ESCÁNDALO TOTAL: FLICK Y LAMINE ESTALLAN TRAS EL PENALTI REGALADO A MBAPPÉ Y SEÑALAN A 3 CULPABLES

ESCÁNDALO TOTAL: FLICK Y LAMINE ESTALLAN TRAS EL PENALTI REGALADO A MBAPPÉ Y SEÑALAN A 3 CULPABLES

Flick y Lamine han estallado por una jugada que el planeta entero vio: el penalti que se le regaló a Mbappé en El Sardinero. No son los únicos, porque esta vez ni el madridista más fiel de la televisión ha sido capaz de defenderlo. Nadie, ni uno solo.

Flick lo vio desde la ciudad deportiva del Barça, justo antes del partido de esta noche, y lo que dijo, según cuentan desde el vestuario, es algo que nadie esperaba. Pero lo de Lamine es distinto. Sus palabras son lo más fuerte que ha dicho en toda la temporada y llegarán a su debido momento, porque antes hay tres culpables con nombre y apellidos, y el tercero es el que más va a escocer.

Hay además una cifra histórica que lo explica casi todo, y hay alguien que la semana pasada sacaba fotocopias en una rueda de prensa y que hoy está muy callado. Conviene llegar hasta el final, porque la frase de Lamine es de esas que no se olvidan. Pero vayamos primero a la jugada, porque hay que verla para creerla.

Estadio de El Sardinero. Racing de Santander contra Real Madrid. Gran ambiente en las gradas, con «La Fuente de Cacho» sonando por los cuatro costados. Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio muy emotivo, con las dos plantillas abrazadas en el centro del campo y un ramo de flores en memoria de las víctimas del accidente de tren de hace unos días.

Fue un momento de respeto que todo el estadio acompañó y al que desde aquí nos sumamos. Hay cosas que están muy por encima del fútbol.

Después llegó el partido. Un Racing que se presentaba con confianza, tras ganar al Espanyol en Liga y seguir adelante en la Copa, un equipo humilde que se deja la piel por cada punto con la grada empujando. Enfrente, un Madrid que recuperaba a Courtois, ausente en el Clásico por una gripe.

Y ojo, porque el Racing arrancó muy bien. Presionaba arriba, sin dejar respirar al conjunto blanco, y lo hacía con un solo punto de ventaja sobre el descenso, pero con hambre. Courtois ya había tenido que intervenir con una gran parada ante Iker Losada. El Racing estaba metido de lleno en el partido.

Y entonces llega el minuto 9. Mbappé recibe por la banda izquierda del área, se gira y Prati, el defensa del Racing, saca el brazo. Un roce, un contacto mínimo en el abdomen. ¿Y qué hace Mbappé? Se tira. Se deja caer como si le hubiera arrollado un camión.

Una simulación de manual, de las que en las escuelas de fútbol se enseñan para explicar lo que no hay que hacer. ¿Y qué señala el árbitro? Penalti. Penalti para el Real Madrid. El VAR, por su parte, no hizo nada: ni una revisión, ni un aviso.

Mbappé lo ejecutó con fuerza, a media altura, y marcó. 0-1 en el minuto 11. En el banquillo del Racing, incredulidad total. Brazos abiertos, gestos al cuarto árbitro, protestas, pero nada. El gol subió al marcador.

La grada de El Sardinero, que hasta ese momento había estado cantando, empezó a silbar, y con razón. Todo el mundo lo había visto.

Y aquí llega lo más llamativo de todo. ¿Sabéis quién estaba comentando el partido? Guti. Sí, Guti, el comentarista más madridista de toda la televisión. ¿Y sabéis qué dijo mientras veía la repetición? Que no era penalti.

Si Guti dice que no es penalti, apaga y vámonos. No hace falta añadir nada más, porque Guti está por encima de toda sospecha: es Madrid de pies a cabeza, se formó allí, jugó allí toda su vida y defiende al club en cada partido que comenta. Y aun así no pudo hacerlo. Cuando hasta los tuyos no son capaces de defenderte, es que lo ocurrido no tiene defensa posible.

En las redes sociales, los propios madridistas se dividieron. Unos callaron, otros insistieron en que había contacto y muchos admitían, a media voz, que era un regalo. Tampoco fue solo Guti: hasta el diario AS tuvo que reconocerlo en su cobertura en directo. El contacto, escribieron, es bastante sutil, bastante sutil. Eso dice el periódico madridista por excelencia.

