LIONEL MESSI es QUIEN MÁS MERECE el BALÓN DE ORO
El MUNDIAL es lo MÁS IMPORTANTE | Es Así y Punto
Por Redacción Deportiva
Hay debates futbolísticos que desaparecen con el paso de los días.
Hay otros que sobreviven a una temporada completa.
Y luego está el Balón de Oro.
Ese debate nunca termina.
Cada año aparecen nuevas estadísticas, nuevos candidatos, nuevas interpretaciones y nuevos argumentos. Los goles contra las asistencias. Los títulos individuales contra los colectivos. La Champions contra las ligas nacionales. La regularidad contra los grandes partidos. El rendimiento durante diez meses contra una noche que puede decidir un campeonato entero.
Pero existe un escenario que tiene una capacidad especial para modificarlo todo.
La Copa del Mundo.
Y en 2026 ese escenario volvió a colocar a Lionel Messi en el centro de la discusión.
No porque Argentina haya ganado.
No lo hizo.
No porque Messi haya levantado nuevamente la Copa.
Tampoco.
Argentina perdió la final ante España por 1-0 después de la prórroga.
Pero precisamente ahí comienza el argumento que vuelve a poner al argentino en una posición extraordinariamente fuerte dentro de la carrera por el Balón de Oro.
Porque el premio no reconoce únicamente al jugador que termina con el trofeo colectivo más importante.
Reconoce al futbolista que, durante el periodo de evaluación, haya ofrecido el conjunto de actuaciones individuales más determinantes e impresionantes, teniendo después en cuenta los resultados colectivos y los títulos.
Y Messi acaba de cerrar una Copa del Mundo histórica.
Ocho goles.
Cuatro asistencias.
Una final.
El Balón de Plata del Mundial.
Récords históricos.
Seis participaciones mundialistas.
34 partidos disputados en la historia de la competición.
Y una actuación individual que, a los 39 años, desafió todas las expectativas razonables.
FIFA confirmó que Rodri recibió el Balón de Oro del Mundial, mientras Messi obtuvo el Balón de Plata y Kylian Mbappé el Balón de Bronce. Mbappé terminó además como máximo goleador con diez tantos, mientras Messi consiguió ocho goles y cuatro asistencias.
Por eso esta discusión no puede reducirse a una frase.
“Messi perdió la final, así que no puede ganar”.
O:
“Messi fue finalista, por tanto debe ganar”.
Ninguna de las dos simplificaciones responde realmente a cómo funciona el premio.
El reglamento oficial del Balón de Oro establece tres criterios, en este orden: rendimiento individual y carácter decisivo e impresionante; rendimiento colectivo y títulos; clase y fair play. La propia normativa establece que el periodo de referencia del Balón de Oro 2026 va del 3 de agosto de 2025 al 19 de julio de 2026 e incluye la Copa del Mundo.
Y precisamente cuando se aplica ese reglamento al caso de Messi aparece una pregunta legítima:
¿Quién ofreció una temporada individual más difícil de ignorar que la del argentino?
La respuesta puede discutirse.
Pero hay argumentos muy poderosos para defender que Messi merece el premio.
Y aquí empieza la historia.
EL BALÓN DE ORO NO ES SOLO UNA COPA DE CLUBES
Durante mucho tiempo, uno de los errores más habituales en el debate del Balón de Oro fue convertir la temporada europea de clubes en prácticamente todo el criterio.
La Champions.
La liga.
Las estadísticas domésticas.
Las grandes noches europeas.
Y después, casi como un añadido, la selección.
Pero el reglamento de 2026 elimina cualquier duda.
La Copa del Mundo está dentro del periodo oficial de evaluación.
Y, además, los criterios de France Football contemplan expresamente las competiciones internacionales.
Por eso no tiene sentido hablar del Mundial como si fuera un torneo irrelevante para el premio.
No lo es.
Tampoco sería correcto decir que ganar el Mundial garantiza automáticamente el Balón de Oro.
El reglamento no dice eso.
La primera consideración es individual.
Pero una Copa del Mundo puede concentrar en poco más de un mes una cantidad extraordinaria de partidos de máxima exigencia.
Y ahí Messi fue protagonista.
EL ARGUMENTO CENTRAL: NO HAY QUE GANAR EL MUNDIAL PARA SER EL MEJOR DEL TORNEO
Este punto resulta fundamental.
