“No entiendo qué pasa con los árbitros”: el Real Madrid gana con diez, Tchouaméni llega a 200 partidos y el Villarreal asume la roja a Vinicius

“No entiendo qué pasa con los árbitros”: el Real Madrid gana con diez, Tchouaméni llega a 200 partidos y el Villarreal asume la roja a Vinicius

El Real Madrid salió del Bernabéu con tres puntos que sabían a gesta. Después de una larga parada internacional y de una noche cargada de tensión, el equipo blanco superó al Villarreal jugando más de veinte minutos con un hombre menos.

La victoria dejó una colección de declaraciones en zona mixta. Hubo orgullo, hubo un hito personal, hubo un primer gol y, sobre todo, hubo dos lecturas muy distintas de la expulsión de Vinicius.

El primer futbolista madridista en atender a los micrófonos resumió el partido con una idea: fue una victoria de equipo, una victoria de carácter. Recordó que el Villarreal es un gran rival y admitió que el Real Madrid puede mejorar, pero subrayó que, tras tres semanas de parada, lo más importante era sumar.

Para él, lo decisivo fue la capacidad de resistencia del grupo. Con más de veinte minutos en inferioridad numérica, el equipo, empujado por el Bernabéu, sacó adelante un partido que definió como muy, muy complicado.

El apoyo de la grada, comentó, lo hace todo más fácil. Pero en ese mismo instante, el jugador se desvió del tono celebratorio para referirse a la polémica de la noche.

Afirmó que no entiende qué está pasando con los árbitros respecto a esa tarjeta roja. Acto seguido, sin embargo, volvió a poner el foco donde quería ponerlo: lo más importante es la victoria.

Preguntado por la importancia de ganar tras un parón tan largo, fue directo. Es muy importante, dijo, y hay que seguir sumando victorias. El mensaje era claro: se ha hecho hoy y se mira hacia delante.

La noche tuvo además un protagonista simbólico. Aurélien Tchouaméni llegó a los 200 partidos con la camiseta del Real Madrid, un número redondo que los periodistas no quisieron dejar pasar.

El francés respondió con sencillez. Para él es un sueño cada día, y aprovechó para agradecer su apoyo a la afición y al presidente del club, y para desear que lleguen muchos más partidos y muchas más victorias.

También se le recordó un dato que habla de la solidez del Bernabéu esta temporada: cinco partidos como local, cinco victorias. Tchouaméni lo resumió sin adornos: es su casa y hay que seguir ganando allí.

Y, con la mirada puesta en lo que viene, recordó que el equipo ha comenzado de la mejor manera en la Champions League. El siguiente reto, apuntó, está en Roma, y el objetivo es ganar ese partido.

Otro de los protagonistas de la noche fue un futbolista que marcó su primer gol con el Real Madrid. Lo hizo sentir con naturalidad: llevaba mucho tiempo esperando ese tanto y estaba feliz tanto por él como por el equipo.

Describió la acción con la calma de quien ya lo ha ensayado mentalmente. En esa posición, explicó, la única opción era controlar, girarse y disparar, y eso fue lo que hizo.

Sobre el partido en general, fue breve. Fue un buen partido y el equipo siempre sale a ganar, algo que, según él, volvió a cumplirse. Jugar en el Bernabéu, añadió, es siempre especial: lo considera el estadio más bonito del mundo y el club más grande, y reconoció que siempre se emociona al pisarlo.

También se refirió al regreso de la Champions. Para él es el sueño de cualquier niño que suena con el fútbol, y agradeció poder vivirlo con el Real Madrid.

Pero la parte más esperada de la zona mixta llegaba al otro lado. Un jugador del Villarreal, al que los reporteros se dirigen como Juan, atendió a los medios con una mezcla de decepción y reconocimiento.

Su equipo, explicó, venía a por los tres puntos y se va con la sensación de que pudo haberlos conseguido. Admitió que el Real Madrid genera peligro y que el Villarreal tuvo ocasiones, al menos para empatar, algo que en ese estadio resulta muy difícil.

