EL REAL MADRID GANA AL AEK PERO REABRE EL DEBATE: ¿SOBRA VINICIUS EN EL ONCE DE MOURINHO?
El Real Madrid sumó en Atenas su cuarta victoria consecutiva en la Champions League, pero la forma en que lo hizo ha vuelto a encender el debate en torno a su equipo titular. Un gol de Fede Valverde en el tiempo añadido rescató a los blancos de un tropiezo que, según algunos analistas, habría sido ridículo ante un rival modesto. Y, con el marcador a favor, la conversación gira ya en torno a un nombre: Vinicius Júnior.
Uno de los comentaristas más críticos con la alineación de Mourinho resumió su balance con una pregunta entre irónica y retórica: no sabe si le gusta más remontar o tener razón. Para él, el Madrid ganó a un equipo “de medio pelo”, entre los cinco o seis más flojos de la competición, y sin embargo sufrió. Ese contraste, sostiene, es la mejor prueba de que algo falla en el planteamiento.
Su tesis es nítida. A su juicio, el equipo no puede jugar con cuatro delanteros, porque se parte en dos y ni ataca bien ni defiende bien. Y la causa, afirma, es una sola persona. La conclusión de su análisis es que, con este dibujo, sobra Vinicius, una opinión que apoya en partidos recientes como los de Sevilla, Roma, Leicester, el Camp Nou y El Sardinero.
El comentarista va más allá y atribuye al delantero un efecto contagioso. Sostiene que, cuando el brasileño está en el campo, el equipo pierde orden y esfuerzo defensivo, y que incluso Bellingham baja menos a ayudar. Según esa lectura, la victoria volvió a cocinarse con Vinicius ya fuera del campo, tras el 2-2, y Mourinho debió retirarlo antes.
Esa lectura, sin embargo, convive con otras muy distintas. El propio técnico, preguntado tras el encuentro, aseguró que Vinicius “no ha provocado nada” y que su partido fue aceptable aunque no extraordinario, igual que el del equipo. Y el comentarista cita que Jorge Valdano, desde otro espacio televisivo, ha visto bien al extremo, lo que muestra que la crítica no es unánime.
El analista reconoce, eso sí, la cautela del entrenador. Entiende que Mourinho intenta no hundir a un jugador que, a su juicio, se está hundiendo solo, y pide a quienes lo miran desde la víscera que se tomen un minuto para respirar y reflexionar. Aun así, cree que Vinicius está hoy por debajo de Endrick o de Brahim y que no merece ser titular.
El otro eje de la crónica fue la rotación. El técnico había anunciado un cambio importante en el once, pero acabó siendo más defensivo de lo previsto. Con Tchouaméni y Güler en Madrid, el centro del campo quedó muy escaso, con Valverde como único recambio real, y el comentarista apunta que Thiago Pitarch, en su opinión, no cuenta para Mourinho y que por eso se marcharía en enero.
Ese diagnóstico encaja con una frase del entrenador, quien el día anterior admitió tener pocos centrocampistas. Para el analista, la conclusión es evidente: el Madrid necesita reforzar esa zona en el mercado de invierno. Se trata, de todos modos, de una interpretación suya y no de un anuncio oficial del club.
La estampa defensiva tampoco convenció. El análisis subraya que Militão, en su regreso como titular tras meses de ausencia, está lejos de su nivel. Le alegra, eso sí, que pueda completar un partido entero, aunque cree que falló en el segundo gol del AEK, un error compartido con varios compañeros.
La cara más amable del encuentro llegó en la segunda parte con las entradas de Endrick y de Valverde. El comentarista elogió el impacto de ambos, y de Valverde en especial, que salió con el partido roto y pudo explotar su mayor virtud, la ida y vuelta. Con todo, advirtió de que no le gustaría verlo muchas veces como mediocentro, porque eso significaría que a Mourinho le faltan centrocampistas y que el uruguayo, ya reconvertido en lateral derecho, tendría que dejar esa posición.
Hubo tiempo también para lo extradeportivo. El mismo creador de contenido anunció que explicará el regreso de Rafa Nadal al club como directivo y pidió no tener tanta prisa en enterrar a Florentino Pérez ni en dar por hecho que el tenista será su sucesor. Otra de sus predicciones apunta a que la vuelta de Nadal no es la de un presidente, y esa lectura, igual que otras de su vídeo, es opinión y no hecho confirmado.
Llegó entonces el repaso individual. Courtois recibió un siete por dos paradas decisivas en la primera parte, aunque admitió que pudo hacer algo más en el primer gol. El lateral derecho titular obtuvo un seis por la asistencia a Mbappé en el 2-2, pero con dudas defensivas. Cucurella se llevó un cuatro por las faltas y por una ocasión fallada con el defensa en el suelo, y la pareja de centrales, Rüdiger y Militão, un cinco cada uno.
En el centro del campo, Camavinga recibió un seis por su despliegue, que permitió compensar la falta de ayuda del extremo, y Bernardo Silva un cinco, por haber tenido que recorrer demasiados metros al faltar centrocampistas cerca. Diomandé, discreto y fuera de sitio, también se llevó un cinco, aunque se le valoró que defiende más que el brasileño.
Bellingham obtuvo un siete, de más a menos. Su gol se considera uno de los mejores de la temporada, pero su rendimiento se diluyó en la segunda parte. Vinicius se quedó con un tres. El analista admite que lo intentó más que otras veces, pero que sus intentos no sirvieron de nada y que atrás no defiende. Mbappé, que volvió a marcar y suma cuatro goles en cuatro partidos de Champions, recibió una nota positiva y fue calificado de intocable por ser el mejor del equipo.
Entre los suplentes, Endrick fue premiado con un siete por su capacidad para generar peligro en pocos minutos, y Valverde con un ocho por el gol que evitó, según el comentarista, hacer el ridículo en Atenas. De Carreras, Brahim y otros jugadores que apenas disputaron minutos no se atrevió a emitir una calificación.
El balance de la noche, por tanto, deja dos lecturas que conviven. Para unos, el Madrid sigue mostrando una fe admirable, con una racha de victorias, un gol tardío y una plantilla capaz de cambiar los partidos desde el banquillo. Para otros, como este comentarista, la imagen fue mala: más corredores que pasadores y un equipo roto en dos mitades.
Mourinho tiene ahora la última palabra. Con Valencia en el horizonte, el técnico deberá decidir si mantiene el dibujo con cuatro atacantes o si busca un equilibrio distinto. Entre el entusiasmo de quienes aplauden el carácter y el escepticismo de quienes piden cambios, el debate sobre Vinicius, el centro del campo y el mercado de enero seguirá abierto.