España fue campeona.
Rodri recibió el Balón de Oro del Mundial.
Messi recibió el Balón de Plata.
Eso significa que el propio organismo que otorgó los premios individuales del torneo no consideró al argentino el mejor jugador del campeonato.
Pero el Balón de Oro de France Football es otro premio.
Tiene otro jurado.
Tiene otra ventana temporal.
Tiene otros criterios.
Y evalúa toda una temporada.
Por eso sería un error trasladar automáticamente el resultado de un premio al otro.
Messi no necesita haber sido elegido Balón de Oro del Mundial para defender su candidatura al Balón de Oro anual.
Lo que necesita es demostrar que su rendimiento global durante el periodo fue extraordinario.
Y los datos permiten construir precisamente ese argumento.
OCHO GOLES EN EL MUNDIAL
La Copa del Mundo de Messi fue extraordinaria desde el punto de vista estadístico.
Ocho goles.
Cuatro asistencias.
Argentina finalista.
Y una serie de récords históricos.
FIFA recoge que Messi disputó seis ediciones del Mundial y alcanzó 34 partidos, ampliando su récord histórico de apariciones. También se convirtió en el jugador de mayor edad en marcar un hat-trick en la competición y llegó a 21 goles mundialistas durante el torneo, aunque Kylian Mbappé terminaría superándolo posteriormente en la tabla histórica de goles mundialistas.
El dato de los ocho goles resulta especialmente relevante.
No estamos hablando de una presencia testimonial.
No estamos hablando de un jugador veterano que simplemente acompañó al equipo.
Estamos hablando de un futbolista de 39 años que terminó la competición como segundo máximo goleador y segundo mejor jugador según los premios oficiales del torneo.
Eso es extraordinario.
EL HAT-TRICK QUE DESAFIÓ AL TIEMPO
El Mundial comenzó con Messi marcando.
Pero lo que sucedió contra Argelia elevó todavía más la dimensión de su actuación.
Argentina ganó 3-0.
Messi marcó los tres goles.
Un hat-trick.
A los 38 años.
FIFA destacó que se convirtió en el jugador más veterano en conseguir un triplete en la historia del Mundial.
No es simplemente una estadística bonita.
Es una demostración de longevidad competitiva.
Porque la Copa del Mundo exige muchísimo.
Partidos cada pocos días.
Viajes.
Presión.
Entrenamientos.
Rivales preparados específicamente para eliminarte.
Y un nivel de intensidad que hace especialmente difícil sostener el rendimiento cuando el jugador tiene casi cuatro décadas.
Messi no solo sobrevivió.
Produjo.
CONTRA AUSTRIA: DOS GOLES Y UN NUEVO RÉCORD
El segundo partido de la fase de grupos también fue histórico.
Argentina derrotó 2-0 a Austria.
Messi marcó los dos goles.
El primero fue especialmente importante porque le permitió superar a Miroslav Klose y convertirse en el máximo goleador histórico de la Copa del Mundo.
Posteriormente amplió su cifra hasta los 18 goles en ese momento.
FIFA informó que Messi lideraba además la tabla de goleadores del torneo tras aquella actuación.
Y eso vuelve a plantear una cuestión.
¿Qué debe hacer un jugador para que su edad deje de ser un argumento?
Porque durante años se ha utilizado la edad de Messi como una explicación para esperar un descenso de rendimiento.
Pero en el Mundial de 2026 ocurrió algo diferente.
La edad no desapareció.
Messi siguió teniendo 39 años.
Lo que desapareció fue la capacidad de utilizarla como argumento para negar su nivel.
LA FINAL PERDIDA NO BORRA EL CAMINO
Aquí aparece uno de los argumentos más repetidos contra Messi.
Argentina perdió.
España fue campeona.
Por tanto, ¿cómo puede Messi ser considerado el mejor jugador de la temporada?
La respuesta está en la propia naturaleza del Balón de Oro.
El premio es individual.
Los títulos colectivos importan.
Pero no son el único criterio.
France Football establece primero el rendimiento individual.
Después los resultados colectivos.
Y después la clase y el fair play.
Esto significa que un jugador puede tener una temporada individual extraordinaria incluso si su equipo pierde una final.
