Caso Negreira y Albert Soler: lo que se dice y lo que se discute
Dos comentaristas madridistas reabren el expediente en un programa en colaboración entre sus canales. Sus afirmaciones son opiniones y lecturas propias; los implicados no han sido condenados y varios de ellos las rechazan.
Hay quien está harto de oír hablar del tema, sobre todo entre los rivales del Real Madrid. Pero los dos presentadores lo tienen claro: seguirán insistiendo. Lo describen como un compromiso personal que cada uno asumió en su propio canal.
Ambos admiten que la mayoría de la gente no conoce el caso a fondo. Y añaden algo más incómodo: ni siquiera dentro de la afición blanca se dominan todos los detalles.
El primer punto que quieren aclarar es el papel de Albert Soler, señalado a menudo como el hombre que cambió la Ley del Deporte para que el caso de Barcelona prescribiera. Según uno de los tertulianos, esa idea es un error. Y advierte de que equivocarse donde se tiene razón es “una pena”, porque regala argumentos a la parte contraria.
Su razonamiento es jurídico. Un cambio en los plazos de prescripción no puede afectar a responsabilidades anteriores, porque generaría una inseguridad enorme. Es como condenar a alguien por algo que no era delito cuando lo hizo.
Durante los años del caso Negreira, recuerdan, la ley fijaba un plazo de tres años, que califican de ridículo. Barcelona habría actuado, según esta lectura, conociendo ese margen. Ampliarlo después nunca habría podido perjudicarle.
Lo que sí sostienen es otra cosa. Soler dirigía el Consejo Superior de Deportes cuando el caso aún no había prescrito y, en teoría, tenía obligación de denunciar lo que supiera. Además, su etapa coincidió con el verano de 2021, cuando el código ético de la Federación quedó vaciado.

Ese código, explican, tenía plazos de al menos diez años, similares a los de la FIFA y la UEFA. De pronto dejó de ser operativo. A partir de ahí, los hechos de corrupción deportiva pasaron a prescribir a los tres años.
Para los presentadores, el momento no fue casual. Soler habría sido “un tapón” colocado en lo más alto del deporte español para contener cualquier información hasta que el caso expirara. Según su versión, quedaban dos meses y medio y Hacienda ya enviaba requerimientos.
La misma ley, añaden, eliminó el aval que debía depositar el presidente del Barça, Joan Laporta. Y sitúan todo ello en una cronología de hechos que, dicen, se suceden casi cada semana desde 2017 hasta que el caso Negreira salió a la luz en 2023.
Para ellos, el panorama es el de un “nido de corrupción” que alcanza a todos los estamentos: Gobierno, Liga, Federación, clubes y buena parte de los medios. Esa es su valoración, no una conclusión judicial.
La trayectoria de Soler es otro de los focos. Recuerdan que el Gobierno tuvo que modificar dos reales decretos para que pudiera acceder al cargo, porque no era funcionario, requisito imprescindible. Uno de esos decretos acabó siendo anulado, y después el Tribunal Supremo invalidó el nombramiento cuando él ya se había marchado.
Citan además su paso por dos causas de corrupción. En el caso Noos, el de Urdangarin, afirman que se libró invocando su condición de aforado. En el caso Soule, mencionan un audio atribuido a Gaspart en el que se diría que Soler presionó al presidente del TAS para favorecer a Villar.
De ahí saltan a una pregunta incómoda: ¿qué le debía Villar a Barcelona, o Soler a Villar? Para uno de ellos, la respuesta podría remontarse a la reelección de Villar en 2004. Entonces nació la teoría del “villarato” de Relaño, en la que él creía “a muerte”.
Hoy, confiesa, la ve con otros ojos. Si se hubiera sabido entonces que existía una relación contractual entre el Barça y el vicepresidente del Comité de Árbitros, la lectura habría sido distinta. Aunque matiza que solo está documentada esa relación, y que la Guardia Civil aún investiga el destino de aquel dinero y si hubo más beneficiarios.
El repaso no se detiene ahí. Ambos mencionan la trayectoria de Negreira, los antecedentes de Núñez por sobornar a inspectores de Hacienda y el testimonio de Luis Milla sobre un supuesto intento de soborno. Su conclusión es que todo “empezó hace mucho” y que se fue perfeccionando con el tiempo.
