EL CLÁSICO zona mixta: MBAPPÉ, VALVERDE, FLICK, PEDRI…
Hay clásicos que se ganan con fútbol y otros que se ganan con carácter. Este, a juzgar por lo que se escuchó en la zona mixta, fue de los segundos para el Real Madrid y de los que dejan una espina clavada en el Barça. Dos relatos, dos estados de ánimo y una misma conclusión: la Liga es larga, pero este golpe se va a sentir.
El Madrid se marchó con la victoria en el primer clásico de la temporada y con una frase repetida en todos los micrófonos: el protagonista fue el equipo. Kylian Mbappé firmó los dos goles, pero fue el primero en quitarse el foco de encima. “Victoria de equipo”, resumió, y explicó que sabían que les tocaba hacer “un partido de hombre” y que llegaban bien preparados tras las victorias previas. Reconoció además que hubo un momento difícil, aunque insistió en que seguir vivos en la Liga es lo que de verdad importa.
La cita tuvo su momento especial. Con sus dos tantos, Mbappé llegó a 14 goles en 13 partidos esta temporada y alcanzó los 100 con la camiseta del Real Madrid, un hito que la organización quiso reconocer entregándole una camiseta conmemorativa en directo. El francés se declaró “muy feliz”, pero quiso bajar el tono de la efeméride: para él es “únicamente un detalle” frente a la victoria colectiva. Añadió que confía en que le dará confianza al grupo y que habrá “muchos goles” más.
Mbappé fue más allá y lanzó un mensaje de plantilla. Si el Madrid quiere esperar cosas este año, dijo, tiene que hacerlo “en grupo, en equipo”, porque la calidad ya está en el vestuario y “el que dice que no hay calidad es un mentiroso”. Sobre la racha de cinco victorias consecutivas tras el parón de selecciones fue tajante: “No significa nada”. Es el Real Madrid, argumentó, y está obligado a ganar, así que toca descansar y mirar ya a Santander con la misma intensidad.
Si hubo una acción que explicó el partido para muchos, fue la de Andriy Lunin. El portero ucraniano, que entró en el once, firmó una parada decisiva con el marcador en 1-1, de esas que valen un gol. Él prefirió no ponerle adjetivos: “no hace falta hablar mucho más de ella porque hay que verla”. Atribuyó el rendimiento al trabajo diario y a una idea que repite el cuerpo técnico, la de que el que salga lo va a hacer bien.
Lunin también reconoció que el Barça tuvo más el balón durante buena parte del encuentro. Su receta, sin embargo, fue otra: disciplina, actitud y ganas, porque jugar fuera siempre es complicado y ante los grandes rivales “hay que saber sufrir”. Sobre el “hasta el final” que tanto se asocia al madridismo, y que de nuevo se cumplió con goles en los últimos minutos de ambas partes, prefirió no regodearse. Aseguró que el equipo tiene “muchas cosas para mejorar todavía” y que el camino con el nuevo entrenador acaba de empezar.

El capitán, Fede Valverde, llegó más orgulloso que eufórico. “Si el equipo gana, el escudo gana”, dijo, y añadió que duerme tranquilo y feliz. Repasó las claves del encuentro: saber sufrir, mover el balón de lado a lado, buscar espacios y atacar las espaldas de una defensa que juega con la línea muy alta. A su juicio, el primer tiempo fue espectacular y en el segundo el Barça salió más arriba y costó algo más.
Valverde tampoco escondió el susto físico. Contó que jugó tocado, que en el descanso el míster le preguntó si podía continuar y que intentó seguir, pero la pierna le molestaba tras una barrida. Pidió que no sea nada y explicó que la sustitución fue más por precaución. Desde fuera, asegura, le dio orgullo ver a sus compañeros correr por todo el campo.
Tuvo palabras para sus compañeros. De Mbappé dijo que lo de los 100 goles es normal y que es “una estrella” y “uno de los ejemplos” del vestuario. Sobre Lunin habló de alguien que trabaja “en la sombra” y siempre con buena cara, algo que, en su opinión, explica que cuando le toca esté preparado. Sobre la racha de cinco victorias, admitió que da energía, pero que era este el partido que todos deseaban ganar y que ahora toca seguir mejorando.
Al otro lado, el tono fue muy distinto. Pedri no se anduvo con rodeos: “no hemos hecho un gran partido” y la primera parte “no hemos sido nosotros”. Explicó que el equipo estuvo lento, con pérdidas tontas, y que contra este rival se pagan. Admitió que en la segunda mitad se encontraron mejor y llegó el empate, pero el gol del Madrid llegó en una transición que sabían que podía llegar.
