DAVOO XENEIZE REACCIONA AL BOAT: EL MEJOR BALON DE ORO DE LA HISTORIA (CR7 2008) – ES JUSTO?
Por la Redacción · Crónica de actualidad futbolística
Hay galardones que se entregan con ceremonia, alfombra roja y un ganador previsible, y otros que nacen ya rodeados de dudas sobre su naturaleza. El BOAT, siglas de «Best of All Time», pertenece claramente a la segunda categoría. Apenas unas horas después de la gala del Balón de Oro que coronó a Harry Kane, el fútbol mundial se puso a debatir sobre un premio simbólico que ha situado en lo más alto, otra vez, a Cristiano Ronaldo.
La pieza que aquí se resume procede de un directo del creador de contenido conocido como Davoo Xeneize, que dedica la emisión a comentar el resultado y a repasar en vídeo la temporada que, según el premio, convirtió a Cristiano en el mejor Balón de Oro de todos los tiempos. El tono es el de una tertulia entre amigos, con humor, pasión y alguna confesión de fanatismo. Esta crónica recoge los datos que menciona el autor, sin darlos por verificados, y deja constancia de las opiniones enfrentadas.
El propio streamer sitúa el asunto con una advertencia previa: la atención del día estaba puesta en el Balón de Oro, pero esta semana también hubo debate sobre este nuevo premio. Según su explicación, el BOAT está promovido por France Football junto con la UEFA y pretende elegir el mejor Balón de Oro de la historia, entendido como una versión concreta de un jugador en un año concreto. Es una idea llamativa, que mezcla estadística, nostalgia y mercadotecnia.
El funcionamiento, tal como lo describe, es sencillo. Los aficionados votaron entre diez leyendas que hubieran ganado al menos dos Balones de Oro, entre ellas Rummenigge, Kevin Keegan, Di Stéfano, Beckenbauer, Johan Cruyff, Platini, Marco van Basten, Ronaldo Nazário, Cristiano Ronaldo y Messi. El objetivo era señalar no solo al mejor futbolista, sino a su mejor temporada.
Una precisión resulta fundamental, y el creador la subraya con claridad. France Football dejó dicho que se trata de un reconocimiento no oficial, que no modifica el palmarés histórico del Balón de Oro y que tiene un carácter más bien simbólico. Dicho de otro modo, nadie va a reescribir los libros de récords por culpa de esta votación.
El ganador, como estaba en boca de todos, fue Cristiano Ronaldo, con su versión de 2008. La clasificación que cita el streamer sitúa en segundo lugar al Messi de 2012, en tercero al Cristiano de 2017 y en cuarto al Messi de 2023. Después aparecen, por este orden, el Cristiano de 2016, el de 2014, el Messi de 2015, el Cristiano de 2013, el Messi de 2011 y el Messi de 2009.
El dominio de ambos es abrumador, hasta el punto de que, según el relato, los once y doce primeros puestos también correspondieron a Balones de Oro de Messi. Los doce primeros lugares se repartieron, por tanto, entre el argentino y el portugués, sin hueco para ninguna otra leyenda. Para el creador hay dos razones obvias: son los mejores y, además, los más recientes y mejor comercializados.
El razonamiento es sencillo, y él mismo lo formula con una pregunta retórica. Si la votación es pública, ¿cuánta gente va a votar por Kevin Keegan en 1978 o por Michel Platini en 1983? Es una observación que sus defensores considerarían una consecuencia natural de cualquier voto popular, y que sus críticos presentan como la prueba de que el premio mide más la fama que la historia.
La parte más polémica llega con el método de votación. Según el streamer, cada voto costaba un euro y no había límite por persona, de modo que un aficionado podía pagar 300 euros para dar 300 votos al Messi de 2012. De ser así, el resultado reflejaría más la capacidad de movilización y el gasto de ciertas comunidades de seguidores que una valoración deportiva ponderada.
Él mismo lo resume sin rodeos: no cree que sea un premio que refleje la popularidad de la forma más precisa posible. Además, recuerda que votó el público, no los periodistas ni gente especializada, y bromea con que cualquiera podría haber votado a Cristiano y llevárselo a casa. Su propuesta alternativa es que hubieran votado periodistas con trayectoria cubriendo fútbol desde 1960 hasta hoy, cada uno con un solo voto.
Hay, por supuesto, otra lectura. Los partidarios del sistema abierto recordarían que, en un premio de naturaleza simbólica, la participación masiva es precisamente el objetivo, y que el fútbol pertenece a quienes lo siguen. Y quienes defienden a Cristiano añadirían que la victoria no se explica por un solo factor, porque su temporada de 2008 figura desde hace años entre las más completas que se recuerdan.
El propio jugador reaccionó en sus redes sociales con un mensaje de agradecimiento. Publicó una imagen besando el Balón de Oro de 2008 y escribió, según recoge el streamer, que «el fútbol pertenece a los aficionados» y que el Balón de Oro de todos los tiempos es también suyo. Es un texto breve, de tono conciliador, que evita entrar en la polémica sobre el sistema de votación.
