Renovar a casi todos tras dos años en blanco: el debate que divide al madridismo

Renovar a casi todos tras dos años en blanco: el debate que divide al madridismo

Un análisis a partir de una charla en colaboración entre dos canales madridistas sobre la política de renovaciones del Real Madrid. Las valoraciones son de los tertulianos; las cifras y contratos que mencionan no han sido confirmados oficialmente salvo cuando se indica.

¿Tiene sentido, en la situación actual del Real Madrid, renovar a casi toda la primera plantilla? Esa es la pregunta con la que el anfitrión abre una conversación con su invitado, Pepe Collins. Ambos parten de una constatación incómoda: el club apuesta por la continuidad justo cuando los resultados no acompañan.

El anfitrión repasa los hechos. Asencio fue renovado el año pasado, Courtois sigue prorrogando año a año, igual que Rüdiger, y Vinícius está vinculado hasta 2032. Sobre este último, asegura saber que, casi horas antes, la intención de ambas partes era separarse, hasta que un giro de última hora impulsado por Florentino Pérez cambió el rumbo.

Tchouaméni, añade, renovó en verano hasta 2031, aunque admite que no es oficial. Aún se negocian las renovaciones de Valverde, con quien, según lo que le cuentan, ya hay un acuerdo, y de Bellingham, donde el entendimiento estaría cerca. Sobre Mbappé no sabe nada por ahora.

En un Madrid que hubiera ganado en los últimos años, reconoce, esto sería lo más normal. Son jugadores en buena edad y uno quiere conservar a los suyos cuando gana. El problema es que el equipo lleva dos años sin cumplir objetivos y ha arrancado esta temporada de forma discreta.

Por eso su primera impresión es que algo no cuadra. A su juicio, la decisión necesita una explicación que nadie ofrece. Y se queja de que, como en otras ocasiones, no hay una voz en el área deportiva que dé la cara.

Recuerda que Florentino ha dicho que el club tiene a los mejores jugadores del mundo, incluso a los mejores centrocampistas. Pero lo que se ve en el campo, sostiene, no encaja con ese discurso. Y plantea el análisis de un once concreto: Tchouaméni, Valverde, Güler, Mbappé, Vinícius y Bellingham.

Ambos coinciden en que esos seis son titulares, con la salvedad de que se podría discutir si Güler cede su puesto a Brahim. Y observan algo más: ninguno de ellos tiene perfil de suplente. Ninguno aceptaría fácilmente dejar el campo por uno o dos partidos.

De ahí viene la pregunta: ¿por qué renovar a tantos, por tanto tiempo y con esos salarios? Para el anfitrión, renovar a Tchouaméni mejorando ligeramente sus condiciones hasta 2031 equivale a declararlo titular. Y lo mismo ocurriría con Valverde, aunque aclara que de ese caso solo sabe que habría intención.

Ahora bien, ninguno de los dos pide una limpieza general. Distinguen casos. El invitado dice que difícilmente se encontraría un madridista que se oponga a renovar a Güler, y que con Bellingham ocurre algo parecido por su juventud, su crecimiento y su papel de líder en la selección inglesa.

El caso de Tchouaméni les parece distinto. A su juicio, el Madrid tuvo una gran oportunidad para dar salida a un jugador que merece aplausos por su esfuerzo, compromiso y profesionalidad. Pero que, sostiene uno de ellos, ha tenido problemas de vestuario y no ha demostrado ser el pivote que saca al equipo de los apuros.

Señalan, como ejemplo, la imagen de Francia ante la selección española, cuyo mediocampo superó al francés según su lectura. Y apuntan que el jugador estaba entonces en su punto de mercado más alto, ocasión ideal, dicen, para hacer «un gran negocio» como hace el Manchester United.

La contraparte la ponen ellos mismos. Hay quien dirá que se está enterrando demasiado pronto a Valverde y Tchouaméni. Este último es titular en Francia, una de las mejores selecciones del mundo, y Valverde, recuerdan, sigue siendo Valverde.

