Mbappé, el líder que nadie quiere: el hartazgo del madridismo, la bicicleta que molestó a Mourinho, el año de pesadilla de 2026 y por qué Zidane lo tiene más fácil que el Madrid
Hay tertulias que empiezan con un diagnóstico y terminan con una sentencia.
Esta empieza con una frase que lo resume todo: la gente está harta de este tío.
Se lo dicen en el gimnasio, en los grupos de amigos y, si se atreve a dar la cara el sábado, se lo dirán en el Bernabéu.
Mbappé ha conseguido algo que parecía imposible: que hasta los que lo defendían empiecen a mirar hacia otro lado.
Y mientras tanto, el Madrid ya va seis puntos por detrás del Barça en pleno mes de octubre.
El día que cayó la venda
Todo arranca con una observación sobre el ambiente.
Quien abre el debate asegura que el madridismo está agotado del francés.
Lo nota en la calle y en los grupos, y cuenta que un compañero suyo dio la vuelta a la esquina, descubrió el engaño y dejó de defenderlo.
Para él, la fiebre por Mbappé se ha acabado.
Entre Vinicius y Mbappé
Ahí llega la comparación inevitable.
Uno de los tertulianos lo suelta sin rodeos: él se quedaría mil veces con Vinicius antes que con Mbappé.
Otro le frena.
Dice que no hay que entrar en ese terreno, porque la guerra de bandos es justo lo que ha destrozado el debate durante meses.
Ninguno se va, pero sobran los dos
Aclaran enseguida algo que conviene tener presente.
Ninguno de los dos se marcha, así que nadie debería ponerse nervioso.
Uno acaba de renovar y el otro tiene tres años de contrato por delante.
Pero el que lleva la voz cantante lo dice claro: si por él fuera, se desharía de los dos y construiría el proyecto alrededor de Bellingham.
Vinicius, torpe pero sin maldad
Matiza enseguida la diferencia que ve entre ambos.
Vinicius, aunque haya sido protagonista de la salida de un entrenador y se le vea como un exfutbolista incapaz de marcar o regatear contra India, no tiene la malicia del otro.
A Mbappé, en cambio, lo ve actuando con intención.
Lo define como tóxico.
La bicicleta como provocación
Aquí aparece la tesis más polémica de la tarde.
El tertuliano ve el paseo en bici como una provocación directa a su entrenador, porque cuatro días antes Mourinho había dicho que no le gusta que sus jugadores monten en bicicleta.
Otro le discute que sea para tanto.
Pero él insiste: así lo ve, y a ese nivel lo ve.
Si el club lo autorizó, ¿dónde está el problema?
El debate se centra entonces en lo razonable.
Si el club le dio permiso para ir a París, si le dejó montar en bici porque ayuda a su lesión y le permitió salir a correr porque favorece su recuperación, todo está bien.
Lo que no cabe en ninguna cabeza es que, con todo lo que se le viene encima, vuelva a exponerse de esa forma.
Dicen que es muy inteligente, y está siendo la persona menos inteligente del mundo.
Inteligente o indiferente
Solo hay dos explicaciones posibles.
O no mide las consecuencias, o le da exactamente igual.
La segunda opción es la que más seduce a los participantes: que no le importa nada porque sabe perfectamente que lo de París armó un revuelo y aun así apareció después en Suiza.
Saben que los fines de semana libres son habituales para los internacionales, pero reprochan que entre semana no se le viera tratarse, al menos desde el miércoles, que es la fecha de la que hay constancia.
Un detalle que no se puede evitar
Admiten que podría haber ido al médico a revisarse la rodilla.
Pero añaden que habría podido evitar exponerse así, y más sabiendo que la afición blanca lo espera para dárselo con todo contra el Villarreal o el Sevilla.
El partido contra el Villarreal está, además, muy ajustado.
Otro tertuliano lo califica de maquiavélico, y lo explica con una ironía.
Fotografiado en todas partes
Lo que más le sorprende, dice, es que por casualidades de la vida lo pillan en todo.
Lo cazan en París, en veinticinco fotos saliendo del local.
