El Real Madrid de Mourinho construido alrededor de Güler: el 4-2-3-1 polémico que deja en el banquillo a Vinícius, Bellingham y Trent para liberar al turco

El Real Madrid de Mourinho construido alrededor de Güler: el 4-2-3-1 polémico que deja en el banquillo a Vinícius, Bellingham y Trent para liberar al turco

Imagina un once del Real Madrid sin Vinícius, sin Bellingham y sin Trent Alexander-Arnold.

Un equipo en el que todo gire en torno a un chico turco de 21 años que no marca los goles, no copa los titulares y ni siquiera es el fichaje más caro de la plantilla.

Suena a provocación, y lo es.

Pero la idea tiene una lógica que merece ser escuchada, sobre todo en un momento en el que el centro del campo blanco sigue sin resolver su gran asignatura pendiente.

Un creador de contenido madridista se ha propuesto un ejercicio arriesgado.

Armar el equipo entero alrededor de Arda Güler, aceptando de antemano que habrá víctimas y que los comentarios se encenderán.

La pregunta de fondo es clara.

¿Y si el mejor jugador del Madrid ahora mismo fuera, de verdad, quien debe mandar en el campo?

El problema que arrastra el Madrid desde el verano pasado

El punto de partida del vídeo es una carencia conocida.

Desde la temporada pasada se repite que el Madrid necesita un centrocampista armador, un organizador capaz de dar sentido al juego.

Con la llegada de Xabi Alonso sonaron muchos nombres, porque Kroos y Modric ya se habían marchado.

Pero no llegó ninguno, y este verano el elegido fue Bernardo Silva, que según la lectura del autor no llegó en óptimas condiciones y por eso no ha podido asumir esa responsabilidad.

Es una opinión personal, y él mismo lo reconoce con una pregunta a su audiencia.

No sabe si se equivoca y pide que se lo cuenten en los comentarios.

El resultado es que todo el peso ha recaído en Güler.

Y eso es lo que le lleva a plantear el experimento.

Qué es Güler, y qué no es todavía

El autor no cae en la exageración.

Reconoce que, hoy por hoy, el turco no tiene la calidad de otros que juegan en esa zona del campo, y cita como ejemplos a Vitinha, a Rodri y a Fabián Ruiz, a quien considera uno de los mejores.

Pero añade un argumento que cambia el tono.

Güler es muy joven, tiene mucho futuro y todavía mucho que aprender, y aun así ya está demostrando bastante.

Desde su llegada, recuerda, se ha visto que es un cerebro dentro del campo.

Y el propio club lo entiende así, porque le ha renovado y, además, al alza.

Es un detalle que el autor conecta con otro vídeo de su canal sobre cómo este tipo de renovaciones pone a prueba la masa salarial del Real Madrid.

Pero aquí lo que importa es la señal: el Madrid cree en él.

Las reglas del juego: un 4-2-3-1 con Arda de diez

Antes de empezar, el autor advierte que habrá polémica.

Sabe que Güler no es el goleador, ni el más mediático, ni el que se lleva los focos, ni el fichaje más caro, que sería Diomande.

Pero al ser, a su juicio, el mejor del equipo en este momento, le parece justo construir todo a su alrededor.

Y eso implica que otros se queden fuera, porque la idea es que el turco esté cómodo.

El esquema elegido es un 4-2-3-1 con Güler como diez.

Un diez al estilo de Silva, de Isco o de Modric, con plena libertad para moverse por todo el centro del campo en determinados momentos.

La defensa: salida limpia desde atrás

Para que Güler reciba con comodidad, lo primero es una salida de balón limpia desde el portero.

Por eso, de momento, el autor coloca a Huijsen y a Konaté en el eje de la zaga.

Y subraya lo de de momento, porque confía en que Militão recupere su nivel tras reaparecer en el último partido.

Recuerda que el brasileño tiene una gran salida de balón, igual que Huijsen, y eso ayudaría mucho al turco.

En los laterales, el once incluye a Cucurella por la izquierda.

Y aquí llega la primera gran polémica del vídeo, la del lateral derecho.

