Ni Lamine Yamal ni Kylian Mbappé: MESSI se MERECE y va a GANAR el Balón de Oro
Hay debates que pertenecen exclusivamente al fútbol y otros que parecen capaces de dividir a un continente entero. El Balón de Oro 2026 pertenece claramente a la segunda categoría. Cuando France Football y la UEFA hicieron pública la lista de treinta candidatos, una cosa quedó inmediatamente clara: la discusión no iba a limitarse a comparar estadísticas. El nombre de Lionel Messi volvía a aparecer en una lista que también incluye a Lamine Yamal, Kylian Mbappé, Erling Haaland, Jude Bellingham, Harry Kane, Ousmane Dembélé, Vinícius Júnior y otras grandes figuras del fútbol mundial.
La ceremonia se celebrará el próximo 26 de octubre en el London Palladium Theatre, en una edición especialmente simbólica porque el premio creado por France Football cumple setenta años.
Y entonces aparece la pregunta que está recorriendo tertulias, redes sociales, programas deportivos y conversaciones entre aficionados:
¿Puede Lionel Messi volver a ganar el Balón de Oro?
La respuesta definitiva todavía no existe.
El ganador no ha sido anunciado.
No hay un resultado oficial que permita afirmar que Messi será el vencedor.
Pero sí existe una candidatura extraordinariamente sólida, respaldada por una temporada en la que el argentino ha seguido acumulando actuaciones individuales, récords y reconocimientos.
Y ahí comienza el verdadero debate.
Porque para entender por qué una parte del mundo del fútbol considera que Messi merece volver a levantar el trofeo hay que mirar mucho más allá de su nombre.
Hay que mirar sus actuaciones.
Sus cifras.
Su influencia.
Su continuidad.
Y, sobre todo, el contexto en el que ha conseguido mantenerse entre los mejores del planeta a los 39 años.
EL BALÓN DE ORO 2026 YA TIENE A SUS PROTAGONISTAS
La lista oficial de candidatos no deja lugar a dudas.
Messi está dentro.
Lamine Yamal está dentro.
Mbappé está dentro.
También están jugadores como Bellingham, Haaland, Kane, Vinícius, Rodri, Lautaro Martínez, Vitinha y varios futbolistas del Paris Saint-Germain que han protagonizado otra temporada de enorme nivel.
Es decir, no estamos ante una elección entre tres nombres.
El argentino, el español y el francés son solamente algunos de los principales protagonistas de una lista de treinta.
Sin embargo, la comparación entre ellos ha adquirido una dimensión especial.
Messi representa la experiencia y una carrera prácticamente irrepetible.
Yamal representa la juventud y el crecimiento de una nueva generación.
Mbappé representa la potencia, la velocidad, el gol y una carrera que todavía tiene muchos capítulos por escribir.
Tres futbolistas.
Tres generaciones.
Tres maneras diferentes de interpretar el fútbol.
Y un premio que solamente puede terminar en manos de uno.
MESSI YA NO NECESITA DEMOSTRAR QUIÉN ES
Existe una paradoja alrededor de Messi.
Cuando se habla de otros candidatos, se enumeran sus argumentos para ganar.
Cuando se habla de Messi, muchas veces la discusión comienza con una pregunta diferente:
“¿Todavía puede ganar?”
Ese simple interrogante demuestra hasta qué punto el argentino ha cambiado los parámetros de comparación.
Durante muchos años, Messi no necesitaba explicar por qué estaba entre los favoritos.
Sus actuaciones respondían.
Sus goles respondían.
Sus títulos respondían.
Sus asistencias respondían.
Su influencia en el juego respondía.
Ahora, con 39 años, cada temporada se observa desde otra perspectiva.
Y precisamente por eso sus números adquieren un significado diferente.
EL ARGUMENTO DE LA EDAD
La edad no debería ser un criterio automático para conceder un premio individual.
Pero sí constituye un elemento contextual.
Messi tiene 39 años.
La mayoría de sus competidores son considerablemente más jóvenes.
Lamine Yamal está en una etapa completamente diferente de su carrera.
Mbappé todavía pertenece a una generación que se encuentra en plena madurez física.
Messi, en cambio, compite desde una experiencia acumulada durante más de veinte años al máximo nivel.
Eso convierte cada temporada de alto rendimiento en un acontecimiento excepcional.