Y ese mismo día, entre comillas, lo cazan bajando en el aeropuerto de Madrid con su novia.
Él lo cuenta con ironía, pero lo cuenta.
Falta de profesionalidad frente a falta de forma
La diferencia con Vinicius, insisten, es clara.
El problema del brasileño es de mala racha, de forma, de que ya no es el jugador que era.
El de Mbappé, dicen, es de falta de profesionalidad.
Otro lo matiza: quizá en el caso de Vinicius también haya algo, pero está más tapado.
El Vinicius de los kilos de más
Recuerdan algo que no se puede ignorar.
Vinicius renovó su contrato con el Madrid y celebró la renovación volviendo un par de kilos más pesado.
Es evidente, admiten, pero al menos está solo falto de ritmo.
Y no abandona la concentración de Brasil ni se salta el partido contra India para irse de fiesta.
El fin de las facciones
Hay un punto de optimismo que uno de los participantes subraya antes de que se le olvide.
Lo mejor de toda esta situación, dice, es que ya no hay bandos.
Durante meses, quien criticaba a Vinicius recibía ataques con Mbappé, y quien criticaba a Mbappé recibía ataques con Vinicius.
Ahora, asegura, el Real Madrid vuelve a estar por encima de todos ellos.
Cada vez más gente harta de los dos
Citan el caso de un amigo del canal, muy vinilista, que ya no lo perdona todo.
Ve que Vinicius lo está haciendo mal, al menos.
Y concluyen que cada vez hay más madridistas cansados de ambos y de la situación general.
Además, estamos en octubre y el equipo está a una derrota de que todo se dé la vuelta.
Mourinho y Zidane, dos caminos distintos
La conversación da un giro con una pregunta lanzada al anfitrión.
Si Mbappé acaba desgastando a Mourinho, ¿qué hará cuando también desgaste a Zidane?
El anfitrión admite que la pregunta le gusta porque es puro barro, y que ya han aprendido cómo funciona ese tipo de debate.
Pero responde con claridad: lo que pasa en Francia no le duele, y lo usará más contra Mbappé.
Si Mourinho se rinde, caerá la crítica
Confiesa que sí criticará a Mourinho.
Sobre todo si sigue yendo a ver partidos del Castilla con Ribot, porque entonces entenderá que está ahí solo para hacer la pelota, como el anterior.
Otro tertuliano le pide que no vaya por ahí.
Y que le diga si espera que alguien pare a Mbappé de una vez.
Nadie trabajaría con él por voluntad propia
Uno de los participantes lanza una convicción personal.
Cree que nadie querría trabajar voluntariamente con Mbappé si no fuera por la imposición de los entrenadores que lo han tenido.
Está convencido de que nadie lo renovaría.
Aclara que no son cosas que suelta al azar, aunque admite que no puede probarlas.
Mourinho no tenía adónde ir
Otro matiza.
Mourinho venía de una situación en la que no tenía otro lugar al que ir, y Zidane fue a Francia sabiendo que el jefe de ese proyecto es Mbappé.
Los dos aceptaron un banquillo donde está el francés.
Para el que lo defiende, no es una crítica a Mourinho, sino un criterio más: cuando no tienes adónde ir, coges lo que hay.
Zidane lo tiene más fácil
El anfitrión se moja con una predicción.

Zidane, dice, lo tiene mucho más fácil que Mourinho.
Francia no gana un gran título desde 2018 y ha sufrido tres Eurocopas decepcionantes en fila, aunque se ha quedado cerca en todos los Mundiales.
Y está surgiendo un grupo de jugadores nuevos.
Olise, la alternativa francesa
Menciona a Olise como alternativa.
Aunque le parezca un poco tonto por lo que hace, reconoce que es un buen futbolista.
Y afirma que, como aportación al equipo francés, Olise está muy por encima de Mbappé.
También admite que no se sabe del todo cómo le sentaría a Francia que Zidane decidiera que Mbappé ya no es indiscutible.
Los silbidos van a cambiar de destinatario
Llega la predicción más afilada del debate.
