30 derrotas y 13 empates: la cifra que retrata la crisis del Real Madrid de Mourinho y el dúo Tchouaméni-Valverde que nadie se atrevía a mostrar

30 derrotas y 13 empates: la cifra que retrata la crisis del Real Madrid de Mourinho y el dúo Tchouaméni-Valverde que nadie se atrevía a mostrar

Dicen que Albert Einstein lo dijo alguna vez: locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados distintos

Si esa frase es cierta, el Real Madrid lleva dos temporadas y media instalado en un manicomio de lujo

Y lo más inquietante es que la noche del Olimpico, con victoria incluida, volvió a darnos la razón a quienes llevamos tiempo alertando de lo mismo

Porque ganar no es lo mismo que convencer

Y en Roma, el Madrid ganó sin convencer a nadie

Había motivos para celebrar, claro que sí

La remontada fue épica, de esas que levantan a una grada entera y reconcilian a un vestuario con su gente

Pero cuando uno apaga la emoción del momento y enciende la calculadora, aparece una verdad incómoda que ningún resultado puede esconder

Los números del Madrid de los últimos años son demoledores

Y señalan, una y otra vez, hacia el mismo sitio

La noche que el Madrid ganó y aun así dejó mal sabor de boca

El Stadio Olimpico de Roma no es un campo cualquiera

La hostilidad de la afición local lo convierte en un escenario que aprieta y que en cualquier momento puede complicarse

Aun así, el rival no estaba, ni de lejos, entre la élite del fútbol europeo

Hablamos de un equipo que, con generosidad, apenas entraría en el tercer escalón continental

Y precisamente ahí está el problema

Una cosa es sufrir porque el escenario aprieta y otra muy distinta es lo que se vio sobre el césped

El Madrid de José Mourinho ofreció una versión que, en realidad, es intercambiable con la de Carlo Ancelotti en su última temporada, con la de Xabi Alonso o con la de Álvaro Arbeloa

Cambian los nombres en el banquillo

El guion se repite

Y mientras el guion se repite, la sensación en la calle, en las redes y en las sobremesas familiares es la misma

Hay un problema futbolístico evidente y apunta directamente al centro del campo

El doble pivote que no termina de encajar

Dos nombres concentran el debate: Aurélien Tchouaméni y Federico Valverde

Entrenadores distintos, ideas distintas, sistemas distintos

Y sin embargo, la pareja sigue sin dar con la tecla

En Roma volvieron a firmar una noche muy gris, otra más en un historial que empieza a preocupar

Lejos de aportar soluciones, el doble pivote generó problemas en una zona del campo donde el Madrid sufre desde hace dos años

Esto no es una impresión ni una moda de Twitter

Es algo que se puede medir

Y cuando se mide, el resultado asusta

Las derrotas se están normalizando

Lo que más preocupa de esta etapa no es solo el juego, sino algo más profundo

Perder se ha ido volviendo, poco a poco, algo normal en el Real Madrid

Y en el club más exigente del planeta, eso debería ser una alarma encendida las veinticuatro horas

Si sumamos la última temporada de Ancelotti, la de Alonso y Arbeloa, y lo que va de la actual con Mourinho, el balance son 30 derrotas entre Liga y competiciones europeas

Treinta

En Europa, además, no hay excusas arbitrales que valgan, porque el llamado factor Negreira, que muchos aficionados invocan para explicar lo ocurrido en la Liga, no entra en la ecuación

Ahí el Madrid se mira al espejo sin filtros

Y el espejo devuelve partidos perdidos ante el Milan por 1-3, ante el Liverpool por 2-0 y ante el Lille por 1-0

También ante el Bayern Múnich, el Arsenal y el Paris Saint-Germain en el Mundial de Clubes

No hablamos de accidentes aislados

Hablamos de un patrón

A las derrotas hay que sumar los empates

En este mismo periodo el Madrid acumula 13 igualadas, con nombres como Las Palmas, Mallorca o el Al-Hilal en el Mundial de Clubes

Sumando todo, son 43 partidos en los que el equipo no supo ganar

Cuarenta y tres

Y aquí llega el dato que lo cambia todo

El número que nadie quería ver

Hay una pregunta que conviene hacerse ante cifras así: ¿quiénes jugaban en el centro del campo cuando el equipo se caía?