LOS DATOS DE INTER MIAMI
El propio Inter Miami informó que Messi fue nominado al Balón de Oro 2026 después de una temporada destacada.
El club estadounidense señala que el argentino ganó la MLS Cup 2025, el primer título de ese tipo en la historia de la institución, y que además obtuvo la Bota de Oro de la MLS con 29 goles y 48 contribuciones de gol entre goles y asistencias.
También fue elegido MVP de la MLS por segundo año consecutivo, convirtiéndose, según Inter Miami, en el primer jugador de la historia de la competición en ganar el premio dos temporadas seguidas.
Son argumentos concretos.
No son únicamente recuerdos.
No son solamente nostalgia.
Son reconocimientos y cifras de una campaña específica.
EL FACTOR INTER MIAMI
Hay una cuestión que inevitablemente aparece en el debate.
¿Debe valorarse igual una actuación sobresaliente en la MLS que una actuación sobresaliente en las grandes ligas europeas?
No existe una respuesta sencilla.
El Balón de Oro no se concede exclusivamente por pertenecer a una determinada competición.
Pero el nivel de las competiciones es un elemento que los votantes pueden considerar dentro de su valoración global.
En el caso de Messi, el desafío consiste precisamente en medir su producción dentro de un contexto diferente al de sus grandes rivales europeos.
LA LISTA OFICIAL Y LA IMPORTANCIA DEL MUNDIAL
La temporada 2026 tiene, además, un elemento extraordinario.
La Copa Mundial.
Y eso cambia la dimensión de cualquier candidatura.
La ceremonia del Balón de Oro se celebrará después del Mundial de 2026. La propia UEFA destacó, al anunciar la ceremonia, la importancia del torneo que se disputaría antes de la entrega.
En otras palabras:
el rendimiento internacional de los principales candidatos forma parte inevitable de la conversación.
MESSI Y ARGENTINA
Messi fue convocado por Argentina para el Mundial 2026.
Inter Miami destacó que sería su sexta participación mundialista, algo sin precedentes, y recordó que el argentino ya había liderado a la selección hacia títulos como la Copa América de 2021, la Finalissima de 2022 y el Mundial de 2022.
Su trayectoria con Argentina ya constituye una parte fundamental de su candidatura histórica.
Pero para 2026 el debate debía comenzar de nuevo.
El pasado no puede ganar un Balón de Oro por sí solo.
El premio corresponde a un periodo concreto.
Y AHÍ ESTÁ LA CLAVE
Este es probablemente el punto más importante.
Decir que Messi tiene una trayectoria extraordinaria es cierto.
Pero no basta.
Decir que ganó ocho Balones de Oro también es cierto.
Pero tampoco basta.
Si se quiere argumentar que merece ganar en 2026, el argumento debe construirse sobre su rendimiento del periodo correspondiente.
Y ahí aparecen sus resultados con Inter Miami, sus reconocimientos individuales y su desempeño internacional.
LAMINE YAMAL, EL GRAN DESAFÍO DE LA NUEVA GENERACIÓN
Hablar de Messi sin hablar de Lamine Yamal sería imposible.
El joven futbolista del Barcelona aparece en la lista oficial de candidatos al Balón de Oro 2026.
Su presencia representa algo más que una candidatura.
Representa un cambio generacional.
Yamal es uno de los rostros más importantes del nuevo fútbol europeo.
Su manera de jugar combina velocidad, desequilibrio, creatividad y una capacidad extraordinaria para asumir responsabilidades pese a su juventud.
Por eso la comparación con Messi resulta inevitable.
Pero también puede resultar injusta.
YAMAL NO NECESITA SER EL NUEVO MESSI
Durante los últimos años se ha cometido un error frecuente con los jóvenes talentos.
Compararlos inmediatamente con Messi.
El problema es que Messi no representa una medida normal.
Representa una excepción histórica.
Yamal debería ser valorado por lo que está construyendo él mismo.
No por la obligación de repetir una carrera que prácticamente nadie ha podido repetir.
EL ARGUMENTO A FAVOR DE YAMAL
La candidatura de Yamal tiene fundamentos propios.
Su capacidad para influir en partidos.
Su importancia en el Barcelona.
Su impacto internacional.
Su crecimiento.
Su madurez futbolística.
