El Real Madrid arrasa 4-1 al Sevilla en el Bernabéu: el golazo de Güler, la polémica del codazo, el doblete de Mbappé y la pregunta que nadie quiere hacerse antes del Clásico

El Real Madrid arrasa 4-1 al Sevilla en el Bernabéu: el golazo de Güler, la polémica del codazo, el doblete de Mbappé y la pregunta que nadie quiere hacerse antes del Clásico

Hay victorias que se celebran y victorias que obligan a hacerse preguntas.

El 4-1 del Real Madrid al Sevilla en el Bernabéu fue las dos cosas a la vez.

Cuatro goles, tres de ellos de los que se rebobinan una y otra vez, una jugada polémica antes del descanso y un equipo que, una vez más, convierte su estadio en una fortaleza.

Pero detrás del marcador hay una duda que flota sobre el madridismo y que el partido no despeja.

¿Está este Madrid realmente preparado para los partidos que de verdad importan?

Porque el domingo que viene espera el Clásico, y antes, una Champions que no admite despistes.

Un resultado que sabe a alivio

El Madrid goleó al Sevilla por 4-1 y se queda a seis puntos del Barcelona en LaLiga.

Sigue con puntaje ideal en la Champions League y, según el autor del análisis, va encontrando su camino aunque el equipo de Mourinho todavía no esté del todo engrasado.

Se ha hecho costumbre ver al Madrid ganar en casa con ventaja amplia.

Enfrente tuvo a un Sevilla complicado, que venía de una mala temporada y que en la actual está levantando.

Pero el contexto lo explica todo.

El Barcelona atraviesa, según el autor, el mejor arranque de su historia, con 11 victorias en 11 partidos.

Eso repercute en el Madrid más allá del Clásico, porque el Barça es también el rival con el que competirá por la liga.

Y con la competición apenas en la jornada nueve, el margen de error ya es escaso: de no haber ganado, el Madrid habría quedado a ocho o nueve puntos, una distancia difícil de recortar.

A eso se suma el Atlético, que tiene un punto más que el equipo de Mourinho.

Por eso el Madrid necesita sumar sí o sí para seguir el ritmo.

El Madrid de casa y el Madrid de fuera

Los números en el Bernabéu son impecables.

Seis partidos, seis victorias, 19 goles a favor y cuatro en contra.

La lista incluye un 4-1 a la Real Sociedad, un 4-0 al Málaga, un 4-1 al Rayo Vallecano, este 4-1 al Sevilla, un 1-0 al Villarreal y un 2-1 al Inter de Milán.

Pero el autor plantea la otra cara de la moneda.

Cada vez que sale del Bernabéu, el Madrid pierde o gana en el último minuto.

Ya ha perdido dos partidos como visitante, y para él la razón es clara: colectivamente el equipo aún no está tan engrasado.

En casa saca ventaja de la localía y de la calidad individual de sus jugadores, que le basta sin demasiada táctica.

Fuera, cuando se mide con rivales más complicados, tiene que demostrar de qué está hecho, y eso, dice, todavía no lo ha demostrado.

Es una reflexión que va más allá del resultado.

Con Ancelotti, con Xabi Alonso, con Arbeloa y ahora con Mourinho, el patrón se repite: de local ganas y de visitante sufres más.

La exigencia del club más grande del mundo

El análisis insiste en una idea que conviene subrayar.

El Madrid, por ser el Madrid y por los jugadores que tiene, ganará el 90 % de los partidos de local en LaLiga sin importar cómo juegue colectivamente.

Pero el club más grande del mundo siempre aspira a ganar la Champions y la liga.

Y para eso, advierte, habrá que jugar a este nivel en todos los partidos, no solo en los que el Madrid suele ganar.

El autor tampoco rebaja el mérito.

Puedes ser el Madrid y tener a Mbappé, a Bellingham, a Diomande, a Endrick y a Güler, pero el partido hay que ganarlo, y ganarlo por goleada tiene su valor.

Aun así, pide mirar más allá del marcador.

Para él, el trabajo de Mourinho va mucho más allá de los resultados y exige construir un equipo con identidad, no solo un conjunto que gane por inercia.

El once de Mourinho

El Madrid salió con Courtois en la portería.

Valverde de lateral derecho, Cucurella de lateral izquierdo, Huijsen y Konaté como pareja de centrales.

En el centro del campo, Güler y Tchouaméni.

Endrick por la derecha, Diomande por la izquierda, Bellingham suelto y Mbappé de nueve.

Aunque en teoría era un 4-2-3-1, sobre el campo se veía más bien un 4-4-2, con más presencia en la zona central.

Güler tuvo mucha participación en el juego, y Valverde, pese a jugar de lateral, se sumó constantemente al ataque.

El Sevilla de Luis García Plaza saltó con un 4-2-3-1.

Antes del partido, el Madrid era el favorito, entre otras cosas porque había ganado los cinco últimos enfrentamientos entre ambos.

Un primer tiempo en dos partes

El autor divide la primera mitad en dos tramos.

Los primeros 15 o 20 minutos y todo lo que vino después.

