Campeones del mundo sin un solo jugador del Real Madrid: los tres motivos que explican por qué la España de De la Fuente no necesitó a la Casa Blanca

Campeones del mundo sin un solo jugador del Real Madrid: los tres motivos que explican por qué la España de De la Fuente no necesitó a la Casa Blanca

Nunca había ocurrido.

En toda la historia de la selección española, ni una sola vez se había disputado un Mundial sin un solo jugador del Real Madrid en la lista definitiva.

Hasta ahora.

Y lo más llamativo es que el equipo que se plantó en Norteamérica sin representación blanca terminó levantando la Copa del Mundo.

Es una imagen que habría parecido imposible hace apenas unos años, cuando el escudo del Real Madrid era casi una garantía en cualquier convocatoria nacional.

Entonces, ¿qué ha cambiado?

La respuesta no es única, sino triple: una plantilla distinta, una cantera mal aprovechada y un estilo de juego que ya no encaja con el de la Federación.

Un campeón sin Casa Blanca

Tras ganar la final, Luis de la Fuente se mostró muy orgulloso de una generación de futbolistas que, según él, había crecido con una filosofía, se había mantenido fiel a ella y la había hecho todavía mejor.

Una frase que adquiere todo su sentido cuando se mira la lista de convocados.

Ningún jugador del Real Madrid formó parte de la plantilla de 26.

La única presencia vinculada al club fue la de Marc Cucurella, fichado mientras se disputaba el torneo y que, al empezar la competición, todavía pertenecía al Chelsea.

El contraste con 2010 es brutal.

Aquel año, cinco representantes del Real Madrid levantaron el trofeo en Sudáfrica.

El otro gigante sí estuvo

Del otro lado de la rivalidad, el panorama fue muy distinto.

El Barcelona aportó ocho jugadores a la lista de 26, un 31% del total.

Una diferencia que alimenta la pregunta del millón: ¿por qué tan poca participación madridista en esta nueva coronación?

Veamos los tres motivos, uno por uno.

Primer motivo: una plantilla que dejó de pensar en la selección

Para entender cómo ha cambiado el Madrid, hay que viajar a 2008.

Aquel año España ganó la Eurocopa, después de 44 años sin celebrar un título.

Dos jugadores blancos formaron parte de aquel plantel: Iker Casillas y Sergio Ramos.

Un año más tarde, en 2009, Florentino Pérez regresó a la presidencia y, fiel a su estilo, llegó con objetivos más que ambiciosos.

El primero era volver a construir un equipo capaz de triunfar en Europa.

El segundo, algo más particular, era aumentar el número de jugadores que el club aportaba a la selección de cara al Mundial de Sudáfrica 2010.

La estrategia de 2009: llenar la selección de blanco

El presidente sabía que España tenía una gran oportunidad de ganar su primera Copa del Mundo y soñaba con que el escudo del club estuviera lo más presente posible.

Además de contratar a Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema, se hizo con los servicios de Raúl Albiol, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa.

Sumados a Ramos y Casillas, esos fichajes dieron como resultado los cinco madridistas que figuraron entre los primeros españoles en alzar la Copa del Mundo.

Hasta ahí, todo encajaba.

De cinco a cero: la curva descendente

En los años siguientes, el Madrid conquistó Europa en repetidas ocasiones y siguió teniendo representantes en la selección.

En Brasil 2014 fueron tres, en Rusia 2018 llegaron a seis y en Qatar 2022 se quedaron en dos.

Pero en 2026, por primera vez en la historia, el Real Madrid no aportó ni uno solo a la lista definitiva.

La razón es que Florentino abandonó, al menos de forma explícita, aquel objetivo de tener representantes en el equipo nacional.

En los últimos años, el club ha priorizado levantar trofeos locales y europeos, sin importar de qué país procediera quien trajera esa gloria.

