Alberola Rojas para el Clásico y el Real Madrid al límite: las fuentes del club que hablan de abandonar el campo y el audio del Betis-Barça que lo cambió todo

Alberola Rojas para el Clásico y el Real Madrid al límite: las fuentes del club que hablan de abandonar el campo y el audio del Betis-Barça que lo cambió todo

Hay semanas en las que el Real Madrid parece vivir en una especie de estado de alerta permanente.

Esta es una de ellas.

Y lo que se cuece en los despachos, si hacemos caso a lo que cuentan en el vídeo que da origen a este artículo, es más serio de lo que se oye en las ruedas de prensa.

Todo empieza con una rueda de prensa.

José Mourinho acababa de comparecer ante los medios de cara al partido de Champions contra el Leipzig, y algunos lo vieron algo tibio con los árbitros.

Y eso que se lo pusieron en bandeja.

Según el relato de los presentadores del canal Special One, el periodista José Luis Sánchez le preguntó si consideraba que los jugadores del Real Madrid deberían hacer lo mismo que los del Barcelona.

Es decir, pedir al árbitro que llame al VAR para revisar una jugada.

Una referencia directa a lo que había ocurrido el fin de semana en La Cartuja.

Mourinho no mordió el anzuelo con la contundencia que algunos esperaban.

Los presentadores lo admiten: estuvo, dicen, un poco templado.

Pero aseguran que hay una explicación, y que la cuentan en el vídeo.

Esa explicación, según adelantan, tiene que ver con lo que ocurre dentro del Real Madrid.

Con una sensación de hartazgo generalizado que ya no se queda en la grada.

Se refleja en el Bernabéu, con pancartas y cánticos, y en las redes sociales, con quejas y acusaciones constantes.

Pero hay un matiz que subrayan con insistencia.

El agente importante, dicen, el que de verdad puede tomar decisiones, no es la afición, sino el propio club.

Y lo que quieren contar es qué siente y qué empieza a plantearse la institución.

Para entenderlo, retroceden al fin de semana.

El Barcelona viajó a La Cartuja para enfrentarse al Betis, uno de esos campos complicados de la liga y un equipo, según ellos, de los pocos que sabe jugar al fútbol.

Y allí ocurrió lo que ha dado la vuelta a la conversación.

Es el caso del gol anulado a Lo Celso, con el audio filtrado en el que el árbitro del campo pide al VAR que revise una mano porque, según se le oye decir, se lo piden los jugadores del Barcelona.

Los presentadores reproducen la secuencia y se detienen en cada frase.

En la grabación se escucha al colegiado decir que, para él, hay un gesto que no es punible.

Después se le oye proponer que lo van a comprobar.

Y a continuación aparece la frase que ha hecho historia: que le revisen la mano, que es lo que le piden.

Uno de los presentadores la resume sin rodeos: Pedri decide pedirle al árbitro que revise una imagen, y el árbitro responde que sí, que avisará.

La reacción de los dos es de incredulidad total.

Uno de ellos asegura que, solo con eso, ya se le han fundido los plomos.

Y el otro la califica como la frase del campeonato.

Con ironía, uno de ellos sugiere que Tebas debería empezar a requisar también los audios de los jugadores del Barcelona, porque son más vergonzosos que las propias jugadas.

Recuerda que de los creadores de “el bigote te sienta bien” llega ahora “revisa el VAR porque me lo piden”.

Es una referencia a otra conversación arbitral que ya había circulado esta temporada.

El humor, sin embargo, convive con un argumento técnico.

Uno de los presentadores llama la atención sobre un detalle del audio que, dice, pasa desapercibido.

Se trata de lo que el árbitro afirma haber visto.

Según su razonamiento, el VAR suele llamar al árbitro cuando lo que este ha visto no se corresponde con la realidad.

Pone un ejemplo: si el árbitro hubiera dicho que el balón dio en el hombro y las imágenes mostraran que dio en la mano, el VAR intervendría para corregir una percepción equivocada.

Pero aquí, subraya, no es así.

En este caso, el árbitro dice que vio la mano y que no la considera punible.

Lo que correspondía, a su juicio, era responder a Pedri que había visto el contacto y que no era sancionable, por la razón que fuera.

Y punto, sin necesidad de que el VAR interviniera.

