La jugada de Mourinho en el minuto 60 que cambió el Real Madrid-Roma: así Gasperini destrozó a los blancos hasta que Arda Güler y Bernardo Silva lo cambiaron todo
Durante una hora, el Real Madrid fue un equipo atrapado en una pesadilla
Sin salida, sin ideas y con medio equipo desconectado del otro medio
Y de pronto, en el minuto 60, un movimiento en el banquillo lo cambió absolutamente todo
Ese movimiento tiene nombre y apellido: José Mourinho
Lo que ocurrió en Roma fue una remontada épica, de esas que se cuentan con orgullo y marca de la casa
Pero para entender por qué fue posible hay que entender primero por qué el partido estaba tan perdido
Porque hasta el minuto 60, la Roma de Gasperini le dio un auténtico baño táctico a los de Mourinho
Y esa historia, la del plan que casi funcionó a la perfección, es la que explica todo lo demás
El plan de Gasperini: dos contra uno para ahogar a Cucurella
El objetivo del técnico romanista estaba clarísimo desde el primer minuto
Dybala partía como interior por la izquierda y Masuli por la derecha, mientras los carrileros, Molina a pierna cambiada y un Wesley que firmó un partidazo, se instalaban muy arriba
La idea era practicar un fútbol relacional, juntar a muchos jugadores en un mismo sector, mediapunta y carrilero a la vez
Y el fin último era uno solo: forzar el dos contra uno ante el lateral izquierdo o el derecho del Real Madrid
Con balón, la Roma cerraba con línea de tres, carrileros altísimos y mediapuntas amagando en el carril interior, justo entre central y lateral
Ese pasillo es, precisamente, la debilidad que el Real Madrid de Mourinho arrastra partido tras partido
Nada de esto es nuevo
Lo nuevo fue lo bien que la Roma supo explotarlo
El once de Mourinho y una manta demasiado corta
Mourinho apostó por el doble pivote que más ha jugado esta temporada
Tchouaméni por la izquierda, Valverde por la derecha
Güler no entró de inicio, así que Diomandé ocupó la banda derecha y Vinícius la izquierda, con Mbappé arriba y Bellingham como mediapunta
Sin balón, el Madrid se ordenaba en un 4-4-2
Y ahí empezaban los problemas
Si el extremo de esa banda no bajaba a replegar, Cucurella se quedaba constantemente en inferioridad ante Souleyman y Wesley
La solución que encontró el equipo fue pedirle a Tchouaméni que acudiera una y otra vez a ayudarle
Pero cuando el pivote se va a ayudar, el centro del campo se queda vacío
Se genera un desierto
Y fue justo en ese desierto, desde la frontal del área, donde Éderson marcó el primer gol de la Roma
Los datos defensivos de Tchouaméni lo confirman
Muchas recuperaciones e intercepciones en el costado izquierdo, haciendo el trabajo defensivo que teóricamente le correspondía a Vinícius
A costa, eso sí, de dejar sin dueño el centro del campo
Era una manta corta
Si el Madrid se tapaba la cabeza, se destapaba los pies, y viceversa
Courtois, el muro que evitó una goleada mayor
Si el marcador no fue todavía más cruel, fue gracias a Thibaut Courtois
El mapa de goles evitados de FotMob deja claro que el belga hizo paradas de muchísimo peligro
Sin su actuación, el Madrid se habría marchado al descanso con muchos más goles en contra
Y aun así encajó tres
Su mapa de calor llama la atención porque Courtois suele moverse cerca de su área y esta vez apareció muy adelantado
La razón, como veremos, estaba en el plan de la Roma
La trampa romanista: marcajes al hombre y balón para Courtois
Gasperini no quería presionar alto
Su Roma defendía con marcajes individuales, justo como se anticipó en el vídeo de la previa del canal secundario
La idea era dejarle el balón al Madrid y esperar el error
Lo más curioso es que la Roma no saltaba a presionar a los centrales
Mientras Courtois no se la diera a Konaté o a Rüdiger, Malen, Dybala y después otros como Mora se quedaban esperando
En cuanto el balón llegaba a un central, saltaba la trampa
Y los emparejamientos eran tan precisos que no quedaba ningún jugador libre en el Madrid
De ahí que Courtois fuera el futbolista blanco que más tiempo tenía el balón
