Seis derbis, una sola ciudad el palacio, el barrio y un cabezazo en el minuto 93
Madrid tiene cuatro equipos en LaLiga: Real Madrid, Atlético, Getafe y Rayo Vallecano. De esa convivencia salen seis derbis, y de uno de ellos un cabezazo en el minuto 93 que todavía duele a media ciudad. Este es el repaso a todos, del más desigual al más cargado de historia.
Empecemos por el que mejor resume la distancia entre dos mundos: Real Madrid contra Rayo Vallecano, el palacio frente al barrio. El Madrid juega en el Bernabéu, sobre la Castellana, la avenida más rica de la ciudad, entre bancos, embajadas y torres de cristal. El Rayo juega en Vallecas, un barrio obrero del sureste, a diez kilómetros. Es otro planeta.
Su estadio es pequeño, de unos 14.000 asientos. Uno de sus fondos no tiene grada, solo un muro y, detrás, bloques de viviendas desde cuyos balcones se ve el partido. Su afición es conocida por su vocación de izquierdas, y sus cantos hablan del barrio, de los trabajadores y de ser de Vallecas.
Ese espíritu se ha visto también fuera del campo. En 2014, una mujer de 85 años estuvo a punto de perder su casa en el barrio, y los jugadores y la afición del Rayo recaudaron dinero para ayudarla. El entrenador también puso de su bolsillo. El Madrid, resume el relato, es el club de la corona; el Rayo, el club de la calle.
Sobre el papel, no hay pelea posible. El Madrid acumula quince Copas de Europa y el Rayo nunca ha ganado un título importante. Y a veces se nota. En diciembre de 2015, el Rayo visitó el Bernabéu y a los doce minutos ganaba 2-1. Después sufrió dos expulsiones y antes de la media hora se quedó con nueve. El Madrid terminó ganando 10-2, con cuatro goles de Gareth Bale, y fue la primera vez en 55 años que un equipo marcaba diez en LaLiga.
Pero Vallecas es un campo difícil. El césped es pequeño, las gradas están encima y la afición es ruidosa. En noviembre de 2022, el Madrid llegó allí invicto en la Liga. El Rayo marcó a los cinco minutos, el Madrid remontó, el Rayo empató y en la segunda parte tuvo un penalti. Courtois lo paró, pero se había adelantado, y la pena máxima se repitió. Óscar Trejo la convirtió y el Rayo ganó 3-2. Su entrenador, Andoni Iraola, fue enviado a la grada esa noche, y le dio igual: el Madrid había perdido en el barrio su primer partido liguero de la temporada.
En la temporada 2025-26, el Madrid ganó 2-1 en el Bernabéu, pero en Vallecas el partido acabó sin goles. Y ese mismo curso el Rayo alcanzó una final europea, la de la Conference League, que perdió ante el Crystal Palace. Ningún equipo madrileño fuera de los dos grandes había llegado antes a una final continental. El barrio había llegado a una final, y el palacio miraba.
El segundo derbi enfrenta a Atlético de Madrid y Getafe, los luchadores. Getafe es una ciudad a quince kilómetros al sur, con una base aérea y un club que pasó de la nada a Primera en veinte años. Juega en el Coliseum, un estadio pequeño y apretado de unos 17.000 espectadores. Este derbi no va de glamour. El Atlético ha ganado la Liga y el Getafe nunca. Va de estilo.
El Atlético tiene a Diego Simeone, en el banquillo desde 2011. Sus equipos defienden en dos líneas, pelean cada balón y ganan feo si hace falta. El Getafe tiene a José Bordalás, que juega igual pero más duro: balón largo, faltas tácticas, pérdidas de tiempo y presión alta. Sus rivales detestan enfrentarse a él. Dirigió al Getafe de 2016 a 2021 y de nuevo desde 2022, y ambos entrenadores se parecen incluso en la banda, de oscuro, agitando los brazos y gritando durante noventa minutos.
Cuando se juntan, son dos técnicos que piensan igual enfrentados. Hay pocas ocasiones, muchas faltas, tarjetas por todas partes y mucho grito al árbitro. La afición del Getafe ve al Atlético como el vecino grande. El Atlético ve al Getafe como un equipo que intenta arrastrarle a una pelea. Casi siempre gana el Atlético, pero nunca es bonito: en la 2025-26 se impuso en los dos partidos por 1-0. Dos partidos, dos goles, lo dice todo.
Hay un dato que los une. En 2019, el Getafe terminó quinto, a un puesto de la Champions. En la última jornada estaba cuarto, empató y el Valencia ganó, así que cayó a la quinta plaza. Aun así fue la mejor temporada de su historia. Ese mismo año el Atlético fue segundo: dos equipos madrileños construidos sobre la defensa, arriba en España. Esta temporada, el Atlético de Simeone es segundo y el Getafe pelea por abajo.