Un Madrid cada vez más internacional

La llegada de futbolistas como Courtois, Valverde, Rüdiger, Arda Güler, Brahim Díaz, Vinicius y Mbappé, entre muchos otros, no aporta nada al combinado español.

El único futbolista español que mantenía la titularidad indiscutida tanto en el Madrid como en la selección era Dani Carvajal.

Lamentablemente, el lateral se lesionó de gravedad y no llegó a tiempo para el Mundial.

Recordemos que había sido titular en la final de la Eurocopa 2024, y su baja obligó a De la Fuente a gestionar la plantilla y pensar en cambios.

La última esperanza que se quedó fuera

Con Carvajal fuera del tablero y con Huijsen sin estar en su mejor momento, la última esperanza era Gonzalo García.

Pero terminó quedando descartado en el último corte del seleccionador.

Si quisiéramos buscar algún tipo de vínculo madridista, podríamos mencionar a Marcos Llorente y a Víctor Muñoz, que pasaron por La Fábrica, como se conoce a la cantera blanca.

Y esto nos lleva directos al segundo gran motivo.

Segundo motivo: la cantera que el Madrid vende en lugar de usar

La academia del Real Madrid es increíblemente buena.

Tanto en 2020 como en 2026 el club se ha coronado en la UEFA Youth League, que es, por así decirlo, la Champions de las categorías inferiores.

Con el último título quedó a una sola corona de las tres que posee el Barcelona con La Masia.

El problema es que, a diferencia de su eterno rival, el Madrid tiende a ceder o vender a sus jóvenes en lugar de darles un lugar en el primer equipo.

El dinero que generan esas promesas se utiliza después para traer jugadores de renombre que ya han sido probados en otras competiciones.

Los canteranos, mientras tanto, deben conformarse con ganar torneos de categorías inferiores o con tener pocos minutos en partidos menores.

El caso de Víctor Muñoz

Quien mejor lo sabe es, precisamente, Víctor Muñoz.

El joven, nacido en Barcelona, comenzó su recorrido en La Masia y pasó a las categorías juveniles del Madrid en 2021.

En julio de 2025 llegó a Osasuna, donde encontró un año completo de rodaje en la máxima categoría nacional.

Cuando llegó al Mundial, su ficha pertenecía a partes iguales a Osasuna y al Real Madrid.

Tras su traspaso al Liverpool, por alrededor de 40 millones de euros, el Madrid recibió 20 millones por un jugador que había disputado apenas cuatro partidos con el primer equipo.

Según La Vanguardia, eso es solo una parte de los 136 millones que el club lleva recaudados en lo que va de temporada por futbolistas formados en Valdebebas.

Una lista que crece cada verano

Nico Paz, Mario Martín, Fran García, Álex Jiménez, Álvaro Rodríguez y Mario Gila son otros ejemplos de este mismo patrón.

El filtro del Real Madrid parece uno de los más despiadados e inmediatos del planeta.

Da la sensación de que los jóvenes deben demostrar que pueden ganar un Balón de Oro a los 18 años o, de lo contrario, se convierten automáticamente en un potencial recambio para otros clubes.

El contraste con el Barcelona

El trato a las categorías inferiores difiere mucho del de otros clubes, como el Barcelona.

Los culés han convertido La Masia en su búnker de supervivencia y en su razón de ser en el fútbol.

Les sobran jugadores con capacidad para debutar en el primer equipo y solo los venden cuando sienten que realmente no pueden darles un lugar.

Para esos jóvenes, disputar partidos de primer nivel a tan corta edad eleva su lectura táctica y, sobre todo, los pone ante los ojos del seleccionador.

Lo que un canterano del Barça consigue en seis meses o un año, otro del Madrid tarda dos o tres temporadas en lograrlo, cedido en equipos de segundo orden en Europa.

Una revolución silenciosa en toda España

Pero esto no es solo cosa de culés y merengues.

El resto de los clubes también tienen mucho que aportar.

Desde hace una década, LaLiga lleva adelante diversos programas para potenciar las canteras de todo el país.