Para medir el peso de la elección, el creador repasa los números de aquel curso. En la temporada 2007-08, Cristiano disputó 49 partidos, anotó 42 goles y repartió nueve asistencias, y fue máximo goleador tanto de la Premier League como de la Champions League. Con el Manchester United ganó además el Mundial de Clubes y, ya en 2009, recibió el premio Puskás, tras haberse llevado la Bota de Oro y el Balón de Oro.
El streamer reconoce que, aunque las estadísticas son excelentes, aquel Cristiano no se explica solo con cifras. Lo describe como un jugador muy completo, con mucho regate y más cercano a un centrocampista que a un delantero de área, y sostiene que su fútbol era, ante todo, espectáculo. A partir de ahí lanza la pregunta que anima el chat: ¿es justo el premio?
Las respuestas, como era de esperar, se dividen. Para algunos, el Cristiano de 2008 es el mejor de todos porque lo ganó todo y lo hizo con una versión muy variada. Para otros, la versión más impresionante fue la del Real Madrid, y consideran injusto que ninguna temporada madridista figure en lo más alto, dado que fue allí donde más brilló en términos goleadores.
El creador, que se declara aficionado del Manchester United, admite su sesgo con una sonrisa. Asegura que, si hubiera que ver diez minutos de una temporada de Cristiano, la mayoría escogería esta, y que no es necesariamente la mejor, pero sí la que el mundo más disfrutó. Le enorgullece, dice, que el máximo goleador de la historia tuviera su mejor versión con la camiseta de su club.
También rinde homenaje a la pareja que formaron Cristiano y Sir Alex Ferguson. En su opinión, el técnico escocés fue el mejor entrenador que tuvo el portugués en toda su carrera, el que mejor lo entendió, con el que más cómodo se sintió y el que más lo guio. Es una opinión muy extendida entre los aficionados del United, aunque otros seguidores del jugador defenderían a otros entrenadores de su trayectoria.
El directo incorpora un vídeo que repasa el año 2008 con tono épico. La narración recuerda que Ferguson liberó a Cristiano, que dejó de ser un extremo habilidoso para moverse por banda, por el centro y donde hiciera falta, desbordando, esperando en el área y definiendo con cualquier parte del cuerpo. También destaca su capacidad para marcar de cabeza y con disparos de falta de enorme potencia.

Según el vídeo, buena parte de sus goles llegaron en los momentos más angustiosos, decidiendo títulos de aquel 2008 para los Diablos Rojos. Y recuerda que fue la última Champions que levantó el United, un dato que el streamer acompaña con un suspiro de nostalgia dirigido a su equipo. «¿Cuándo volverá?», se lamenta.
La temporada, sin embargo, no empezó con brillo. Un empate sin goles ante el Reading y otro 1-1 contra el Portsmouth, partido en el que Cristiano vio la tarjeta roja, marcaron un arranque extraño. A ello se sumó una derrota por 1-0 en el derbi ante el Manchester City, que dejó al equipo en la parte baja de la tabla, aunque tras la llegada de Tevez el motor del equipo se encendió.
A partir de enero, el relato acelera. Cristiano firmó un triplete ante el Newcastle, el primero de la campaña, y encadenó dobletes ante Portsmouth, Newcastle y West Ham, además de frenar con un gol de bella factura las aspiraciones de aquel Arsenal de los Invencibles. La liga se decidió en la última jornada, el 11 de mayo de 2008, con un penalti de Cristiano ante el Wigan que dejó el 2-0 y selló el título, con 87 puntos frente a 85 del Chelsea.
El streamer matiza una frase del vídeo con humor. Cuando alguien comenta que era muy fácil ganar la Premier en aquella época, él apunta que no lo fue tanto, porque se decidió en la última jornada, aunque admite que el United siempre acababa ganando. Es un tono que mezcla la autocrítica con el orgullo de aficionado.
En el apartado de estadísticas, el creador hace algo poco habitual: corrige el vídeo en directo. El material hablaba de 34 goles en 38 partidos de liga, pero él afirma que la cifra correcta es de 31 goles en 34 encuentros, porque se perdió cuatro jornadas, y recuerda que con ellos ganó la Bota de Oro. Ningún jugador de las cinco grandes ligas europeas marcó más que él en la competición doméstica.
Ese punto le sirve para introducir una reflexión sobre la era Messi-Cristiano. Recuerda que el portugués ganó una Bota de Oro con 31 goles y no ganó otra con 46, los que firmó en la temporada 2011-12 en la Liga española, un curso en el que Messi marcó 50. Con esos 46 goles habría ganado cualquier Bota de Oro de la historia, salvo aquella, algo que describe como una muestra de cuán irrepetibles eran las cifras de ambos.
