El tuit que sigue en pie: la imagen falsa del codazo de Güler creada con IA, el dorsal que no era y la campaña que incendia la semana del Clásico

El tuit que sigue en pie: la imagen falsa del codazo de Güler creada con IA, el dorsal que no era y la campaña que incendia la semana del Clásico

Hay imágenes que mienten sin necesidad de que nadie las desmienta.

Basta con mirar el dorsal, la camiseta y la cara del jugador para darse cuenta de que algo no cuadra.

Eso es lo que ha ocurrido con la ilustración que un medio deportivo publicó tras el Real Madrid-Sevilla.

Una imagen que pretendía mostrar el supuesto codazo de Arda Güler, y que según el autor del vídeo que analizamos hoy no es más que un montaje creado con inteligencia artificial.

Lo más llamativo no es la imagen en sí, sino lo que vino después.

El tuit sigue publicado, nadie lo ha retirado y el mensaje siguiente, en lugar de rectificar, defendía que la agresión era igual de grave.

Estamos a pocos días del Clásico y el clima ya está inflamado.

Y en medio de todo ese ruido, una pregunta sencilla: ¿se puede juzgar una acción con una imagen que ni siquiera es real?

Un tuit que sigue en pie

El creador del vídeo arranca sin rodeos.

Muestra el tuit de la cuenta oficial de un medio que describe como favorito de la liga y con vínculos con ella.

Subraya que la imagen no es real, que está hecha con inteligencia artificial y que, a esa hora, sigue publicada.

Es más, añade, el medio intentó justificar la jugada en un tuit posterior.

El mensaje al que se refiere dice que el Sevilla habla de robo para describir la actuación arbitral del domingo en el Bernabéu.

Y el autor no oculta su indignación: considera que esto es muy grave y que no se puede hacer.

Los fallos son evidentes, según su análisis.

Para empezar, Peque no lleva el número tres: el jugador del Sevilla viste el diez.

Además, la camiseta que luce el jugador blanco en la ilustración corresponde a la del Madrid de temporadas anteriores.

Y el supuesto Güler, apunta con ironía, se parece más a otra persona.

La propia plataforma aclara el asunto de forma indirecta.

En la nota que añadieron los lectores, se indica que Peque lleva el diez y no el tres, y que se trata de una imagen generada con IA.

La respuesta del medio, según el vídeo, fue publicar otro mensaje diciendo que habían sustituido la imagen y que la agresión de Güler seguía siendo igual de grave.

El autor lo resume con una pregunta retórica: ¿así que cambias la imagen y la conclusión es exactamente la misma?

La reacción es de incredulidad.

Para él, la rectificación no corrige el fondo del asunto, porque la conclusión se mantenía idéntica con una imagen distinta.

Qué muestran realmente las imágenes reales

El autor recuerda cuál es, a su juicio, la base de todo el debate.

Güler se zafa de un rival que lo llevaba agarrando durante unos 15 metros, y lo hace soltando el brazo.

No se sabe con seguridad si lo hace con el codo o con el antebrazo.

Y esa es la parte fundamental: con las imágenes disponibles no se puede afirmar que haya un codazo a la cara.

Según el análisis, en las tomas más cercanas se ve que no llega a golpear al jugador en el rostro.

También observa que Peque se queja primero de un ojo y luego del otro, como si no supiera bien dónde reclamar.

Cita una secuencia compartida por Fanático Real Madrid, donde el sevillista se lleva la mano a una zona de la frente o del ojo izquierdo, donde, según él, no hubo contacto.

Si hubo algún roce, añade, fue en el cuello.

Pero advierte de algo todavía más importante.

Como la imagen no se aprecia con claridad, el VAR no puede intervenir, y tampoco tiene sentido pedir al árbitro que vaya al monitor si los de arriba no ven nada concluyente.

Conviene detenerse aquí un momento.

El propio autor admite que no se sabe con qué parte del brazo ocurre el contacto, y esa honestidad es precisamente lo que da fuerza a su argumento: sin pruebas claras, no hay base para hablar de expulsión.

Cuando un codazo sí es un codazo

El vídeo ofrece comparaciones que, para su autor, sirven para medir la vara.

La primera: un codazo a la cara de Mbappé que, según él, se vio en 4K en la sala del VAR y que terminó con el delantero sangrando.