El matiz de los tertulianos es otro. Cada uno por separado, creen, ha rendido bien, incluso junto a Kroos y Modrić. Pero la pareja formada por ambos no ha funcionado, y aún así se vuelve a apostar por lo mismo. Opinan que, juntos, se perjudican mutuamente.

El caso de Vinícius es el más polémico. Reconocen que la afición está dividida y que muchos madridistas no entendieron esa renovación ni por la duración ni por el momento. Los primeros meses de competición, añaden, no han ayudado a despejar las dudas.

También discuten quién debe dar explicaciones. El anfitrión señala a José Ángel Sánchez, responsable de la planificación deportiva, que, afirma, rara vez ofrece respuestas. La única voz pública es Mourinho, que probablemente respondería que no es asunto suyo.

Por eso, dice, queda un acto de fe. Se supone que, tras seis Copas de Europa con este grupo, el club tiene crédito para hacer lo que quiera. Pero añade que la situación actual es distinta: nunca habían encadenado dos años sin ganar nada y están ante un posible tercero, algo que, según él, solo ha ocurrido una vez en más de setenta años.

Para sus detractores, el plan parece ser seguir insistiendo con dos centrocampistas que, en su opinión, no están entre los treinta mejores del mundo. Es una valoración dura y subjetiva. Quienes defienden a ambos recuerdan su trayectoria y su peso en el vestuario.

Los dos tertulianos recuerdan que el Real Madrid de las Copas de Europa también tenía una política de salidas. Mencionan a Morata, Kovačić, Casemiro, Özil, Di María y Cristiano. Incluso Bale, afirman, habría sido vendido en cuanto las cosas fueran mal, tal como dejó claro Zidane.

La tesis es que el club siempre ha sabido vender a un jugador en declive o descontento, y que ello, además, genera beneficios. Hoy, en su lectura, el Madrid está más estancado que nunca justo cuando sus resultados son peores. Y piden saber qué esperan exactamente quienes dirigen el club de este once.

El anfitrión imagina cuál sería la respuesta oficial. El club diría que ha reforzado varias posiciones, que ha fichado a Diomandé y que su gran apuesta es el nuevo entrenador. Y asegura saber que Mourinho dio el visto bueno a la plantilla desde el primer día y la considera capaz de ganar títulos.

Pero ambos se preguntan qué toque especial puede aportar el técnico portugués que no pudieran aportar Ancelotti o Xabi Alonso. Señalan que es un cambio de actitud el que se nota en el equipo, pero que, a su juicio, existe un exceso de fe en un grupo que lleva dos años sin funcionar.

El anfitrión deja claro que no pide que se marche Vinícius, ya que mucha gente lo ve como parte de la solución para ordenar el ataque. Su pregunta es sobre Tchouaméni: ¿había que renovarlo? Para ellos, tiene mercado y habría compradores, pero la renovación, al subir su contrato, dificulta una salida posterior.

Sobre el contexto, el invitado recuerda que el contrato del francés acababa en 2028 y que, quizá por no querer repetir un verano como el que se avecina con Vinícius, se decidió renovarlo antes de que el club se decidiera por Rodri. Pero plantea la duda de si era tan valioso como para atarse a él.

Además, según los tertulianos, es hoy el segundo centrocampista mejor pagado del mundo, detrás de Rodri. Eso implica, subrayan, que un entrenador lo tiene muy difícil para sentarlo. Con ese salario, dicen, la renovación funciona como un puesto fijo en el once.

El efecto, añaden, es doble. Se cierra el mercado, y cualquier fichaje queda en un contexto muy complicado. Mencionan que se habló de Alex Scott, del Bournemouth, como objetivo, y rechazan la idea de que no haya jugadores disponibles. Aun si llegara, dicen, no jugaría por delante de Valverde y Tchouaméni.

Elogian también a Elliot Anderson. Ambos dicen que ficharían a los dos, aunque reconocen que el club no ha hecho ese trabajo de búsqueda. Otro caso que citan es el de Nico Paz, que este verano prefirió un año más en el Como en lugar de volver a un Madrid con ese panorama.