Todo arrancó en 2015 con encuentros anuales entre directivos y alcanzó un nuevo nivel en 2022 con el famoso plan LaLiga Impulso.

Como probablemente sepas, consistió en un acuerdo con el fondo de inversión CVC Capital Partners para inyectar casi 2.000 millones de euros en el fútbol profesional español.

A cambio, la organización recibirá alrededor del 8% de los derechos de televisión durante 50 años, algo que no gustó al Real Madrid ni al Athletic Club, que sostienen que ese porcentaje perjudica a la competición y que incluso han llevado el asunto a los tribunales.

El dinero que fue a parar a las canteras

Lo positivo de esta inyección de capital es que el 60% de los fondos debe destinarse a infraestructura, incluida la mejora de las canteras.

Equipos que no cuentan con los recursos de los más grandes han podido remodelar o construir ciudades deportivas, contratar tecnología de análisis de datos y optimizar la formación integral de sus deportistas.

Manuel Higuera, presidente del Racing de Santander, uno de los clubes que mejor trabaja este aspecto, defendió a comienzos de 2026 que los únicos modelos de éxito en el fútbol son los de estabilidad y largo plazo.

Mientras algunos ven la cantera como un gasto, explicó, otros la ven como una inversión.

Y recordó que los resultados son coyunturales y que, tarde o temprano, el trabajo bien hecho acaba dando retorno.

Su equipo volverá a Primera División tras 14 temporadas, y quizá alguno de esos jóvenes acabe llamando a la puerta de la selección.

Los números que respaldan el modelo

Desde lo económico, el programa nacional también está dando sus frutos.

A comienzos de la temporada 2025-26, España lideró la lista de valor de mercado de canteranos en las cinco grandes ligas, con 1.460 millones de euros.

Le siguieron Inglaterra con 1.076, Alemania con 419 y, con 396 cada una, Italia y Francia.

LaLiga fue, de hecho, la única que elevó ese indicador respecto al año anterior.

En paralelo, el 45% de las ventas de jugadores del torneo en 2025 fueron de canteranos, un porcentaje muy superior al 27% registrado entre 2020 y 2024.

Juan Florit, responsable de proyectos de fútbol de LaLiga, lo resumió con claridad: hay pocos activos que generen casi 300 millones de euros como los canteranos, y la cantera se ha convertido en una apuesta ganadora, la forma más sostenible de equilibrar lo deportivo y lo económico.

También se ve dentro del campo

Y los resultados se notan en el césped.

Con una media del 19,78% de los minutos disputados en la temporada 2024-25, LaLiga fue la competición donde más tiempo jugaron los juveniles, superando ampliamente a las otras cuatro grandes ligas del continente.

El ranking lo encabezaron Athletic Club, Real Sociedad, Barcelona, Espanyol y Celta de Vigo.

Pero para que esos jóvenes lleguen a la selección hace falta algo más: el estilo con el que son entrenados.

Tercer motivo: una manera de jugar que no es la del Madrid

Y aquí es donde muchas canteras españolas le sacan ventaja al Real Madrid.

Desde hace casi dos décadas, la Real Federación Española entrena a todos sus equipos, de todas las edades, bajo un manual táctico unificado.

El primer paso es la búsqueda del talento.

Para esa tarea se apoyan en las 19 federaciones autonómicas y en las canteras de los clubes, un ecosistema que permite a los ojeadores registrar, monitorear y cargar en una base de datos el rendimiento de cualquier promesa del país, mucho antes de que debute como profesional.

Las tres P de la Roja

Prestan especial atención a futbolistas que se adapten a un estilo que se resume en tres palabras: posesión, posicionamiento y presión.

Algo que se parece mucho más a la forma de jugar del Barcelona que a la del Real Madrid.

Cuando un futbolista, sea de la edad que sea, se pone la camiseta roja, los automatismos tácticos son sagrados.

