Tebas, contra las cuerdas La Sexta revela que el CSD estudia denunciarlo ante el TAD y podría quedar inhabilitado por comparar al Real Madrid con la propaganda nazi

Tebas, contra las cuerdas La Sexta revela que el CSD estudia denunciarlo ante el TAD y podría quedar inhabilitado por comparar al Real Madrid con la propaganda nazi

Hay frases que, una vez pronunciadas, ya no se pueden retirar.

Y hay presidentes que descubren demasiado tarde que su cargo pesa más que sus palabras.

Durante días, Javier Tebas ha hecho lo que mejor sabe hacer: hablar.

Ha escrito, ha matizado, ha explicado lo que dijo, lo que no dijo y lo que quiso decir en realidad.

Pero esta vez algo suena distinto en su tono.

Quien sigue el asunto con atención lo nota.

En otras ocasiones, el presidente de LaLiga ha dado la impresión de que las quejas y las posibles sanciones le resbalaban por completo.

Ahora, en cambio, hay quien percibe en él una preocupación que antes no se le conocía.

Conviene decirlo con cautela, porque es una impresión personal y no un dato.

Pero esa impresión nace de algo concreto: la reacción casi obsesiva de Tebas en la red social X, donde dedica sus mensajes a precisar el alcance de su comparación.

Y cuando alguien explica tanto, suele ser porque teme que lo expliquen otros.

El detonante es conocido.

Tebas comparó el estilo de comunicación del Real Madrid y de su canal de televisión con el sistema de propaganda de Goebbels, el ministro del régimen nazi.

Una frase que desató una tormenta política, deportiva y mediática.

La respuesta del club blanco no tardó.

En un comunicado difundido el pasado viernes, el Real Madrid pidió directamente su dimisión.

Lo hizo con palabras de una dureza poco habitual, que merecen leerse con calma.

El club calificó de intolerable y de extraordinaria gravedad que alguien que ocupa dos cargos de máxima responsabilidad en el fútbol español recurra a una comparación con los métodos de propaganda del régimen nazi.

Y añadió que lo hacía para desacreditar al club, a su directiva y a su televisión.

No es un reproche menor: es una acusación de uso indebido de un cargo institucional.

Hasta aquí, el conflicto parecía una guerra de comunicados más.

Pero en los últimos días ha dado un giro que lo cambia todo, porque el foco se ha desplazado de la polémica verbal a la vía administrativa.

Y esa vía tiene nombre y siglas: CSD y TAD.

Primero fue la agencia EFE, una agencia estatal, la que adelantó que el Consejo Superior de Deportes estaba estudiando la posibilidad de actuar de oficio contra Tebas.

Es decir, sin esperar a que alguien presentara una denuncia formal.

Un movimiento que, de confirmarse, tendría un peso institucional considerable.

Casi en paralelo llegaron las declaraciones de Rodríguez Uribes, presidente del CSD.

El máximo responsable del organismo calificó lo ocurrido de desproporcionado y consideró que Tebas debía pedir disculpas.

Añadió que no estaba en sus manos resolver el asunto, aunque dejó entrever que en el Consejo se estaba analizando si procedía o no actuar.

Esa ambigüedad calculada es típica de quien está sopesando un paso importante.

No se anuncia la acción, pero tampoco se descarta.

Y los que saben leer entre líneas entendieron que la puerta seguía abierta.

Entonces llegó La Sexta, y fue un paso más allá.

Según la información de esa cadena, el Tribunal Administrativo del Deporte podría inhabilitar a Tebas por comparar la comunicación del Real Madrid con la de la Alemania nazi.

Y lo que es más relevante: el caso estaría ya en el departamento jurídico del CSD.

Es un matiz que conviene entender bien.

El CSD no inhabilita a nadie por sí mismo.

Lo que haría, en todo caso, es presentar una denuncia formal ante el TAD, y sería este órgano el que tuviera que decidir sobre el presidente de la Liga.

Esa distinción no es un tecnicismo.

Una denuncia del CSD no equivale a una condena ni garantiza un resultado.

Pero sería, sin duda, un paso muy relevante, porque colocaría a Tebas ante un tribunal con capacidad real para apartarlo del cargo.

El autor del vídeo que sirve de base a este análisis lo resume con prudencia.

No dice que el proceso sea automático ni que vaya a acabar mal para Tebas.

Pero sí afirma que, si esa denuncia se presenta, estaríamos ante un punto de inflexión para el futuro del dirigente.

Para entender el peso de esta posibilidad, La Sexta trajo a colación un precedente que nadie ha olvidado.