Y de ahí que la red de pases de la primera parte tuviera tan poco sentido
Un equipo que quiere proponer suele tener las líneas juntas
Aquí no

Rüdiger, Courtois y Konaté estaban lejísimos del resto, con la mitad del equipo en un lado y la otra mitad en otro
Las permutas que nunca llegaron
Contra marcajes individuales, la clave está en las permutas
Si Mbappé baja a recibir, Bellingham pica al espacio y Vinícius se mete por dentro
Todo ese movimiento sirve para que las marcas se difuminen y se alejen
El Madrid lo intentó, pero sin éxito
Vinícius vino a recibir a una zona donde apenas se puede arriesgar, y Courtois le dio un pase tenso y raso
El brasileño intentó resolver con un taconazo
La Roma recuperó al instante, que era exactamente lo que buscaba
Transición rápida y tercer gol, obra de Malen
Así de cruel fue el castigo
El primer giro: Vinícius a la derecha, Diomandé al rescate
La segunda parte empezó con una novedad
Vinícius se fue a la banda derecha nada más comenzar y Diomandé pasó a la izquierda
Parecía algo esporádico, pero Vinícius no se movió de esa banda hasta que fue sustituido
La explicación más razonable es que Diomandé trabajaría mucho más defensivamente y ayudaría a Cucurella
Con eso, Tchouaméni ya no tenía que exponerse en coberturas y podía quedarse en su posición natural
El Madrid, por fin, se partía bastante menos
Era un ajuste pequeño
Lo que vino después fue una revolución
El minuto 60: el todo o nada de Mourinho
Entonces llegó el golpe de timón
Salieron Dumfries y Vinícius
Podía haber entrado Trent Alexander-Arnold sin más, pero Mourinho decidió algo mucho más audaz: poner a Valverde de lateral derecho
Para que Tchouaméni no estuviera solo en la base, apostó por Arda Güler
Y esta es la primera vez que Mourinho confía en Güler como mediocentro en la base de la jugada
En alguna rueda de prensa había dicho que lo veía en esa posición, pero que quizá todavía no era el momento
En Roma, el momento llegó
Güler pasó a ser, por fin, el centrocampista creativo del Real Madrid
Y la apuesta no terminó ahí
También se fue Tchouaméni y entró Bernardo Silva
El Madrid no necesitaba un mediocentro de contención
Necesitaba creatividad, gente capaz de poner balones
Perdiendo 3-1, o incluso 4-1, lo único que importa es remontar
Y el plan tenía toda la lógica del mundo
De repente, el equipo pasó de un centro del campo físico y destructor, el de Valverde y Tchouaméni, a uno mágico y técnico, el de Güler y Bernardo
Además entró Hendrick por la banda derecha, con muchas internadas, y se vieron de golpe todas esas individualidades que el Madrid se pierde al no ponerlo
La pregunta queda en el aire: ¿debería jugar más minutos?
Lo cierto es que en Roma dio argumentos, no solo por su gol
El plan salía tal cual estaba previsto
Salió también Diomandé, Mbappé se movió más hacia la izquierda junto a Bellingham, y Carlos Alcaraz actuó como referente en el área
Marcó de rechace en un córner
Y la Roma, por fin, quedó hundida
Una hora sin pisar el último tercio
Para dimensionar el cambio basta mirar los pases de los primeros 60 minutos
Muchísimos en campo propio y un auténtico desierto en el último tercio
Durante una hora entera, el Madrid fue incapaz de dominar la zona de peligro
Con el once inicial no tenía capacidad para hundir a una Roma que, con sus marcajes individuales, no dejaba respirar a nadie
Pero los cambios trajeron conductores capaces de sortear líneas, como Bernardo Silva o Valverde partiendo desde atrás
Poco a poco el Madrid se instaló en campo rival
Y en campo rival, todo cambia
Un punto de inflexión que hay que tomarse en serio
Mourinho lo apostó todo y la moneda cayó de cara
Pero la gran pregunta es si este partido marca de verdad un antes y un después
Lo que se vio en Roma es que el banquillo tiene futbolistas capaces de dar la cara y de protagonizar una remontada épica
Y de hacerlo, además, jugando bien
Esa plantilla enorme puede convertirse en un equipo enorme
El tiempo dirá si Roma fue un espejismo o el principio de algo