La polémica del lateral derecho

Su primera opción para esa banda sería Fede Valverde.

Pero sabe que el uruguayo es uno de los consentidos del presidente, que no le gusta jugar ahí y que más pronto que tarde se lo hará saber tanto a Florentino como a Mourinho.

Añade un argumento económico.

Florentino se ha gastado, desde las salidas de Carvajal y Lucas Vázquez, casi 30 millones en dos laterales de supuesto nivel, que serían Trent Alexander-Arnold y Dumfries.

Poner a Valverde ahí sería, en su opinión, una puñalada al presidente por parte del entrenador.

Y dejaría al descubierto la escasa planificación de la plantilla.

Según su razonamiento, el movimiento más lógico habría sido pasar a Fede al lateral y buscar un suplente de calidad para los pocos minutos que jugaría.

Pero como el vídeo es un ejercicio teórico, no se corta: Valverde al lateral derecho y Trent y Dumfries al banquillo.

El resultado es una salida de balón limpia.

Dos centrales que sacan bien, un Valverde que aporta lo mismo y un Cucurella que pocas veces la pierde.

El pivote: protección total para el diez

Para que Güler disfrute de libertad, tiene que estar bien protegido.

Por eso el autor sitúa a Tchouaméni en el pivote, recuperándolo todo, con una consigna clara: si pasa el jugador, no pasa el balón; si pasa el balón, no pasa el jugador.

Después llega la pieza más delicada, el socio de Arda.

Un jugador que mueva el balón desde tres cuartos del campo propio, lo lleve hasta la mitad del terreno y lo conecte con el turco en tres cuartos del rival.

Y que sepa hacerlo sin que el balón le queme en los pies.

Las opciones en la plantilla son Bernardo Silva, Pitarch e incluso el propio Bellingham.

Descarta a Bellingham, porque no le gusta jugar ahí y, según el autor, lo hace francamente mal en esa posición.

Descarta a Pitarch por novato, porque tiene pocos galones y esta temporada no ha jugado nada.

Y sobre Camavinga, aclara que sería el suplente de Tchouaméni y por eso no entra en la cuenta.

Por descarte, Bernardo Silva es el elegido, apoyado en los laterales y en dos centrales sin miedo al balón.

Los extremos: velocidad, desmarque y regate

Con Güler de diez, hacen falta dos extremos que sepan correr al espacio, encontrar huecos para recibir sus pases filtrados y que además regateen, definan y centren.

Y aquí llegan otras dos polémicas.

La primera afecta a Vinícius.

El autor sostiene que el brasileño atraviesa un momento terrible y que Diomande rinde muy bien por la izquierda, sobre todo después de sus dos últimas actuaciones y de la del Sevilla.

Así que Diomande por la izquierda y Vinícius al banquillo.

Reconoce que muchos le apoyarán en esto y pide que lo digan en los comentarios.

La segunda es la banda derecha, el gran problema.

Bellingham no rinde ahí: se mueve mejor por la izquierda, de diez o de falso nueve, como se ha visto en Inglaterra.

Pero esa libertad no se puede dar a los dos.

Si se da a ambos, ocurriría lo mismo que pasa con Vinícius y Mbappé: se estorbarían sobre el campo.

El autor cree que algo de eso ya ocurre ahora, porque los automatismos aún no están muy trabajados.

A veces ambos ocupan el mismo sitio o Güler tiene que irse más a la derecha para que Bellingham se sienta cómodo en el centro.

¿Qué opciones quedan en la derecha?

Están Endrick, Brahim y el propio Diomande.

Podría colocarse a Bellingham por la izquierda, pero se perdería profundidad en la banda.

Recuperar a Mastantuono sería otra salida, aunque tampoco es su posición ideal, y además sería una solución para enero o para julio.

También se podría poner a Trent o a Dumfries de lateral y a Valverde de extremo, pero la idea no le convence.

Rodrygo, dice, hoy por hoy no es una opción real.

Por eso se decanta por Endrick.

