El Barça quiere arrebatarle a Nico Paz al Real Madrid: filtran la oferta y Florentino está obligado a reaccionar
A las 3:30 de la tarde, con el cielo gris sobre Valdebebas, los jugadores del Real Madrid empezaron a cruzar el aparcamiento de la Ciudad Real Madrid. Habían llegado en torno a las 2:00. Apenas habían pasado unas horas desde que el Bernabéu rugió con el 4-1 al Leipzig, y el calendario ya no concedía descanso: faltaban tres días para el clásico.
Nadie hablaba de la sesión. Hablaban de otra cosa, de un mensaje que circulaba desde la mañana por los despachos de media Europa.
El Barcelona, decía la filtración, estaba preparando una oferta histórica por Nico Paz.
El centrocampista argentino, canterano blanco, acababa de firmar dos goles y una asistencia ante el Manchester United en la Champions con la camiseta del Como. Una actuación de 9,9 sobre 10 según los datos que circulaban esa misma noche. Y el club que lo formó, el que lo vendió y el que conserva la llave de su regreso, tenía de pronto un problema con nombre y apellido.
La apuesta de esta historia es una sola, y el autor del vídeo original, un creador madridista de contenido sobre el club, la resumió con una frase casi imperativa: “Florentino, espabila, que este jugador tiene que ser nuestro”. Si el Madrid ejecuta su opción preferente, recupera a uno de los talentos más codiciados de Europa y reconstruye su centro del campo. Si no la ejecuta, el nombre de Nico Paz aparecerá en otra camiseta, quizá en la del eterno rival. Y ese pago llegará en el verano de 2027.
Antes del giro mayor, el relato recorre una jornada que dejó varias piezas sobre el tablero.
La primera es el entrenamiento. El club informó de que los titulares ante el Leipzig realizaron trabajo específico de gimnasio, centrado en la recuperación física y muscular, mientras que los menos habituales hicieron ejercicios de alta intensidad sobre el césped. El resto de la plantilla pasó por activaciones con y sin balón, posesión y presión con finalización en porterías, carreras, partidos en espacio reducido y lanzamientos a puerta. Asencio y Rodrygo continúan con sus procesos de recuperación.
El programa de los próximos días es claro. Mañana viernes, una nueva sesión, ya en el horario habitual de las 10:30. El sábado, el último entrenamiento, con rueda de prensa de Mourinho, convocatoria y la sombra del once probable.
Existe además una desventaja menor, que el propio autor se apresura a descartar como excusa. El Barcelona jugó su partido de Champions el martes y el Madrid el miércoles, de modo que los azulgranas dispondrán de 24 horas más de descanso. “Hay días más que de sobra para llegar en plenitud física”, sostiene.
La segunda pieza llegó desde la cantera. El Juvenil A goleó 5-2 al Leipzig en la Youth League, en el estadio Alfredo Di Stéfano, y firmó su tercera victoria en tres partidos. Marcaron Enzo Alves, hijo de Marcelo, y Alexis Ciria, que dejaron el 2-0 antes de la media hora, además de Yáñez, Álvaro Rivera y Castellón. El campeón defiende corona. Con nueve puntos, el Madrid lidera la fase de liga por diferencia de goles, por delante del Slavia de Praga y del Feyenoord. El primer equipo, por su parte, es cuarto en la Champions con 9 puntos de 9.
Cinco goles de los chicos. Cuatro de los mayores. Una jornada redonda, o casi.
Hay un segundo plano que el comentarista no quiso dejar pasar, el de Bernardo Silva.
Para él, el portugués fue de los más destacados del Bernabéu, aunque los focos se los llevaran otros. “Me hace replantearme por qué está siendo tan poco utilizado por Mourinho”, dijo. Silva estrenó su casillero de goles con la camiseta blanca y firmó una segunda parte de buen control, con buena salida de balón y química con Arda Güler. Era su cuarto partido en el once de Mourinho, y no quiso desaprovecharlo.
Hasta entonces, el técnico había probado fórmulas distintas: cuatro partidos con Valverde y Camavinga al mando, una solución con Güler al frente ante el Sevilla y ahora el doble pivote de Camavinga y Silva. El francés, además, recibió un elogio inesperado: partido serio, sin errores que provocaran ocasiones de gol, sin las desconexiones habituales. “Le vi concentrado durante los 90 minutos”, dijo el autor.