El VAR no avisó al árbitro, asegura.

La segunda: otro codazo, esta vez a Hausen, que describe como intencionado y agresivo, igualmente visto en la sala sin que se llamara al colegiado.

Y la tercera, la que más le llama la atención: el codo de Borja Iglesias, el Panda, a Bellingham la pasada temporada.

Mientras protegía el balón, golpeó hacia atrás con el codo, y el inglés acabó sangrando por la ceja.

El resultado, recuerda con evidente ironía, fue una tarjeta amarilla para Bellingham.

Es el ejemplo que utiliza para sostener que hay un doble rasero a la hora de valorar las acciones.

Son comparaciones subjetivas, naturalmente, y cada aficionado tendrá las suyas.

Pero ayudan a entender por qué en el entorno madridista la sensación de agravio es tan fuerte cuando se discute una jugada que ni siquiera se ve con nitidez.

El dorsal, la camiseta y el medio que nadie verifica

El autor dedica un tramo a quienes, a su entender, están detrás de esta clase de contenidos.

Menciona el tuit de TBAS de hace años, de 2012, y recomienda seguir una cuenta de actualidad en derecho deportivo, a la que presenta como uno de los medios vinculados a LaLiga.

Aclara que hay muchos medios afines a la liga y que este lo es especialmente.

Incluso cita a Marca y a la COPE como parte de un entramado en el que, afirma, se mueve mucho dinero y al que resulta difícil oponerse.

Hay que leerlo como lo que es: la opinión de un creador de contenido que no oculta su posición.

No hay documentos ni pruebas en el vídeo que respalden esas vinculaciones, y por eso conviene tratarlas como lo que son, una interpretación personal.

Lo que sí es comprobable es lo esencial.

La imagen contiene errores visibles, como el dorsal y la equipación, y quienes la difundieron no la han retirado.

Además, menciona a Ramón Fuentes, con quien dice haber entrenado en España en 2012 y de quien hace años que no sabe nada.

Si es el responsable de esa publicación, sostiene, el asunto es una vergüenza, aunque no está seguro de que siga en el cargo.

La cuenta del Sevilla y su tono en las redes

El siguiente capítulo va dirigido al club andaluz.

El autor asegura que la cuenta oficial del Sevilla estuvo publicando tuit tras tuit durante el partido y en las horas posteriores.

Lo compara con el comportamiento de un perfil radical de aficionado, esos del estilo @sevillismo, y le sorprende que sea la cuenta oficial.

Cita, por ejemplo, un mensaje sobre el gol de Mbappé en el que, con el Prado tan cerca, el club se va a quejar de la casa de los robos.

Menciona también otros mensajes en los que el Sevilla se burla de las repeticiones de Movistar, diciendo que en X fueron más rápidos que la retransmisión.

Sobre este punto, el autor concede algo: no sabe por qué no se repitió una jugada concreta, aunque, según él, no era falta.

Para el creador, esta actitud revela algo más profundo.

Habla de un club inseguro que lleva toda la vida así y que reacciona de forma muy distinta según quién sea el rival.

Dos partidos, dos discursos

Aquí llega el contraste que, según el vídeo, resume todo.

Tras el partido contra el Barcelona, el Sevilla habló de un entrenador que jugó con valentía y mostró identidad, de un equipo que merecía llegar al descanso con ventaja y de un rival, el Barça, muy bueno.

El mensaje fue de orgullo por los jugadores.

Tras el partido contra el Madrid, el tono cambió por completo.

El entrenador, Luis García Plaza, llegó a decir que el Madrid debería haber jugado con uno menos desde el minuto 25.

Y a la pregunta de por qué creía que ocurrió eso, sugirió que quizá no querían que el Madrid llegara al Clásico con una ventaja de nueve puntos.

El autor del vídeo se detiene en un detalle técnico.

Un entrenador, dice, debería saber que si la imagen no es clara no puede ir al VAR, y que si los de arriba no la ven, el árbitro tampoco la verá en el monitor.

Sin embargo, el técnico optó por insinuar una intención.

Para el autor, eso es lo que realmente condiciona los partidos y alimenta el clima de sospecha.