Eso convierte a Bellingham en el gran sacrificado, junto a Vinícius, Trent, Konaté y otros más que irían al banquillo.

Una decisión que, admite, generaría mucha polémica y mucha satisfacción entre los antis.

Endrick, según su razonamiento, puede sentir más la posición, correr por la banda, picar al espacio y poner muchos centros, además de ser buen regateador y definidor.

Sabe que es una elección muy discutida, pero, dice, son cosas del fútbol.

Mbappé arriba, y la sociedad con Güler

En la punta, el elegido es Mbappé.

El autor recuerda que, cuando el francés está enchufado, el turco es su mejor socio, como ocurrió a principios de la temporada pasada con Xabi Alonso, cuando ambos se entendieron muy bien y Mbappé marcó muchísimos goles, muchos de ellos asistidos por Güler.

Con este planteamiento, el equipo funcionaría mejor y además contaría con una buena cantidad de suplentes para cambiar el partido.

Y encuentra una pista en lo que se vio ante el Sevilla: el Madrid se paseó por el campo, en gran parte gracias a Arda y al espacio que había en las bandas.

La solución a la ecuación de Bellingham

Dejar a Bellingham fuera del once le parece, sin embargo, una insensatez.

Por eso propone una fórmula alternativa: mover a Diomande a la derecha y a Bellingham a la izquierda, y que los tres, Bellingham, Diomande y Güler, vayan rotando por el centro del campo.

Algo parecido, dice, a lo que hace el PSG, el equipo que mejor ejecuta esas rotaciones.

En determinados momentos del partido se vería a Diomande pasar de la derecha a la izquierda, a Bellingham al medio y a Güler del centro a la derecha, o a Bellingham a la derecha y a Güler en el centro.

Son movimientos que, advierte, tienen que estar muy bien entrenados.

Otros equipos lo intentan, pero no lo consiguen.

Y reconoce que el caso Bellingham es el que más complica el ejercicio.

Es un gran talento y esa es la consecuencia de tenerlo en la plantilla.

Hay una condición más que el autor pone sobre la mesa.

Si Vinícius estuviera a su mejor nivel, habría más problemas, porque sería titular por la izquierda, Güler iría al medio y probablemente Bellingham terminaría en el banquillo, salvo que se adapte a jugar por la derecha o en el pivote.

Y deja caer una idea de futuro.

Quizá Bellingham, como Cristiano, evolucione hacia la posición de delantero, algo que cree que también hará Raphinha más adelante.

El once final de este experimento

El autor repasa el equipo y lo resume así.

Militão, si alcanza su nivel, y Huijsen en el centro de la defensa, Cucurella y Valverde por las bandas.

Tchouaméni y Bernardo Silva en el pivote doble.

Diomande y Endrick por los costados, Güler de diez y Mbappé arriba.

Sería, según él, el mejor once para que Güler esté cómodo, sea el diez del equipo y haga girar todo a su alrededor.

Y cierra con una frase que resume su convicción: la plantilla es muy versátil y solo hace falta un entrenador con el valor de poner a correr a los chicos, porque hay mucho material.

Qué dice este ejercicio del Madrid actual

Más allá de si el once propuesto es el mejor o no, hay una conclusión útil.

El vídeo subraya que el Madrid tiene un exceso de talento ofensivo y un déficit de equilibrio, y que la solución pasa más por la organización que por la suma de estrellas.

También deja claro que cada decisión tiene un coste.

Poner a Valverde de lateral implica contradecir a un jugador querido por el club; dejar a Vinícius fuera exige asumir su caída de rendimiento; y apartar a Bellingham obliga a renunciar a uno de los grandes nombres de la plantilla.

Son planteamientos discutibles, y el propio autor lo sabe y lo repite varias veces.

Pero el debate que abre es legítimo: ¿se debe construir el equipo desde las estrellas o desde quien mejor hace funcionar al grupo?

La respuesta, como casi siempre en el Madrid, la dará Mourinho.

Mientras tanto, la conversación sigue abierta, y el turco, con su calma de siempre, parece decidido a ganársela partido a partido.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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