Los especialistas de Archivo VAR lo dejaron clarísimo en menos de quince minutos. El VAR se lava las manos en El Sardinero; Prati toca levemente el abdomen de Mbappé, que al notar el contacto se deja caer. No es penalti. No hay relación causa-efecto. No es penalti, y en mayúsculas.

Aquí conviene fijarse en la clave técnica, porque es importante: para que haya penalti tiene que haber causa y efecto. Es decir, el contacto debe provocar la caída. Si el delantero ya iba a caerse o se deja caer al notar el roce, no hay penalti, hay simulación. Y eso, según los críticos, es exactamente lo que ocurrió.

Así lo resumió en caliente un conocido periodista: el penalti que acaban de pitar al Madrid es una vergüenza, Mbappé hace una simulación colosal. El nivel arbitral del fútbol español, añadía, es lamentable.

Pero lo peor no es el penalti. Lo peor es lo que provoca, y eso es lo que mucha gente no está viendo. Pensadlo un momento. El Racing hacía un buen partido, compacto, ordenado, peleando cada balón, y de repente, sin merecerlo, pierde 0-1. ¿Qué tiene que hacer entonces? Abrirse, ir a por el empate, adelantar líneas.

Y cuando abres tus líneas contra el Madrid, el Madrid te mata a la contra. Minuto 22, contragolpe. Güler abre espacios, Bellingham llega desde atrás, picó el balón por encima del portero y firma el 0-2. Pasada la media hora, golazo de Diomandé para el 0-3, un disparo descomunal que nadie pudo detener.

0-3 en 36 minutos. Partido sentenciado. Y todo empezó con un silbato. Por el camino, Güler falló otra a la contra y Mbappé tuvo una más hacia la media hora. Un Racing roto ya no pudo seguir, porque cuando un equipo modesto se queda atrás tan pronto pierde el orden, la fe y el plan.

Y el Madrid aprovechó. Pero que nadie se equivoque, dicen los críticos: el Madrid no rompió este partido, lo rompió una decisión arbitral en el minuto 9. Un equipo que pelea por no descender, castigado por una jugada que, según esta versión, no existe. Eso es lo que pasó hoy en Santander.

Sin embargo, la otra cara de la moneda también existe. Los defensores del penalti recuerdan que hubo contacto, que el propio AS lo reconoció aunque lo calificara de sutil, y que el protocolo del VAR no permite intervenir cuando el árbitro ha valorado un contacto real, por pequeño que sea. Para ellos, fue una decisión opinable, no un atraco.

Entonces, ¿de quién es la culpa? Aquí llega la primera respuesta. El primer culpable. Y antes de decir su nombre, un detalle que casi nadie vio. En el minuto 15, Mbappé y Mantilla se encararon en la línea de fondo. Discusión por un saque de puerta, Mbappé protestando, Mantilla sin ceder un palmo, y el árbitro tuvo que acudir corriendo a separarlos.

Ese mismo árbitro, el del penalti, es el que diez minutos después ignoraría otra jugada clave en el área contraria. Ahora entenderéis por qué.

Munuera Montero, José Luis Munuera Montero, colegiado del encuentro, del Comité Andaluz. Y atención a este dato, porque no es la primera vez: Munuera Montero ha pitado cinco penaltis en seis partidos esta temporada. Es el segundo árbitro de la Liga que más penaltis señala. Solo hay uno por delante.

Cinco penaltis en seis partidos, y el de hoy es el más difícil de explicar de todos. Pero lo peor no es que lo señalara; lo peor es lo que no pitó, porque aquella jugada solo tenía una decisión correcta: tarjeta amarilla a Mbappé por simulación. Eso dice el reglamento. Si un jugador se tira para engañar al árbitro, es amarilla. Así de simple.

Sin embargo, Munuera Montero, en lugar de amonestar a quien engaña, premió la trampa con un penalti. El mundo al revés. Un exárbitro internacional lo resumió esta tarde así: en vez de amarilla a Mbappé por simulación, pita penalti. Premian el engaño.

«Premian el engaño». Esa es la frase del día.

