Notas del Real Madrid ante la Roma: Endrick brilla con un 9,5, Vinicius se queda con un cero y el análisis que pide a Mourinho sentar a Mbappé contra el Sevilla
Ganó el Real Madrid, y aun así hay madridistas que no han dormido.
Porque hay victorias que se celebran y victorias que asustan, y la de Roma pertenece sin duda a la segunda categoría.
Tres puntos en el bolsillo, un resultado que maquilla casi todo y un juego que, visto con frialdad, hace saltar todas las alarmas.
Hoy toca puntuar a los jugadores uno por uno, y la nota final de algunos va a sorprender.
La regla de oro de este análisis
Antes de empezar, conviene aclarar el criterio del autor de este repaso.
La norma es sencilla: si el Madrid gana, el equipo aprueba, aunque juegue mal.
Pero eso no significa que la preocupación desaparezca.
Su veredicto es claro: la manera de jugar inquieta, y los suplentes serán los únicos que aprueben con claridad.
Un partido malo con final feliz
Según el análisis, el Madrid firmó un encuentro pobre en Roma.
Un partido que, de no haber cambiado en la segunda mitad, habría terminado de otra forma.
El autor lo resume con una idea que repite en el directo: mientras se gane, no importa cómo se juegue.
El problema es que esta vez la forma de jugar sí importa.
Courtois: entre el 7,5 y el 8
Empezamos bajo los palos, con Courtois.
El portero belga llegó a merecer un 8,5, pero encajó tres goles, y eso pesa.
Es verdad que, sin él, el resultado habría sido peor, quizás hasta seis goles encajados.
Pero un portero que concede tres no puede puntuar demasiado alto.
El portero que sale a buscar el balón
Lo llamativo es que Courtois tuvo más pases hacia delante que ambos pivotes juntos.
Varias veces salió del área para intentar sacar el balón él mismo, porque ninguno de sus centrales lo iba a hacer.
Y pedirle a Tchouaméni o a Valverde que saquen el balón jugado es, según el autor, como pedirle a un pez que trepe a un árbol.
Nota final para Courtois: 7,8.
Dumfries: un 5,5 de consenso
Para Dumfries, el chat se movió entre el cinco y el seis.
El autor lo dejó en un 5,5.
Fue un partido discreto, sin brillo ni desastres.
Sin embargo, su salida del campo cambió la estructura del equipo y abrió la puerta a una de las grandes actuaciones de la noche.
Konaté y Rüdiger: la zaga que encajó tres
Con tres goles en contra, nadie en la defensa puede aspirar a notas altísimas.
El autor entiende, por ejemplo, que en el segundo gol hay un error de Vinicius, una acción absurda que no se puede cargar a los centrales.
Aun así, Konaté se queda en un 6.
Rüdiger, en cambio, merece otra lectura.
Rüdiger, el que respondió
Aunque la nota inicial fue un 6,4 por el gol, el autor terminó concediéndole un notable.
No solo por el tanto, sino porque fue de los pocos que dieron la cara cuando el equipo hacía aguas.
El chat estuvo dividido entre el siete y el ocho.
Al final, el autor subió su calificación hasta el 7,2.
Cucurella: del genio al desastre en la misma jugada
Lo de Cucurella es un caso aparte.
Hay momentos en los que tiene acciones defensivas y una intensidad que te hacen pensar que es un dios, y otros en los que te preguntas cómo puede ser futbolista profesional.
El chat se movió entre el cinco y el seis, con muchos que lo suspendían.
El autor le dio un 6,1, algo por encima de Konaté, simplemente porque al menos corrió.
En este Madrid, correr ya es mérito
Hay un matiz que merece subrayarse.
Con el estado actual del equipo, el autor sostiene que hay que valorar incluso a quienes corren.
Es una frase dura, casi cruel, pero describe a la perfección el nivel de exigencia al que ha bajado el listón.
Y lo dice alguien que se declara hincha del club.
Tchouaméni y Valverde: la pareja que no funciona
Llegamos a uno de los puntos más duros del análisis.
Valverde se lleva un 5 y Tchouaméni un 4.
Pero lo importante, según el autor, no son tanto las notas individuales como la valoración de ambos como dúo de pivotes.