La respuesta sorprende

De esas 30 derrotas, en 22 ocasiones Tchouaméni y Valverde fueron titulares a la vez

Veintidós de treinta

Entre las excepciones están el partido ante el Liverpool que acabó 2-0, la vuelta contra el Bayern que se perdió 4-3, el 2-0 de Arbeloa en el Camp Nou o el encuentro ante el Betis

Es decir, que las derrotas sin esta pareja existen, pero son claramente la minoría

Con los empates ocurre algo muy parecido

De los 13 acumulados, en 9 estaban juntos en el once inicial

Nueve de trece

Ninguna estadística explica por sí sola un fracaso colectivo, y sería injusto cargar sobre dos futbolistas todo el peso de una crisis

Pero cuando un patrón se repite con esta insistencia, ignorarlo ya no es prudencia

Es negación

Dos temporadas sin títulos importantes

El resultado de todo esto está a la vista

Dos temporadas en las que, de los tres grandes torneos, Liga, Champions y Copa, el Madrid no ha levantado ninguno

La palabra no gusta, pero es la que es: dos cursos en blanco

Y la temporada actual, a día de hoy, no transmite buenas sensaciones, se mire por donde se mire

Por eso la frase del principio pesa tanto

Seguir apostando por la misma fórmula esperando que, esta vez sí, funcione, es exactamente lo que Einstein describía

De ahí nace una petición sencilla, casi un ruego dirigido a Mourinho: probemos otra cosa

Cambiar no significa renunciar a la identidad

Significa aceptar que lo que se intenta desde hace dos años no está dando frutos

Un Madrid de creadores

Pero cambiar, ¿hacia dónde?

La propuesta es clara: llenar el once del mayor número posible de futbolistas con el balón como argumento

No porque exista un salvador escondido en la plantilla

El Madrid actual no tiene un Toni Kroos, ese jugador capaz de ser un sistema entero por sí solo y de hacer funcionar la sala de máquinas

Esa pieza diferencial no está, y conviene decirlo sin rodeos

Lo que sí hay son futbolistas con un talento enorme en la conducción, el pase, el regate y la capacidad de dar calma y presencia en la medular

Arda Güler, Bernardo Silva, Jude Bellingham y Trent Alexander-Arnold son nombres que invitan a la experimentación

Ninguno es Kroos, está claro

Pero la pregunta es si juntos pueden formar sociedades que den al equipo algo que hoy no tiene

Probar combinaciones es gratis

Insistir en la que falla, no

El caso Bernardo Silva, o cómo desmontar un mito

Aquí aparece un debate que ha ganado fuerza en los últimos días

Mucha gente intenta vender la idea de que Bernardo Silva es demasiado mayor, que ya no soporta físicamente partidos grandes como el de Roma, que está acabado y por eso Mourinho no cuenta con él

Incluso el propio técnico salió en rueda de prensa y dejó caer que con un esquema basado en Bernardo el equipo recibiría cinco goles

Pues bien, lo que sí sabemos con certeza es que el esquema usado en Roma, el mismo que se ha utilizado tantas veces, no funciona

Los romanistas los destrozaron durante muchos minutos

Así que, al menos, merece la pena cuestionar la teoría

Bernardo tiene 32 años

El fútbol moderno ha demostrado que, con los avances en tecnología, nutrición y preparación física, jugadores de 30, 31, 32, 33 e incluso 34 años llegan en un estado de forma excelente

La última temporada de Toni Kroos fue a los 34 y la jugó a un nivel de élite

Harry Kane y Benzema vivieron sus mejores años pasados los 30, y Cristiano seguía volando mucho después de esa edad

Bernardo, además, comparte con Luka Modric una respuesta física sorprendente para su edad

La prueba está en los números

Un cuerpo que no se rompe

Para encontrar una lesión que lo apartara de los terrenos de juego más de tres partidos hay que remontarse a la temporada 15/16

Su disponibilidad es extraordinaria

Aunque no tenga el cuerpo de un culturista, es evidente que está dotado físicamente

La media de partidos que se pierde por temporada es de 2,6 a lo largo de diez campañas

Y aun así, un dato casi increíble: es el jugador que más ha alineado Guardiola en toda su carrera