Y ¿sabéis qué ocurrió un cuarto de hora más tarde? Que el Racing reclamó otro penalti en el área contraria. Mantilla, el lateral racinguista, choca con Cucurella dentro del área, cae al suelo y Munuera Montero dice que allí no hay nada. Sin revisión, sin duda.

Peor aún: Mantilla tuvo que abandonar el campo con una lesión de rodilla. Penalti por un toque mínimo a favor del Madrid. Nada en el área contraria. ¿Dónde está la coherencia?

Y ojo, no se dice que lo de Mantilla fuera penalti, por supuesto. Pero si el de Mbappé lo es, el de Mantilla también. O los dos, o ninguno. Es lo único que pide la gente: el mismo criterio. Lo que vale para un área tiene que valer para la otra. Y hoy, una vez más, no fue así.

Hay algo que hay que decir, porque llevo muchos partidos viéndolo y ya no puedo más. Mbappé hace al menos dos o tres simulaciones por encuentro, como mínimo. ¿Y cuántas veces ha visto amarilla por simular? Hasta donde se recuerda, ninguna. Ni en un solo partido.

Pasa siempre lo mismo: o le pitan falta, o le pitan penalti, o no pitan nada y le dicen que se levante. Pero ¿tarjeta amarilla? Nunca. Un jugador que se tira como se tira Mbappé y jamás ve una cartulina. ¿Te parece normal?

Y no es solo una sensación. Es lo que se ve cada fin de semana. En el Bernabéu o a domicilio en la Champions, Mbappé cae, el árbitro duda y, cuando duda, pita a su favor. Los árbitros lo saben, los rivales lo saben y el propio Mbappé lo sabe.

Por eso se tira: porque no le cuesta nada. Si alguna vez le sacaran una amarilla por simular, dejaría de hacerlo. Pero mientras se le premie, seguirá cayendo en todas las áreas de la Liga. Y el árbitro sobre el césped, recordemos, es solo el primer culpable.

El segundo estaba sentado frente a una pantalla. Es el VAR, Mario Melero López, también del Comité Andaluz, que dirigía la sala VAR esta tarde. Tenía todas las cámaras, todas las repeticiones, en cámara lenta y a velocidad normal, desde cinco ángulos distintos. ¿Y qué hizo? Nada.

Ni siquiera llamó al árbitro para que revisara la jugada. La excusa, la de siempre: hay contacto. Y como hay contacto, el VAR no puede intervenir. Así lo explicaron en AS.

Es decir, que si un defensa te toca con un dedo y te tiras al suelo como si te hubieran disparado, es penalti porque hubo contacto. Con ese criterio habría veinte penaltis en cada córner y Lamine cobraría cinco en cada partido del Barça.

Y recordemos para qué sirve realmente el VAR. Según el protocolo, para corregir errores claros y manifiestos. Eso dicen las normas. ¿Hay algo más claro y manifiesto que un jugador que se tira sin que nadie le toque? Si eso no es un error claro, que alguien explique qué lo es.

El VAR existe para que estas cosas no pasen, y cuando pasan y no hace nada, deja de ser una ayuda y se convierte en cómplice. Aun así, siempre hay quien lo defiende, porque en el programa deportivo de la COPE nunca falta alguien dispuesto a hacerlo.

Manolo Lama lo celebró así: qué bien caza Mbappé los penaltis, qué bien los caza. O sea, que admite que Mbappé los caza, pero en lugar de criticarlo, lo aplaude.

Imaginad que lo hace Yamal, que se tira y le pitan penalti. ¿Qué diría Lama? ¿Que los caza muy bien o que es un simulador? Ya lo sabéis. Si lo hace un jugador del Barça, es un tramposo; si lo hace Mbappé, es un genio cazando penaltis.

Y Pedrito «el de los números», en el mismo programa, soltó esto: si el árbitro en el campo lo pita, se acabó. Si lo pita el árbitro, aunque sea una farsa total, se acabó.

Entonces, ¿para qué tenemos VAR? ¿Para qué gastamos millones en cámaras y salas si, cuando favorece al Madrid, el VAR mira hacia otro lado? Porque el VAR nació con una promesa: que se acabarían los robos, que las jugadas importantes se verían con claridad y que la tecnología traería justicia.