Y el fútbol está lleno de ejemplos.
Un delantero puede marcar 40 goles y perder una semifinal.
Un portero puede realizar una temporada excepcional y terminar sin títulos.
Un centrocampista puede dominar partidos durante meses y caer eliminado en una final.
El resultado colectivo importa.
Pero no elimina automáticamente el rendimiento individual.
LA FINAL CONTRA ESPAÑA: EL PARTIDO QUE CAMBIÓ EL RELATO
La final terminó 1-0 para España.
Fue una derrota dolorosa.
Argentina había llegado invicta a esa instancia en sus 13 partidos anteriores de Copa del Mundo.
España necesitó la prórroga para ganar.
Messi disputó la final con 39 años y 25 días y se convirtió en el segundo jugador más veterano en aparecer en una final mundialista, además de ser el futbolista de campo de mayor edad en disputar ese partido.
Pero el partido no fue su mejor actuación del torneo.
Y eso también debe reconocerse.
Messi estuvo más apagado.
España controló grandes fases.
Argentina no encontró el camino hacia el gol.
Y finalmente el título se marchó.
Sería absurdo ocultar ese dato para defender su candidatura.
Pero también sería absurdo utilizar un solo partido para borrar los siete anteriores.
Una temporada no puede resumirse en noventa minutos.
Ni siquiera una Copa del Mundo.
EL ARGUMENTO DE LOS NÚMEROS GLOBALES
La candidatura de Messi no depende únicamente del Mundial.
Reuters informó que Messi terminó el periodo de referencia con 75 goles y asistencias entre Inter Miami y Argentina en 49 partidos.
Esa cifra resulta fundamental.
Porque el debate del Balón de Oro 2026 no es:
“¿Fue Messi el mejor jugador del Mundial?”
La pregunta correcta es:
“¿Fue su rendimiento global durante el periodo de referencia suficientemente extraordinario para merecer el premio?”
Y ahí el argumento vuelve a crecer.
Messi no tuvo únicamente un gran Mundial.
Tuvo también una producción ofensiva enorme con Inter Miami.
75 GOLES Y ASISTENCIAS
Setenta y cinco contribuciones directas entre goles y asistencias en 49 partidos.
No es una cifra menor.
Representa aproximadamente 1,53 contribuciones de gol por partido.
Eso significa que, estadísticamente, Messi participó directamente en más de un gol y medio por encuentro durante ese periodo.
Y lo hizo combinando club y selección.
Ese dato encaja perfectamente con el primer criterio del Balón de Oro:
rendimiento individual, carácter decisivo e impresionante.
No demuestra por sí solo que Messi deba ganar.
Pero sí explica por qué su candidatura es legítima.
INTER MIAMI TAMBIÉN FORMA PARTE DEL RELATO
Aquí existe otra tendencia problemática.
Cuando se habla de Messi, algunos análisis parecen separar automáticamente su etapa en Estados Unidos de la carrera por el Balón de Oro.
Pero el reglamento no dice que la MLS no cuente.
El premio evalúa al jugador independientemente del campeonato.
La cuestión no es dónde juega.
La cuestión es cómo juega.
Y Messi continuó produciendo.
El 17 de septiembre de 2026 marcó su gol número 100 con Inter Miami en la victoria 2-0 sobre Cruz Azul en la Campeones Cup. Reuters informó que alcanzó esa cifra en 115 apariciones y que ayudó al club a conquistar su cuarto trofeo desde su llegada.
Eso sucedió después del Mundial.
Pero también sirve para comprender el nivel global de su carrera durante esta etapa.
EL TROFEO QUE LLEGÓ DESPUÉS DEL MUNDIAL
Hay algo simbólico en la secuencia.
Messi perdió una final del mundo.
Poco después regresó a Inter Miami.
Y marcó.
Y levantó un trofeo.
No es necesario convertir esa secuencia en una historia sentimental.
Es un dato deportivo.
Un jugador de 39 años sufrió una derrota mundialista y volvió rápidamente a la competición de clubes.
La mentalidad competitiva aparece también ahí.
LA GRAN DISCUSIÓN: ¿DEBE PESAR MÁS EL MUNDIAL?
Aquí sí existe una discusión legítima.
Y hay argumentos en ambos sentidos.