Pero no ocurrió así.

Según su lectura, el árbitro no se mantiene firme porque tiene delante al capitán del Barcelona pidiéndoselo.

Y acaba trasladando la petición.

Los presentadores vuelven a escuchar el audio, con las frases en las que el árbitro insiste en que la mano está en posición natural y que, si fuera punible, le avisarán.

Dicen que lo demás ya no importa.

Lo importante, aseguran, es lo que ya dijeron en la retransmisión posterior al partido contra el Villarreal, cuando Vinícius fue expulsado.

La tesis es que las normas parecen aplicarse solo cuando pueden perjudicar al Real Madrid.

Aquí, sostienen, el árbitro vio la mano, la consideró no punible, y aun así propuso revisarla.

Y uno de ellos bromea con que han inventado una norma nueva, importada quizá de la Primera Federación, que permite a los jugadores pulsar el botón y llamar al VAR.

No es la primera vez que ese humor ácido aparece en el canal.

Pero detrás de la broma hay una acusación seria: que el reglamento se aplica con vara distinta según quién lo reclame.

Una acusación que, conviene decirlo, es una opinión de los presentadores y no un hecho acreditado.

A partir de aquí, el vídeo da un giro.

Los presentadores sostienen que lo del Betis-Barcelona quedó tapado por otra polémica que ellos llaman la falsa polémica del Bernabéu.

Es decir, la discusión sobre un supuesto codazo de Güler en el partido contra el Sevilla.

Su tesis es que, en menos de 24 horas, el aparato mediático y los organismos del fútbol desviaron el foco.

Hablan de Tebas, de los árbitros, de la Federación, y de lo que denominan el “tebarismo”, un término que dicen preferir al “negreirato”.

Y afirman que se ha puesto toda la atención en el Madrid-Sevilla, cuando, según ellos, no pasó absolutamente nada.

Uno de los presentadores cuenta que lo escribió literalmente en Twitter.

Mientras los neutrales se quejan de que el Madrid roba porque supuestamente Güler cometió una agresión y no vio la roja, también se habla de una supuesta falta de Konaté que merecía otra roja.

Y del gol anulado al Madrid por una supuesta simulación de Mbappé, según lo explica Carlos Martínez.

Para ellos, todo eso sirve para esconder lo que han mostrado antes.

Lo que describen como un reflejo de una competición adulterada.

Una expresión que ellos mismos, de nuevo, utilizan con una dureza que conviene leer como opinión.

Entonces llega el segundo gran bloque del vídeo, el de los codazos.

Los presentadores aseguran que el mantra del codazo se ha impuesto en la calle, en los cafés y en los bares, cuando, según ellos, no hubo ningún codazo.

Y proponen mirar qué es, de verdad, un codazo.

Remiten a un vídeo en solitario que hizo uno de ellos el día anterior, donde, dicen, desmonta por completo esa acción.

Y se dirigen a los aficionados, tanto madridistas como culés, que según cuentan los ven cada vez más.

Para que entiendan, dicen, lo que es un codazo de verdad.

Y para ello recurren a imágenes de la temporada pasada.

La primera, un codazo de Borja Iglesias a Jude Bellingham en el Bernabéu, que le dejó la cara marcada.

Según el vídeo, aquello no fue ni siquiera falta.

La segunda, en el Camp Nou, con la liga prácticamente perdida.

Eric García golpea con el codo a Bellingham dentro del área, con el marcador igualado, y le abre el labio.

Tampoco hubo, dicen, debate mediático sobre si era o no punible, y subrayan que ni siquiera se señaló falta.

Con sarcasmo, recuerdan que el jugador del Sevilla que se queja ahora, al que llaman Peque y de quien dicen que es un producto de la cantera del Barça, se levantó sin nada.

Y que Bellingham, en cambio, sí sufrió las consecuencias.

Es la comparación que utilizan para desacreditar la polémica actual.

Hay una tercera acción, que ellos consideran la más grave.

Es tan seria, dicen, que hacen algo inusual en el canal: reproducen el vídeo directamente y se apartan del plano para que el espectador solo mire las imágenes.

Se trata de un golpe a Mbappé que lo dejó sangrando en el área del Madrid.

Y aquí viene un detalle que consideran decisivo.

Según cuentan, de esa acción no hubo imágenes, y nadie preguntó por qué.

