Resaca en el Bernabéu: victoria ante el Villarreal, roja a Vinicius, plantón de Mourinho y guerra abierta entre el Madrid y el CTA
El Real Madrid sumó tres puntos ante el Villarreal, pero la noche en el Bernabéu terminó convertida en una nueva batalla con el estamento arbitral. La expulsión de Vinicius, la ausencia de Mourinho en la sala de prensa y la indignación blanca por lo que consideran una doble vara de medir han marcado la jornada después.
Empecemos por lo positivo. La victoria permite al equipo seguir enganchado, porque un pinchazo habría supuesto, según varios análisis, un adiós casi definitivo. Además, el Madrid estrenó a un goleador: Diomandé anotó su primer gol con la camiseta blanca, y lo hizo en casa.
Lo negativo, en cambio, fue abundante. Lo que más ruido ha hecho es la expulsión de Vinicius, en una secuencia que ni el mejor guionista habría escrito. Primero, una recuperación de Tchouaméni y una cabalgada espectacular de Bellingham por la banda izquierda, seguidas de un pase a Vinicius, que puso muy bien el pie para marcar el 2-0.
El brasileño lo celebró con mucha rabia, besándose el escudo, señalándolo y compartiendo la alegría con una grada volcada. Mourinho corrió desde el banquillo para abrazarlo, consciente de que era un gol que Vinicius necesitaba para recuperar confianza y salir del pozo en el que se ha ido metiendo poco a poco.
La fiesta duró segundos. El árbitro, Díaz de Mera, fue llamado al monitor del VAR, que revisó que, en paralelo a la carrera de Bellingham, Vinicius tiraba del pelo a Saliba. Todos intuían que el gol sería anulado, pero lo que casi nadie esperaba era la tarjeta roja directa.
La sanción por esa acción puede ir de dos a tres partidos. Según la redacción del acta, no se trata solo del tirón de pelo, sino también de la reacción del jugador contra el colegiado, un asunto que será analizado aparte.
Hay dos lecturas sobre la decisión. Para algunos analistas, no se trató de un error flagrante: el reglamento contempla el tirón de pelo, y hay precedentes de agarrones sancionados sin balón. Se puede discutir la intensidad del agarrón, pero no que la acción esté recogida en las normas.
A esa lectura se añade un matiz respecto a las comparaciones que circulan. En las jugadas con las que se compara, el balón estaba en disputa entre los protagonistas. Aquí el balón estaba en juego, pero lejos de ellos, y ninguno lo disputaba.
El madridismo, sin embargo, lo ve de otra forma, y su malestar se resume en dos cuestiones. La primera es la doble vara de medir. Citan un agarrón de pelo a Marcelo en el área, en noviembre de 2020 en el Di Stéfano, que no fue ni penalti, y otros muchos que no tuvieron ninguna consecuencia, frente a este que sí se vio y se sancionó.
La segunda es que, a su juicio, otras rojas mucho más claras ni siquiera se revisaron. El caso más citado es la entrada de Kang-in Lee a Valverde en el derbi, con el árbitro a un metro de la jugada, mientras que ahora el VAR sí intervino por el tirón de pelo de Vinicius. Para el Madrid, es una pregunta difícil de responder para el Comité Técnico de Árbitros (CTA).

El propio Vinicius reconoció su error. Pidió perdón a la afición y a sus compañeros, y en una publicación posterior reclamó coherencia: si le sancionan a él, que sancionen a todos los que hacen lo mismo. Ambas posturas, apuntan los analistas, son compatibles: que Vinicius se equivocó y que su expulsión es acorde al reglamento no impide que otras acciones similares no recibieran castigo.
Un ejemplo recurrente es el del portero del Valencia, Dimitrievski, en enero de 2025. Según el relato madridista, tiró del pelo a Vinicius sin balón para levantarlo del suelo, el brasileño reaccionó con un empujón a la altura del cuello y solo él fue expulsado, porque el VAR, Burgos Bengoetxea, solo mostró el empujón y no la secuencia completa.
Segunda gran noticia: Mourinho no compareció en rueda de prensa. Los periodistas esperaron unos 40 minutos hasta que alguien del club les avisó de que el entrenador no hablaría ni haría declaraciones, y tampoco habló ningún jugador, algo que se ha vuelto habitual esta temporada.