Todo eso puede colocarlo en una posición muy fuerte.
Por eso reducir el debate a “Messi contra Yamal” sería simplificar demasiado.
MBAPPÉ, EL OTRO GRAN CANDIDATO
Kylian Mbappé también figura oficialmente entre los treinta candidatos. UEFA lo incluye representando al Real Madrid y a Francia.
Su candidatura parte de una realidad evidente:
es uno de los grandes goleadores de su generación.
Su velocidad.
Su capacidad de ruptura.
Su uno contra uno.
Su capacidad para marcar.
Su protagonismo en grandes escenarios.
Todo forma parte de su expediente.
LA COMPARACIÓN MÁS DIFÍCIL
Si Messi representa la longevidad y Yamal la irrupción, Mbappé representa la continuidad de una generación que lleva años instalada en la élite.
Eso hace que el debate sea especialmente complejo.
No existe una única fórmula matemática para decidir quién merece el premio.
El Balón de Oro combina criterios deportivos, rendimiento individual, impacto colectivo y percepción de los votantes.
EL PESO DE LOS TÍTULOS
Los títulos colectivos tienen importancia.
Pero tampoco deben analizarse de manera aislada.
Un jugador puede ganar un título siendo decisivo.
Otro puede ganar varios títulos con un papel diferente.
El contexto importa.
Por eso una comparación seria necesita estudiar no solamente qué ganó cada equipo, sino cuál fue la contribución del jugador.
EL MUNDIAL COMO FACTOR DIFERENCIAL
En 2026, el Mundial adquiere un peso todavía mayor.
La competición reúne a los mejores jugadores del planeta.
Tiene una audiencia global.
Y concentra en pocas semanas una cantidad extraordinaria de partidos de máxima presión.
Un jugador que destaque allí puede cambiar por completo la percepción de su candidatura.
MESSI YA SABE LO QUE SIGNIFICA UN MUNDIAL
Messi llega a este debate con una diferencia histórica.
Ya ganó un Mundial.
En 2022 lideró a Argentina hasta el título.
Ese hecho no debería convertirse automáticamente en una ventaja para 2026.
Pero sí forma parte del contexto que rodea su legado.
EL OCTAVO BALÓN DE ORO
Messi ya posee ocho Balones de Oro.
Inter Miami recuerda como victorias las ediciones de 2009, 2010, 2011, 2012, 2015, 2019, 2021 y 2023.
Ese récord explica por qué una eventual novena victoria tendría una dimensión extraordinaria.
Pero también genera un problema.
Cada vez que Messi aparece entre los candidatos, sus detractores argumentan que el pasado no debería influir.
Y en un sentido estricto tienen razón.
Los premios deben valorar el periodo correspondiente.
LA NOVENA CORONA SERÍA OTRA HISTORIA
Si Messi ganara en 2026, no sería simplemente “otro Balón de Oro”.
Sería el noveno.
El primero conseguido a los 39 años.
El primero después de competir en otra etapa de su carrera.
Y, sobre todo, sería una nueva demostración de longevidad.
Pero hay que subrayar algo:
a día de hoy, que Messi vaya a ganar no está confirmado.
La ceremonia aún no se ha celebrado.
LA PALABRA “VA A GANAR”
Aquí aparece la diferencia entre una crónica apasionada y una noticia factual.
Un periodista puede defender una tesis.
Puede argumentar que un jugador merece ganar.
Puede explicar por qué considera que su candidatura es fuerte.
Pero no puede presentar como resultado oficial algo que todavía no ha sucedido.
Por eso el título “Messi va a ganar” debe entenderse como una tesis editorial, no como una predicción verificada.
EL VALOR DE LOS ARGUMENTOS
Si la tesis es que Messi merece el premio, hay que construirla.
Primer argumento:
producción individual.
Segundo:
reconocimientos.
Tercero:
influencia en Inter Miami.
Cuarto:
rendimiento internacional.
Quinto:
longevidad.
Sexto:
capacidad para seguir siendo determinante a una edad excepcional.
Y séptimo:
la capacidad de decidir partidos.
LOS NÚMEROS NO CUENTAN TODA LA HISTORIA
El fútbol nunca puede reducirse completamente a estadísticas.
Dos jugadores pueden tener diez goles.
Pero uno puede haber marcado en momentos decisivos.