Las palabras del portugués ante Real Madrid TV fueron medidas. “Un primer tiempo difícil, donde Thibaut ha sido bastante importante para nosotros”, reconoció. “Un segundo tiempo bastante mejor”. Y añadió algo que sonó a mensaje para el vestuario: “Para que un equipo funcione tienes que tener gente que sienta que puede hacer la diferencia en cualquier momento”.
Aquí el análisis se abre a una tesis mayor. Con Silva y Güler juntos en el campo, sostiene el autor, el Madrid ha batido su récord de posesión de la temporada. Son partidos en los que sufre menos atrás y en los que los atacantes encuentran situaciones ventajosas, porque el fútbol se agiliza cuando hay jugadores de buen pie en la medular. Frente a eso, describe el equipo de las últimas semanas, con Valverde y Camavinga, como previsible y lento en la elaboración. Y pone un espejo delante: el PSG de Vitinha, Fabián y João Neves, que a su juicio copió lo que el Madrid hizo en su día con Modric, Kroos y Casemiro.
“No sé en qué momento alguien en la directiva pensó que era buena idea perder a todos esos jugadores de buen pie y meter solo físico”, lamenta. Es una opinión, no un hecho, y se recoge como tal.
La tercera pieza fue un contrato. Fabrizio Romano confirmó que Arda Güler ha renovado con el Real Madrid hasta 2031-2032, a falta del comunicado oficial. El turco, de 21 años, tenía contrato hasta 2029, firmado cuando llegó del Fenerbahçe. Según el periodista italiano, la propuesta quedó aceptada en septiembre y el jugador ya estampó su firma.
Sin tiras y aflojas, sin ofertas cruzadas. “Este es el contrato, me parece bien, firmamos y a ganar la Champions”, resume el autor sobre la actitud del jugador. Con esa renovación, el club encadena las de Courtois, hasta 2028, y Bellingham, hasta 2031-2032, y asegura la mayor parte de la carrera de un futbolista que ya es, según el relato, el jefe de la medular.
En la entrevista de Real Madrid TV, Güler y Diomandé mostraron otra cara: la del humor entre compañeros. “Mi gol fue mejor que el suyo”, bromeó el turco. “Él es mejor jugador, un jugador top”, replicó el marfileño, antes de reconocer que le había “robado el gol a Kylian, pero sabía que marcaría otro”. Ambos cerraron con la misma frase de siempre: están preparados para el clásico.
La cuarta pieza es la más delicada y la menos segura.

Según informaciones atribuidas al diario AS, a Okdiario y al portal Goal, el Real Madrid sospecha que Kylian Mbappé ganará el próximo Balón de Oro. El club ha decidido levantar el boicot a la gala que mantuvo durante dos años. Una expedición con directivos viajará a Londres para la ceremonia, que se celebrará el lunes 26 de octubre. Se espera la presencia de Bellingham, Vinícius y Cucurella entre los nominados. Los principales rivales de Mbappé, según el mismo relato, serían Lamine Yamal y Harry Kane.
Es una filtración sin confirmar, y el propio autor lo admite con una frase prudente: “Ya veremos quién se lo lleva de los tres”. Pero hay un recuerdo que no se esconde. Para el comentarista, el Balón de Oro de 2024 era de Vinícius, y el club blanco sufrió ese año un plantón de la UEFA, a su juicio injusto. Ahora, dice, el Madrid hace las paces con France Football y con la UEFA.
Así llegamos al corazón del asunto, el tema que da título al vídeo.
La cronología de Nico Paz es una de las más llamativas del fútbol europeo reciente. Dos temporadas y media en Italia. En la primera, mejor joven de toda la Serie A. En la segunda, mejor jugador de la liga, con un Como que acabó cuarto y se metió en la Champions, un club que lleva solo tres temporadas en la Serie A. Y ahora, en el estreno europeo, dos goles y una asistencia al Manchester United, además de un partido de Jacobo Ramón, otro canterano blanco.
Los números de aquella noche son una radiografía: un 9,9 de nota, 80 % de precisión de pase, dos de dos en entradas ganadas, ocho de dieciséis en duelos, cuatro contribuciones defensivas y cinco recuperaciones. Marcó, asistió, creó una ocasión clara y dio un pase clave. “Es un centrocampista total”, dice el autor.
