parte del madridismo estuviera molesta con Mbappé por lo leído en el parón y por lo ocurrido en el derbi, y que mañana el foco de la frustración del Bernabéu apunte hacia él?
Mourinho contestó que ese es “uno de vuestros objetivos”, y que no hace falta ser Einstein para entender que la dinámica conduce exactamente ahí. No quiso señalar de quién, admitió que quizá se equivoque, pero dijo que es claramente uno de los objetivos. Sobre el Bernabéu, no comenta: “lo respeto”. Su esperanza es que sea justo, y para él ser justo es también ser inteligente y saber leer entre líneas.
A continuación hizo una promesa que ya ha dado la vuelta a las redes. Cuando un jugador del Real Madrid no cumple con sus obligaciones, como profesional o como ciudadano, no estará ni en el banquillo para que lo pitan: “va a estar en casa”. Y eso, subrayó, significa que mañana Mbappé jugará. Está seguro, dijo, de que no ha fallado con el club ni con sus obligaciones.
Marcos Benito, de El Chiringuito, le preguntó cómo ha vivido el parón. Mourinho contó que pasó los primeros dos o tres días analizando todos los detalles de la derrota, sin quedarse en lo obvio, que para él no está bajo su control: que el partido “se debería haber jugado once contra nueve”. Después viajó unos días a ver a su familia en Londres y Portugal, y regresó para trabajar a diario, poco en el campo y mucho en el centro deportivo.
Describió la dificultad de preparar una llegada progresiva: unos jugadores regresan el lunes, otros el martes, otros el miércoles; unos jugaron, otros no; alguien viene de un viaje intercontinental con jet lag. Aun así, la organización funciona. Que no haya lesionados es algo que, aseguró, no olvidan: indica que muchas cosas han cambiado y que se está preparando “el mejor futuro”.
Desde COPE, José Mecho Ruiz le preguntó por el estado de los jugadores. Mbappé jugará, queda en nada la molestia sufrida con Francia. Sobre el resto, dio un parte claro: Militão “no es duda, no va a estar” ni mañana, ni en Roma, ni en el próximo partido de Liga ante el Sevilla. Su historial clínico es muy pesado y necesita todavía un par de semanas. Bromea a diario con él y con los terapeutas, dijo, porque es “todavía mejor de lo que pensaba”.
Diomandé entrará hoy en el campo por primera vez con el grupo. Rodrygo está algo más lejos. Y Valverde es “la gran duda”: será hoy cuando se decida si llega o no al partido. Con esto, Mourinho confirmó la duda sobre la que tanto se habló en medios.
La última pregunta, de Rubén Cañizares, de ABC, abordó el concepto de meritocracia que el entrenador siempre ha defendido: si en el Madrid juegan siempre los que mejor están o si a veces hay que dar más tiempo a algunos jugadores que necesitan minutos.
Mourinho respondió que sí existe la meritocracia, pero también una apertura “no para los datos ni para el nombre, pero sí para el momento”. Hay jugadores que, cuando no están bien, necesitan estrategias distintas, y la meritocracia pura tiene también sus riesgos: en lugar de ayudar al futbolista, puede alargar su regreso a la normalidad.
Todo apuntaba a Vinicius, y el técnico no se escondió. Lo que más le duele, dijo, es entender que el brasileño quiere mucho estar bien, ser el Vinicius que gana partidos, títulos y Champions, y sentir el dolor que él siente. Para sorpresa suya, lo describió como “un chico extraordinario” que trabaja muchísimo para volver.
Planteó la pregunta sin rodeos: ¿juega siempre hasta que Vinicius vuelva, o llega un momento en que lo mejor es un plan específico que implique no jugar o ir al banquillo? Dejo abierta esa puerta. Al madridismo “verdadero y puro” no lo toca, solo lo respeta, pero le duele que la gente, probablemente influida por muchos de los presentes, no ayude a un chico que merece ser ayudado.
Como suele ocurrir, la comparecencia ha dejado dos lecturas. Sus defensores celebran que el técnico protegiera a sus jugadores, aportara datos médicos y devolviera la pelota a los medios. Sus críticos, incluidos algunos periodistas presentes, consideran que desvió la atención de preguntas legítimas, que cuestionar la conducta de un futbolista del Real Madrid forma parte de la labor informativa y que algunos ejemplos, como el del derbi, merecen más explicación.
El Real Madrid recibe mañana al Villarreal con una situación curiosa: sin lesionados nuevos, con Mbappé en el once y con un ambiente que el propio entrenador ha querido enfriar a su manera.
Nota: esta pieza se basa en una transcripción automática de la rueda de prensa, con algunos pasajes difíciles de interpretar; las declaraciones se han condensado y parafraseado. Las citas literales son breves.