Alguien dirá que son diez temporadas y que lo que interesa es su nivel actual

Entonces miremos lo más reciente

El 19 de abril de 2026, el Manchester City venció 2-1 al Arsenal de Mikel Arteta en un partido decisivo de la lucha por el título de la Premier

Bernardo, haciendo de doble pivote junto a Rodri, firmó una auténtica exhibición con 75 toques

En el cómputo general de esa temporada de Premier, además, fue el segundo jugador con más conducciones progresivas

Y en aquel mismo partido ante el Arsenal, según el análisis, fue el futbolista de campo que más kilómetros recorrió: 12,3

Para ponerlo en contexto, un futbolista suele cubrir entre 9 y 11 kilómetros en un partido de noventa minutos

Este dato no aparecía reflejado en una imagen, así que conviene contrastarlo por cuenta propia, pero encaja con el perfil de un jugador que no está acabado ni de lejos

El dato del descanso que lo resume todo

Hay una estadística del partido de Roma que condensa el problema mejor que cualquier discurso

En los primeros 45 minutos, Tchouaméni tuvo 24 toques de balón y Valverde 23

Manu Koné, el mediocentro más destacado de la Roma, tuvo 19

A primera vista, la diferencia es mínima: cinco y cuatro toques menos

Pero aquí está el matiz importante

Koné se lesionó en el minuto 17 y abandonó el campo

Es decir, jugó menos de la mitad del tiempo que sus rivales

Y es un futbolista correcto, sin duda, pero que debería estar muy lejos del nivel exigible a los titulares del Real Madrid

Dicho de otro modo: dos mediocentros que deberían dominar el partido terminaron igualados en protagonismo con un rival que estuvo diecisiete minutos sobre el césped

Hay más

El jugador de campo que más pases completó en el Madrid fue Thibaut Courtois

Sí, el portero

Y no precisamente un especialista en juego largo y de pies como David Raya

La pregunta se cae sola: ¿qué plan es ese para un equipo como el Real Madrid?

Más aún con delanteros como Mbappé, Vinícius, Brahim o el propio Güler, futbolistas magníficos, estén en buena, regular o mala forma, pero cuya virtud principal no es el juego aéreo

Si el balón largo no tiene destino, el balón largo no tiene sentido

Lo que no cambia ni cambiará solo con un entrenador

Llegados aquí, la tentación es buscar un culpable en el banquillo

Pero hay una reflexión honesta que hacer

Me cuesta responsabilizar a Mourinho de todo

Sé que el entrenador es siempre el que recibe los golpes, el saco de boxeo del madridismo, porque es quien decide y quien firma la alineación

Todos tenemos un poco de entrenador de redes sociales dentro, esa sensación de que sabemos más que quien trabaja a diario con el vestuario

Pero la realidad no funciona así

Cuando cuatro técnicos de moldes tan distintos como Ancelotti, Alonso, Arbeloa y Mourinho terminan apostando por soluciones similares, quizá lo que ven día a día tampoco les convence demasiado

No lo sabemos

Pero obliga a mirar más arriba

Hacia quienes diseñan la plantilla

El mercado que se dejó pasar

Y es aquí donde el análisis se vuelve más duro con la directiva

Después de dos temporadas de nada, con un estilo de juego y unos resultados que dibujan un déficit evidente en el centro del campo, no se ha ido a por un mediocentro

Y eso en un verano en el que la excusa de que no hay nadie mejor que lo que ya tenemos no valía

Había nombres de enorme nivel en el mercado

Rodri, Elliot Anderson, Enzo Fernández, la renovación de Fabián Ruiz, que ya firmó un gran partido en el Etihad

Incluso el Arsenal se llevó a un pivote como Bruno Guimarães

No sabemos si alguno habría sido el punto de inflexión

Lo que sí sabemos es que el plan que se ha puesto en marcha no funciona

Y quizá lo más doloroso es la decisión sobre Tchouaméni

En un verano en el que el Manchester United se gastó 200 millones de euros en centrocampistas, el Madrid renovó al francés

Lo hizo con el segundo salario más alto del mundo para un pivote, solo por detrás de lo que cobra Rodri en el Barcelona, según el análisis