El de Luis Rubiales, que fue inhabilitado en 2023 por el beso no consentido a Jenni Hermoso y por sus gestos en el palco durante la celebración del Mundial femenino disputado en Australia.

Fue una de las caídas más sonadas de la historia reciente del fútbol español.

El mecanismo, según se recuerda, fue exactamente el que ahora se barajaría con Tebas.

El CSD denunció a Rubiales ante el TAD, y fue el TAD quien lo inhabilitó directamente.

La sanción fue de tres años, y Rubiales dejó de ser presidente de la federación.

El autor añade un comentario que da que pensar.

Más allá de la inhabilitación formal, lo de Rubiales fue en cierto modo una muerte civil, por el estigma con el que quedó marcado tras todo aquello.

Un recordatorio de que ciertas sanciones no se agotan en el papel.

¿Podría repetirse ese escenario con Tebas?

Es lo que sugiere La Sexta, aunque conviene recordar que las circunstancias de ambos casos no son comparables en su gravedad ni en su naturaleza.

El precedente sirve para explicar el procedimiento, no para equiparar los hechos.

Hay otro antecedente, y este afecta directamente al presidente de la Liga.

Según se recuerda en el vídeo, el TAD ya le mostró en su día una especie de tarjeta amarilla tras una denuncia del Real Madrid.

El autor reconoce que no tiene claro si eso implica que una nueva falta pueda derivar en una inhabilitación.

Es una duda honesta, y así la presenta.

No afirma que exista una regla de acumulación, sino que recuerda lo que entendió en su momento.

Son, en cualquier caso, precedentes que existen y que forman parte del contexto.

Sobre el alcance de una eventual sanción, el autor también se muestra prudente.

Cree que las inhabilitaciones son temporales, pero no sabe qué efectos concretos tendría una para Tebas.

Lo que sí es evidente, dice, es que durante ese tiempo no sería presidente de la Liga.

Y no es el único frente abierto.

Miguel Galán, una figura que, como señala con ironía el autor, se apunta a casi todo, ha presentado también su propia denuncia.

Lo ha hecho a través de la Asociación por la Transparencia y la Democracia en el Deporte.

Galán registró la denuncia ante el CSD con un objetivo claro: que el Consejo la eleve al TAD.

Y aprovechó para lanzar un dardo directo al presidente del organismo.

Señaló que, con esta, Rodríguez Uribes acumula ya ocho denuncias contra el presidente de la Liga, guardadas en un cajón sin elevarse al tribunal.

Es una cifra que sorprendió incluso al autor del vídeo, que admite que no sabía que fueran tantas.

Ocho denuncias son muchas denuncias.

Y si son ciertas, plantean una pregunta incómoda sobre por qué ninguna ha avanzado hasta ahora.

El mensaje de Galán fue una exigencia explícita: que Uribes eleve las ocho denuncias al TAD.

Una petición que busca presionar al CSD desde fuera, mientras dentro se debate qué hacer.

Y que, de paso, deja en evidencia la dimensión política del asunto.

El autor aclara cómo encaja esta denuncia en el panorama.

Si el CSD decide actuar por su cuenta, la de Galán sería irrelevante.

Si, en cambio, el Consejo decide intervenir a partir de esa denuncia, pasaría a ser el origen del procedimiento.

En cualquier caso, resume, están llamando a la puerta del CSD.

Y lo hacen porque el asunto es tremendamente delicado.

Cuando el goteo de denuncias se junta con un posible movimiento de oficio, la presión se vuelve difícil de ignorar.

Pero no todo son certezas, y el vídeo no las inventa.

El autor recoge la opinión de César Laje, que días atrás sostuvo que lo hecho por Tebas era muy reprochable y bastante grave.

Aun así, Laje dudaba de que eso fuera motivo suficiente para una denuncia ante el CSD que pudiera acabar en inhabilitación.

Es una voz que merece atención, porque introduce el contrapeso jurídico.

Una cosa es que unas palabras sean reprobables y otra que encajen en una infracción sancionable por el TAD.

Los tribunales no juzgan la indignación, sino la tipificación de los hechos.

El propio autor reconoce que el derecho no es su especialidad.

No sabe qué probabilidades tiene de prosperar una denuncia de este tipo.

Y lo dice sin rodeos, lo que le da credibilidad frente a quienes opinan con una seguridad que no tienen.

Lo que sí defiende es que el asunto se está sopesando.

Cuando Uribes se ha pronunciado, cuando EFE adelanta la información y cuando La Sexta la lleva un paso más allá, algo se mueve.

Que se hable de que el CSD valora dar el siguiente paso es, como mínimo, un dato relevante.