Quienes defienden que el Mundial debe tener un peso extraordinario señalan algo evidente:
No existe otro torneo de selecciones comparable.
Se disputa cada cuatro años.
Reúne a los mejores países.
La presión es incomparable.
Los partidos tienen un impacto histórico enorme.
Y millones de espectadores observan cada encuentro.
Quienes consideran que no debe dominar completamente el premio recuerdan que el Balón de Oro evalúa toda una temporada.
Eso significa que un jugador no puede ser juzgado únicamente por siete u ocho partidos.
France Football ha establecido precisamente un sistema que coloca primero el rendimiento individual de toda la temporada y después los éxitos colectivos.
Por eso la frase “el Mundial es lo más importante” puede defenderse como criterio futbolístico personal.
Pero no es literalmente una regla del Balón de Oro.
La normativa no dice eso.
Y AQUÍ MESSI TIENE UNA VENTAJA ARGUMENTAL
La candidatura de Messi es especialmente fuerte porque no necesita depender de una sola competición.
Si alguien dice:
“Solo tiene el Mundial”.
La respuesta es sencilla.
No.
Tiene ocho goles y cuatro asistencias en el Mundial.
Tiene una final.
Tiene el Balón de Plata del torneo.
Tiene 75 contribuciones de gol entre club y selección durante el periodo.
Tiene una producción ofensiva extraordinaria con Inter Miami.
Y tiene 100 goles con el club desde su llegada, aunque esa cifra incluye periodos fuera de la ventana específica del premio.
El caso es más amplio.
RODRI: EL CAMPEÓN DEL MUNDO
Pero si queremos hablar seriamente de esta carrera, hay que hablar de Rodri.
Porque fue él quien recibió el Balón de Oro del Mundial.
España ganó.
Rodri fue considerado el mejor jugador del torneo.
Y ese dato tiene un peso enorme.
FIFA describió su actuación como dominante en el centro del campo durante los ocho partidos del torneo.
Además, Rodri fue incluido entre los 30 candidatos al Balón de Oro 2026.
Por tanto, su candidatura no puede ser ignorada.
Pero hay una diferencia.
El premio de France Football no es simplemente:
“¿Quién fue el mejor jugador del Mundial?”
Es:
“¿Quién fue el mejor jugador del mundo durante el periodo de referencia?”
Son preguntas distintas.
MBAPPÉ: EL MÁXIMO GOLEADOR
Luego aparece Kylian Mbappé.
Y aquí la discusión se vuelve todavía más interesante.
Diez goles en el Mundial.
Bota de Oro.
Balón de Bronce.
Francia llegó hasta el partido por el tercer puesto.
Mbappé fue decisivo.
FIFA confirmó que terminó el torneo como máximo goleador con diez tantos.
Y además su temporada de clubes también lo coloca entre los principales candidatos.
No sería serio ignorarlo.
KANE Y HAALAND: LOS NÚMEROS QUE PESAN
Harry Kane y Erling Haaland también forman parte de la lista de 30 nominados.
Reuters informó que Kane terminó con 73 goles entre club y selección y lideró al Bayern hacia un triplete, mientras Haaland alcanzó 58 goles con Manchester City y Noruega.
Son cifras enormes.
Y representan el principal argumento contra cualquier afirmación de que Messi tenga una victoria automática.
No existe una votación oficial todavía.
La ceremonia será el 26 de octubre en Londres.
Los periodistas aún deben emitir sus votos.
Por tanto, nadie puede presentar el resultado como decidido.
PERO EL CASO MESSI TIENE ALGO QUE LOS NÚMEROS NO PUEDEN MEDIR COMPLETAMENTE
Hay una característica especial en Messi.
Su influencia.
No solamente sus goles.
No solamente sus asistencias.
No solamente los récords.
Su capacidad para modificar la estructura ofensiva.
Durante el Mundial, Argentina podía utilizarlo como delantero.
Como mediapunta.
Como organizador.
Como creador.
Como lanzador.
Como último pase.
Y esa versatilidad forma parte del primer criterio del premio.
“Rendimiento individual, carácter decisivo e impresionante”.
No dice:
“máximo goleador”.
No dice:
“jugador del equipo campeón”.
Dice rendimiento individual.
MESSI YA NO NECESITA MARCAR PARA DOMINAR
Esta es una diferencia importante.