Están cerca de que los grandes pitidos del Bernabéu este año sean para Mbappé y no para Vinicius, aunque los de Vinicius seguro que llegarán.
Cuando Vinicius da un mal pase contra el Villarreal, le llueven los silbidos.
Cuando Mbappé haga uno, empezará a recibirlos, algo que antes no ocurría.
La solución de siempre
Reconocen que todo se arreglaría con goles.
Que Vinicius y Mbappé fueran decisivos, se plantaran en el Camp Nou y el Madrid ganara uno a cero con dos goles suyos.
Así lo resolverían.
Pero mientras eso no pase, el cielo se abrirá sobre ellos con la tormenta.
Xabi Alonso, Arbeloa y las tres ejecuciones legales
Uno de los tertulianos recuerda que Xabi Alonso, aunque fuera como un elefante en una cacharrería, fue el primero que intentó decirnos que con estos dos no iba a funcionar.
Arbeloa lo hizo de otra forma, porque llegó diciendo que con todos iba a funcionar.
Y acaba, según él, señalando a Mbappé, que la tiene tomada con Arbeloa.
Con un guiño a Los Simpson, bromea con que quizá Mbappé pensó que, como Vinicius, el mejor pagado podía echar a un entrenador.
El año 2026 de Mbappé, mes a mes
Entonces alguien propone repasar la cronología de su año en el Madrid.
Dicen que, si se hace mes a mes, es una película de terror.
Empieza con un problema en la rodilla izquierda, sigue con su ausencia en la Supercopa tras forzar contra el Talavera, y con una lesión en un partido desastroso contra el Celta que acabó costándole el puesto a Xabi Alonso.
Viajó a la Supercopa diciendo que iba a esforzarse para salvar a Xabi, aunque hay dudas de que llegara a jugar un solo minuto en la final.
El regreso que empeora todo
Más tarde vuelve, se vuelve a lesionar y reaparece en la vuelta contra el Manchester City, cuando el Madrid ya tenía la eliminatoria resuelta.
Ahí nace una estadística que circula mucho: sin Mbappé, todo victorias; con Mbappé, empiezan las derrotas.
Tras el City, Arbeloa dice en rueda de prensa que ha llegado la primavera al Madrid.
Y el equipo tropieza contra el Mallorca justo cuando él regresa.
Del Espanyol a La Cartuja
La secuencia continúa con un episodio que recuerdan.
Mbappé viaja a Italia durante un partido del Madrid y vuelve volando mientras el equipo juega en Cornellà.
Más tarde, ya recuperado, pide el cambio en uno de los peores partidos que se recuerdan en La Cartuja, ante el Betis, por unas supuestas molestias musculares en la rodilla.
Eso le impide estar en el Camp Nou.
El mensaje desde la grada
Recuerdan lo que ocurrió mientras el equipo perdía por dos a cero.
Publicó un mensaje en redes diciendo Hala Madrid.
Después volvió a la Liga ya recuperado, salió a la zona mixta y criticó a Arbeloa, diciendo que el entrenador le había dicho que era el cuarto delantero del equipo.
Un participante matiza que Arbeloa explicó que no jugaba porque tres días antes no había podido jugar el Clásico.
El esmoquin y el barro
En otra rueda de prensa, Arbeloa dijo algo que ellos interpretan como un dardo directo.
Que la camiseta del Madrid debe mancharse de barro y que un jugador del Madrid no debe jugar en esmoquin.
Para ellos, iba dirigido a Mbappé.
Un jugador del Madrid, concluyen, debe entregarse, correr y sacrificarse.
El meme del agujero negro
Para cerrar el repaso, uno de los participantes menciona su meme favorito de Mbappé.
El de Bart Simpson en medio de la clase, mientras las notas de los niños de alrededor empeoran como en un agujero negro.
Pero hay otro que le gusta más.
El que muestra las últimas cinco Champions, ganadas por Real Madrid, Manchester City, Real Madrid, PSG y PSG, con la pregunta de cómo es posible que Mbappé haya jugado en esos equipos durante cinco años sin ganar ninguna.