Y lo que tenemos es un VAR que interviene cuando quiere y no cuando no quiere, donde algunos días se revisa un roce diminuto y otros no se ve una farsa de este tamaño. Un conocido columnista se lo preguntaba esta tarde: ¿es que no hay VAR en este partido?

No hay ser humano capaz de ver la repetición y pensar que es penalti, sostienen los más críticos. Los defensores del colegiado responden que juzgar el contacto es competencia del árbitro y que el protocolo está para eso: respetar su criterio salvo error flagrante.

Por cierto, si queréis ver la jugada a cámara lenta y todo lo demás que va saliendo sobre este escándalo, lo publicamos en X, con el enlace en la descripción. Porque este no es un caso aislado, y hay un número que lo demuestra: una cifra histórica.

¿Sabéis qué equipo ha recibido más penaltis a favor en toda la historia de la Liga? El Real Madrid, con 601. Le sigue el Barça con 550 y el Atlético, tercero, con 498. Y si solo miramos lo que va de siglo, el Madrid suma 235, el Barça 204 y el Athletic 171.

Son 31 más que el Barça en lo que va de siglo y 51 más en toda la historia. No es que el Madrid tenga los delanteros más rápidos, insisten sus críticos, es que tiene a los que caen en el área en el momento justo, con el árbitro mirando siempre hacia otro lado. Porque los números no mienten: temporada tras temporada, década tras década, el que más penaltis recibe es siempre el mismo.

Para los defensores del club blanco, en cambio, esa cifra solo refleja que es el equipo que más domina, que más veces pisa el área rival y que más partidos ha jugado en la élite. Más ataque, argumentan, significa más acciones dentro del área.

¿Y cuántos lleva Mbappé esta temporada? Doce goles en Liga, tres de ellos de penalti, una cuarta parte de sus tantos desde los once metros. Y el de hoy ni siquiera era penalti, sostienen quienes lo critican.

Aun así, la afición madridista es la que más se queja de los árbitros, la que más llora, la que más habla de Negreira. Un exjugador de Liga lo dijo sin rodeos esta tarde: hablan de árbitros y de Negreira, pero son los que más penaltis tienen a favor en la historia.

Es para reírse, aseguran, y tiene toda la razón. 601 penaltis a su favor. Y el relato es que los persiguen los árbitros. Pero antes de llegar a eso, hay que contar lo que dijo Flick, porque Flick lo vio y no se quedó callado.

Esta tarde, en la ciudad deportiva del Barça, los jugadores veían el Racing-Madrid antes de su propio partido. Según las informaciones que llegan desde el vestuario, cuando Munuera Montero señaló el penalti, Flick siguió la repetición una vez, dos, tres, y luego se giró muy serio hacia su cuerpo técnico y dijo algo así:

«Si esto nos lo pitan a nosotros en el Clásico, se para la Liga un mes».

Y, siempre según esas mismas fuentes, no se quedó ahí:

«Llevamos toda la semana escuchando que nos favorecen. Que todo el mundo mire lo que ha pasado hoy».

Conviene subrayar que se trata de versiones recogidas del entorno del vestuario, no de declaraciones oficiales del técnico ni del club.

Flick, además, no es un entrenador de quejarse. No es de los que lloran. No sale con fotocopias ni con vídeos. Pero lo de hoy, cuentan, le ha desbordado, sobre todo viniendo de la derrota en el Clásico en el Camp. Con jugadas de aquel partido que todavía escuecen.

El Barça protestó varias acciones: entradas que no se castigaron, faltas que no se pitaron, tarjetas que no salieron. Y durante toda la semana, en Madrid, la conversación no giró en torno a esas jugadas, sino a Negreira, a cómo se favorece al Barça y a cómo el Madrid es la víctima.

Flick, que se mantuvo en silencio durante todo ese ruido, ha visto hoy la prueba, según su entorno, de que el relato madridista no se sostiene en ninguna parte.

Hay otro detalle que duele: el Madrid, con este penalti y estos tres puntos, recorta distancias en la clasificación. Cada regalo arbitral al Madrid es presión directa sobre el Barça.

Y, según esas mismas fuentes, Flick pidió a sus jugadores una sola cosa antes de salir esta noche:

«No piensen en los árbitros, piensen en que la mejor respuesta es el resultado».

Esa es la diferencia. Unos salen con fotocopias, otros salen a jugar. Y esta noche el Barça tendrá que hacerlo con el resultado del Madrid ya en el bolsillo de su rival.

