Las imágenes que nadie quiso mostrar: el supuesto codazo de Güler, el penalti a Mbappé y la polémica que incendia la semana previa al Clásico en el Camp Nou
Hay noches en las que el partido dura noventa minutos y la discusión, tres días.
Lo del Bernabéu contra el Sevilla ha sido exactamente eso.
Un 4-1 contundente, una exhibición de Mbappé y Güler, un Diomandé enorme y, apenas un par de horas después del pitido final, un incendio mediático que nadie esperaba tan pronto.
La pregunta que se hacen miles de aficionados es sencilla: ¿qué pasó de verdad en esas dos jugadas?
Hoy, 19 de octubre de 2026, el canal Special One ha decidido responder con imágenes y datos.
Su planteamiento es directo: si la teoría que circula desde anoche fuera cierta, las imágenes lo demostrarían, y según ellos ocurre justo lo contrario.
Antes de entrar en el detalle, conviene aclarar algo.
Lo que sigue recoge los argumentos de ese canal, un medio abiertamente madridista, y por eso están expuestos como lo que son: su lectura de los hechos.
Aun así, hay cifras, nombres y secuencias que se pueden contrastar con calma.
Y hay una frase que lo resume todo: todo empezó cuando el partido todavía olía a césped mojado.
La semana del Clásico acaba de arrancar con una pregunta que nadie quería hacerse tan pronto.
¿Quién está construyendo el relato y con qué intención?
Un Madrid en modo torbellino y una semana que ya huele a Clásico
El presentador abre el vídeo pidiendo apoyo a la audiencia.
Reconoce que el canal, según él, no gusta a Tebas, ni al CTA, ni a buena parte del periodismo nacional.
Asegura que eso les lleva a recibir presiones para que se callen.
Y pide a los suscriptores lo único que, dice, puede evitarlo: un like, difusión y que el vídeo circule.
Es su obligación, insiste, subir contenido cuando hay material que a su juicio desmonta una narrativa.
Esta vez además lo hace sin uno de sus habituales, Pesqui, que no podía por trabajo.
El contexto que plantea es este.
El Real Madrid hizo un gran partido ante un gran Sevilla.
El presentador no escatima elogios al rival.
Dice que el equipo de Luis García Plaza compitió muy bien sobre el césped, aunque no tanto en sala de prensa.
Pero cuando el Madrid entra en modo torbellino, afirma, no hay quien lo resista.
Y eso fue lo que ocurrió: un partido y medio, dos tramos de juego, dos pequeños toques de José Mourinho para poner a la máquina a punto.
Según su tesis, eso fue suficiente para que los sectores antimadridistas se pusieran nerviosos.
Y aquí viene su primera sospecha: todo parece programado para que el próximo domingo 25, hacia las nueve de la noche, se asiente el golpe definitivo.
Ese domingo el Madrid visita el Camp Nou, ese estadio majestuoso, bromea, con goteras que no tienen la menor importancia.
Enfrente estará un rival que, en su descripción, ya no camina ni trota sobre el césped sino que levita.
Recuerda además la hipérbole de siempre.
Hace años, dice, los medios afines al otro lado hablaban de meter una mano de goles; ahora hablan de una docena.
Para el presentador, que después de dos buenos tramos del Madrid se pongan tan nerviosos sugiere que algo ha cambiado.
Quizá ya no estén tan convencidos de ese paseo triunfal, apunta.
Y ahí, cerca de las once de la noche, empezaron a asomar las primeras cabezas.
La frase de Juanma Castaño y el dato que no cuadra
La primera voz en salir, según el vídeo, fue la de Juanma Castaño, desde el perfil oficial de Tiempo de Juego.
Su frase: si fuera al revés, diríamos que la liga está amañada.
El presentador la recibe con ironía.
Le sorprende que lo diga alguien que, a su juicio, ha sido el abanderado de comparaciones muy feas con el Real Madrid en televisión.
Pero en lugar de quedarse en el reproche, propone ir a los números.
Si la liga estaba tan inclinada, razona, los datos deberían reflejarlo.
Y los datos del partido dicen lo siguiente.
Faltas cometidas: Real Madrid 10, Sevilla 14.
Una vez más, destaca, el rival comete más faltas que el Madrid.
En amarillas, empate a dos.
Cero rojas.
La conclusión del canal es que hay que tomarse con cierta distancia lo que dice Castaño, porque con más faltas del Sevilla el reparto de tarjetas fue idéntico.
No es una prueba definitiva de nada, pero sí un punto de partida que pone en duda la idea de un arbitraje favorable al Madrid.
Y sobre todo muestra algo importante: la discusión se ha centrado en solo dos jugadas.
Castaño, recuerda el vídeo, no habla de cuarenta acciones.