Inicio limpio desde el portero, máxima densidad de pases en el pasillo interior para generar ventajas posicionales, presión asfixiante e inmediata tras pérdida y extremos abiertos que fijan a las defensas.

El laboratorio y su arquitecto

Quien llevó a cabo gran parte de esa transformación no es otro que Luis de la Fuente.

El entrenador es el producto perfecto de este laboratorio.

Pasó casi una década dirigiendo a las selecciones sub-19, sub-21 y olímpica antes de asumir la absoluta.

Conoce a sus jugadores desde que eran niños y los hizo hablar el mismo idioma táctico.

Dos fútbols que chocan

En este sentido, la fisonomía del primer equipo madridista choca de frente con la propuesta de la Federación.

El Real Madrid actual, además de no contar con muchos deportistas españoles, juega un fútbol de transiciones rápidas.

Busca ser un rayo que pasa de defensa a ataque con futbolistas físicamente arrolladores, dando absoluta libertad espacial a sus individualidades en la zona de finalización.

El seleccionador, en cambio, necesita centrocampistas que dominen el juego a un toque, como Rodri, Fabián Ruiz, Zubimendi, Álex Baena o los interiores de La Masia.

Y en el Madrid, esas posiciones están ocupadas por futbolistas franceses, ingleses, uruguayos o brasileños.

Una selección sin nombres intocables

Llegados a este punto, queda claro que la selección española no necesitaba al Real Madrid para armar el equipo que deseaba y con el que creía poder coronarse campeona del mundo en 2026.

A diferencia de otras épocas, prácticamente no hubo debate sobre futbolistas que debían estar.

De la Fuente tuvo toda la libertad necesaria para moldear el grupo como le pareció mejor.

Cada jugador que pisó el césped en Norteamérica acumulaba infinidad de minutos en su club o en la selección desde las categorías inferiores.

Tampoco había nombres intocables protegidos por el peso de un escudo.

De hecho, Pedri, una de las piezas clave del Barcelona, comenzó el Mundial como titular y luego perdió su lugar en el once inicial.

Para De la Fuente, la prioridad absoluta fue siempre el funcionamiento colectivo por encima del brillo individual.

La democratización del talento español

Además, su equipo demostró que el talento en la península se ha democratizado.

Ya no depende únicamente de la dualidad histórica entre Barcelona y Real Madrid.

De cara al futuro, la pregunta quizá sea cuánto le preocupa todo esto al club blanco.

Al menos desde lo económico, no debería preocuparle nada.

Un club que trascendió las fronteras

El Real Madrid hace tiempo que superó los límites del fútbol español.

Los ingresos comerciales, los contratos de patrocinio y el valor de la marca no dependen de si el lateral derecho o el mediocentro forman parte de la selección.

Dependen de que millones de aficionados en Tokio, Nueva York y París compren la camiseta con el nombre de las superestrellas grabado en la espalda, y de que el club siga ganando la Champions League.

Incluso si en algún momento necesitan jugadores que ya están en la selección, pueden simplemente ir a por ellos en pleno torneo, como hicieron con Cucurella.

Un divorcio que beneficia a los dos

Así, el fútbol español parece haberse dividido en dos dinámicas.

Por un lado, el Real Madrid se alimenta del mercado de estrellas internacionales.

Por el otro, el resto de los clubes de LaLiga pulen el producto nacional que nutre las filas de la Federación.

El Mundial 2026 ha demostrado que este divorcio de modelos, por llamarlo de alguna manera, lejos de perjudicar al fútbol español, lo ha potenciado en ambas direcciones.

Y tú, ¿qué opinas?

¿Debería el Real Madrid apostar más por su cantera para recuperar presencia en la selección?

¿O el modelo actual, con estrellas globales y una selección nutrida por el resto de LaLiga, es precisamente la clave del éxito?

Déjanos tu opinión en los comentarios, comparte este análisis con ese amigo que no para de discutir sobre la cantera y suscríbete para no perderte los próximos reportajes.

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