Para el Madrid, el panorama es el contrario: ha ganado 0-3, ha recuperado a Courtois y ha cerrado la semana con tres puntos de oro. Pero la polémica no se va a ir tan fácilmente, y la siguiente parada de este relato es el tercer culpable, el mayor de todos, el que más va a escocer.

José Mourinho, el entrenador del Real Madrid. ¿Recordáis la semana pasada? Mourinho, en rueda de prensa, con un montón de folios impresos, fotocopias, imágenes de jugadas, quejándose de los árbitros, asegurando que el Madrid era el equipo más perjudicado de la Liga y hablando de Negreira.

También estaba la pancarta de la afición madridista en la grada, la que dio la vuelta a España: «No es la Liga, es Tebas y Negreira». Eso fue la semana pasada: llantos por los árbitros, el dedo apuntando al Barça y fotos impresas.

Y ojo, porque ya lo vimos hace unas semanas contra el Sevilla en el Bernabéu. Mourinho se quejó, presionó a los colegiados y aquel partido también terminó con polémica a favor del Madrid. Aquí ya lo dijimos entonces: los lloros de Mourinho funcionan. Cada vez que se queja, el siguiente partido algo le sale a favor.

Según esta tesis, es una estrategia: quejarse antes para que luego piten a tu favor. Y hoy, en El Sardinero, le ha vuelto a funcionar. Esta semana, un penalti inexistente en el minuto 9 y un partido decidido en media hora.

¿Y dónde está Mourinho? ¿Dónde están las fotocopias? ¿Dónde está la impresora? Si este penalti se lo hubieran pitado al Barça, Mourinho saldría mañana con un dossier de cuarenta páginas, con flechas, con círculos rojos, con fotogramas jugada a jugada.

Y Real Madrid TV haría un especial de dos horas con tertulianos indignados y la palabra «Negreira» en cada frase. Pero como es a favor, no hay dossier, no hay especial, no hay nada.

Un periodista lo planteó con mucha ironía esta tarde: hoy, por alguna razón, Mourinho no saldrá a la rueda de prensa con fotocopias para quejarse del arbitraje. No, hoy no.

Hoy hablará de lo bien que ha jugado su equipo, del olfato goleador de Bellingham, que ha alcanzado los 50 goles con el Madrid. Y si le preguntan por el penalti, dirá que no lo vio claro, que es decisión del árbitro y que él no habla de árbitros.

O algo peor: dirá que su equipo también ha sido perjudicado en otros partidos, que esto lo compensa, que lo que les pasa es raro. Ese es el truco de la victimización: por mucho que te pitan a favor, siempre encuentras algo en contra con lo que seguir llorando.

El mismo que hablaba de árbitros la semana pasada con las fotocopias en la mano. Y Real Madrid TV, ese canal que se pasa el día hablando de Negreira. ¿Habrá un solo programa esta semana sobre el penalti de Mbappé? Os lo digo ya: ni uno. Esta semana, Negreira no existe.

Otro conocido periodista lo resumió con una frase demoledora: que juegue a ser víctima un equipo al que le pitan esto es indignante. Absolutamente indignante. Así es: lloran cuando pierden y, cuando les regalan un penalti, silencio.

La defensa madridista, claro, ofrece otra lectura. Recuerda que el club lleva años denunciando agravios arbitrales concretos, que una jugada discutible no borra las anteriores y que un penalti pitado a favor no invalida una queja por otros errores en contra. Para ellos, quejarse de unas acciones y aceptar otras no es contradicción, es el pan de cada día en el fútbol.

Y llega la ironía final, porque el Madrid incluso envió a la UEFA un informe sobre Negreira y los árbitros. ¿Van a enviar también este penalti a la UEFA? ¿Lo meterán en el próximo dossier o este no cuenta? Claro que no cuenta, dicen sus críticos, porque este les favorece.

Y mirad la semana que llevaba Mbappé: segundo en el Balón de Oro sin ganar nada, críticas a France Football, pérdida de patrocinadores en China. Una semana horrible. Y entonces llega el domingo, se tira en el área, le regalan un penalti y un gol, como si nada.

