ADIÓS A JESÚS DE MIGUEL: EL FÚTBOL ESPAÑOL LLORA LA MUERTE DEL DELANTERO DEL TENERIFE A LOS 30 AÑOS
El fútbol español está de luto. Jesús de Miguel, delantero del Tenerife, falleció esta mañana a los 30 años. Murió tras el choque que sufrió el lunes con el portero del Andorra, Jesús Oono, en el estadio Heliodoro Rodríguez López. Antes de continuar, una advertencia: este artículo no describe la jugada con detalle ni reproduce imágenes, por respeto a Jesús, a su familia y a sus compañeros.
Lo que importa hoy es la noticia, el mensaje y lo que sentimos todos. Lamentablemente, el vídeo del lance circula por las redes y la mayoría de los lectores probablemente ya lo ha visto. No hay motivo para volver a mostrarlo. Lo que sí corresponde es contar lo que ocurrió, lo que dicen los clubes, lo que le espera al portero y lo que piensa la gente, porque las opiniones están muy divididas.
Pero primero va él. Porque antes de hablar de sanciones y polémicas, hay que saber quién fue Jesús de Miguel. Jesús de Miguel Alameda, madrileño, 30 años, un delantero hecho a sí mismo, de los que subieron peldaño a peldaño. No llegó a la élite por el camino fácil. Pasó por campos modestos, por categorías en las que se juega por amor al fútbol.
Navalcarnero, Fuenlabrada, Unionistas de Salamanca: equipos humildes, vestuarios de verdad. Después llegó el Castellón, donde vivió su mejor momento: 16 goles en la temporada 2023-24 y el ascenso a Segunda División. Un delantero que, con su trabajo, devolvió a un club al fútbol profesional. No todo el mundo puede decir eso.
En el verano de 2025 fichó por el Tenerife. Era su segunda temporada en la isla. El lunes salió desde el banquillo en la segunda parte, con empuje y con hambre, como siempre. Nadie en aquel estadio podía imaginar lo que iba a ocurrir.
Lunes por la tarde, estadio Heliodoro Rodríguez López. Tenerife contra Andorra, en Segunda División. Partido igualado, 2-2 en el marcador y ya en el tiempo añadido, con apenas dos minutos para el final. Llega un balón largo. Jesús de Miguel se dirige hacia la portería. Está solo; puede ser la ocasión del partido.
El portero del Andorra, Jesús Oono, sale de su área para cortar la jugada y se produce el choque. Oono golpea con la rodilla a Jesús de Miguel, que cae al suelo. Inconsciente, Jesús sufre una parada cardiorrespiratoria sobre el césped. Los servicios médicos lo atienden durante varios minutos, le practican reanimación y logran recuperar el pulso.
En ese momento, todo el estadio respira. Hay esperanza. Se lo llevan en camilla y luego en ambulancia, directo al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Entre tanto, el árbitro, Manuel Ángel Pérez Hernández, expulsa a Oono y el partido no se reanuda. Así lo explicó en el acta oficial.
Según recoge el colegiado, Oono fue expulsado por realizar un contacto brusco con la pierna elevada sobre un rival, empleando fuerza excesiva mientras se disputaba el balón. Y sobre la suspensión, escribió que, dada la gravedad de los hechos y al no observar mejoría en el estado del jugador, se retiraron a los vestuarios.
Tras reunirse con los capitanes y delegados de ambos equipos, estos le informaron de que no se encontraban en condiciones anímicas de continuar el encuentro. No quedaban fuerzas para seguir. Nadie quería seguir jugando, y esa fue la decisión más humana que se podía tomar.
Aquella misma tarde, el Tenerife informó de que Jesús estaba estable, pero en estado grave. Durante horas, todo el fútbol español estuvo en vilo. Mensajes de ánimo, oraciones y esperanza de compañeros, rivales y aficionados de todos los equipos, todos con el mismo mensaje: fuerza, Jesús. Todos querían creer que se recuperaría, porque había recuperado el pulso sobre el campo, porque estaba estable, porque en el fútbol se han visto milagros y todos queríamos ver uno más.
Pero en la madrugada llegó la peor noticia. El club informó de un empeoramiento de su estado neurológico y, esta mañana a las 8:00, Jesús de Miguel falleció. Este es el comunicado oficial del Tenerife, que merece ser escuchado en su totalidad. Rotos de dolor, con un nudo en la garganta y sin poder creer que sea verdad, el CD Tenerife anuncia el trágico fallecimiento, este martes 3 de noviembre de 2026, a las 8:00, de Jesús de Miguel Alameda.