Según Marca, Mundo Deportivo y otros medios, la razón fue evitar una sanción por sus palabras sobre el arbitraje, ya que quiere sentarse en el banquillo ante el Sevilla y el Barcelona. El técnico llegaba muy enfadado del derbi, donde a su juicio el Atlético debió acabar con nueve, y la roja a Vinicius fue la gota que colmó el vaso. Hay quien ve en el plantón una decisión prudente y quien lo considera una falta de respeto a la prensa.
El único en hablar fue Tchouaméni, que dejó una frase breve: no entendía qué pasa con los árbitros. El resto fue silencio, una imagen que resume el estado de la relación entre el club, la prensa y el estamento arbitral.
El malestar blanco va más allá de la roja. Según Marca, en el vestuario se admitió que la sanción pudo ser adecuada, pero se cuestionó que un tirón de pelo sea roja y la entrada de Federico Valverde en el derbi ni siquiera fuera amarilla. A ello se suman las cifras: cinco amarillas y una roja para los blancos con solo ocho faltas, frente a trece infracciones de sus rivales y dos cartulinas.
El Madrid contó nueve tarjetas entre jugadores y cuerpo técnico: las cinco amarillas, sendas amonestaciones para Mourinho y Chendo y la roja al entrenador de porteros, Nuno Santos. También molestó el trato de los asistentes de Díaz de Mera y del cuarto árbitro, con quien Mourinho se encaró en varios momentos.
En el vestuario se dio por buena la versión de Vinicius, que habría dicho a un compañero que fue un enganchón involuntario, sin intención de hacer daño, y que Saliba continuó en la jugada. Sea como fuere, en el club dan por hecho que se perderá el Clásico del 25 de octubre, ya que la sanción, incluso con un recurso exitoso, será de al menos dos partidos.
El club recurrirá además la amarilla a Konaté por una presunta falta a Gerard Moreno en los últimos minutos. Según el Madrid, las imágenes demuestran que no tocó al atacante y esperan que la tarjeta sea retirada; de mantenerse, sería la cuarta del central en solo ocho partidos de liga. La pasada temporada, en la Premier, vio siete en 36 partidos.
El VAR de este encuentro fue Muñiz Ruiz, y ahí está otro punto de la discusión. Según Real Madrid TV, fue el mismo árbitro asistente de VAR en los dos partidos cuestionados del derbi, aunque en ellos el VAR no intervino por la entrada de Kang-in Lee. En el Madrid-Villarreal fue el VAR principal, y sí se percató del tirón de pelo, que ni Díaz de Mera ni el cuarto árbitro, a unos 15 metros, habían considerado punible.
La televisión del club rescató además otras jugadas. En el Alavés-Atlético, el VAR convirtió en roja directa una entrada de Ángel Pérez sobre Julián Álvarez que Quintero González había sancionado con amarilla, según Pulido Santana desde la sala de vídeo. También se recordó una acción de la temporada 2024-25 en Mallorca, donde un tirón de pelo se resolvió con una simple amarilla y el árbitro era el mismo Muñiz Ruiz.
El ambiente en el estadio estaba caldeado antes de la roja. El público pitó al anunciarse el equipo arbitral por megafonía, y se escucharon cánticos contra la federación y alusiones al caso Negreira, que se amplificaron tras la expulsión del brasileño. El parón de 19 días por la ventana FIFA no relajó los ánimos.
Durante ese parón se conoció que el Manchester City había sido declarado culpable de quebrantar más de un centenar de veces las normas del fair play financiero de la Premier, lo que le acarreará una fuerte sanción por determinar. Desde el club y desde Real Madrid TV han insistido en la diferencia entre la justicia deportiva inglesa y la española, donde el caso Negreira todavía no ha tenido consecuencias.
El balance, por tanto, tiene dos caras. El Madrid ganó, estrenó a Diomandé y sigue en la pelea, pero lo hace con una guerra abierta con el CTA y sin saber cuántos partidos perderá su delantero. Para el club, el agravio no está tanto en la roja, que Vinicius asume, como en todo lo que la rodea: la comparativa constante y el doble rasero de siempre.