Habla de dos: un penalti y un supuesto codazo.
El aperitivo: la pena máxima sobre Mbappé
El presentador llama aperitivo a la primera jugada.
Con el marcador en 2-1, Mbappé encara el área en solitario y cae al suelo tras el contacto de un defensor del Sevilla.
Las imágenes que muestra, repetidas varias veces, señalan al número cinco del Sevilla.
Con su rodilla derecha, dice, golpea el talón de Mbappé a toda velocidad, un toque letal que lo derriba.
Para el canal no hay lugar a la duda.
Le resulta difícil entender que alguien discuta esa acción, y se atreve a decir que solo en España y solo en LaLiga se cuestiona algo así.
Menciona también que Carlitos Martínez habría dicho que no vio claro el penalti.
Con humor, agradece una de las ventajas de ir al estadio: no tener que escucharlo cuando el Madrid juega en casa.
El episodio, concluye, es la prueba de que hay quien está dispuesto a cuestionar incluso lo que se ve a cámara lenta.

Y a partir de ahí, el relato dominante construye su argumento: el resultado no fue justo porque dos acciones inclinaron el partido.
Una es el penalti, que según ellos no existió.
La otra es el supuesto codazo de Arda Güler a un jugador del Sevilla, al que el vídeo se refiere como Peque.
El plato fuerte: el supuesto codazo de Güler
Para analizar esa segunda jugada, el presentador cree necesario reconstruir antes lo que se dijo en los medios.
Y ahí pone el foco en lo que considera una cadena de declaraciones que no encajan entre sí.
Primero aparece Antón Meana, al que el canal llama con sorna el enterrador del canal, entrevistando a un directivo del Sevilla.
El presentador dice no conocerle personalmente, aunque añade que pocos lo hacen.
El entrevistado, al que el vídeo menciona como Chazarri, empieza diciendo que no le sorprende lo que pasó con el arbitraje.
Su razonamiento: el Madrid acosa, persigue y, cuando aprieta, cuesta mantener la columna vertebral.
No pide héroes, aclara, pero entiende que un árbitro lo tenga difícil.
Y sostiene que las decisiones se tomaron con comodidad y con lo que mejor le conviene a una carrera.
El presentador salta ante cada frase.
¿Acosa el Madrid?, pregunta, cuando según él es un club que ha visto cómo el número dos de los árbitros cobraba durante veinte años cifras millonarias de otro club, y de eso, subraya, no se oye ni una palabra.
Es un punto delicado, y conviene tratarlo con cautela.
Se trata de una referencia al caso Negreira, y el vídeo presenta esa cifra, 8,4 millones, como un dato propio de su argumentación, sin matices adicionales.
Lo que sí sostiene es que, en su opinión, ese silencio selectivo es el centro de su queja.
Y recuerda que, a su juicio, el Madrid lleva toda la temporada sufriendo el acoso institucional de Javier Tebas.
El entrevistado va más lejos.
Lo que no esperaba, dice, es que escondieran las imágenes, y califica de manipulación televisiva lo ocurrido.
El presentador no se contiene con la anécdota que el directivo cuenta de Modric y James.
Dice que un sevillano con gracia es muy divertido, pero uno sin ella acaba así.
Y entra en lo que considera el núcleo del asunto: quién es el dueño de las imágenes.
Según el canal, la liga. Y la productora que gestiona esas imágenes, añade, es la propia de la liga, controlada por Tebas.
De ahí su conclusión, que expresa con una palabra fuerte.
Le parece una insensatez pretender que el presidente de LaLiga, que según él mantiene una enemistad notoria con el Madrid, sea quien oculta unas imágenes que provocarían la expulsión de un jugador blanco.
Es una forma de decir que la tesis del secuestro de imágenes se contradice con los intereses de quien las controla.
Y plantea una pregunta incómoda: si hubiera existido un plano que condenara a Güler, ¿alguien duda de que se habría emitido una y otra vez?
Dos versiones que no pueden ser ciertas a la vez
Hay un segundo testimonio que el vídeo pone sobre la mesa.
Una voz, que no se identifica, dice haber visto una expulsión en cuanto vio la primera imagen.
Describe una secuencia concreta: primero un golpe en el pecho para zafarse y después un codazo en la barbilla.
Y asegura que defender lo contrario exige tener mucho cuajo.
El presentador resume la contradicción con una frase que repite casi como un estribillo.
Uno dice que no se vieron las imágenes porque Tebas las secuestró; el otro dice que las vio y que la expulsión es evidente.
Ambas cosas no pueden ser verdad al mismo tiempo.
Si las imágenes estaban ocultas, ¿cómo se vio un codazo a la barbilla? Y si estaban a la vista, ¿dónde está el secuestro?