El centrocampista pidió cabeza fría y relativizó el golpe: la Liga es muy larga y “una liga no se gana aquí”. Reconoció que querían ganar el clásico para dedicárselo a su gente y que no pudo ser. Se marchan tristes, reconoció, pero ya hay que pensar en el siguiente.
Hansi Flick, entrenador del Barça, no se mostró satisfecho. Insistió varias veces en una palabra: frescura. A su entender el equipo no estuvo al 100 %, faltó energía para circular con el balón y para presionar, y la segunda parte fue mejor. Recordó que el Madrid tuvo dos ocasiones para el segundo gol, pero que al final el Barça empató, controló el partido y tuvo la sensación de que estaba de su lado.
Sin embargo, repitió el error que él mismo señaló: jugar “en presión” y permitir una transición directa que acabó en gol. Flick pidió aceptarlo y subrayó que es la primera derrota en diez partidos, además de que la semana ya no había sido perfecta por la derrota en París. Hay una semana entera para preparar el siguiente partido y, por eso, pidió recuperar energía y “desconectar”, que aclaró que significa que los jugadores se alejen un poco del centro de entrenamiento.
El técnico alemán recordó que su equipo sigue arriba, con nueve victorias, y que lo esencial ahora es traer más energía. Sobre el regreso de futbolistas, mostró alegría con cada uno que vuelve, aunque advirtió de que en defensa no tiene muchas opciones y que gestionarlo no es fácil.
João Cancelo coincidió en lo esencial, pero con un matiz de orgullo. A su entender el Barça fue superior, aunque “este es el Madrid, tienen pocas ocasiones y te hacen gol”. Admitió que a veces quieren presionar arriba cuando deberían controlar más con la pelota, que es donde son buenos, y aseguró que el equipo ya está enchufado para responder ante el Alavés.
La jugada que más ruido generó fuera del césped fue otra. Según se recogió en la zona mixta, José Mourinho había defendido en rueda de prensa que la falta de Cancelo sobre Diomandé era roja clara y que debió intervenir el VAR. Pau Cubarsí, que estaba cerca, esquivó la polémica con honestidad: no la había visto ni repetida, así que opinará cuando la vea, y si el árbitro decidió que el VAR no intervenía “por algo será”.
Cubarsí fue autocrítico. Reconoció que no dieron el nivel que merecía el partido y que “estamos en octubre”, que esto acaba de empezar y que hay que hacer un punto de inflexión. Sobre la frescura de la que hablaba Flick, fue claro: no es una excusa, aunque el calendario sea exigente, y el objetivo debe ser ganar todos los partidos posibles.
Otro jugador azulgrana admitió que están “jodidos” porque querían ganar ante su gente, pero que ahora toca reponerse y pensar en lo que hicieron mal. Recordó que es imposible ganar una liga ganando todos los partidos y que lo importante es ser conscientes de que esto es muy largo. Otro compañero añadió que la segunda parte fue mucho mejor, que dominaron, pero que debían estar pendientes de las transiciones, justo lo que esperaban del Madrid.
Entre los futbolistas del Barça hubo también un deje de dolor y de orgullo. “Siempre duele cuando perdemos y más si es en casa y más si es un clásico”, reconoció uno de ellos, antes de recordar que siguen líderes y que tienen el equipo para levantarse. Pidió no perder la confianza y mantener el camino. Preguntado por la fluidez perdida, otro admitió que hubo más pérdidas de lo normal y que ese es el punto fuerte del Madrid, con jugadores muy determinantes y rápidos.
Sobre la decisión de ir a buscar el gol con el 1-1, la respuesta fue que no fue un error, que controlaban el partido y que esa identidad no se pierde. Sí admitieron que hay que mejorar en el contraataque que acabó en gol. Con la afición el mensaje fue de unidad: la plantilla y el público están muy juntos, y eso los hace más fuertes.
En medio de todo, hubo una buena noticia para el Barça: el regreso de un jugador lesionado. Frenkie de Jong admitió que una lesión siempre es mal momento, pero que la competencia en el centro del campo es lógica en un club como el Barcelona. Su deseo es aportar y volver al once cuanto antes.
El balance deja a un Madrid reforzado en lo anímico, con cinco victorias seguidas en el cuerpo y un clásico en el bolsillo. Pero todos coincidieron en lo mismo: esto no ha acabado. Cada vestuario lo dijo a su manera, unos con la serenidad del que gana y otros con la rabia del que pierde, pero con la misma frase de fondo: la Liga es larga y este clásico, por importante que fuera, no la decide.
Por delante, el Madrid viaja a Santander con la misma intensidad y el Barça recibe al Alavés con la obligación de responder. Habrá que ver si la frescura que reclama Flick llega a tiempo, y si Mbappé y compañía siguen alimentando la racha. La polémica arbitral, por su parte, seguirá dando de qué hablar.