El Messi de 2009 podía destruir un partido mediante conducción.
El de 2015 podía marcar tres.
El de 2022 podía combinar gol y creación.
El de 2026 podía controlar.
A los 39 años, el argentino ya no necesita jugar como a los 24 para ser decisivo.
Ese cambio también forma parte de su candidatura.
LA EDAD COMO ELEMENTO NARRATIVO
Hay otro factor.
La edad.
Messi tenía 39 años durante el Mundial.
Y lejos de ser un detalle anecdótico, la edad convierte su rendimiento en algo todavía más extraordinario desde el punto de vista histórico.
FIFA confirmó que se convirtió en el segundo jugador más veterano de una final mundialista y en el jugador de campo de mayor edad en disputar una final.
Esto no otorga puntos automáticos.
Pero ayuda a contextualizar el rendimiento.
No es lo mismo marcar ocho goles con 23 años que hacerlo con 39.
La dificultad física y competitiva es diferente.
EL ARGUMENTO DE LA LONGEVIDAD
Messi lleva dos décadas jugando al máximo nivel.
Pero la temporada 2025/26 añadió otro capítulo.
El jugador que parecía estar entrando en la etapa final de su carrera volvió a producir.
Y no simplemente en partidos amistosos.
En la Copa del Mundo.
En una final.
En competiciones de clubes.
En la MLS.
En la Campeones Cup.
En todas esas etapas continuó siendo decisivo.
EL MUNDIAL COMO ESCAPARATE DEFINITIVO
¿Por qué el Mundial tiene tanto peso emocional?
Porque es el único torneo en el que un futbolista puede cambiar su legado en unas pocas semanas.
Pelé.
Maradona.
Ronaldo Nazário.
Zidane.
Iniesta.
Xavi.
Modrić.
Todos están asociados a determinados Mundiales.
No porque los clubes no importen.
Sino porque el Mundial se convierte en una fotografía histórica.
Y Messi ya tenía una fotografía perfecta en 2022.
En 2026 añadió otra.
No fue campeón.
Pero llegó a otra final.
LA DERROTA DE 2026 NO DESTRUYE LA VICTORIA DE 2022
Esto parece obvio, pero merece ser dicho.
Argentina no llegó al Mundial de 2026 como un equipo cualquiera.
Era el campeón defensor.
Messi era el capitán.
El equipo tenía una historia reciente extraordinaria.
Y llegó hasta la final.
España terminó ganando.
Pero Argentina volvió a demostrar una consistencia internacional enorme.
FIFA señaló que la selección llegó a la final después de permanecer invicta en sus 13 partidos mundialistas anteriores.
Messi formaba parte central de esa continuidad.
EL ARGUMENTO DE LA CARRERA YA NO DEBERÍA SER DECISIVO
Aquí hay que hacer una precisión importante.
El Balón de Oro 2026 no debería entregarse a Messi por lo que hizo en 2012.
Ni por lo que hizo en 2015.
Ni por lo que hizo en 2022.
France Football cambió el criterio y evalúa la temporada.
La carrera histórica no debe ser el argumento principal.
Y, de hecho, el reglamento actual no incluye la trayectoria como uno de los tres criterios principales.
Esto hace que la candidatura de Messi tenga que defenderse con lo ocurrido en el periodo correspondiente.
Y precisamente ahí aparecen sus argumentos.
EL REGRESO AL BALÓN DE ORO
Messi no aparecía entre los 30 nominados en las dos ediciones anteriores.
En 2026 volvió.
Y lo hizo con su decimoséptima nominación.
L’Équipe recordó que está a solo una nominación del récord de Cristiano Ronaldo, que suma 18, y que Messi ha ganado ocho veces el premio.
Ese regreso es significativo.
No porque sus ocho premios anteriores deban contar directamente.
Sino porque demuestra que su temporada fue suficientemente fuerte para volver a entrar en el grupo de los candidatos.
UN NOVENO BALÓN DE ORO SERÍA UNA HISTORIA EXTRAORDINARIA
Si Messi ganara, alcanzaría nueve Balones de Oro.
Sería un nuevo récord.
Pero ese dato histórico tampoco debería ser el argumento principal.
El premio no debería otorgarse porque Messi ya ganó ocho.