Uno puede haber dado más asistencias.
Uno puede generar más ocasiones.
Otro puede participar más en la construcción.
Otro puede tener mayor responsabilidad defensiva.
Por eso las cifras deben interpretarse.
EL FACTOR “MOMENTO”
Los grandes premios individuales también están influidos por el recuerdo reciente.
Un jugador puede tener una temporada extraordinaria.
Pero si otro aparece en los partidos más importantes y domina la conversación internacional, la percepción puede cambiar.
Ese es uno de los motivos por los que el Mundial 2026 puede resultar determinante.
EL ARGUMENTO DE LA CONSISTENCIA
La consistencia es uno de los aspectos más difíciles de medir.
No basta con jugar dos partidos extraordinarios.
Hay que sostener el nivel.
Messi lleva años demostrando esa capacidad.
En 2026, Inter Miami ha seguido destacando actuaciones individuales suyas.
Por ejemplo, el club informó en septiembre que Messi había sido incluido por décima vez en el Team of the Matchday de la MLS durante la temporada, después de participar directamente en los dos goles de Inter Miami ante Nashville.
DIEZ ELECCIONES EN EL TEAM OF THE MATCHDAY
Ese dato no decide el Balón de Oro.
Pero sí sirve para explicar su impacto dentro de la competición.
Una selección al equipo de la jornada puede ser subjetiva.
Diez apariciones, sin embargo, indican una presencia constante en la conversación de los mejores rendimientos de la liga.
LOS 100 GOLES CON INTER MIAMI
Otro hito importante llegó cuando Messi alcanzó los 100 goles con Inter Miami en todas las competiciones.
El propio club recoge ese logro en su página dedicada al jugador.
Alcanzar una cifra así en tan pocos años habla de la dimensión de su impacto en el proyecto.
UNA ETAPA QUE YA ES HISTÓRICA
Messi llegó a Miami en 2023.
Desde entonces, su impacto ha ido mucho más allá de los goles.
Ha cambiado la atención internacional sobre Inter Miami.
Ha ayudado a convertir el club en una marca global.
Y ha generado un interés enorme alrededor de la MLS.
Eso no significa que deba recibir automáticamente el Balón de Oro.
Pero sí forma parte de la evaluación de su influencia.
EL ARGUMENTO CONTRARIO
Para ser justos, también hay que presentar el argumento contrario.
Algunos votantes pueden considerar que los principales candidatos europeos han competido semanalmente en ligas de mayor exigencia.
Otros pueden valorar más la Champions League.
Otros pueden considerar que la edad y el legado no deberían influir.
Y otros pueden pensar que un joven como Yamal ha tenido un impacto superior durante el periodo evaluado.
Todas esas son posiciones legítimas dentro del debate.
EL BALÓN DE ORO NO ES UNA CIENCIA EXACTA
No existe una ecuación universal.
No hay una fórmula que diga:
30 % goles.
20 % asistencias.
20 % títulos.
30 % Mundial.
El proceso de votación tiene criterios definidos, pero la valoración final sigue dependiendo del juicio de los votantes.
Por eso los debates son inevitables.
MESSI CONTRA EL TIEMPO
Quizá el elemento más fascinante de esta candidatura sea el tiempo.
Messi no compite solamente contra otros jugadores.
También compite contra la lógica del envejecimiento deportivo.
La mayoría de futbolistas alcanza su máximo rendimiento mucho antes de los 39.
Messi continúa siendo determinante.
Eso, por sí mismo, ya es extraordinario.
EL FÚTBOL NO TIENE MEMORIA CORTA
A veces se dice que el fútbol solamente recuerda el presente.
No es completamente cierto.
El contexto histórico influye.
Cuando Messi juega, el espectador sabe quién es.
Conoce su trayectoria.
Conoce sus títulos.
Conoce sus récords.
Eso inevitablemente afecta la percepción.
La cuestión es cuánto debería afectar.
YAMAL Y EL FUTURO
Yamal representa precisamente el futuro que viene después de Messi.
Es uno de los futbolistas llamados a protagonizar los próximos diez o quince años.
Su candidatura al Balón de Oro 2026 demuestra que ese futuro ya está presente.
Y eso hace que el debate tenga una dimensión simbólica.
Messi frente a una generación que empieza a tomar el relevo.