Le preguntaron si sintió que podría sacar un punto en los minutos finales, cuando aprieta contra un rival con diez. Su respuesta fue benévola con el rival: pensó que el Madrid hizo un gran trabajo, con un hombre menos y presionando y corriendo sin parar.

Quizá, concedió, el Villarreal debería haber jugado con algo más de calma. Pero en su balance pesó más la autocrítica que otra cosa: todo sirve para aprender, aunque a su equipo, dijo, nada de eso le ayuda ahora.

En ese punto, el periodista le recordó una frase de su entrenador, que había dicho que había tanta tensión que el fútbol quedaba casi en segundo plano. Quiso saber si el jugador lo había vivido así sobre el césped.

La respuesta fue matizada. Reconoció que, a su juicio, cada acción del árbitro fue criticada en exceso, y que si se pasa todo el partido protestando por cada detalle, pidiendo amarillas y tarjetas, el colegiado, que también es un ser humano, puede equivocarse.

Y entonces llegó la frase que marca el contrapunto con las palabras del otro vestuario. Sobre la expulsión de Vinicius, el jugador del Villarreal fue claro: una roja es una roja, según el reglamento.

Añadió que no cree que el brasileño quisiera hacer daño, pero que la decisión es la que marca la norma. Y defendió el trabajo del arbitraje: es un trabajo muy difícil en estadios como ese, que presionan tanto.

Se le preguntó también por la actitud del banquillo madridista, y por las protestas de Mourinho en las últimas acciones. La pregunta era si el árbitro permitió demasiado por esa presión repetida.

El futbolista evitó entrar al trapo. Dijo que no iba a hablar de Mourinho, a quien conoce de sus años compartidos en el Tottenham. Su forma de ser, explicó, siempre fue esa: intentar ejercer presión desde fuera, como hacía con ellos, y le funciona. No tiene nada malo que decir de él.

También le recordaron que Mourinho no había comparecido en rueda de prensa tras el partido, y le preguntaron si le parecía normal que la afición madridista estuviera indignada con el colegiado.

El jugador, prudente, respondió que hay distintas formas de entender el fútbol y que no quería alimentar la polémica ni dejar ningún titular extraño. Su valoración fue que el árbitro hizo las cosas bien en un ambiente muy complicado, en el que el Madrid necesitaba los tres puntos.

Luego, la conversación cambió a lo deportivo. Al felicitar al Madrid por los tres puntos, el jugador añadió que su equipo tiene que corregir los errores cometidos.

Alguien le preguntó por su papel como mediocentro, jugando suelto, una idea que funcionó perfectamente. Explicó que es una posición que entrena desde que llegó el entrenador, que le insiste en estar preparado para ayudar al equipo donde haga falta. Le gusta, dijo, y aunque cree que hay cosas por mejorar en la coordinación con Matic, de momento las cosas fueron muy bien.

Por último, se le recordó una estadística que duele al Villarreal: Dortmund, el Metropolitano y el Bernabéu, tres partidos muy parecidos, en los que el triunfo se escapó en el último tramo. Le preguntaron si siente frustración por competir en esos estadios sin ver recompensa.

El futbolista admitió que ya no cree que sea casualidad, que las victorias se les escapen una y otra vez. Considera que su equipo compite de tú a tú con esos rivales, pero reconoce que tiene que dar un poco más para empezar a llevarse algo de esos campos.

Así, la noche dejó dos mensajes que conviven sin chocar del todo. En el vestuario local, la satisfacción por la victoria y el desconcierto por la roja a Vinicius, que uno de sus jugadores dijo no entender.

En el visitante, la decepción por la oportunidad perdida y un reconocimiento explícito de que, según el reglamento, la expulsión era correcta, aunque sin mala intención. Entre una versión y otra, el Real Madrid se llevó los tres puntos, y el Bernabéu, otra noche de tensión.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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