En Argentina, recuerdan, ya lo ven como un posible heredero de Messi. Los tertulianos matizan que no comparan sus niveles. Y discrepan en parte sobre su rol: ven a Paz más como mediapunta que como mediocentro, aunque a la pregunta de quién cumpliría mejor las funciones de un centrocampista del Madrid, ambos responden que Paz antes que Tchouaméni o Valverde.

De ahí surge el temor a un «caso Hakimi»: ver a un gran jugador formado en la cantera desarrollarse en otro club. Si el Madrid no abre espacio a esos perfiles, se preguntan, ¿por qué iban a querer volver?

El debate se desvía al centro del campo. Los dos coinciden en que la plantilla ha mejorado, sobre todo en defensa. Pero afirman que el problema está en el medio, donde falta alguien con capacidad de organizar y gestionar el balón.

Bernardo Silva, a su juicio, no es exactamente ese perfil, aunque puede cumplir mejor que los otros. Aprecian que los partidos en los que el equipo mejor ha jugado esta temporada han sido con el portugués de titular. Y creen que habría que decirle a Mourinho que el club no le ha impuesto que juegue siempre la misma pareja.

El anfitrión pide dejar a Bellingham fuera de la discusión. Recuerda que el inglés sufrió un problema de espalda, lo superó y le ha costado volver. Para ellos, es el jugador que sostendrá el proyecto, y citan que Luis de la Fuente lo señaló como el que más le gusta del mundo.

En cambio, sobre Vinícius y Mbappé son más escépticos. Dicen que quizá ya han dado lo mejor de sí, aunque admiten que podría no ser así. De Vinícius sostienen que no se ha vuelto a ver el nivel de su mejor año, y que ni su cuerpo ni su capacidad física son los mismos.

Sobre Mbappé, el invitado reconoce que es muy bueno, pero lo acusa de una falta absoluta de implicación. Dice que parece alguien «alquilado», que viaja con el equipo pero no se involucra. Es una valoración personal del tertuliano, y no hay información del club que la respalde ni la desmienta.

La visión contraria también aparece en la conversación. Uno de ellos admite que se puede pensar que existe una incompatibilidad entre Vinícius y Mbappé, que desequilibra al equipo. Pero también cabe pensar, dice, que la ausencia de Kroos hace que nada funcione, ni siquiera la delantera.

En ese caso, los atacantes serían víctimas de un equipo cuyo centro del campo no funciona. Y crítica que el club no haya roto la línea de ataque para probar otra fórmula, ni haya cambiado el mediocampo para dar otra oportunidad a los de arriba.

Como alternativa, el anfitrión mira a modelos que sí funcionan: el PSG, el Barcelona y el Bayern. En esos equipos, dice, no hay toros físicos, sino jugadores que manejan bien la pelota, se colocan bien y tienen velocidad mental. Cita a Pedri, Vitinha y João Neves.

¿Y qué tiene el Madrid parecido? Los dos responden con nombres: Bernardo Silva, Güler y Thiago. A ellos suman a Camavinga, a quien, reconocen, hoy se desprecia pero que rindió muy bien con Zidane. Creen que quizá sea el momento de romper ciertos paradigmas.

El anfitrión insiste en que no todo puede recaer en el entrenador. Cree que el club debe facilitarle el trabajo moviendo a un centrocampista o a un delantero, para que los que se queden tengan que ganarse el puesto con competencia. Compara con el City, que ha fichado tres centrocampistas.

Para cerrar, ambos recuerdan que irse de un club no implica ser malo. Hay jugadores, dicen, que cumplen un ciclo, y mencionan los casos de Özil, Di María, Varane y Casemiro. Según ellos, Florentino siempre lo entendió así, y ya tomó ese tipo de decisiones con jugadores que habían ganado incluso más que los actuales.

La postura contraria, la del club y de quienes confían en esta plantilla, también tiene argumentos. Se apoya en el crédito de las seis Copas de Europa, en la confianza en Mourinho y en la edad de los futbolistas. Quedan, por tanto, dos lecturas enfrentadas: la de la continuidad como apuesta y la del estancamiento como riesgo. El tiempo y los resultados dirán cuál tiene razón.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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