FEDE VALVERDE SE VISTE DE HÉROE EN EL MINUTO 92: GOLAZO DESDE LA FRONTAL Y OTRA REMONTADA DEL REAL MADRID EN LA CHAMPIONS

FEDE VALVERDE SE VISTE DE HÉROE EN EL MINUTO 92: GOLAZO DESDE LA FRONTAL Y OTRA REMONTADA DEL REAL MADRID EN LA CHAMPIONS

Noche de las que alimentan la leyenda blanca. El Real Madrid volvió a dar la vuelta a un partido de Champions League y lo hizo, una vez más, cuando el reloj ya parecía dictar sentencia. El autor del golpe definitivo fue Fede Valverde, capitán del equipo, con un misil desde la frontal del área en el minuto 92 que terminó de voltear el marcador y dejó los tres puntos en la mochila madridista.

El uruguayo no tardó en pasar por la zona mixta de Real Madrid Televisión, todavía con la adrenalina en el cuerpo. Fiel a su estilo, empezó por el grupo y no por su gol. Para él, la clave estuvo en el colectivo: “el trabajo en equipo”. Según explicó, cada compañero dio el máximo, tanto los que arrancaron de inicio como los que entraron desde el banquillo.

Valverde, que vivió buena parte del encuentro con una perspectiva distinta, destacó lo que vio desde fuera. A su juicio, el equipo dominó con claridad, aunque lamentó que no se concretaran las ocasiones más claras. Aun así, subrayó que el grupo siguió insistiendo y aportando energía hasta llevarse el premio.

Sobre la jugada del gol, el capitán contó que ya había tenido acciones parecidas durante el choque: abrir el balón a una banda, cambiar de orientación hacia la otra. Cuando Brahim Díaz le dejó la pelota en la frontal, no hubo tiempo para la duda. “No me lo pensé”, resumió. Y añadió un detalle que habla del vestuario: sabe que Brahim llega con buena energía y que, al ser grandes amigos, el entendimiento fluye. “Gracias a Dios pudo entrar”, cerró.

El disparo no fue una casualidad. Valverde acumula ya once goles desde fuera del área en las últimas tres temporadas, un registro que convierte ese golpeo en una auténtica marca de la casa. Preguntado por el secreto, el centrocampista lo atribuyó al trabajo diario y a la confianza de todos los entrenadores que ha tenido, que siempre le insistieron en que no dudara a la hora de disparar a puerta.

Más allá del tanto, el capitán se quedó con la imagen posterior. Contó que le resulta especial, casi “inobligable”, ver cómo todos sus compañeros acuden a abrazarle y a celebrar juntos. Para él, esa piña es parte esencial de lo que significa vestir esta camiseta.

Valverde también repasó los otros dos goles del equipo. Del primero, obra de Jude Bellingham, bromeó con que en el banquillo se decían que, si muchos intentaran un taconazo así, se quedarían sin rodillas. Elogió la “calidad tremenda” del inglés. Del segundo, la jugada colectiva que terminó en el tanto de Kylian Mbappé, destacó algo más allá de lo técnico: llegó justo después de encajar un gol, un momento en el que el golpe anímico podía pesar. El Madrid, apuntó, se recompuso muy rápido.

La pregunta sobre el ADN madridista, con 41 goles ya en la temporada y otra remontada tras la lograda ante la Roma, le arrancó una respuesta casi de manual. Habló de la energía de saber que “se puede” y de la promesa de pelear hasta el último segundo por el escudo y por la camiseta. También quiso repartir mérito: según él, parte de la culpa de esa mentalidad la tienen el entrenador y el cuerpo técnico, que no permiten que el equipo se venga abajo. Los que juegan mucho, poco o nada, insistió, persiguen el mismo objetivo.