Al principio vio a un Madrid con la posesión, pero una posesión de pases entre defensores e interiores que no se traducía en ocasiones claras.

Hubo dos intentos por cada lado y, si acaso, las del Sevilla fueron mejores.

El Madrid tuvo un disparo lejano de Mbappé y otro desviado de Diomande, ambos muy lejos de la portería.

El Sevilla, en cambio, tuvo un cabezazo a los dos minutos que detuvo Courtois y un remate de Vargas al primer palo que pasó muy cerca del poste.

Así que, en los primeros compases, el Madrid tenía balón y paciencia, pero no dominaba.

Con los minutos, ganó confianza y empezó a atacar con más agresividad, a juntar pases en campo rival y a generar peligro de forma constante.

Un disparo de Valverde desde fuera del área, fruto de una genialidad individual y no de una jugada colectiva, pudo ser gol.

Después llegó un tiro lejano de Endrick que acabó en las manos del portero.

El minuto 24: el codazo que nadie revisó

Justo antes del primer gol llegó la jugada que ha encendido las redes.

Peque Fernández agarra de la camiseta a Arda Güler, que sigue corriendo y termina quitándoselo de encima.

El autor ve en esa acción un codazo en la cara.

La jugada no se repitió demasiado y tampoco llamaron al árbitro al VAR.

Se puso a investigar y encontró la explicación que dio Archivo VAR.

Según ese comunicado, el VAR no pudo analizar la acción entre Güler y Peque tras revisar todas las cámaras disponibles durante dos minutos y veinte segundos, porque no encontró una toma en la que se apreciara con claridad el punto de impacto y la intensidad.

Al no existir una toma adecuada, no pudo intervenir.

A él le parece una explicación rara en un mundo con tantas cámaras, y cree que, en el peor de los casos, el VAR debería haber llamado al árbitro y mostrarle la imagen de la retransmisión con mucho zoom.

Lo que él observa es que Peque agarra la camiseta de Güler, lo que podría ser amarilla para el sevillista.

Güler se lo quiere quitar de encima, Peque sigue agarrándolo y Güler le pega un codazo en la cara.

Reconoce que algunos dicen que no es un codazo, que en realidad le da con el hombro.

Pero para él, por lo que se ve en la transmisión, es tarjeta roja para el turco.

Con una honestidad que conviene destacar, aclara que opina según lo que ve y que puede equivocarse.

Pone un ejemplo: el día anterior dijo que una acción merecía amarilla para los dos jugadores y tres horas después salió una cámara del estadio que cambió el parámetro de la tarjeta.

Puede pasar lo mismo ahora, admite, y quizá Movistar suba un vídeo en el que se vea que Güler golpea con el hombro.

Pero insiste en que él habla de lo que ve en la retransmisión y nunca con intención de hablar mal de un equipo.

Y añade una frase que resume su postura.

Aunque Peque comience la infracción, en todo caso sería amarilla para Peque y roja para el jugador turco, y le parece una estupidez que Güler hiciera eso a una semana del Clásico.

Es una opinión muy distinta a la que defienden otros comentaristas madridistas, para quienes las imágenes muestran un simple contacto en el pecho.

Y precisamente por eso resulta interesante: el debate sigue abierto y no hay una toma que lo cierre.

El golazo de Güler

La expulsión no existió.

Y poco después llegó el primer gol, un golazo de Arda Güler.

La jugada nace de una recuperación de Konaté, en la que participan Valverde y Bellingham.

Diomande desborda y se la pasa a Güler, que controla y la clava en el ángulo.

El autor insiste en que el turco debe ser titular indiscutido.

Le aporta muchísimo desde el pase, el gol, la asistencia y la pelota parada, y para él es un jugador muy interesante.

Con el 1-0, el Madrid se fue sintiendo cada vez más cómodo.

Tuvo una ráfaga de diez minutos en la que no paró de generar ocasiones.

Güler metió un pase desde la mitad del campo para Mbappé, que quedó mano a mano y definió, pero el portero Vlachodimos atajó muy bien con el pie.

Después hubo otro pase fenomenal de Güler a Valverde, que se la dio bien a Mbappé, aunque no terminó de definir.

La obra de arte de Mbappé

Y entonces llegó el segundo gol.

Una jugada que inicia Courtois, que se la pasa a Cucurella, para Diomande, Diomande para Bellingham, taconazo de Bellingham para Mbappé y ahí empieza la magia.

Mbappé hace una voltereta impresionante para sacarse a un rival de encima, y cuando queda mano a mano con Vlachodimos le gana el pie a pie.

Para el autor es uno de los mejores goles que ha visto en el fútbol últimamente.

Los números del francés en esta temporada acompañan.

Once partidos, once goles y dos asistencias, con goles al Inter, a la Roma, un hat-trick a la Real Sociedad, un gol al Málaga, un doblete al Rayo, un gol al Elche y un doblete al Sevilla.

Se le pueden decir muchas cosas, concluye, pero no para de marcar.

Antes del descanso aún hubo una gran parada de Courtois a un remate de Gumé, y el primer tiempo terminó 2-0, un resultado justo, con un Madrid claramente superior.