No hay palabras de consuelo, no hay absolutamente nada que pueda mitigar este sentimiento lleno de tristeza. El club se une a su familia destrozada, a sus seres queridos y a toda la comunidad tinerfeña que hoy llora este cruel desenlace. La familia de Jesús de Miguel agradece todas y cada una de las muestras de apoyo recibidas y, del mismo modo, solicita de corazón el máximo respeto a su intimidad en estos momentos terribles. Descanse en paz.
Respeto máximo: eso es lo que todos debemos darles hoy. Pensemos un momento en ellos, en sus padres, en su gente, que el lunes lo vieron salir al campo como cualquier otro día y hoy ya no lo tienen. No hay sanción, ni comunicado, ni debate que pueda aliviar eso. Por eso hoy, por encima de todo, nuestro abrazo es para ellos.
El fútbol español ha respondido, porque hoy no hay colores ni rivalidades, solo dolor. El primero en pronunciarse fue el Andorra, el club del portero, con un mensaje que decía estar desolado y devastado y que enviaba sus más sinceras condolencias a la familia de Jesús de Miguel, a todos sus compañeros, amigos y al CD Tenerife. Descanse en paz.
Gerard Piqué, presidente del Andorra, escribió también un mensaje muy breve, pero que lo dice todo: lo siente con toda el alma. Descanse en paz, Jesús. Javier Tebas, presidente de LaLiga, también se pronunció, profundamente entristecido por el fallecimiento del jugador del CD Tenerife. Hoy todos compartimos el terrible dolor de una pérdida irreparable, señaló, y trasladó sus condolencias a su familia, allegados, compañeros y a todo su club.
Hubo un mensaje especialmente emotivo, el de la UD Las Palmas, el gran rival del Tenerife en Canarias. Lamentan profundamente el fallecimiento de Jesús de Miguel y envían sus condolencias a su familia, amigos, compañeros y a toda la familia blanquiazul, compartiendo su dolor con todo su cariño y apoyo. Descanse en paz, Jesús, el eterno rival al lado del Tenerife. Así debe ser.
Y no fueron los únicos. Barça, Real Madrid, Atlético, Espanyol, Villarreal y el Castellón, su antiguo club, el de los 16 goles y el ascenso. Todos los equipos han publicado sus comunicados, todo el fútbol español unido en el mismo mensaje. Y eso, en un deporte tantas veces dividido por colores, polémicas y árbitros, dice mucho. Hoy todos hemos entendido lo mismo: que esto es solo un juego y que nada vale más que una vida.
Hoy, además, en todos los entrenamientos de España los jugadores comenzaron con un minuto de silencio. La Federación Española también ha tomado una decisión: ha suspendido los dos partidos de Copa del Rey que debían jugarse hoy, el Osasuna-Alavés a las 19:00 y el Pamplona-Eibar a las 21:00, según el relato original. Una decisión que casi todos han aplaudido, porque hoy nadie tiene ánimo para el fútbol.
Y ahora llega la pregunta que todos se hacen: qué le espera a Oono. Veamos el reglamento, porque es importante explicarlo bien. En una acción normal de este tipo, con el balón en juego, se aplicaría el artículo 130 del código disciplinario. Ese artículo trata de actuar con brusquedad en el juego, cuando la acción genera riesgo pero sin consecuencias lesivas, y la sanción va de uno a tres partidos.
Pero aquí las consecuencias fueron las peores posibles, y eso nos lleva a otro artículo, el 102. Este habla de agredir o actuar con violencia hacia un adversario durante el juego, causando consecuencias lesivas o perjudiciales consideradas graves, y la sanción va de cuatro a doce partidos de suspensión. Según Mundo Deportivo, el comité podría quedarse en el mínimo de cuatro partidos o aplicar el grado medio por la gravedad de lo ocurrido, es decir, unos ocho encuentros. Ese es el rango deportivo.
Pero muchos dicen ya que esa sanción será lo de menos, porque hay algo que ningún comité puede decidir: lo que pasará por la cabeza de este chico el resto de su vida. Así lo escribieron algunos en las redes: Jesús Oono no volverá a jugar al fútbol, no por la sanción que reciba, sino por lo que el desenlace de su acción provocará en su mente. Y también hay quien va más allá del deporte y habla de responsabilidades fuera del campo. Pero eso no nos corresponde decidirlo a nosotros.
