Los DATOS que cuestionan el doble pivote de MOURINHO en el REAL MADRID
Es, probablemente, el mayor debate del madridismo en este arranque de curso, y casi todos los aficionados piensan lo mismo. No gusta el doble pivote formado por Tchouaméni y Valverde, ni en general una pareja de centrocampistas físicos sin ningún jugador de toque, cuando el club cuenta con ellos en la plantilla. Un análisis de los primeros partidos de la temporada pone ahora números a esa sensación, y los resultados son, cuando menos, llamativos.
La llegada de José Mourinho trajo un nuevo esquema, un 4-2-3-1 con un doble pivote que ha sido objeto de polémica desde el primer día. El autor del análisis lo tiene claro desde hace tiempo: a su juicio, el Madrid debería haber ido al mercado a por un jugador para esa posición. No para acompañar a un stopper con otro más musculoso, como suele plantear Jorge Valdano, sino para dar un perfil distinto.
Según su relato, el club se acercó mucho a fichar a Rodri, que acabó firmando por el Barcelona. El Madrid, asegura, se quedaron sin nada. Desde la marcha de Toni Kroos, sostiene, el equipo perdió el rumbo, en gran parte porque el centro del campo desapareció. Modric jugó «a cuentagotas» en la última temporada de Ancelotti, y ni Xabi Alonso ni Arbeloa ni ahora Mourinho han dado, a su juicio, con la clave.
Su tesis es que este doble pivote físico no puede funcionar. Pero reconoce un matiz importante, y es que los números podrían concluir lo contrario: que, por mal que se juegue, el equipo rinda mejor con dos pivotes de ese perfil. Precisamente por eso se ha puesto a contarlo. Hasta ahora, dice, el Madrid no defiende bien de ninguna manera, y con Tchouaméni y Valverde ni defiende mejor ni ataca mejor.
Para comprobarlo, ha repasado todos los partidos de la temporada: Espanyol, Real Sociedad, Málaga, Betis, Inter, Rayo, Elche, Athletic, Villarreal, Roma, Sevilla y Leipzig. En cada uno ha anotado el doble pivote titular, el resultado y los goles a favor y en contra. Recuerda que Tchouaméni estuvo lesionado en los primeros encuentros, una circunstancia que, vistos los datos, podría haber sido una «bendita suerte», sin que eso signifique que quiera ver lesionado a nadie.

Sobre Tchouaméni y Valverde, el autor aclara que le gustan por separado y que juntos «no le disgustan», y que seguramente se habría visto esa pareja con mucha más frecuencia desde el inicio de la campaña si el francés hubiera estado disponible. Su conclusión, no obstante, es que el Madrid tampoco resulta fiable con ese centro del campo, y no solo porque juegue poco.
El razonamiento tiene una contrapartida que él mismo reconoce. Las sensaciones, o incluso el propio Mourinho, que sabe mucho más de fútbol que él, pueden llevar a pensar que con dos futbolistas de ese perfil el equipo está más seguro o más compacto. Los datos que presenta, dice, demuestran lo contrario.
Hasta seis dobles pivotes ha utilizado el técnico portugués en su once inicial: Valverde y Bernardo Silva, Bernardo Silva y Camavinga, Valverde y Camavinga, Valverde y Trent, Güler y Tchouaméni, y Valverde y Tchouaméni. Para el estudio clasifica como jugadores de toque a Bernardo y a Arda Güler, y como físicos a Tchouaméni, Valverde y Camavinga. A Trent lo deja en un lugar aparte, porque la prueba fue breve y, de hecho, en ese partido acabó jugando Güler en el centro.
La pareja formada por Valverde y Bernardo ha jugado tres partidos, ante el Espanyol, la Real Sociedad y el Rayo Vallecano, este último en el Bernabéu. Resultado: tres victorias, diez goles a favor y dos en contra, un saldo de más ocho. El autor insiste en que cree que Valverde rinde mucho mejor pegado a la banda, pero admite que, con un jugador de toque al lado, los números son contundentes.
Bernardo y Camavinga jugaron un solo partido, con victoria por cuatro goles a uno, para un saldo de más tres. Valverde y Camavinga disputaron dos, con una victoria y una derrota, cuatro goles a favor, uno en contra y también un más tres. Con Valverde y Trent hubo una victoria ante el Inter por dos a uno, un dato al que el autor resta valor porque el equipo no funcionó en esa primera parte y la situación cambió cuando Mourinho modificó el centro del campo y entró Güler.
De la pareja Güler y Tchouaméni, que el autor siente que se verá más, solo se ha jugado un partido, un 4-1, con saldo de más tres. Y de Valverde y Tchouaméni, la famosa pareja, han sido cuatro partidos, con tres victorias y una derrota, nueve goles a favor y siete en contra: un más dos en cuatro encuentros.
De ahí sale la conclusión central. Con al menos un jugador de toque, es decir, Bernardo Silva o Arda Güler, el Madrid ha disputado cinco partidos con un cien por cien de victorias, veinte goles a favor y cinco en contra. Para el autor, eso desmonta la idea extendida de que con dos stoppers el equipo defiende mejor. «Es mentira», sentencia: marca más y recibe menos en el cómputo global. Y recuerda que muchas de esas victorias han sido abultadas.