Un contrato de ese calibre exige un rendimiento de ese calibre

Y hoy no lo está dando

El modelo deportivo de Florentino Pérez se ha apoyado muchas veces en ventas que duelen pero resultan necesarias, en la idea de que para subir dos escalones a veces hay que dar un paso atrás

Quizá este era uno de esos casos

Quizá debió venderse a un gran futbolista, precisamente porque es un gran futbolista

La Champions, el espejo sin excusas

Para los analistas, cada martes y cada miércoles se abre una ventana para hablar de fútbol de verdad

En la Liga, muchos aficionados sienten que el debate se contamina por la corrupción que denuncian, y por eso cuesta tanto hablar de lo estrictamente deportivo

Pero en la Champions League esa excusa ya no existe

Ahí no hay Negreira

Ahí el Madrid se enfrenta a sí mismo

Y lo que muestra el espejo es que Tchouaméni y Valverde no dan la talla para ser el centro del campo titular de este Real Madrid

Esa es la realidad, por incómoda que resulte

Dicho esto, conviene ser justo

Fede Valverde ha levantado dos Champions con esta camiseta y es un futbolista tremendo

El problema no es tanto la calidad de los jugadores como lo que se les pide

Les exigimos cosas que no son sus virtudes

Y en lugar de buscar en el mercado un perfil distinto que haga encajar las piezas, seguimos empujando hacia delante con lo mismo

Algo hay que hacer

No se puede seguir quejándose de la corrupción de la Liga mientras la Champions nos pone desnudos frente al espejo

Somos como el rey desnudo convencido de que lleva traje

Cuanto antes se vea, mejor

Cuidado con las remontadas

Un último aviso que no conviene pasar por alto

Muchos dirán, y tendrán parte de razón, que menos mal que se ganó, porque el partido tuvo aroma de derrota

Es cierto que siempre es mejor construir desde una victoria que desde un tropiezo

Pero tener que apoyarse en una remontada épica en Roma, ante lo que sería, como mucho, un equipo europeo de tercer nivel, en pleno octubre, no suele ser buena señal

La última temporada de Ancelotti recuerda mucho a esta en ese sentido

Aquel partido ante el Borussia Dortmund en el Bernabéu, con el Madrid perdiendo por dos o tres goles de diferencia, y un Vinícius estelar que le dio la vuelta a todo

Fue una remontada inolvidable, sí, pero también un síntoma de la temporada, y ya sabemos cómo terminó

Las heroicidades tienen su momento

Y ese momento es la primavera, en semifinales ante el City, en cuartos ante el Chelsea o contra el PSG

No en la primera jornada contra el Espanyol, ni en el segundo desplazamiento liguero ante el Elche, ni en un grupo de la Champions ante la Roma

Cuando la épica se vuelve costumbre en los partidos pequeños, es que algo va mal

Y si hay que decirlo en voz alta

Qué hacer ahora

La propuesta es doble

A corto plazo, que Mourinho agite el árbol con las piezas que tiene

Que pruebe a Güler, a Bernardo, a Bellingham y a Trent en distintas combinaciones

Que busque aquello que lleva dos años sin aparecer

Y si eso no basta, que la directiva dé un paso valiente: explorar el mercado de invierno y fichar un centrocampista capaz de cambiar la cara del equipo

No para poner un parche

Sino para evitar tirar la temporada, como ya se hizo en cursos anteriores

Y si llega el verano con un balance parecido al de las dos últimas campañas, hará falta algo más que fichajes

Habrá que cambiar la estructura

Porque tras 30 derrotas y 13 empates, la estructura ha sido exactamente la misma

Y el error, que ya se cometió y por el que se recibieron críticas, sería perpetuarla

Un aviso honesto

Nadie aquí tiene una bola de cristal

El análisis no pretende ser verdad absoluta, y puede que esté equivocado

Incluso hay que reconocer que sustituir a Tchouaméni por Bernardo Silva no bastaría por sí solo para transformar la imagen del equipo en citas ante Bayern, City, PSG o Barcelona

Pero tampoco es una razón para quedarse quieto

Quien escribe esto no lo hace desde la enemistad con el club

Lo hace porque le importa el Real Madrid

Porque cree que el rumbo actual no es el correcto

Y porque si estas líneas abren los ojos de una o dos personas, habrá merecido la pena

Hay que sacudir el árbol

Algo hay que hacer, señores

Y cuanto antes, mejor

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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