El segundo tiempo: penalti claro, partido liquidado

Tras la reanudación, Diomande tuvo una ocasión que se fue cerca del palo derecho.

A los pocos minutos llegó el penalti.

El autor no ve polémica alguna.

Para él es un penalti clarísimo: pase de Diomande, Mbappé gana la posición a Castrín y este lo choca para que no llegue al balón.

Mbappé lo transformó con una picada a lo Panenka.

Era su doblete en el partido y, en el minuto 60, con el 3-0 en el marcador, el encuentro estaba liquidado.

La última media hora fue tranquila.

Con el partido resuelto, el Madrid bajó la intensidad y la guardia, tuvo menos el balón, pero tampoco sufrió.

Mourinho empezó a mover el banquillo.

Metió a Brahim Díaz y a Bernardo Silva, y sacó a Endrick y a Bellingham.

El Sevilla tuvo sus ocasiones, entre ellas un intento de Fofana que atajó Courtois y un tiro libre que se fue cerca del palo.

Y llegó el gol del descuento, tras una mala salida del Madrid: Cucurella juega para Mbappé, que controla y se le va larga, y el rival anticipa, asiste y define con un gran gol.

Duró poco.

Enseguida llegó el cuarto del Madrid, un golazo de Diomande, que recibe en el centro del campo un pase de Tchouaméni, recorta a varios y, al ver el espacio, la manda al primer palo, al ángulo.

Era el gol que le faltaba a su gran partido.

Sobre el final salieron Mbappé y Valverde, y entraron Militão, que volvía tras seis meses, y Carlos Espí.

Hubo un último intento de Tchouaméni que atajó el portero, y el Madrid cerró el 4-1.

Se queda a seis puntos del Barça y con una semana complicada por delante.

El uno por uno del autor

Courtois: muy buen partido.

No tuvo responsabilidad en el gol del Sevilla, se enfadó con la defensa y firmó atajadas muy buenas, entre ellas una increíble a Gumé al final del primer tiempo y otra a Fofana en el segundo.

Valverde: gran partido de lateral derecho.

El autor prefiere verle de mediocampista, pero considera que su rendimiento en esa posición es muy bueno: jugó 85 minutos, participó en el primer gol con un gran pase a Bellingham y activó al centro del campo adelantando líneas.

Huijsen y Konaté: partido aprobado.

Konaté tuvo participación en el primer gol y Huijsen, a quien el autor suele sobreanalizar, estuvo muy atento, recuperó balones, despejó y hasta salvó un gol en el segundo tiempo, hasta el punto de jugar mejor que su compañero.

Cucurella: una intercepción al inicio del segundo tiempo y poco más en defensa, con un pase que acabó en el gol del Sevilla, pero que el autor atribuye al mal control de Mbappé.

Tchouaméni: bien como mediocentro de equilibrio, con la asistencia en el cuarto gol y un remate al final.

Güler: partido que le encantó.

Cree que fue una estupidez lo del codazo, porque de haber sido expulsado se hablaría ahora de lo ingenuo que fue a una semana del Clásico, pero el árbitro no lo hizo y a los minutos marcó un gol impresionante y repartió pases a Mbappé, Bellingham y Valverde.

Endrick: jugó 70 minutos por la derecha, con algunos desbordes que alertaron al Sevilla, pero sin encontrarse del todo con el equipo.

Tampoco cree que esa sea su posición.

Bellingham: asistió en el segundo gol de Mbappé con un taconazo y formó una buena sociedad con el francés durante todo el partido.

Diomande: para el autor, la figura del partido.

Marcó un golazo, asistió, participó en el segundo gol, tuvo dos disparos desviados y pidió el balón constantemente.

Mbappé: 85 minutos, dos goles.

El primero, una locura; el segundo, de penalti con una picada, y alguna ocasión más que no pudo transformar.

Entre los suplentes, Bernardo Silva entró en el 70 para controlar el medio campo sin perder la posesión, y lo hizo de la mejor manera.

Brahim tuvo una entrada discreta, Camavinga entró en el 78 para mantener la pelota y ayudar a Bernardo, Militão jugó pocos minutos pero su regreso fue la noticia y Espí entró en el 85 para recibir el aplauso del Bernabéu.

Lo que viene

El Madrid tiene por delante una semana exigente.

Primero, el Leipzig en la Champions, un partido importantísimo porque el club lleva dos temporadas seguidas sin quedar entre los ocho primeros de la fase de liga.

Con seis puntos de seis, una victoria encaminaría ese objetivo.

Y después, el fin de semana, el Clásico contra el Barcelona.

Será un partido picante, de verdad, dice el autor.

Porque ahí sí quedará demostrado de qué está hecho este equipo.

Mientras tanto, queda una victoria contundente, un golazo de Güler, un Mbappé imparable y una jugada polémica que seguirá dando que hablar.

Y una pregunta que solo el césped, y no el Bernabéu, podrá responder: ¿es este Madrid un equipo de verdad o simplemente un equipo muy bueno cuando juega en casa?

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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