La Champions fue el gran escenario del año. El vídeo recuerda goles al Sporting de Lisboa, su club formador, un remate de cabeza descrito como una paloma voladora, y un golpe de falta desde larga distancia en Old Trafford que, según el relato, hizo temblar los cimientos del estadio. En el chat hay quien menciona a Raphinha, y el streamer responde con ironía que, si se compara a ambos, no debería volver a existir el fútbol.
El repaso continúa con un doblete frente al Dinamo de Kiev, una victoria sobre el Lyon de Juninho y un joven Benzema, y la eliminatoria ante la Roma, en la que Cristiano abrió el marcador de cabeza. Aprovecha para recordar un récord: según el creador, Cristiano suma 154 goles de cabeza en su carrera y supera a Gerd Müller, que tendría 144. Un espectador comenta que tiene más tantos de cabeza que algunos jugadores en toda su carrera, una exageración simpática que el streamer valida.
La semifinal contra el Barcelona de Messi es el capítulo que más interesa al relato, porque fue la primera vez que ambos se vieron las caras en un partido de esta magnitud. El vídeo muestra el saludo entre los dos y el intento de abrazo de Messi, y el creador se pregunta qué habría pensado cualquiera de ellos de lo que vendría después. El primer partido terminó 0-0 y Cristiano falló un penalti, tras una mano de Puyol, que detuvo el portero.
El United acabó pasando gracias a un gol, y el streamer, entre risas, comenta lo curioso que resulta ver al Barcelona perder ante el Manchester United en distintas épocas. Los seguidores del equipo azulgrana, por su parte, recordarían que aquel Barça de 2008 estaba aún en construcción y que la historia de enfrentamientos entre ambos clubes ofrece otros desenlaces. Como casi siempre, cada hinchada cuenta la historia desde su lado.
La final contra el Chelsea cerró la temporada con tensión máxima. Bajo una lluvia intensa, el partido terminó en empate, con un cabezazo de Cristiano como protagonista, y la tanda de penaltis resultó dramática: Cristiano falló el suyo, pero Van der Sar detuvo el de Anelka y el United levantó la copa. Para el narrador, fue una Champions escrita de principio a fin con el sello de Cristiano, máximo goleador del torneo con ocho tantos.
El streamer añade un comentario con picardía, al señalar que a los aficionados del Chelsea les debió de resultar especialmente doloroso, porque Cristiano les arrebató la Premier y la Champions prácticamente en sus narices. Se detiene también en un detalle nostálgico, la camiseta con los nombres en minúscula, que le provoca un ataque de cariño por la estética de aquellos años.
El resto del palmarés individual completa el cuadro: Jugador del Año de la FIFA, Bota de Oro europea, inclusión en el once ideal y el premio Puskás por un disparo ante el Oporto. El vídeo remata con la gala de diciembre de 2008, en la que Cristiano obtuvo 446 puntos frente a los 281 de Messi, casi el doble. Fue, según el narrador, el inicio de una rivalidad que todavía hoy sigue generando discusiones.
Tras el vídeo, el creador abre un debate entre los espectadores: ¿cuáles son los cinco mejores años de Cristiano? Él propone el 2008, el 2017, el 2013 y el 2016, con menciones al 2014, y su chat añade candidatos como el 2018, año en el que ganó la Champions con el Madrid, brilló en el Mundial y marcó diferencias en la Juventus, o el 2011-12. Un usuario defiende incluso el 2022, cuando según él cargó solo con el United.
El streamer reconoce que le cuesta elegir, y bromea con alguien que propuso la etapa en la Juventus como la mejor versión de Cristiano. Insiste, sin embargo, en que el 2014-15 fue una temporada individualmente magnífica, con goles en semifinales de Champions y una cifra desorbitada en liga, aunque ese año el Barcelona ganó el triplete y el portugués no pudo sumar títulos. Es un argumento que sus detractores usarían contra el valor de las cifras individuales sin trofeos.
El directo termina con una nota de actualidad. El mismo día, Cristiano marcó un triplete en la victoria del Al-Nassr por 5-3 ante el Al-Khaleej, con dos goles en la segunda mitad, según el creador, y alcanzó los 985 goles en su carrera, a 15 de los mil. El streamer lo celebra como una hazaña y lo define como el mejor de su deporte, mientras otros recordarían que esas cifras incluyen partidos de ligas de menor nivel competitivo.
En definitiva, el BOAT ha cumplido con creces su función, que no es otra que generar conversación. Para unos, el premio es una justa distinción para un futbolista que desplegó en 2008 un nivel de completitud difícil de igualar. Para otros, la votación de pago y sin límites, la ausencia de expertos y el predominio de las figuras recientes le quitan credibilidad como juicio histórico.
Lo único seguro es que el debate entre cristianistas y messistas se alimenta de cada nueva distinción, y que ninguna votación, por simbólica que sea, lo va a cerrar. Mientras tanto, queda la imagen de un delantero que besa un trofeo de hace casi dos décadas y de una afición que, aún hoy, sigue discutiendo si aquel año fue el mejor de todos.