Y el veredicto es demoledor.
El peor doble pivote que ha visto

El autor asegura que no recuerda haber visto algo tan malo como Tchouaméni y Valverde juntos en el centro del campo.
Aclara que quiere a Valverde, que lo respalda y que es el capitán.
Pero su rendimiento como centrocampista, insiste, es horrible.
Como lateral no lo hizo mal, otra vez; como mediocentro, la nota sería un cero.
Diomande: dos partidos en uno
La primera mitad de Diomande fue, según el análisis, horrible.
Ni siquiera supo dar un pase.
Pero en la segunda parte jugó muy bien, y el chat, mayoritariamente, le dio la nota de aprobado.
El autor pensaba en un seis y algo, pero terminó cediendo a la mayoría: un 7 para Diomande.
Bellingham: el sacrificio le salva
Con Bellingham, el debate fue sobre si aprobaba o no.
El chat se movió entre el seis y el siete, con alguna voz que lo bajaba a un 6,7.
Pero hubo un argumento que inclinó la balanza: corrió y fue el único que presionó antes de la remontada.
Su nota final fue un 7, por el sacrificio.
Una puntuación con sentido relativo
El autor quiso dejar claro un detalle.
Entre Bellingham y Diomande, la intención era que quedara patente que Diomande jugó mejor, por eso se le da un punto extra de ventaja relativa.
Es un gesto casi simbólico, pero ilustra cómo se construyen estas notas: en comparación, no en el vacío.
La pregunta que queda es si todos los lectores lo respaldarían.
Vinicius y Mbappé: lo más bajo y lo más discutido
Aquí llega el momento más polémico de la noche.
Para Vinicius, el autor es tajante: un cero.
Y lo justifica con una frase que resume su postura: no hizo nada en el partido, y además cometió un error absurdo en el segundo gol.
No se dan notas negativas, así que el cero es el suelo.
Mbappé: un tres por el gol
Mbappé, por su parte, marcó, y eso le da un salvavidas.
El autor reconoce que quizás está siendo generoso con un tres.
Pero no puede darle un cero a quien ha marcado un gol.
Es una nota que dice mucho: ni siquiera con gol el delantero francés levanta una actuación que el análisis considera muy pobre.
Güler: el 8,5 que el chat quería más alto
El gran ganador de la noche junto a Endrick.
Güler entró, firmó dos asistencias y se llevó un 8,5.
Algunos pedían un nueve, pero el autor se lo guarda para otro jugador y sostiene que, al haber jugado poco, no puede subirlo más.
Un dato que llama la atención: Güler ocupó la posición de lateral derecho, aunque el propio autor no sabe explicar el motivo, más allá de que Dumfries salió.
Carlos: un 8,3 que podría haber sido más
Carlos, uno de los nombres que más destacaron desde el banquillo, se llevó un 8,3.
El autor no quería dejarlo por encima de Güler, porque este último dio dos asistencias.
De hecho, en el gol de Carlos, es Güler quien manda el centro que el portero rechaza antes de que Endrick lo envíe a la red.
Aun así, supera el ocho con claridad, y el chat lo llevó entre 8,3 y 8,5.
Endrick: el 9,5 de la noche
La estrella indiscutible.
El autor le da un 9,5 y confiesa que no le da el diez porque solo marcó un gol y dio una asistencia.
Pero lo que más le fascina no son las estadísticas, sino la forma de jugar: cómo encaraba, cómo ganaba los duelos, la energía que puso en el campo.
Su conclusión es rotunda: tiene que ser titular.
Carreras y Bernardo Silva: los otros dos suplentes
Álvaro Carreras fue el caso más difícil de puntuar.
Jugó muy poco, el chat se movió entre el tres y el siete, y el autor lo dejó en un 6.
Bernardo Silva, en cambio, se llevó un 7,7 tras mucho debate.
La razón es sencilla: organizó un centro del campo que estaba totalmente desorganizado.
Cuando cualquier detalle te hace parecer un dios
El autor lo explica con ironía.
No es difícil organizar un medio campo tan desordenado: con cualquier mínima cosa que hagas, pareces un dios.
Y eso es precisamente lo que pasó con Bernardo.