A diferencia del partido contra el Sevilla, donde sí había imágenes, pero estas no mostraban lo que algunos querían ver.

El árbitro de esa jugada, aseguran, fue Alberola Rojas.

Y ahí enlazan con el tema principal del vídeo.

Porque, según el exclusivo que dio Juanfe en El Chiringuito, será el árbitro del Clásico del domingo.

Los presentadores recuerdan que esa fuente suele acertar con las designaciones.

Y que llevaban días diciendo que les daba miedo a quién nombrarían.

Su temor era que el elegido fuera el hombre de confianza de quienes mandan en el estamento arbitral.

Entonces sacan el bisturí, como dicen, y se ponen a analizar los datos de Alberola Rojas con ambos equipos.

En los partidos del Real Madrid ha arbitrado catorce encuentros, con ocho victorias, cuatro empates y dos derrotas.

Es decir, un 57,1% de victorias, un 28,6% de empates y un 14,3% de derrotas.

Con el Barcelona, la cifra es otra.

Ha dirigido doce partidos, con nueve victorias, un empate y dos derrotas.

Es decir, tres de cada cuatro partidos terminaron con victoria azulgrana.

Conviene detenerse en este punto, porque los presentadores hacen una lectura muy personal de los números.

Dicen que el Madrid gana con él prácticamente uno de cada dos partidos y que es como lanzar una moneda al aire.

En realidad, ocho victorias en catorce son más de la mitad, aunque sí queda por debajo del porcentaje del Barcelona.

Es la comparación, y no la cifra aislada, la que sostiene su argumento.

Con una muestra tan pequeña, además, cualquier conclusión estadística debe tomarse con enorme cautela.

Pero es el dato que usan para hablar de un árbitro en forma, como si fuera un futbolista.

Con esa ironía, uno de los presentadores recuerda que Luis Enrique dijo el día anterior que el elegido era el equipo.

Y le responde que se equivocaba, que el elegido es Alberola.

Es una forma de resumir el recelo con el que ven la designación.

Después reproducen en su totalidad un vídeo de Real Madrid Televisión con los errores que atribuyen al colegiado.

El primero, el partido contra el Girona, donde en el minuto 87 Víctor Ruiz derriba a Mbappé y le golpea con el codo en la cara, provocándole un corte.

Según el vídeo del club, Alberola dijo que allí no había nada y desde el VAR no se le avisó.

El segundo, una semifinal de Copa del Rey de hace dos temporadas contra la Real Sociedad.

Justo antes del descanso, según el vídeo, no señaló un penalti claro del portero sobre Bellingham.

Una acción que describen como una fuerte bofetada en la cara, sin tocar el balón.

El tercero, una entrada de Olasagasti sobre un jugador brasileño en el minuto 105, con fuerza excesiva y sin balón en disputa.

El vídeo sostiene que tenía todos los ingredientes de tarjeta roja y que solo se mostró amarilla.

Y el cuarto, el Leganés-Real Madrid de la jornada 14 de la temporada 24/25, con dos penaltis no señalados a favor del Madrid.

Hay un quinto episodio, el del partido contra el Betis en la jornada 4.

En esa acción, según el vídeo, el árbitro levantó la mano señalando fuera de juego mientras el juez de línea no levantó la bandera.

Y acabó anulando una jugada que, dicen, era un penalti claro sobre Vinícius.

Todo esto lo presenta Real Madrid Televisión, el canal del propio club, de modo que se trata de un material con una clara intención.

Los presentadores lo dan por bueno y lo usan para describir al colegiado que, dicen, les va a arbitrar el domingo.

Con su humor habitual, uno de ellos bromea con contratar un sistema de seguridad porque, dice, les van a robar a la cara.

Es la parte más agitada del vídeo, pero no la más importante.

Porque lo que viene después es lo que, según ellos, da sentido a todo lo anterior.

Es lo que presentan como información de fuentes muy altas del club.

Explican que, en la rueda de prensa, a Mourinho lo animaban a empezar a hablar contra los árbitros, para lo cual tendría motivos de sobra.

Y sin embargo, dicen, estuvo algo tímido, incluso algo temeroso.

Su explicación es que el entrenador empieza a notar un respaldo distinto por parte del club.

Y aquí viene el dato que consideran más serio.