Debe otorgarse, si los periodistas lo consideran, porque su temporada fue la mejor de las candidaturas.
Y precisamente por eso el debate actual resulta interesante.
EL CRITERIO MÁS IMPORTANTE ES EL INDIVIDUAL
Volvamos al reglamento.
Es la pieza que debe ordenar todo el debate.
France Football coloca en primer lugar:
“Performances individuelles, caractère décisif et impressionnant.”
Rendimiento individual.
Carácter decisivo.
Carácter impresionante.
Después:
Resultados colectivos.
Títulos.
Y finalmente:
Clase y fair play.
Si utilizamos ese orden, la candidatura de Messi empieza por sus actuaciones.
Y ahí los ocho goles y cuatro asistencias en el Mundial adquieren enorme importancia.
¿PUEDE UN FINALISTA SUPERAR A UN CAMPEÓN?
Sí.
No existe ninguna regla que impida que un jugador de un equipo finalista gane el Balón de Oro.
El premio no se concede al mejor equipo.
Se concede al mejor jugador.
Y la normativa coloca el rendimiento individual por delante de los títulos colectivos.
Eso no significa que el título mundial sea irrelevante.
Todo lo contrario.
Pero significa que el resultado de una final no puede borrar automáticamente el resto de la temporada.
EL CASO DE MESSI FRENTE A RODRI
Aquí aparece una comparación fascinante.
Rodri:
campeón del mundo;
Balón de Oro del Mundial;
centrocampista dominante;
pieza esencial de España.
Messi:
finalista mundial;
Balón de Plata;
ocho goles;
cuatro asistencias;
39 años;
récords históricos;
enorme producción ofensiva global.
¿Cuál de los dos reúne más argumentos?
Eso debe decidirlo el jurado.
No existe una fórmula matemática oficial que convierta todos esos datos en una puntuación previa.
Y esa es precisamente la esencia del Balón de Oro.
EL CASO DE MESSI FRENTE A MBAPPÉ
Aquí la comparación es diferente.
Mbappé:
diez goles en el Mundial;
Bota de Oro;
Balón de Bronce;
enorme producción ofensiva;
candidato por su temporada de club y selección.
Messi:
ocho goles;
cuatro asistencias;
finalista;
Balón de Plata;
récords históricos;
75 contribuciones de gol globales según Reuters.
Es probablemente una de las comparaciones más interesantes de toda la votación.
Porque Mbappé ganó la Bota de Oro.
Pero Messi obtuvo el Balón de Plata.
Y el premio de France Football valorará mucho más que los goles.
EL CASO DE MESSI FRENTE A KANE
Kane presenta otro tipo de candidatura.
73 goles.
Triplete con Bayern.
Semifinalista mundial con Inglaterra.
Producción goleadora extraordinaria.
Si el votante prioriza títulos de club y volumen goleador, Kane tiene argumentos muy fuertes.
Pero si prioriza el impacto global y el Mundial, Messi puede construir otro tipo de candidatura.
Ahí aparece la subjetividad inevitable del premio.
EL CASO DE MESSI FRENTE A HAALAND
Haaland:
58 goles.
Manchester City.
Noruega.
Producción goleadora extraordinaria.
Pero Noruega no llegó a las últimas fases del Mundial.
Eso reduce la cantidad de partidos de máxima presión internacional disponibles para comparar.
Messi tuvo ocho partidos de Copa del Mundo.
Haaland no tuvo ese escenario.
No es culpa de Haaland.
Pero forma parte del contexto competitivo.
LA COPA DEL MUNDO NO SE PUEDE IGNORAR
Esta es la tesis central.
No necesariamente porque sea oficialmente “el factor número uno”.
No lo es.
Pero porque ofrece un escenario competitivo que ningún otro torneo puede reproducir.
Y Messi aprovechó ese escenario.
Ocho goles.
Cuatro asistencias.
Final.
Récords.
Balón de Plata.
A los 39 años.
Es demasiado peso como para reducirlo a una nota al pie.
PERO TAMPOCO DEBE CONVERTIRSE EN UNA OBSESIÓN
Defender a Messi no requiere decir que el Mundial lo decide todo.
De hecho, hacerlo debilitaría el argumento.
Porque el reglamento no dice eso.
El reglamento habla de rendimiento individual primero.