Aun así, queda como el mejor centrocampista de la noche por detrás de Güler.
El Real Madrid en conjunto: un 7 con asterisco
La nota global del equipo es un 7, solo porque ganó.
Si se puntuara únicamente el estilo de juego, el autor no pasaría de un 2.
La diferencia entre ambas cifras lo dice todo.
Es la brecha entre lo que el resultado cuenta y lo que el campo enseñó.
Mourinho: buenos cambios, malos planes
Para el técnico, la valoración está dividida.
Los planes de partido no le gustan: salir a ver qué hace el rival y reaccionar después no es lo que espera de un equipo como el Madrid.
El autor querría un equipo que proponga algo más.
Pero reconoce que sus cambios están funcionando, como ya ocurrió ante el Villarreal.
Un 7,5, quizás un 8
Mourinho se lleva un 7,5, quizás un ocho.
Porque supo ajustar, porque los cambios salieron bien y porque tuvo valor para sacar a Vinicius.
Un gesto que, según el análisis, merece aplauso.
El que no se atreve a sacar por nada del mundo es Mbappé, y el autor reconoce que no sabe por qué.
Las lecciones de la noche
Tras la ronda de notas, hay una conclusión que el autor considera cristalina.
Endrick y Carlos tienen que ser titulares.
Vinicius y Mbappé deberían empezar en el banquillo, pase lo que pase.
Y Bernardo Silva y Güler no pueden volver a sentarse salvo problemas físicos.
El once que propone para el Sevilla
Si fuera él quien decidiera, el once contra el Sevilla sería este.
Trent, porque genera mucho juego junto a Rüdiger, y Huijsen, aunque ya esté disponible, convive bien con ellos.
Un doble pivote con Bernardo Silva y Güler, y por delante, Endrick de extremo derecho, Diomande de extremo izquierdo, Bellingham de mediapunta y Carlos de nueve.
¿Y quién defiende?
El propio autor se adelanta a la objeción más obvia.
¿Quién defiende con ese doble pivote? Su respuesta es casi irónica: Dios defenderá.
Pero, razona, tampoco defienden los pivotes defensivos cuando se encajan tres goles ante la Roma.
Así que, ¿por qué no probar algo distinto contra un Sevilla que no vive sus mejores años?
Variantes que también tendrían sentido
Reconoce que hay otras fórmulas válidas.
Güler y Endrick podrían ocupar posiciones distintas, o Bernardo Silva moverse alrededor de uno de ellos.
Incluso Valverde podría jugar en lugar de Trent.
Pero esta es la alineación que él pondría hoy.
Lo que probablemente hará Mourinho
Y aquí llega el pesimismo.
Según el autor, lo más probable es que Mourinho vuelva a alinear a Mbappé, a Tchouaméni, a Valverde y a Dumfries.
Ya sabemos lo que pasará.
Pero desea que el portugués se atreva, aunque solo sea por un partido, a sentar a Mbappé y ver qué ocurre.
Un experimento sin riesgo real
Si sale mal, dice, se le da el beneficio de la duda y no pasa nada.
Pero tras lo visto ante la Roma, cree que algo así es necesario.
Un riesgo que, tal como están las cosas, parece menor que el de repetir el mismo guion.
Aunque es dudoso que ocurra.
El calendario que viene: Sevilla, Leipzig y Barcelona
El próximo partido es contra el Sevilla.
Después llegará el Leipzig, y luego el Barcelona.
El autor bromea con que, jugando así, el equipo encajará veinte goles.
Pero añade que todavía hay tres partidos de margen, aunque haya que rezar.
Octubre, un mes para recordar
Porque si no se corrige el rumbo, advierte, se hablará mucho de lo que ocurra en octubre.
Tres citas, tres exámenes y un mismo dilema: seguir confiando en los de siempre o dar paso a quienes han demostrado que quieren jugar.
La victoria de Roma ha dado tiempo, pero no soluciones.
Y el reloj, como siempre en este deporte, no espera.
Y ahora te toca a ti
¿Estás de acuerdo con las notas o crees que alguna es injusta?
Cuéntanoslo en los comentarios con tu once ideal para el Sevilla y comparte este análisis con otro madridista que quiera entender qué pasó realmente en Roma.