Es probablemente el momento más útil de todo el vídeo, porque señala una incoherencia lógica en el relato de la polémica, con independencia de quién tenga razón sobre la jugada.
Para él es una prueba de que el discurso se construyó deprisa y sin demasiado cuidado.
El caso Rodri: las imágenes que sí desaparecieron, según el canal
Aquí el presentador cambia de registro.
Quizá, sugiere, el directivo sevillano se refería a otras imágenes, las de un partido reciente entre el Sevilla y el Barcelona, de hace apenas dos semanas.
En ese encuentro, asegura, hubo un codazo de Rodri, Rodrigo Hernández Cascante, a un jugador del Sevilla.
Lo muestra en pantalla: un golpe a la cara que no se emitió en directo.
Según el canal, esas imágenes no se mostraron durante la retransmisión y el propietario de las imágenes, LaLiga, las silenció.
Y se pregunta por qué entonces nadie del Sevilla se queja de aquello.
El agravio comparativo es el eje de su argumentación.
Un jugador azulgrana merecía a su juicio la expulsión, nadie protestó, y sin embargo el Sevilla protesta ahora por unas imágenes que, según el vídeo, ni siquiera existen en la forma que se denuncia.
Resulta llamativo que esa queja venga, dice, de alguien que se presenta como tercero imparcial y que acusa al Madrid de acosar.
Y vuelve a la pregunta que lleva toda la tarde formulando: ¿existe o no una campaña contra todo lo que huele a Real Madrid en la competición?
Con evidente cansancio, el presentador llega a una conclusión personal que merece atención.
Dice que la única salida sería abandonar esta competición cuanto antes, y que no sabe hasta dónde les dejarán llegar el domingo 25 en casa del Barcelona.
Es un desahogo, no un plan.
Pero refleja el estado de ánimo de buena parte de la afición madridista tras años de polémicas arbitrales.
Y añade una idea que resume su pesimismo.
Da igual lo que haga el equipo, dice: que ayer Güler y Mbappé jugaran magníficamente, que Diomande sea la revelación de la temporada o que el Madrid haya ganado dos partidos seguidos, nada cambia nada.
Contra esa gente, concluye, no se puede ganar.
Es una frase dura, pensada para provocar, que muchos compartirán y otros rechazarán de plano.
La imagen creada con inteligencia artificial
Y entonces llega la pieza que el presentador considera clave.
Todos, dice, tenemos en la cabeza una imagen del supuesto codazo, alimentada por las declaraciones de Castaño, del directivo sevillano y de los demás.
Se imagina un brazo extendido, un golpe seco a la cara, una expulsión inmediata.
Pero eso, advierte, que es la imagen que muestra ahora en pantalla, no ocurrió.
Se trata de una ilustración creada con inteligencia artificial por un portal deportivo de línea culé, al que no cita por nombre.
La imagen reproduce el codazo que, a su juicio, ellos hubieran querido ver, el que habría dejado a Güler en el vestuario con roja directa y sin Clásico.
Es el tipo de recurso que ilustra bien el clima de estos días.
Una imagen sintética que circula como si fuera la jugada real, y que condiciona la memoria de quien la ve antes de contrastar lo ocurrido.
No se puede afirmar nada sobre el portal en cuestión, porque el vídeo no lo identifica.
Pero sí es un recordatorio útil: en plena semana de Clásico conviene desconfiar de cualquier fotograma que no venga acompañado de su fuente.
Lo que ocurrió de verdad, según el vídeo
Ahora sí, el presentador entra en la jugada real.
Güler corre con la pelota y tiene encima a un defensor del Sevilla, Peque, que lo agarra durante varios segundos con tirones continuos.
Güler intenta zafarse.
La primera vez, con un manotazo al pecho; la segunda, con el antebrazo, que vuelve a golpear en el pecho.
El canal reproduce las imágenes fotograma a fotograma.
Su conclusión es que el antebrazo de Güler toca el pecho del jugador sevillano, no su cara.
Insiste en que esa es la clave de todo.
Si alguien hubiera tenido otro ángulo que mostrara un golpe en la cara, afirma, la productora de Tebas lo habría reproducido hasta la saciedad.
La mala noticia para quienes sostienen la tesis contraria, dice, es que no existe tal plano.
Güler nunca toca la cara, solo intenta liberarse dos veces de un rival que lo agarraba desde su propia área.
Y remata con una frase que resume el tono del vídeo.
Esas son las imágenes que, supuestamente, Tebas nos había escamoteado.
Hay que leer esto con la prudencia que merece cualquier análisis hecho por un canal con posición clara.
Pero también es cierto que las imágenes que cita son públicas y cualquiera puede verlas por sí mismo.
Conviene además recordar un matiz: golpear con el antebrazo en el pecho a un rival para zafarse puede ser sancionable en el reglamento si el árbitro lo considera una acción violenta.