Aquí entramos en lo que más está dividiendo a la gente, porque España está partida en dos por esta jugada. ¿Fue un accidente o una imprudencia? De un lado están quienes hablan de imprudencia, y hay mensajes que se comparten mucho. Uno de ellos es de un aficionado que dice haber pasado 35 años bajo un poste y cuya opinión es muy dura.
Lo siente, dice, pero le parece imperdonable. Cuando sales con la rodilla para protegerte, la sacas de frente, no de lado. Tienes la opción de chocar con la cadera y decides usar la rodilla. Negligente, concluye. Otro aficionado lo comparó con la carretera: nadie que conduce de forma temeraria quiere matar a nadie, pero eso no impide que haya consecuencias. En este lado, muchos piden que esto marque un antes y un después y que se castigue con dureza para que no vuelva a ocurrir.
Del otro lado están quienes defienden que fue una acción propia del juego, un choque fortuito, terrible pero fortuito. Y aquí aparece mucho una comparación: la final del Mundial de 2014, Neuer contra Higuaín. Aquella salida de Neuer fue muy dura y Higuaín quedó herido en el suelo, y para el alemán no hubo ni roja ni amarilla, ni siquiera falta. Ojo, advierte el autor, no son la misma jugada: Neuer estaba en su área y fue directo a por el balón, mientras que Oono salió muy lejos de su portería. Pero la comparación está en boca de todos.
Algunos recuerdan otra todavía más famosa: la semifinal del Mundial de España 82, Schumacher contra Battiston. Battiston quedó inconsciente en el suelo, con varios dientes rotos, una de las jugadas más brutales de la historia de los Mundiales, y aquel portero ni siquiera fue expulsado. Otros recuerdan el caso de Pepe y Casquero, un jugador en el suelo recibiendo patadas, que fue una agresión en toda regla, dicen, y no tuvo consecuencias tan graves.
Hay una reflexión que se repite con frecuencia: que estas jugadas se juzgan por el resultado. La misma acción, si el jugador se levanta, ni siquiera sale en las noticias. Es una tarjeta roja, una sanción y se olvida; por desgracia, esta vez el desenlace fue el peor posible. Un mensaje de un exjugador aficionado resonó especialmente porque resume bien ambas posturas.
Cuenta que estas jugadas ocurren en casi todos los partidos, que él ha recibido entradas así y las ha hecho, y que por suerte nunca pasaron a mayores. Es parte del juego, sí, pero el portero podría haberlo evitado, y nadie, absolutamente nadie, podía imaginar este final. Y termina pidiendo algo muy importante: que se cuide psicológicamente tanto a los compañeros de Jesús como al propio Oono.
Aquí conviene detenerse, porque hay una línea que no se puede cruzar. En las redes se leen atrocidades contra Oono: se le llama asesino, psicópata, se dice que salió a matar. Algunos piden cárcel. Nadie va a por un balón queriendo que ocurra esto. Nadie. Se puede debatir si fue imprudente, se puede reclamar una sanción dura, pero llamar asesino a un chico que salió a cortar un balón es otra cosa.
Algunos lo dijeron con claridad en las redes: no le digáis nada a Oono, ya tendrá bastante dolor y remordimiento durante toda la vida. Otro recordó algo que debería hacernos pensar a todos: que luego todos somos antiacoso y campeones de la salud mental. Y algunos han denunciado algo todavía más grave: que muchos de los insultos que recibe tienen un trasfondo racista, algo que, hoy y siempre, es intolerable.
Por desgracia, no es la primera tragedia de este tipo en nuestro fútbol. Hace poco, en Cantabria, murió Raúl Ramírez, portero de 19 años del Colindres, en un partido de Tercera Federación contra el Revilla. Salió a por un centro y sufrió un impacto muy fuerte en un choque accidental, un traumatismo craneoencefálico y dos paradas cardiacas. Su propio entrenador le practicó reanimación en el campo, pero los médicos no pudieron hacer nada.
Una estudiante de enfermería que estaba en la grada también trató de ayudar hasta la llegada de los sanitarios. Lo trasladaron a la UCI de Valdecilla, en Santander, y el presidente de la Federación Cántabra tuvo que confirmar la peor noticia. Un chico de 19 años en un campo de Tercera y ahora un delantero de 30 años en Segunda. Dos tragedias que recuerdan lo frágil que es todo. Por eso hay quien pide respeto: más respeto para Jesús de Miguel antes de decir tonterías solo para provocar.