Bellingham, el otro gran protagonista, atendió a continuación a la televisión del club. El inglés lleva ya cinco goles esta temporada y llegó a la cita con el eco de lo ocurrido en la cita anterior ante el Racing de Santander. Primero, el equipo: “hemos trabajado mucho”, señaló, recordando que el Madrid remontó en dos ocasiones y que la victoria es muy importante para el camino europeo.

Sobre su gol del taconazo fue sencillo. “Instinto”, dijo, ayudado por un excelente pase y un punto de calidad. Después, sin ninguna fingida modestia, se rindió al tanto de Valverde: “mucho mejor que el mío”. Reconoció que ya no sorprende que Fede pueda golpear así, pero subrayó que el gol era vital y que la reacción del grupo demuestra lo unidos que están.

El centrocampista inglés insistió en la misma idea que Valverde. Otra remontada, otro partido de Champions, y una “mentalidad” que, a su entender, el equipo debe mantener durante el resto de la temporada. Con la séptima victoria consecutiva ya en el bolsillo, evitó lanzar campanas al vuelo. Como ya había dicho días atrás, lo más importante es el siguiente partido, y el siguiente se juega en Valencia, adonde el Madrid viajará “con muchas ganas” de ganar.

La noche tuvo otra buena noticia, y no precisamente menor. Éder Militão firmó su primera titularidad de la temporada tras meses de ausencia. El brasileño, que reconoció sentir “mucho dolor” pero también una gran felicidad, completó los 90 minutos y celebró volver a hacer lo que más le gusta. Para un defensa que llevaba tanto tiempo fuera, el regreso fue casi tan redondo como el resultado.

Militão compartió micrófono con Thibaut Courtois, que fue protagonista bajo palos. El belga se vistió con dos paradas importantes, en la línea de la que ya había firmado en Santander con el marcador en contra. Él mismo restó épica: según contó, ambas intervenciones fueron complicadas por llegar a contrapié, y se mostró contento de haber ayudado al equipo en el arranque del encuentro.

El portero, eso sí, no pasó por alto el segundo gol encajado, que le pasó “justo en las piernas”. Reconoció que esas acciones siempre dejan mal sabor a un guardameta, aunque admitió que era muy difícil de detener. Su mirada ya estaba puesta en el siguiente reto en Valencia.

Courtois leyó el partido con una frialdad muy reveladora. A su juicio, la reacción del equipo tras el 2-1 fue muy buena: intentar empatar de inmediato, hacerlo y luego querer más hasta el final. Recordó que el Madrid tiene calidad con muchos jugadores y que ganar era necesario para pelear por estar entre los ocho primeros en febrero, un objetivo que consideró importante. También resaltó que han participado muchos futbolistas, y que el entrenador tiene mucho donde elegir.

Militão coincidió con esa lectura de grupo. Dentro de pocos días hay otro partido, recordó, y el técnico prepara a todos por igual. Puso como ejemplos a los que salieron desde el banquillo: Endrick, que firmó una segunda parte muy destacada, y el propio Valverde, autor del 2-3. Para el central, el entrenador está manejando muy bien la plantilla y todos deben estar listos.

A la hora de elegir un gol, ambos veteranos respondieron con matices. Militão apuntó que los tres tantos fueron fruto del trabajo, con el de Valverde como un tiro lejano que “parece fácil, pero no”, y destacó el espíritu colectivo de un equipo que no dejó de luchar desde que se vio por detrás. Courtois dudó entre el primero, el de Bellingham, y el disparo de Fede desde tan lejos, aunque concluyó que los tres eran goles bonitos.

El balance, en todo caso, es redondo para el Real Madrid: tres goles distintos, tres formas de entender el fútbol, una remontada más y un equipo que, con 41 tantos en lo que va de curso y siete triunfos seguidos, vuelve a demostrar que nunca da un partido por perdido. Con Valverde en estado de gracia, Bellingham decisivo, Militão de vuelta y Courtois seguro, la plantilla viaja ahora a Valencia con la moral por las nubes.

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