Para algunos, la semana más difícil de su carrera. Para el colegiado de El Sardinero, un día más para pitar a su favor. Y, por si fuera poco, ocurrió algo que casi nadie ha mencionado: el penalti se vio en todo el mundo, salvo en un sitio. En China.

Sí, en China, porque esta semana la televisión estatal china ha borrado al Real Madrid y a Mbappé de su programación. La plataforma Migu ni siquiera emitió el Racing-Madrid: ni el partido, ni el penalti, ni el silbido. ¿El motivo? Una broma de Mbappé en una entrevista que sentó muy mal en el país asiático.

Mbappé pidió disculpas, pero el daño ya estaba hecho. Según Marca, el delantero ha perdido al menos tres patrocinadores chinos y la televisión estatal ha dejado de emitir la Liga, un golpe enorme. En China, la camiseta de Mbappé era la más vendida y, según los expertos, el Madrid cuenta con casi cien millones de aficionados en ese mercado.

Según Forbes, Mbappé ingresa unos cien millones al año, treinta de ellos por patrocinios. Y una parte importante de esos patrocinios está ahora en el aire.

Hasta José Antonio Camacho, leyenda madridista, ha criticado tanto al jugador como al club: se creen los amos del mundo. Lo dice Camacho, no nosotros. Cuando hasta las leyendas del club te advierten, algo se está haciendo mal.

Así que hoy, mientras Mbappé se tiraba en el área de El Sardinero, cien millones de aficionados chinos no lo vieron, y probablemente sea lo mejor. De esta forma se libraron de la vergüenza.

Y ojo, que esto afecta también a la Liga y al resto de clubes. Si la televisión china no emite al Madrid, los anuncios de las vallas de los estadios rivales tampoco se ven allí. Es decir, el Racing no solo perdió hoy por un silbato, también perdió visibilidad en uno de los mayores mercados del mundo. Por culpa de Mbappé, dos veces.

Pero ha llegado el momento. Lo que dijo Lamine, porque Lamine también lo vio en la ciudad deportiva con sus compañeros y, según las informaciones, fue el más enfadado de todos. Y tiene sentido, porque si hay un jugador en la Liga que sabe lo que es que no le piten nada, es él.

Cuentan que estaba sentado al fondo de la sala, con los auriculares colgados del cuello, y que al ver la repetición a cámara lenta se levantó. Al principio no dijo nada, solo negó con la cabeza, mirando a sus compañeros como diciendo: «¿Estáis viendo esto?».

A su lado, Cubarsí se reía con incredulidad pura. Y Rodri, que ya lo ha visto todo, solo dijo una palabra: «Incéntalo». Perdonad, «Increíble». Y entonces habló Lamine, y según su entorno, lo que dijo fue mucho más allá de un simple penalti.

Pensad en cualquier partido del Barça. Lamine encara a su defensor, le pegan; vuelve a encararlo, y le pegan otra vez. Una patada, un agarrón, un empujón. Le hacen falta sin parar. Le dejan los tobillos morados partido tras partido, y la mayoría de las veces ni se pita.

¿Recordáis el Betis-Barça? Aquel partido en el que a Lamine incluso le llegaron a dar un puñetazo. Cuatro agresiones registradas en un solo encuentro; ya lo contamos aquí. ¿Y cuántos penaltis le pitaron? ¿Cuántas rojas vio el rival por pegarle? Muy pocas para todo lo que aguantó.

Eso es lo que vive Lamine cada semana. Y no es solo el Betis: es cada partido. Todos los rivales saben que la única forma de pararle es a base de faltas, y saben que saldrán baratas. Y cuando protesta, ¿qué le dicen? Que es un quejica. Que se tira, que exagera. Y cuando cae, ni penalti, ni falta, ni tarjeta. Levántate y sigue.

Un ex internacional inglés lo expresó así: cuando a Yamal le hacen la misma falta que a Mbappé, a él no le dan penalti, pero a Mbappé sí.

Y Lamine, según su entorno, lo dijo aún más claro, con una frase que ya circula por el vestuario del Barça. Pero antes de pronunciarla, se acercó a la pantalla, señaló la repetición y pidió a un entrenador que la pusiera otra vez. Una vez más. Mbappé girándose, el contacto, la caída, y Lamine mirándolo como si no pudiera creer lo que veía.