El tercer derbi es el que casi nadie fuera de España conoce: Getafe contra Rayo Vallecano, el derbi del sur. Dos clubes pequeños, del sur de Madrid, de zonas obreras, acostumbrados a ver cómo los grandes se llevan los titulares. En 2016 cayeron juntos: en la última jornada, ambos descendieron de Primera, el mismo día. El Getafe volvió un año después; el Rayo, dos.
Getafe es una ciudad propia, mientras que Vallecas es un barrio dentro de Madrid. Los aficionados del Getafe dicen que no son de Madrid, sino de Getafe. Los del Rayo dicen que Vallecas tampoco es del todo Madrid. Dos clubes que se definen por no ser la capital, cuyas aficiones viajan a este derbi en tren de cercanías, veinte minutos a través del sur de la ciudad.
Ambos han tenido sus noches europeas. En 2001, el Rayo llegó a cuartos de la Copa de la UEFA. En 2008, el Getafe hizo lo mismo y cayó ante el Bayern: ganaba 3-1 en la prórroga y se despidió por el valor doble de los goles fuera de casa, con Michael Laudrup en el banquillo. En 2020, el Getafe eliminó al Ajax de la Europa League, y un club fundado en 1983 superó en dos partidos al cuatro veces campeón de Europa.
La temporada 2025-26 fue especial: el Getafe terminó séptimo y el Rayo octavo, con un punto de diferencia. En el derbi, el Rayo ganó 2-0 en Getafe y empataron a uno en casa. Por primera vez, los dos pequeños del sur acabaron juntos en la mitad alta, por delante del Valencia y de la Real Sociedad. Este curso vuelven a estar uno junto al otro, decimocuarto y decimoquinto, igualados a puntos.
El cuarto derbi es el auténtico, el partido más grande de la ciudad: Real Madrid contra Atlético de Madrid. El Madrid se fundó en 1902 y el Atlético en 1903, por tres estudiantes vascos. Durante décadas, el Madrid fue el club del poder y el Atlético el de la gente que no era del Madrid. Unos son los Blancos y los otros, los colchoneros, porque sus rayas rojiblancas recordaban a las fundas de los colchones antiguos.
En 1959 se enfrentaron en las semifinales de la Copa de Europa. Cada uno ganó un partido y hubo desempate en Zaragoza, que ganó el Madrid por 2-1, camino de su cuarta Copa de Europa consecutiva. En los ochenta, un hombre jugó en los dos: Hugo Sánchez, el delantero mexicano, marcó goles cuatro años con el Atlético y después cruzó la ciudad hasta el Madrid. La afición rojiblanca no se lo perdonó.
Luego, durante mucho tiempo, el Atlético no pudo con ellos. De 1999 a 2013 no ganó ni un derbi, catorce años. Hasta mayo de 2013, la final de Copa del Rey en el Bernabéu, el propio estadio del Madrid. En la prórroga, un cabezazo del defensa brasileño Miranda dio al Atlético el 2-1. La maldición se rompió, y un año después el equipo ganó la Liga.

Y llegó Lisboa. Mayo de 2014, final de la Champions entre Madrid y Atlético, la primera final de la Copa de Europa entre dos clubes de la misma ciudad. El Atlético ganaba 1-0. Se jugaban los tres minutos de descuento, el minuto 93: córner y cabezazo de Sergio Ramos, 1-1. El Atlético se derrumbó en la prórroga y el partido acabó 4-1. En el último minuto, Simeone entró al campo furioso y fue expulsado. El Madrid conquistó su décima Copa de Europa, la Décima.
En la portería del Atlético esa noche estaba Thibaut Courtois. Cuatro años después fichó por el Madrid, y la afición rojiblanca le ha pitado en cada derbi desde entonces. Dos años después de Lisboa, en Milán, volvieron a verse en la final: 1-1 y penaltis. Juanfran pegó en el poste y Cristiano Ronaldo marcó el último. El Madrid ganó otra vez, y en 2017 volvió a eliminar al Atlético en semifinales.
En enero de 2020 se vieron en la final de la Supercopa de España, en Arabia Saudí. Álvaro Morata se plantó solo ante el gol y Fede Valverde lo derribó, con tarjeta roja. El Madrid ganó en los penaltis. Pero el Atlético también ha tenido sus noches: en 2018 ganó 4-2 la Supercopa de Europa en Tallin, y en 2019, en un amistoso de pretemporada en Nueva Jersey, se impuso por 7-3. Era solo un amistoso, pero la afición rojiblanca todavía lo recuerda.