Según las fuentes que citan, si en el Clásico Alberola Rojas protagoniza incidentes como los mostrados, hay muchas posibilidades de que el Real Madrid diga basta.

Por primera vez, aseguran, en los despachos del club se está sondeando la opción de que el capitán levante la mano, Mourinho también, y el equipo abandone el campo.

Los presentadores subrayan el matiz.

No dicen que el Madrid vaya a retirarse pase lo que pase, sino que, si se repite el tipo de actuaciones que han sufrido hasta ahora, la posibilidad es alta.

Y citan el derbi de hace unos días y lo vivido la temporada pasada como referencias.

Según ellos, Florentino Pérez podría llegar a decir que ya es suficiente.

Y añaden que el club sabe que su afición lo respalda, porque cuenta con recursos para saber qué piensa su masa social.

Es una afirmación que presentan como información de su entorno, sin aportar documentos ni nombres.

Es importante subrayarlo con claridad.

No hay, hasta donde se ha podido conocer, ninguna confirmación oficial del club sobre esa posibilidad.

Lo que se cuenta es lo que dicen dos presentadores a partir de fuentes anónimas.

Abandonar el campo sería una decisión de consecuencias enormes.

Implicaría sanciones, un escándalo internacional y una ruptura con las reglas más básicas de la competición.

Por eso, incluso quienes simpatizan con las quejas del club tienden a ver esa opción como una amenaza de último recurso.

También hay quien la interpreta como una presión calculada.

Hacer llegar a los medios que el club se plantea una medida extrema puede servir para influir en el ambiente previo al partido.

Y en vísperas de un Clásico, el ruido forma parte del juego.

Los presentadores, en cambio, lo ven como una consecuencia lógica.

Dicen que el vídeo habla por sí solo y que se han dejado fuera innumerables imágenes y datos.

Y que lo que ven en torno al Real Madrid y a la competición les resulta repugnante.

Aseguran que los directivos del club ya empiezan a sentirlo.

Y que, en cualquier momento, podría derivar en lo que han comentado.

Es la advertencia con la que cierran el bloque central.

La tesis final es que lo importante es el contraste.

En menos de veinticuatro horas, dicen, se pasó de un posible escándalo en La Cartuja a una polémica en el Bernabéu que, según ellos, es falsa.

Y esperan que, de una vez por todas, el Real Madrid coja el toro por los cuernos.

Para el lector que quiera formarse una opinión propia, conviene separar lo comprobable de lo opinable.

El audio del Betis-Barcelona existe y fue difundido por la televisión.

Los datos de Alberola Rojas con ambos equipos son los que los presentadores muestran, y su interpretación es suya.

Lo del codazo de Güler, en cambio, sigue siendo motivo de discusión.

Hay quien lo vio como una acción merecedora de sanción y quien, como los autores del vídeo, la considera una falsa polémica.

Y los precedentes de la temporada pasada que muestran sirven para el debate, pero cada acción tiene su contexto.

Lo mismo ocurre con la posible designación de Alberola Rojas.

Se trata, de momento, de un adelanto periodístico, y hasta que el Comité Técnico de Árbitros no lo confirme oficialmente, es una información a medias.

Y un árbitro con un historial mejorable no es, por sí mismo, una prueba de nada.

Lo que sí parece evidente es el clima.

El Clásico llega envuelto en una tensión arbitral que no se veía hace tiempo.

Con un Madrid que se siente agraviado, un Barcelona que ve cómo cada audio alimenta las sospechas y una afición dividida entre la indignación y el cansancio.

Mourinho, mientras tanto, sigue su camino.

Prudente en la palabra, según los presentadores, pero consciente de lo que se mueve a sus espaldas.

Y atento a un partido que, más que un choque deportivo, parece ya un examen para todo el sistema.

El domingo se sabrá quién pita, y lo que ocurra en el campo dirá si todo esto era ruido o presagio.

Si el árbitro acierta, la polémica se apagará como tantas otras.

Si no, el Real Madrid tendrá que decidir si sus fuentes hablaban de una amenaza real o de una simple advertencia.

Hasta entonces, quedan unos días de espera, de ruido y de nervios.

Y una pregunta flotando sobre el Bernabéu y sobre el Camp Nou: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar cada uno?

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

Related Articles