Pero la historia no es solo deportiva. Es contractual, y ahí empieza el giro.
El pasado verano, el Real Madrid traspasó el 50 % de los derechos del jugador por 60 millones de euros, unos 70 millones de dólares, después de que el Como ya hubiera abonado 6 millones por el otro 50 %. En total, 66 millones de euros por un canterano, una operación redonda desde el punto de vista económico. Pero el club blanco se reservó una cláusula de recompra para 2027 fijada en 80 millones de euros, unos 93 millones de dólares, y, si no la ejecuta, un derecho de tanteo que le permitiría igualar cualquier oferta aceptada por el Como.
El autor lo describe con una imagen bancaria. “Fue una especie de depósito: el Como pagó 66 y ahora le tendremos que devolver 80”. Si el Madrid no actúa este verano, cualquier club podría fichar al argentino, pero cualquier oferta superior a los 80 millones obligaría al Como a llamar a Chamartín y preguntar si iguala. “Me lo invento”, ilustra. “El Chelsea acaba de poner 115 millones. ¿Lo quieres igualar o lo vendemos al Chelsea?”
Y aquí aparece la parte que casi nadie contaba.
Según el autor, la salida de Nico Paz no fue una decisión del club. El Real Madrid quería que volviera. Hubo, asegura, una llamada de Florentino Pérez al futbolista: “Cuento contigo”. Pero el argentino no vio claro su rol. Miraba la plantilla, citaba nombres como Mastantuono, Brahim, Rodrygo, Bellingham, Güler, y se preguntaba dónde jugaría. En Como, en cambio, lo era todo. Allí estaba Cesc Fàbregas, el entrenador que lo convirtió en superestrella y que, según se comenta, le ha hecho heredar el dorsal 10 de Messi en el imaginario argentino. Nico le dijo a Mourinho que lo agradecía, pero prefería quedarse.
Fue entonces cuando el Madrid maniobró. Aceptó los 60 millones, usó ese dinero para cerrar operaciones como las de Cucurella o Dumfries, y dejó la puerta abierta para el verano siguiente. El Madrid, asegura el autor, “no es tonto”: sabía que el nivel de Nico Paz daba de sobra.
El debate, sin embargo, no es unánime. En una tertulia recogida en el vídeo, otro analista sostiene que el Madrid pagó por Mastantuono un dinero que debería haber guardado para recuperar a Nico Paz, y que “según pasan los meses es obvio ese error”. El autor discrepa. Para él, Mastantuono es un proyecto de talento descomunal y no considera su fichaje un error, aunque admita que Nico Paz ya es una realidad.
Entonces llegan los nombres que lo cambian todo. Según la información, el United, el Chelsea, medio fútbol inglés, el Bayern, el PSG y, por encima de todos, el Barcelona de Hansi Flick, que preparará “un golpe total” para el verano de 2027. El Inter, además, lleva dos temporadas llamando al Madrid para preguntar por él.
“El Madrid no puede permitir el golpe de imagen que supondría que un canterano de dimensiones colosales no haga su carrera en el club”, advierte el comentarista. Es el típico jugador por el que el Madrid pondría 100 millones sobre la mesa si estuviera en el Dortmund o en el Arsenal. Aquí, además, es suyo.
Si hay que vender para encajarlo, que se venda. Es lo que sostiene. “Es un win-win en toda regla”, dice. Y deja una imagen de futuro: Nico Paz, Güler, Bernardo Silva y, cuando vuelva, Mastantuono, un centro del campo capaz de devolver al club la hegemonía europea que se perdió con la salida de Modric y Kroos.
El Real Madrid, por tanto, tiene una llave, una cifra y un plazo. La llave es la opción de recompra. La cifra, 80 millones de euros. El plazo, el verano de 2027.
Queda por ver si Florentino Pérez, el hombre que según el relato llamó personalmente a Nico Paz, será capaz de convencer a un chico que ya no tiene dudas sobre su lugar en el mundo. Queda por ver, también, qué plantilla encontrará ese chico cuando llegue.
En Valdebebas, mientras cae la tarde y el último jugador abandona el césped, los focos del campo de entrenamiento se apagan uno a uno. Sobre la mesa de Florentino, según la filtración, descansa una cláusula con una cifra de ocho cifras. Y en algún despacho de Barcelona, alguien ya la ha leído también.