Al otro lado, el doble pivote más físico suma siete partidos con un 71 por ciento de victorias, 19 goles a favor y diez en contra. El cálculo incluye el partido de Trent, que el autor no considera propio de un stopper. Si se descuenta esa victoria, el saldo sería de 17 a favor y nueve en contra, con una victoria menos y un porcentaje todavía inferior.
El autor se detiene en los cuatro partidos de la pareja Valverde-Tchouaméni: Elche, Atlético, Villarreal y Roma. Tres de ellos acabaron en victoria por un solo gol, lo que sugiere, a su juicio, que el equipo no consigue triunfos cómodos sino al límite. Contra el Elche, el Madrid ganó con un gol de Espi en el último minuto. Ante el Atlético perdió en el Metropolitano, lo que describe como un «naufragio total». Frente al Villarreal ganó por la mínima, aunque cree que el equipo estuvo más tranquilo de lo que reflejaba el marcador.
El caso de la Roma es, para él, especialmente revelador. El Madrid acabó ganando 3-4, pero solo después de que Mourinho modificara el centro del campo en un partido en el que el equipo era un desastre. Metió a Valverde de lateral y dejó el mando a Güler y a Bernardo. Por eso afirma que ese triunfo no se debe a que Valverde y Tchouaméni jugaran juntos, aunque lo incluya en la estadística al tratarse de la alineación inicial.
Hay, con todo, una posible lectura alternativa que el propio autor admite. Quizá el Madrid defiende mejor no porque defienda más, sino porque, al atacar mejor, recibe menos ataques. Aun así, reitera que el bloque defensivo del equipo en general le parece malo, y que la cuestión es con qué configuración es peor. Según sus datos, con dos centrocampistas de corte físico. Aclara que no habla de perfil defensivo, porque Valverde no le parece un pivote defensivo.
En el plano individual, el autor reitera dos ideas que lleva tiempo defendiendo. La primera, que Valverde no es mejor jugador en el centro del campo, y que pegado a la banda potencia sus virtudes y se notan menos sus defectos. La segunda, que Tchouaméni le parece un estupendo futbolista, aunque a mucha gente no le guste, pero que hay que acompañarlo bien.
Acompañarlo bien, explica, significa ponerle al lado a alguien que le libere de la necesidad de poseer el balón durante mucho tiempo, una tarea para futbolistas del corte de Güler, Bernardo o incluso Bellingham. Tiene la idea de que Tchouaméni, al lado de Güler o de Bernardo, es incluso mejor en defensa, y cree que los datos lo respaldan.
Por eso entiende que el propio Mourinho haya llegado a esta conclusión y haya visto que el equipo funciona mejor de esa manera. Pero el Clásico del fin de semana añade presión a la lectura. El autor considera que el Madrid llega siendo muy inferior al Barcelona, y que la duda es qué formación sacará el técnico.
Su intuición es que Valverde caerá a la banda, sea como lateral o como extremo, con Dumfries por detrás. Menciona que un comentarista, Eloy Lecina, apuntó que podría doblar con Valverde de lateral y Dumfries de extremo, algo que él no cree. También tiene dudas sobre si Mourinho meterá a Güler en el centro del campo, porque percibe que el técnico sigue con la idea de que el equipo «se guarda más la ropa», replegado en su campo, con este tipo de jugadores.
El autor, en cambio, cree que la única manera de hacer daño al Barcelona es, en algún momento, tratar de amasar el balón. No habla de tener más posesión que el rival, pero sí de no limitarse a replegarse y salir a la contra, porque, en su opinión, el Madrid saldría perdiendo en esos golpes. Necesita, afirma, un jugador lanzador, un «quarterback», para que Diomande, Mbappé y Bellingham reciban balones al espacio con un grado de calidad superior al que puede dar Tchouaméni. Y aclara que no lo dice como crítica al francés, sino porque no es ese tipo de futbolista.
También barajó otras opciones: un trivote de manual con Tchouaméni, Camavinga y Valverde, o con Tchouaméni, Camavinga y Güler, con Valverde de lateral y Bellingham, Mbappé y Diomande arriba. Reconoce que no sabe qué hará Mourinho y que la rueda de prensa del técnico podría aportar pistas.
La cifra final que cierra el análisis es la comparación entre ambos bloques. Con jugador de toque: veinte goles a favor y cinco en contra en cinco partidos. Con pareja física: un gol menos a favor, 19, y cinco más en contra en siete partidos. Un saldo de más quince frente a más nueve. Para el autor, la diferencia es «abísmal», y confirma que no es cierto que el Madrid defienda mejor con esos jugadores.
Conviene, eso sí, leer los números con cautela, y así lo dejan ver los propios datos. Algunas combinaciones apenas suman un partido, y las comparaciones mezclan rivales y contextos distintos, desde el Rayo en el Bernabéu hasta el Atlético en el Metropolitano. Es una muestra corta, y quienes defienden el doble pivote físico podrían argumentar que en citas de máximo nivel aporta una seguridad que la estadística de las primeras jornadas no recoge.
El autor, por su parte, cierra pidiendo opiniones en los comentarios, y deja claro que su conclusión no es una cuestión de gustos. Es una lectura de los números: según ellos, el Madrid es más fiable cuando en el centro del campo hay un jugador de toque. El Clásico dirá si Mourinho comparte esa idea.