«A mí me hacen 70 faltas por partido y no me pitan ninguna. Él se tira a la piscina y le pitan todo».

Y añadió: «70 faltas a mí, una simulación y es penalti». Esa es la Liga en la que vive Lamine. Y en el vestuario, cuentan, se hizo el silencio, porque todos sabían que Lamine tenía razón y que lo de hoy no era una excepción, sino la norma.

Según esas mismas fuentes, después añadió otra frase, la que más gustó a sus compañeros:

«Los que roban son ellos. Roban y encima se quejan. Siempre ha sido así».

Eso, apuntan, lo dijo hace unas semanas, y hoy el árbitro le ha dado la razón otra vez. Un chaval de 19 años, campeón del mundo, que lleva meses recibiendo patadas y ve cómo al otro le regalan un penalti por tirarse. Si yo estuviera en su lugar, también estaría furioso. Y vosotros también, porque esto no va de colores, va de justicia.

Si a Mbappé le pitan penalti por un roce, que le pitan uno a Lamine cuando de verdad le derriban. Y si a Lamine no se lo pitan cuando le derriban, que no se lo pitan a Mbappé cuando se tira. Así de simple: el mismo criterio para todos. Pero en esta Liga, eso parece pedir demasiado.

Al otro lado, quienes discrepan recuerdan que las palabras atribuidas a Lamine proceden de fuentes del vestuario y no de una declaración pública; que el propio Barça ha recibido decisiones favorables en partidos recientes; y que hablar de «robos» sin pruebas es una acusación gravisima que ningún club debería lanzar a la ligera. También sostienen que un delantero joven y muy vigilado recibe más faltas que nadie, pero que eso no convierte cada jugada polémica del rival en un atraco.

Esta noche, Lamine saldrá al campo con todo esto en la cabeza, sabiendo que si le pegan quizá no se lo pitan, y que si protesta, le enseñarán amarilla. Esa es la diferencia: a unos se les dan todas las facilidades y a otros todos los obstáculos, y aun así es el mismo quien sigue ganando títulos.

Y ahora que lo sabéis todo, juntemos las piezas, porque la tarde de hoy no fue un error aislado. Cerremos el círculo. Una simulación en el minuto 9, un penalti que no fue y un partido decidido en 36 minutos.

El primer culpable, Munuera Montero, que en lugar de amarilla por simulación premió el engaño con un penalti y no pitó nada en el área contraria. El segundo culpable, el VAR, que tuvo todas las cámaras y se lavó las manos con la excusa del contacto. Y el tercero, Mourinho, el hombre de las fotocopias, de la pancarta de Negreira, que hoy, de repente, no tiene nada que decir.

601 penaltis en la historia, el equipo con más penaltis a favor de la Liga, y aun así son los que más lloran. Flick lo dejó claro, según su entorno: se los pitan cada semana y nadie dice nada. Y Lamine lo resumió todo: setenta faltas a él y ninguna pitada; él se tira y se lo pitan todo.

Hasta Guti lo vio, hasta AS lo admitió. Todo el mundo lo vio, menos el árbitro y el VAR. Mientras tanto, el Racing, que pelea por no descender, se marcha a casa con un 0-3 que empezó con una simulación. Son ellos quienes de verdad pagan estas decisiones, porque al final cada penalti regalado al Madrid es un punto que se le quita a otro. Hoy es el Racing; mañana puede ser cualquiera.

Queda, por último, la versión de la otra parte, que conviene no perder de vista: hubo contacto, el árbitro lo valoró desde el campo, el VAR respetó su criterio y el Madrid dejó claro sobre el césped por qué es el líder de la competición con tres goles en la primera mitad. Las jugadas dudosas existen en todos los estadios, y cada afición las ve con sus colores.

Y en la clasificación, el Barça. Ahora quiero saber qué pensáis de verdad. ¿Penalti o simulación? Sed sinceros, incluso los madridistas que nos estáis leyendo. ¿Quién es el mayor culpable: Munuera Montero, el VAR o Mourinho y sus fotocopias? ¿Creeis que algún día veremos a Mbappé ver una amarilla por simular?

Y a todos los que nos seguís desde México y Argentina: ¿se lo pitarían también a Mbappé allí, o es cosa solo de La Liga?

Esta noche, que todos se preparen para el partido, porque hoy más que nunca hay que ganar.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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