Pero esta tragedia ha abierto también debates que van más allá de la jugada y que deben cambiar cosas. El primero es el de los servicios médicos en el campo. Mucha gente se fijó en lo que tardaron en subirlo a la camilla y en las dificultades para levantarlo. Sobre los segundos que se perdieron, un aficionado lo planteó con mucho respeto: no querría que los segundos más importantes de su vida dependieran de alguien que no puede con él y tarda el doble en llevarlo al hospital.
Otro aficionado abrió lo que él llama una lata gigante de gusanos: los equipos médicos de los estadios. Considera inaceptable que quienes deben actuar más rápido no estén físicamente preparados para responder con la velocidad que exige una emergencia, cuando cada segundo cuenta. Y recordó otros casos recientes, como el de un aficionado en Cádiz, donde también se habló mucho de lo que tardaron en actuar.
No se trata de culpar a nadie, pero es un debate que el fútbol español debe tomarse en serio, porque se habla de vidas, porque el fútbol profesional gasta millones en cámaras, en VAR, en tecnología, y en lo que de verdad importa: salvar una vida sobre el campo. Cada estadio debe tener siempre lo mejor.
El segundo debate es si debe suspenderse la jornada. Mucha gente lo pide: que no haya fútbol este fin de semana ni en Primera ni en Segunda, porque los compañeros de Jesús en el Tenerife no estarán en condiciones de jugar. Han perdido a un amigo, a alguien con quien compartían vestuario cada día. De momento, Tebas no ha dicho nada sobre suspender la jornada. Habrá que ver qué deciden en los próximos días.
Hay también quienes apuntan al arbitraje, diciendo que el partido se calentó demasiado y que se le fue de las manos al árbitro. Es una opinión que se lee mucho, pero hoy no es el día de buscar culpables en el colegiado. Hoy es el día de entender cómo evitar que esto vuelva a ocurrir.
El tercer debate es el que más ha indignado al autor: la portada del diario AS. Poner en primera página un primer plano de un jugador que acaba de fallecer, con su familia pidiendo respeto e intimidad. Muchos han criticado al periódico, y con razón: hay cosas que no se hacen, líneas que no deben cruzarse. También hubo críticas porque una publicación del diario en redes sociales no se eliminó hasta que ocurrió lo peor.
El director de AS es José Félix Díaz y, según el relato, su periódico eligió hoy el sensacionalismo antes que el respeto. Eso, por más que intenten explicarlo, no tiene justificación, sostiene el autor. Se trata de una crítica que el medio podría matizar o responder, y que conviene tomar como la opinión de quien la formula. Lo que no admite discusión es la petición de la familia de Jesús: respeto. Y lo mínimo que todos podemos hacer, los medios incluidos, es dárselo.
Queda un pensamiento de todo lo que se ha leído hoy: que todo ocurrió en un segundo, una salida, un choque, una décima de segundo para decidir, y en esa décima de segundo se perdió una vida y otra, la de Oono, cambió para siempre. Así que cerremos. Hoy murió un futbolista, un chico de 30 años que solo quería jugar al fútbol, que se ganó cada paso de su carrera, que llevó al Castellón a Segunda con sus goles, que estaba en su segunda temporada en el Tenerife y que el lunes salió al campo como cualquier otro día.
Fuerza para su familia, sus amigos, sus compañeros del Tenerife, todos los aficionados tinerfeños y también, aunque a algunos les cueste oírlo, fuerza para Oono, porque tendrá que vivir con esto el resto de su vida. Esta noche el Barça juega contra el Aston Villa, un partido muy importante, clave en la Champions, pero hoy, confiesa el autor, no tiene ganas ni de celebrar goles. Hoy, el fútbol ha pasado a un segundo plano.
Queda por saber qué sanción impondrá el comité, si se suspenderá la jornada del fin de semana y qué medidas tomarán los clubes y las instituciones para reforzar la atención médica en los estadios. Quedan abiertas, también, las preguntas que cada aficionado se hace con respeto: si fue un accidente o una imprudencia, y qué castigo sería justo. Los argumentos de unos y otros son serios, y ninguno devuelve lo perdido.
Descanse en paz, Jesús de Miguel.