MOURINHO, CONFERÊNCIA DE IMPRENSA COMPLETA após BARCELONA 1 – MADRID 2: vitória difícil no CLÁSSICO

MOURINHO, CONFERÊNCIA DE IMPRENSA COMPLETA após BARCELONA 1 – MADRID 2: vitória difícil no CLÁSSICO

José Mourinho compareció en sala de prensa con el gesto del que sabe que ha ganado algo más que tres puntos. Para el técnico portugués, el triunfo en el clásico es la primera gran victoria de su segunda etapa en el Real Madrid. Lo vendió como un partido de altura, de esos que paran al mundo del fútbol.

Su lectura fue la de un duelo entre dos equipos que salieron a ganar, sin especulaciones. “Un partido de alto nivel”, vino a decir, y prefirió poner el foco en lo que hicieron sus jugadores. A su juicio, el Madrid estuvo ordenado, concentrado y con la valentía de sacar el balón jugado desde atrás ante un rival que presiona alto.

Repasó también el guion del encuentro. Hubo ocasiones hacia el final del primer tiempo y, tras el descanso, el Barcelona reaccionó con fuerza, con Jude Bellingham en el centro de una de las situaciones destacadas. Aun así, insistió en que su equipo nunca perdió la compostura y que el triunfo se construyó con tranquilidad.

El entrenador subrayó la manera de ganar. Se puede vencer con suerte o defendiendo, dijo en esencia, pero esta vez el Madrid lo hizo con calma y con todos los méritos. Definió el resultado como una gran victoria ante un gran rival y repartió elogios al árbitro, de quien dijo que tuvo un buen partido.

Sin embargo, no todo fue palmadita. Mourinho acusó al VAR de estar “dormido” en torno al minuto 60, en una decisión que, en su opinión, pudo influir de forma decisiva en el partido. La jugada, según se desprende de sus palabras, tiene que ver con una acción clara de João Cancelo, el lateral del Barcelona.

La versión culé fue otra. En la zona mixta, Pau Cubarsí, que estaba cerca de la acción, dijo que ni siquiera la había visto repetida y que si el árbitro decidió que el VAR no tenía que intervenir, “por algo será”. Así, la polémica queda servida entre quienes la ven como roja clara y quienes prefieren no pronunciarse.

El portugués dedicó buena parte de su comparecencia a Bernardo Silva. Dijo que lo conoce bien, pero que una cosa es eso y otra ver cómo se integra en la dinámica del equipo. Su presencia, admitió, aporta aire al centro del campo.

El partido de Bernardo, que trabajó unos 75 minutos, tuvo una lectura táctica muy concreta. Mourinho lo colocó en la zona de Pedri, con la misión de seguir marcando y, al mismo tiempo, salir al contragolpe y aprovechar los espacios. Le pidió mantener la posición por sus características y por la tarjeta amarilla, mientras que a Camavinga le encargó atacar los espacios siempre que pudiera.

Advirtió de que contra el Barcelona no es fácil que un atacante busque el espacio, porque cuando lo hace ve al portero bien situado para cubrirlo. Es otra de esas pinceladas que explican cómo planeó el choque. Y dejó otra pista sobre la medular: tener una combinación de talentos le da más que juntar a dos jugadores de características similares.

En ese contexto explicó su doble pivote, en el que Bernardo se mezcla con otro perfil para lograr equilibrio al defender sin renunciar a la calidad. Oliver Lorenzo, de El País, le preguntó por los cambios introducidos desde el partido de Roma, con el centro del campo renovado y Valverde de lateral derecho. El técnico contestó que lo que ha aprendido en estas dos semanas es que tiene un grupo extraordinario, con calidad y mentalidad.

El entrenador no cayó en la trampa de dar un once de gala. “Nunca diré cuál es mi once titular”, resumió, porque la plantilla es muy completa y todos trabajan preparados para jugar. Fue la misma filosofía con la que respondió a Radio Marca, que le preguntó por la jugada final, con Camavinga llegando hasta el final, Bellingham iniciando la acción y Arda apareciendo.

La pregunta destacaba, además, la celebración más efusiva de lo habitual de un jugador muy criticado, que se tiró al suelo. Mourinho respondió que todos son titulares y que todos entrenan para ser quien decida. Ironizó con que hay entrenadores que miran al banquillo y no encuentran soluciones, y que sufren por no poder llevar sus ideas al campo, mientras que él tiene un banquillo rico, con jugadores que podrían ser titulares.

Puso a Camavinga como ejemplo, pues firmó un partido extraordinario ante el Leipzig y esta vez empezó en el banquillo. Del lado azulgrana mencionó que Flick apostó por De Jong, un jugador con motor y capacidad de llegada. La rotación, en el discurso del portugués, es una virtud y no un problema.

A Lunin le dedicó una reflexión con guiño. Le hicieron dos preguntas y ninguna fue sobre el portero, y razonó que si el Madrid hubiera perdido con errores suyos, seguramente la primera o la segunda habría sido sobre él. Recordó que lo único que se pide antes de un partido es entrenar para no acabar en el banquillo.

Destacó que su equipo jugó con gran equilibrio y gran tranquilidad, unido incluso en los momentos más difíciles. También puso el acento en el estado físico de Fede Valverde, que, según Mourinho, jugó lesionado más de 40 minutos. Quería continuar, llegar a su límite, y lo dio todo mientras estuvo sobre el césped.

Sergio Quirante le planteó un repaso por los nombres propios del partido, con Cucurella en el punto de mira y un Bellingham omnipresente y decisivo con los goles. El entrenador valoró un Madrid competitivo ante un rival de gran calidad que venía de ganarlo todo en el campeonato. Cree que fue un triunfo más completo y reivindicó la racha de victorias consecutivas.

Abraham Romero le interrogó por el vestuario tras la derrota en el Metropolitano ante el Atlético y el tropiezo en Sevilla ante el Betis, que dejó al equipo a seis puntos del líder. Mourinho recordó que el Madrid no gana la Liga desde 2021 y que la derrota ante el Betis, fuera de casa, llegó con ocasiones falladas con 0-0 y 1-0, un penalti errado y un gol anulado. Rechazó que el equipo no fuera un equipo o que el grupo no fuera un grupo.

Aseguró que en el interior hay “cero problemas” y una empatía que crece entre todos, también con quienes están fuera y apoyan a los que juegan. Para el técnico, es de verdad un grupo bonito y fuerte. Esa cohesión es, según él, lo que hace valioso este momento.

Sobre el duelo con Cucurella, el entrenador notó que la victoria también se explica por la ayuda defensiva de Diomandé en su banda. Admitió que no cuenta con laterales de máximo nivel en número, pero que el planteamiento permitió que su jugador llegara fresco y centrado en el partido. Habló de rivales de gran calidad y de una lectura previa muy trabajada.

Cerró con una idea que repite en cada comparecencia: el Real Madrid lo ganan los jugadores y no el entrenador. Es mucho más difícil estar en el campo y jugar que sentarse en el banquillo a decidir, dijo, y se declaró muy contento por ellos, porque se lo merecen. Tuvo además un recuerdo para un futbolista operado hace una semana que quiso estar junto al banquillo con sus compañeros.

El mensaje de fondo fue de unidad: grupo fuerte, banquillo rico y victorias en cadena. Ahora el Madrid mira al domingo, con un viaje, y de nuevo al miércoles, con otra salida, en un calendario apretado. La polémica arbitral, mientras tanto, seguirá alimentando el debate.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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