Aparece también la figura de Contreras, a quien uno de ellos dedicó un vídeo el día anterior, y sin el cual, dicen, no se entienden ni el caso Soule ni el caso Negreira. Y lanzan una pregunta retórica: ¿qué figura vinculada al Real Madrid aparece en todo ese entramado? Su respuesta es que ninguna, y que el Madrid ha estado muy lejos de ese “pantano”.
La conversación pasa entonces a Rubiales. Cuando llegó a la presidencia federativa, en 2018, su primera obsesión fue reformar los reglamentos, el código disciplinario y el ético. Quería que la Federación pudiera hacerlo sin pasar por la aprobación del CSD.
Según el relato de los presentadores, Soler rechazó esa petición al principio. Después, hacia 2021, terminó cediendo, y el código ético se aprobó de una forma que califican de absurda e irregular. Admiten, eso sí, que no saben con detalle hasta qué punto esa secuencia respondía al caso Negreira.
Uno de ellos reconoce que el vaciado del código pudo tener otros motivos. Menciona el asunto de la Supercopa en Arabia Saudí y los negocios de Piqué con Rubiales. Y recuerda que Piqué, siendo capitán del Barça, tenía un acuerdo millonario con el presidente de la Federación y con el máximo responsable arbitral.
Añaden que Piqué también mantenía vínculos empresariales con Javier Tebas. Para ellos resulta llamativo que el presidente de la Liga dijera que el caso estaba prescrito mientras compartía un acto con su socio. También señalan que, en el caso de la Supercopa, el Madrid se benefició “indirectamente”, porque su presencia ayudaba a subir los ingresos.
El foco se desplaza hacia la UEFA y la FIFA. Los presentadores sostienen que ambas deberían intervenir, sobre todo porque la Federación Española, según ellos, no informa de las novedades del caso ni envía documentación. Piden que la UEFA exija datos en lugar de esperar a que lleguen.
También reparten responsabilidades dentro de casa. Reconocen que el Madrid pecó de exceso de confianza o de negligencia por no estar encima de la Federación. Pero insisten en que, en términos relativos, es el club con menos responsabilidad.
En paralelo mencionan otros episodios que, subrayan, están por aclarar. Hablan de la sustitución de la jueza del caso y de sus supuestos vínculos con el entorno empresarial azulgrana. Se trata de sospechas que expresan en el programa, sin pruebas concretas presentadas, y que otras partes del caso no avalan.
Sobre Tebas, recuperan un audio, difundido por el periodista Calabrés, en el que se le escucha supuestamente intentando comprar a García Cava para apartar a Rubiales. Según el mismo periodista, Tebas habría querido imponer a Soler como presidente de la Federación en lugar de Lozano. Una sentencia, afirman, avala que esa información es veraz.
Aquí uno de los presentadores introduce un matiz importante. La resolución, explica, establece que la información es veraz y no puede dar pie a una demanda por parte de Tebas. Pero eso no equivale, subraya, a confirmar que los hechos ocurrieron exactamente así.
Preguntado si cree que es cierto, el otro responde con cautela. Dice que en Barcelona se comentaba que el club quería a Soler al frente de la Federación, y que a Tebas le interesaba controlarla. Sobre si Soler era el candidato de Tebas, admite que no lo sabe.
La disputa entre la UEFA y la FIFA añade una capa más. Los dos comentaristas ven a ambas organizaciones enfrentadas por sus luchas de poder, con un nuevo candidato cuestionando a Infantino. Y creen que eso dificulta una respuesta unida ante una de las federaciones más relevantes del fútbol mundial.
En su opinión, la presión del Madrid desde el asunto de la Superliga ha hecho que la UEFA se sienta algo más aludida. Pero ese mismo dato les lleva a una conclusión amarga. Si finalmente hay medidas, temen que lleguen “por razón política” más que por motivos legales o éticos.
Quedan pendientes, recuerdan, los documentos destruidos en la Federación y todo lo que falta por salir en la causa penal. Por ahora, lo que hay son dos versiones enfrentadas. Una, la de quienes ven en el caso un entramado sistémico; otra, la de los señalados, que mantienen su inocencia y rechazan las acusaciones mientras la justicia sigue su curso.