MBAPPÉ Y LA MADUREZ
Mbappé se encuentra en otro punto.
Ya no es solamente una promesa.
Ya no es solamente un joven talento.
Es una superestrella consolidada.
Por eso su candidatura debe evaluarse desde expectativas mucho mayores.
Cuando un jugador ha demostrado durante años que puede marcar diferencias, cada temporada se analiza con mayor exigencia.
TRES FORMAS DE GANAR
Messi puede defender su candidatura desde la influencia y la consistencia.
Yamal desde la irrupción y el impacto.
Mbappé desde la producción ofensiva y el protagonismo.
No existe un argumento único.
EL PAPEL DE LA PRENSA
La prensa deportiva tiene una enorme responsabilidad en este debate.
Puede explicar.
Comparar.
Analizar.
Pero también puede exagerar.
Titulares como “Messi destruye a Mbappé” o “Yamal humilla a Messi” generan clics.
Pero no necesariamente ayudan a entender el fútbol.
Una comparación profesional necesita más profundidad.
EL DEBATE INTERNACIONAL
La candidatura de Messi no es únicamente argentina.
Su figura tiene seguidores en Europa, América Latina, Estados Unidos y muchas otras regiones.
Su presencia en la MLS ha ampliado todavía más ese alcance.
Y el hecho de que Inter Miami lo presente como el único jugador activo de la MLS entre los nominados añade una dimensión histórica a su candidatura.
LA IMPORTANCIA DE LA MLS
Durante años, la MLS estuvo alejada del centro del debate europeo.
Messi ha cambiado parcialmente esa percepción.
La liga sigue teniendo diferencias estructurales respecto a las principales competiciones europeas.
Pero la llegada de una figura como Messi ha elevado su exposición internacional.
Y sus actuaciones individuales han contribuido a esa transformación.
EL ARGUMENTO DEL NIVEL DE COMPETICIÓN
Aquí aparece uno de los obstáculos más importantes para Messi.
Sus críticos pueden sostener que competir en la MLS no equivale a competir semanalmente en LaLiga, la Premier League, la Bundesliga o la Serie A.
Es una consideración legítima.
Pero tampoco significa que sus actuaciones deban ignorarse.
La cuestión es cómo ponderarlas.
EL MUNDIAL PUEDE CAMBIARLO TODO
Si existe un acontecimiento capaz de alterar completamente la conversación, es el Mundial.
Porque allí todos los grandes candidatos quedan sometidos a un escenario común.
La misma presión.
La misma atención.
La misma competición.
Los mismos focos.
Y el mismo objetivo.
EL ÚLTIMO GRAN CAPÍTULO
Para Messi, el Mundial 2026 también tenía un componente emocional.
Después de conquistar el título en Qatar, la posibilidad de disputar otra Copa del Mundo representa una etapa extraordinaria de su carrera.
Pero el Balón de Oro no debería concederse por emoción.
Debería concederse por rendimiento.
LA DIFERENCIA ENTRE LEGADO Y TEMPORADA
Esta distinción es fundamental.
El legado de Messi es gigantesco.
Pero el Balón de Oro 2026 corresponde a una temporada.
Si gana, debería ser porque sus actuaciones durante el periodo evaluado justificaron la decisión.
No simplemente porque tenga ocho trofeos anteriores.
UNA EVENTUAL NOVENA VICTORIA
Si finalmente Messi recibe el premio el 26 de octubre, el impacto será enorme.
Sería su noveno Balón de Oro.
La distancia respecto al resto de ganadores históricos aumentaría.
Y se convertiría en uno de los capítulos más extraordinarios de su carrera.
Pero hasta que no llegue esa noche, solamente podemos hablar de candidatura.
LONDRES, EL ESCENARIO
La ceremonia tendrá lugar en Londres.
Será la primera vez que la gala se celebre allí.
Además, coincidirá con el 70.º aniversario del Balón de Oro.
El escenario, por tanto, ya tiene una dimensión histórica incluso antes de conocer al ganador.
LA ESPERA
Ahora comienza la parte más incómoda para los aficionados.
Esperar.
Analizar.
Comparar.
Discutir.
Y especular.
Pero sin conocer todavía el resultado.
¿MERECE MESSI GANAR?
Aquí la respuesta depende de los criterios que cada votante considere más importantes.