En 2025 se cruzaron en octavos de la Champions, y de nuevo hubo penaltis. Julián Álvarez resbaló al lanzar y tocó el balón dos veces, por lo que el gol fue anulado. El Madrid pasó otra vez. Pero en septiembre de 2025, en el Metropolitano, el Atlético ganó 5-2 con dos goles de Álvarez.
En enero de 2026, Xabi Alonso dejó el banquillo y Álvaro Arbeloa tomó el relevo. En marzo, el Madrid ganó 3-2 en el Bernabéu, con dos goles de Vinícius. Después, en verano, José Mourinho volvió para dirigir al Madrid, y este derbi lo conoce bien: era el entrenador blanco en 2013, la noche del cabezazo de Miranda. En septiembre de 2026 llegó su primer derbi en el Metropolitano. El Madrid tuvo un expulsado y el Atlético ganó 2-1. Tras nueve jornadas de esta temporada, el Atlético es segundo y el Madrid tercero, a un punto.
El quinto derbi es Real Madrid contra Getafe, el gigante y el vecino. Getafe está a quince kilómetros del Bernabéu, a veinte minutos en tren, lo bastante cerca como para que el Madrid lo trate casi como una cantera. Muchos jugadores del Getafe han salido de la academia blanca. Borja Mayoral creció en el Madrid y se convirtió en máximo goleador del Getafe. El estadio, además, lleva el nombre de Alfonso Pérez, un chico de la tierra que jugó en el Madrid.
También los une un entrenador. En 2007, Bernd Schuster llevó al Getafe a la final de la Copa del Rey, que perdió ante el Sevilla. El Madrid vio lo que había hecho y lo fichó ese verano. En su primera temporada en el Bernabéu, el club ganó la Liga. El Getafe encontró al entrenador y el Madrid se lo llevó, y la afición getafense conoce bien esa sensación: la del club pequeño a la sombra de un gigante. Además, mucha gente en Getafe también es del Madrid.
Para la mayor parte de la historia, este derbi ha ido en una sola dirección. El Madrid gana, normalmente con comodidad: el Getafe se cierra atrás, los blancos buscan el hueco y lo encuentran. Pero Bordalás lo ha puesto más difícil, con un Getafe que pelea, hace faltas y frena el ritmo. Y en la temporada 2025-26 ocurrió algo raro: el Getafe fue al Bernabéu y ganó 1-0. El Madrid perdió en casa ante el vecino del sur, y ganó el partido de vuelta por el mismo marcador. Pero un resultado cambió el clima: al final del curso, el Madrid fue segundo, a ocho puntos del Barcelona.
El sexto derbi es Atlético de Madrid contra Rayo Vallecano, el rojiblanco contra el franjirrojo. El Atlético juega con rayas rojas y blancas; el Rayo, de blanco con una banda roja. Dos clubes que no son el Madrid, cuyas aficiones se ven como equipos del pueblo. Por eso no siempre se odian: en esta ciudad hay un enemigo común, y ambas hinchadas presumen de ser el «otro Madrid», el que no lleva corona.
Sobre el césped, sin embargo, ha habido noches extrañas. En agosto de 2023, el Atlético fue a Vallecas y ganó 7-0, la mayor victoria a domicilio de su historia en Liga. Aquella noche la afición del Rayo se dedicó a protestar contra el presidente de la Federación Española. En la temporada 2025-26 la tortilla se dio la vuelta: el Rayo ganó 3-0 en Vallecas y el Atlético se llevó el otro partido por 3-2.
Durante cincuenta años, el viejo Vicente Calderón, junto al río, fue vecino de Vallecas, a un corto trayecto en coche. Los dos clubes rojiblancos fueron vecinos de barrio. Y hay un jugador que los conecta: Radamel Falcao, el delantero colombiano que marcaba goles a placer en el Atlético y ganó la Europa League de 2012 con él. Muchos años después, ya al final de su carrera, volvió a Madrid, pero no al Atlético, sino al Rayo. Tenía 35 años y Vallecas lo adoraba: la estrella del grande había elegido al pequeño.
En 2026, el Rayo vivió su mejor temporada, con una final europea. Mientras el Atlético de Simeone acababa cuarto, el técnico rayista, Iñigo Pérez, había llevado al equipo hasta la final. Este verano se le acabó el contrato y el club fichó a un nuevo entrenador, Benat San José. El Atlético vuelve a estar arriba, y los dos clubes rojiblancos de Madrid siguen siendo la alternativa de la ciudad a la corona.
Seis derbis, una ciudad, el palacio contra el barrio, dos entrenadores que nunca juegan bonito, dos pequeños del sur, un cabezazo en el minuto 93, un entrenador que dejó el Getafe por el Bernabéu y siete goles en Vallecas. Eso es el derbi madrileño. La pregunta que queda es cuál de los seis es el mejor y cuál ni siquiera sabías que existía.