La jugada de Christensen y el entrenador que se calmó

El vídeo recupera una acción del partido del Sevilla contra el Barcelona.

Christensen se queja de un golpe, se queda en el suelo y el árbitro detiene el juego cuando un jugador del Sevilla estaba solo ante el portero.

Las imágenes muestran a Luis García Plaza con gestos de enorme indignación.

El autor se pregunta si esos gestos guardan coherencia con lo que dijo después en rueda de prensa.

Porque en la sala de prensa, afirma, el técnico se calmó.

Según su interpretación, entendió que hablar mal del árbitro tras jugar contra el Barça puede complicar la vida el resto de la temporada.

En el Bernabéu, en cambio, sabe que no hay consecuencias y por eso se queja con más fuerza, concluye.

Es una lectura maliciosa, sin duda, aunque pone sobre la mesa una pregunta legítima sobre la coherencia entre el discurso y el contexto.

El codo de Rodri que nadie reclamó

El autor vuelve al codazo de Rodri en el Sevilla-Barcelona.

Lo describe como un escándalo: un golpe con el codo en la nuca, por detrás, con el peligro que eso implica.

Para él, el centrocampista azulgrana merecía la roja, y el VAR pudo intervenir y no lo hizo.

Y sin embargo, dice, nadie en el Sevilla dijo una palabra, ni los jugadores, ni el técnico, ni la cuenta oficial en redes.

Compara esa calma con la indignación actual.

Hoy, afirma, quieren hacernos creer que ayer hubo un robo con imágenes pixeladas que hacían imposible la intervención del VAR.

Y recuerda un detalle que suele pasarse por alto.

Los colegiados no dudan en expulsar en el Bernabéu cuando la acción es clara.

Pone como ejemplo la tarjeta roja a Vinícius la semana pasada, en una acción que, según él, requería interpretación.

Reconoce que hubo un tirón de pelo, y añade, con una honestidad que merece mención, que cree que Vinícius no pretendía hacerlo, pero que la norma actual obliga a la expulsión.

Para el autor, eso demuestra que no es que el CTA no quisiera sacar la roja.

Es que no podía, porque juzgar una acción con una imagen pixelada habría sido todavía peor.

Una semana que ya huele a Clásico

El vídeo termina con un tono más cansado que combativo.

El autor explica que quería hablar también del partido de Copa del día anterior, pero lo deja para otro momento porque el asunto le tiene desbordado.

Y lo dice mientras entra la semana del Clásico, con todo lo que eso implica.

Pide a los espectadores que den like, se suscriban, comenten y compartan el vídeo, y repite una idea clave.

El tuit sigue ahí.

Nadie lo ha rectificado, y su justificación posterior se apoya en una imagen distinta que tampoco corresponde al dorsal de Peque, ni a la camiseta de Güler, ni a Güler.

Concluye diciendo que es inteligencia artificial y que se explica porque se trata de una cuenta vinculada a Tebas y a la organización a la que llama casi mafia.

Esa última expresión es una opinión del autor y conviene tomarla como tal, igual que su llamada a ir a X a dar su opinión a los responsables.

Qué nos deja esta polémica

Si se deja a un lado el tono, hay tres hechos que se pueden comprobar.

El primero: la imagen difundida contenía errores objetivos, como un dorsal que no corresponde y una camiseta de otra temporada.

El segundo: las imágenes reales, tal y como las describe el vídeo, no permiten asegurar con claridad que existiera un codazo al rostro.

Y el tercero: sin una imagen nítida, el VAR no puede intervenir y la discusión se desplaza del terreno de juego al terreno de las redes sociales.

Queda un debate que el vídeo deja abierto.

Incluso aceptando que Güler solo se estuviera zafando, un contacto con el antebrazo o el codo sobre un rival puede ser interpretado de distintas maneras según el árbitro.

Y esa duda es legítima, venga de donde venga.

Lo que no resulta legítimo es utilizar una imagen fabricada para dar por probado lo que las imágenes reales no muestran.

El domingo habrá un Clásico, y lo ideal sería que lo que se hable después sea fútbol.

Mientras tanto, la mejor defensa del aficionado sigue siendo la misma: mirar la fuente, comprobar el dorsal y no dar por buena ninguna imagen que nadie sea capaz de verificar.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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