Y Messi tiene precisamente ese argumento.
No necesita inventar una regla inexistente.
LA MEJOR DEFENSA DE MESSI ES LA REALIDAD
No necesita campañas.
No necesita discursos.
No necesita polémicas.
No necesita pedir el premio.
Sus estadísticas están ahí.
Su Mundial está ahí.
Sus récords están ahí.
Su final está ahí.
Su producción con Argentina está ahí.
Su producción con Inter Miami está ahí.
Y el voto será realizado por periodistas especializados de todo el mundo.
France Football establece un jurado de 100 periodistas, uno por cada país de los primeros 100 de la clasificación FIFA utilizada para la lista de nominados. Cada periodista elige diez jugadores y les asigna 15, 12, 10, 8, 7, 5, 4, 3, 2 y 1 puntos respectivamente.
Por tanto, la decisión todavía no está tomada.
NO HAY UN GANADOR OFICIAL TODAVÍA
Esto también es importante.
La ceremonia está prevista para el 26 de octubre de 2026 en Londres.
El ganador sucederá a Ousmane Dembélé.
A 20 de septiembre, el premio sigue abierto.
Por eso cualquier titular que diga que Messi “ya ganó” sería incorrecto.
Puede ser considerado el principal candidato por determinados análisis.
Puede ser defendido como merecedor.
Pero el resultado oficial depende de la votación.
LA OPINIÓN DEL JURADO SERÁ EL ÚLTIMO CAPÍTULO
Y aquí el fútbol recupera su parte más humana.
Dos periodistas pueden mirar el mismo partido y llegar a conclusiones diferentes.
Uno puede valorar más el gol.
Otro, la creación.
Uno puede considerar decisivo un título.
Otro puede valorar la dificultad de una actuación individual.
Uno puede considerar que el Mundial pesa muchísimo.
Otro puede priorizar toda la temporada.
Eso forma parte de la naturaleza del premio.
“EL MUNDIAL ES LO MÁS IMPORTANTE”
Como frase periodística funciona.
Como criterio oficial absoluto, no.
La mejor manera de entenderla sería:
El Mundial es una de las pruebas de máxima exigencia y tiene un peso enorme en la percepción del rendimiento de un candidato.
Eso sí está respaldado por el hecho de que el propio reglamento incluye la competición dentro del periodo de referencia y los especialistas han señalado su impacto en la carrera.
Pero la temporada completa sigue contando.
MESSI NO GANÓ EL MUNDIAL, PERO GANÓ OTRA BATALLA
Hay una lectura interesante.
Messi llegó al Mundial con una pregunta.
¿Puede un futbolista de 39 años seguir siendo decisivo al máximo nivel?
La respuesta fue sí.
Marcó ocho goles.
Dio cuatro asistencias.
Llegó a la final.
Fue Balón de Plata.
Y dejó varios récords.
Después llegó otra pregunta.
¿Puede seguir después de la decepción?
La respuesta volvió a ser sí.
Regresó a Miami.
Asistió.
Marcó.
Ganó.
Y alcanzó los 100 goles con Inter Miami.
Eso construye una narrativa competitiva muy fuerte.
EL ÚLTIMO GRAN ARGUMENTO: LA CONTINUIDAD
La grandeza de Messi en 2026 no está solamente en un mes.
Está en la continuidad.
Antes del Mundial ya estaba produciendo.
Durante el Mundial fue decisivo.
Después del Mundial volvió a competir.
Ese arco temporal es importante.
Porque evita que la candidatura dependa exclusivamente de una racha.
LA EDAD CONVIERTE EL DATO EN HISTORIA
Hay algo que ningún otro candidato puede copiar.
Messi lo hizo con 39 años.
No porque la edad deba dar puntos.
No los da.
Sino porque contextualiza la dificultad.
El rendimiento no ocurrió en una fase de desarrollo.
Ocurrió al final de una carrera de dos décadas.
Y eso añade una dimensión extraordinaria a sus estadísticas.
NO ES NOSTALGIA
También es importante evitar otro error.
Defender la candidatura de Messi no debería convertirse en nostalgia.
No debe ser:
“Es Messi, por eso debe ganar”.
Ese argumento no sirve.
La carrera histórica no es el criterio principal.