El vídeo no entra en ese debate, y esa es probablemente la discusión de fondo que queda abierta.
De ahí que la frase más repetida en las redes sea precisamente la que pide que cada aficionado juzgue por sí mismo.
El presentador la usa también: que la gente juzgue si Güler toca la cara o el pecho.
El tono sube: acusaciones y comparaciones históricas
A partir de aquí, el discurso se endurece.
El presentador habla de un equipo con el balance de expulsiones del Madrid, con los robos que, según él, recibe constantemente y con la persecución de todas las entidades deportivas del país.
Y concluye que acaba diciéndose que es el Madrid quien corrompe el sistema.
Para describirlo recurre a una comparación histórica extremadamente dura, la de los métodos de propaganda del nazismo.
Es una comparación que genera rechazo en mucha gente, y es justo decirlo.
Utilizar ese tipo de referencias en un debate futbolístico suele alejar la conversación de lo que importa, que es lo que pasó en el campo.
Dicho esto, el sentido de su queja es claro.
Considera que se ha pasado de analizar una jugada a acusar de manipulación a un club entero a partir de dos acciones discutibles.
Y es aquí donde el vídeo deja su mensaje más rotundo.
Que a esta altura de la temporada, en la semana previa a un Clásico, se coloque al Madrid como el responsable de todos los males de la competición le parece, sencillamente, insostenible.
La traición desde casa: la información sobre Deschamps
Hay un último capítulo, y no es el menos curioso.
Según el presentador, el ruido no solo llegó de fuera, sino también de dentro, de quienes él considera más peligrosos, los que critican desde el propio entorno madridista.
Cita a Sergio Valentín, socio del Real Madrid, según subraya, que habría informado a partir de lo publicado por Picón.
La información sostiene que Florentino Pérez habría comunicado a su círculo cercano que ya tiene un sustituto para José Mourinho.
Y ese nombre sería Didier Deschamps.
El presentador ni siquiera quiere detenerse a comentarlo.
Pero recoge una frase de uno de sus compañeros de canal, a quien llama Steam, que dice algo así como que a Deschamps le habrán contado que, teniendo aficionados y socios como estos, no hace falta tener enemigos.
Es una forma sarcástica de resumir una idea: filtraciones sobre un relevo en el banquillo a pocos días de un Clásico no ayudan a nadie, y menos al propio equipo.
Hay que insistir en que se trata de un rumor.
El vídeo no aporta ninguna confirmación, y en el club no se ha movido nada que permita darlo por cierto.
Aun así, el simple hecho de que circule explica el clima de nerviosismo que rodea al Bernabéu en estos días.
Cada información, cierta o no, se convierte en munición.
Qué queda después de todo el ruido
Si se separa el ruido de los hechos, la polémica se puede resumir en cuatro ideas.
La primera: hubo un penalti sobre Mbappé que, a ojos del canal, es de manual y que, en cambio, algunos medios cuestionan.
La segunda: el supuesto codazo de Güler tiene una versión muy distinta según quién la cuente, y las imágenes que muestra el vídeo apuntan a un contacto con el pecho, no con la cara.
La tercera: las estadísticas de faltas y tarjetas del partido no encajan con la idea de un arbitraje favorable al Madrid.
Y la cuarta: la tesis del secuestro de imágenes choca con una pregunta lógica, la de por qué LaLiga ocultaría algo que perjudicaría al club con el que, según el vídeo, mantiene peor relación.
Nada de esto cierra el debate, pero obliga a bajar la temperatura.
Queda, además, un efecto colateral que nadie puede discutir.
A cuatro días del Clásico en el Camp Nou, la conversación gira en torno a árbitros, imágenes y teorías, y no en torno al fútbol que ayer ofreció el equipo blanco.
Es una paradoja que resume bien el momento.
El Madrid juega, gana y convence, y el debate público se llena de sospechas.
El presentador cierra el vídeo con un agradecimiento a quienes lo vieron hasta el final.
Insiste en pedir like, difusión y apoyo, y promete que el canal estará las veinticuatro horas del día durante toda la semana intentando combatir lo que llama a los malos que quieren hacerles la vida imposible.
Es su manera de decir que la guerra del relato no ha hecho más que empezar.
Y la verdad es que, con el Clásico a la vuelta de la esquina, es probable que tenga razón.
El domingo 25, a las nueve de la noche, habrá un partido de fútbol.
Lo ideal sería que, cuando termine, hablemos de goles, de jugadas y de tácticas, y no de qué imagen se vio, cuál no y quién la escondió.
Mientras tanto, la recomendación es sencilla.
Mira las imágenes, compara los datos, y desconfía de cualquier relato que llegue sin pruebas, venga del lado que venga.