Si se prioriza la producción individual y la influencia, su candidatura tiene argumentos sólidos.
Si se prioriza el rendimiento en las grandes competiciones europeas, otros candidatos pueden tener ventajas.
Si se prioriza la irrupción generacional, Yamal tiene un argumento muy potente.
Si se prioriza el gol y la producción ofensiva, Mbappé entra naturalmente en la conversación.
Eso explica por qué el resultado es difícil de anticipar de manera objetiva.
LA GRAN DISCUSIÓN
El verdadero debate no debería ser:
“¿Quién es mejor jugador de todos los tiempos?”
Ese debate pertenece a otra categoría.
La pregunta correcta es:
¿Quién tuvo el mejor rendimiento durante el periodo que evalúa el Balón de Oro 2026?
Y esa respuesta todavía debe decidirse.
MESSI Y LA HISTORIA
Hay algo que nadie puede discutir.
Messi ya ha transformado la historia del Balón de Oro.
Ocho victorias lo convierten en el jugador con más trofeos de la historia del premio, según Inter Miami.
Ahora vuelve a aparecer entre los candidatos.
Eso ya es extraordinario.
LA ÚLTIMA BATALLA
No sabemos quién levantará el trofeo.
Pero sí sabemos que el debate ya está abierto.
Messi llega con una candidatura respaldada por actuaciones individuales, reconocimientos y una temporada internacional que ha añadido otro capítulo a su trayectoria.
Yamal llega como símbolo de una generación que está tomando el relevo.
Mbappé llega como una de las mayores estrellas ofensivas del fútbol mundial.
Los tres tienen argumentos.
Los tres tienen dudas.
Los tres pueden ser defendidos desde diferentes criterios.
EL TÍTULO QUE ENCENDERÍA EL MUNDO
“Ni Lamine Yamal ni Kylian Mbappé: Messi se merece y va a ganar el Balón de Oro”.
Es una afirmación contundente.
Como titular editorial, resume una postura.
Pero como información factual, todavía no puede darse por confirmada.
El ganador será conocido en Londres el 26 de octubre.
Hasta entonces, cualquier afirmación sobre el vencedor debe entenderse como opinión, análisis o pronóstico, no como resultado oficial.
EPÍLOGO: EL ÚLTIMO BAILE DEL GENIO
Quizá lo que hace tan especial esta edición no sea únicamente la posibilidad de que Messi consiga otro Balón de Oro.
Quizá sea la imagen completa.
Un futbolista de 39 años.
Un campeón mundial.
Un jugador con ocho Balones de Oro.
Un capitán que sigue produciendo goles y asistencias.
Un referente de Inter Miami.
Y, al mismo tiempo, dos generaciones que llaman a la puerta.
Lamine Yamal.
Kylian Mbappé.
Los nombres del presente y del futuro.
Messi representa una época que se niega a desaparecer.
Yamal representa la época que está naciendo.
Mbappé representa una generación intermedia que ya se ha convertido en protagonista absoluta.
Por eso el Balón de Oro 2026 no es simplemente una votación.
Es también una fotografía del fútbol mundial en un momento de transición.
Si Messi gana, será porque los votantes consideraron que su rendimiento durante el periodo evaluado estuvo por encima del resto.
Si gana Yamal, será porque su temporada fue considerada superior.
Si gana Mbappé, ocurrirá lo mismo.
El premio no pertenece todavía a ninguno.
Pero Messi tiene algo que nadie puede quitarle: una candidatura real, documentada y respaldada por una temporada extraordinaria incluso en una etapa de su carrera en la que cada nuevo récord parece desafiar al tiempo.
Inter Miami ya ha confirmado su nominación.
La UEFA ha incluido oficialmente su nombre entre los treinta candidatos.
Y la ceremonia tiene fecha y escenario.
Ahora solamente queda esperar.
El 26 de octubre, Londres tendrá la respuesta.
Hasta entonces, el debate continuará.
Messistas y críticos discutirán.
España defenderá a Yamal.
Francia mirará hacia Mbappé.
Argentina volverá a creer.
Miami esperará.
Y el mundo del fútbol observará.
Porque quizá esa sea la verdadera grandeza del Balón de Oro:
que antes de entregar el trofeo ya ha conseguido algo todavía más difícil.
Hacer que millones de personas vuelvan a hablar de fútbol.