¿Mejor, peor o igual que en Mónaco?
Alguien plantea una pregunta que divide.
¿Es Mbappé hoy mejor, peor o igual que el del Mónaco?
La respuesta del anfitrión es que no es peor, pero tampoco mejor.
Lo que ha cambiado, dice, es el fútbol: en los últimos diez o doce años el colectivo pesa mucho más que el individuo, y eso ha arrastrado a Mbappé a ser un futbolista infinitamente peor o uno que resta a sus equipos.
El jugador que no sobrevive en el colectivo
Su razonamiento es sencillo.
Individualmente, Mbappé no es lo bastante bueno para sobrevivir en un esquema colectivo.
Si fuera un jugador superlativo, brillaría en cualquier contexto, pero aquí es un lastre.
Reconoce que marca muchísimos goles contra equipos menores y que genera ocasiones porque es muy bueno físicamente, aunque no tanto como cree el chico del gimnasio.
Los partidos grandes
Lo ilustran con una referencia concreta.
En los partidos importantes, donde hay que controlar y pasar rápido, su rendimiento se diluye.
Ponen como ejemplo el encuentro contra el Atlético de Madrid.
Y recuerdan que, a falta de preparador físico, tampoco ayuda.
El patrón del Clásico
Con humor, uno de ellos adelanta lo que viene.
O tendrá molestias antes del Clásico, o se lesionará durante el Clásico si las cosas van muy mal.
Otro señala que hay información interna que apunta a que estará contra el Villarreal.
Y que a Mourinho, al que van a preguntar con total seguridad por lo de la bicicleta, no le debe de estar gustando nada.
La respuesta de Mourinho
Imaginan cómo saldrá del paso.
Probablemente diga que se refería a una moto.
Pero el fondo del asunto, insisten, es otro: después de tantos años, todos los entrenadores que pasan por aquí, o los seleccionadores en el caso de Francia, tienen las manos atadas.
El siguiente, temen, seguirá el mismo camino, porque no podrá hacer nada contra él.
Un rendimiento que empeorará
Uno de ellos asegura que su rendimiento va a ir a peor, por el tipo de futbolista y de profesional que es.
Porque no evoluciona nada de lo que no le interesa.
Tampoco trabaja, dice.
Y lanza una crítica al club por no haber aprovechado la oportunidad de romper el binomio con Vinicius, que tendrá otra en dos años.
La renovación que viene
Alguien pregunta si quieren que lo vendan este verano.
Responden que es imposible.
Y uno de ellos suelta un spoiler: Mbappé renovará el año que viene.
Es una predicción personal, sin ninguna información detrás.
Un genio contra el mal contexto
La descripción final es demoledora para sus defensores.
Mbappé es muy bueno aprovechando un contexto favorable con un equipo mediocre.
Pero cuando tiene que pelear contra la adversidad, muestra lo que realmente es.
Creen que ya casi todo el mundo está en esa página.
Seis puntos y la misma película
La temporada, avisan, se puede complicar mucho si las cosas se tuercen contra el Villarreal o el Barça.
Recuerdan que cuando se hablaba de Mourinho dijeron que, si llegaba y no tomaba decisiones, sería peor que el año anterior.
Ahora, a principios de octubre, están seis puntos por detrás del Barcelona y con la sensación de estar viendo la misma película.
Demasiado coste colectivo
Su diagnóstico es contundente.
El equipo con estos dos asume demasiados costes colectivos, incompatibles con querer ganar.
Basta con mirar a España, al PSG o a cualquier equipo medianamente organizado.
El fútbol actual exige que el colectivo pese mucho más que los nombres, y durante tres años el Madrid ha visto que el individuo está muy por encima del grupo.
La frase final
La tertulia termina con una advertencia y una broma negra.
Será una situación muy complicada si no hay cambios.
Y cuando alguien pregunta qué necesitan, la respuesta es que la cabeza de Mourinho en una pica también.
Un cierre que resume el ambiente: hartazgo, humor amargo y un Bernabéu que ya prepara el siguiente blanco.