Qué decidiría el TAD si la denuncia llega a sus manos es otra historia.

Nadie lo sabe todavía.

Y cualquier pronóstico en ese terreno sería pura especulación.

Mientras tanto, Tebas ha optado por una estrategia concreta.

Ha dado muchas explicaciones, ha detallado en repetidas ocasiones su comparación con el sistema de propaganda de Goebbels, pero no ha pedido perdón.

Esa es la diferencia que más se subraya en el vídeo.

Su argumento, en esencia, es que otras personas han hecho la misma comparación.

Es una línea de defensa que se entiende: el análisis de los mecanismos de propaganda de un régimen histórico es un objeto de estudio legítimo.

Pero ahí es donde el autor introduce su distinción central.

No es lo mismo que un periodista se tome esa libertad a que lo haga el presidente de la Liga.

No es lo mismo que un profesor universitario explique el sistema de propaganda de Goebbels, algo que le parece lógico y un objeto de estudio completamente válido.

La relevancia, subraya, no es la misma en un caso que en otro.

El quid de la cuestión, según este razonamiento, está en la posición desde la que se habla.

Un presidente de la Liga debe mantener una posición de neutralidad respecto a los clubes que la integran.

Si acusa a uno de ellos de utilizar métodos análogos a los de la propaganda nazi, lo hace desde un cargo que le exige otro nivel de cautela.

Es un argumento que no necesita ser jurídico para ser contundente.

Lo que en boca de un tertuliano puede ser una exageración polémica, en boca del máximo responsable de la competición se convierte en un acto con consecuencias institucionales.

El cargo cambia el peso de la frase.

Aquí entra, inevitablemente, el debate sobre la libertad de expresión.

El autor lo reconoce: es un derecho que protege muchas expresiones y muchas opiniones.

Lo que no sabe, y así lo dice, es si este caso cabe dentro del amplio paraguas de ese artículo.

Ese es, probablemente, el nudo del asunto.

La libertad de expresión no es absoluta, pero tampoco es fácil trazar la frontera con una infracción sancionable.

Y menos cuando el protagonista ocupa un cargo con deberes específicos.

Conviene recordar, también, que hay dos lecturas posibles de lo ocurrido.

Quienes defienden a Tebas sostienen que se limitó a comparar un sistema de comunicación, no a equiparar a nadie con los crímenes del nazismo.

Quienes lo critican responden que la sola elección del ejemplo ya es una ofensa, venga de quien venga y más aún de un presidente de la Liga.

Ambas posturas son defendibles en el plano del debate público.

Lo que cambia el tablero no es cuál tenga razón, sino quién va a decidir si hay o no infracción.

Y esa decisión, si llega, será técnica y no emocional.

El caso, además, se produce en un momento especialmente delicado.

El Real Madrid mantiene una relación tensa con la Liga desde hace tiempo, y cada nuevo episodio añade combustible al fuego.

Esta vez, sin embargo, el fuego podría tener consecuencias formales.

Hay otra consecuencia que no conviene olvidar.

Si el CSD finalmente denuncia, el asunto dejaría de ser una polémica entre un club y un dirigente para convertirse en un proceso con un órgano arbitral.

Y los procesos, a diferencia de los comunicados, tienen plazos, pruebas y resoluciones.

Mientras tanto, la afición sigue el asunto con una mezcla de incredulidad y curiosidad.

Unos piden la cabeza de Tebas, otros piden proporción, y muchos simplemente quieren saber qué pasará.

Porque el fútbol español está acostumbrado a las polémicas, pero no tanto a que una de ellas termine en un tribunal.

El autor cierra con una frase tranquila.

Deja el tema sobre la mesa, dice, y se despide a la espera de los comentarios de su audiencia.

No da por cerrado el asunto: lo deja abierto, como está en realidad.

Y esa es quizás la mejor manera de resumir la situación.

Hay un presidente que no pide perdón, un club que exige su dimisión, un organismo que sopesa su siguiente paso y una asociación que lleva ocho denuncias a la puerta.

Y hay un tribunal que, de momento, no ha dicho nada.

Las próximas semanas dirán si estamos ante un incendio que se apaga solo o ante el primer capítulo de un proceso que puede cambiar el rumbo de LaLiga.

Si el CSD presenta o no esa denuncia será la clave.

Y, sobre todo, lo que decida el TAD si finalmente llega a ocuparse del caso.

Hasta entonces, queda una pregunta que cada aficionado responderá a su manera.

¿Puede alguien que preside la competición permitirse una frase así?

Lo que ocurra a partir de ahora marcará el precedente para los que vengan después.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

Related Articles