El argumento correcto es:
“Es Messi y además produjo esta temporada”.
Ahí está la diferencia.
NO ES EL NOMBRE. ES EL RENDIMIENTO
El Balón de Oro no debería premiar nombres.
Debería premiar temporadas.
Y si Messi gana, la defensa debe estar construida sobre la temporada 2025/26.
Ocho goles y cuatro asistencias en el Mundial.
Final.
Balón de Plata.
75 contribuciones de gol globales.
Rendimiento continuo con Inter Miami.
Y una serie de récords.
Eso es mucho más poderoso que decir simplemente:
“Es Messi”.
EL ARGUMENTO FINAL
Si el voto prioriza el primer criterio de France Football —rendimiento individual, carácter decisivo e impresionante— Messi tiene una candidatura extraordinariamente fuerte.
Si el voto concede un peso mayor a los títulos colectivos, otros candidatos tienen argumentos importantes.
Si el voto prioriza el Mundial, Messi vuelve a estar en el centro de la discusión.
Si el voto prioriza el volumen goleador, Mbappé, Kane y Haaland presentan números extraordinarios.
Si el voto prioriza el dominio en el centro del campo y el título mundial, Rodri tiene un caso muy serio.
Eso es exactamente lo que hace interesante esta edición.
PERO HAY UNA IMAGEN QUE RESUME TODO
Nueva York.
La final del Mundial.
Messi con 39 años.
Argentina frente a España.
El último gran partido de su carrera internacional.
No levantó la Copa.
La levantó España.
Y, sin embargo, Messi salió de ese torneo con ocho goles, cuatro asistencias y el Balón de Plata.
Después, anunció su retirada internacional.
Y regresó al club.
Marcó su gol número 100 con Inter Miami.
Y levantó otro trofeo.
Esa secuencia no garantiza un Balón de Oro.
Pero sí explica por qué su candidatura merece estar en el centro del debate.
ES ASÍ Y PUNTO… PERO EL VOTO AÚN NO ESTÁ HECHO
El titular puede ser contundente.
“Lionel Messi es quien más merece el Balón de Oro”.
Es una posición perfectamente defendible desde el análisis futbolístico.
Pero la realidad institucional es más matizada.
El ganador todavía no está decidido.
La ceremonia será el 26 de octubre.
El jurado votará.
Y cada periodista tendrá que elegir sus diez nombres.
Eso significa que el debate sigue abierto.
Y precisamente por eso la candidatura de Messi resulta tan fascinante.
No porque sea inevitable.
Sino porque tiene argumentos.
CONCLUSIÓN: EL BALÓN DE ORO DEBE MIRAR A LA TEMPORADA COMPLETA
Hay una frase que puede resumir esta discusión:
El Mundial no debería decidir él solo el Balón de Oro, pero tampoco debería ser tratado como un torneo más.
Y Messi ofrece algo que hace especialmente difícil ignorarlo.
No fue simplemente finalista.
Fue protagonista.
No marcó simplemente un par de goles.
Marcó ocho.
No se limitó a marcar.
Dio cuatro asistencias.
No pasó desapercibido por su edad.
Con 39 años batió récords.
No desapareció cuando terminó el Mundial.
Volvió a Inter Miami.
No se limitó a regresar.
Marcó su gol número 100 para el club y levantó la Campeones Cup.
Y todo ello ocurrió dentro de una trayectoria que ya era excepcional antes de comenzar el Mundial.
Eso es lo que convierte su candidatura en algo más que nostalgia.
Es una candidatura construida sobre rendimiento.
Sobre producción.
Sobre impacto.
Sobre regularidad.
Sobre grandes partidos.
Sobre un Mundial histórico.
Y sobre una capacidad para seguir siendo decisivo cuando la lógica deportiva decía que el tiempo debería haber empezado a cobrarle una factura mucho más pesada.
EL VERDADERO SIGNIFICADO DEL NOVENO BALÓN DE ORO
Si Messi finalmente gana el 26 de octubre, no debería interpretarse simplemente como un premio a su carrera.
Sería un premio a una temporada concreta.
A una temporada en la que, a los 39 años, llegó a otra final mundialista.
A una temporada en la que marcó ocho goles en la Copa del Mundo.
A una temporada en la que dio cuatro asistencias.
A una temporada en la que estableció nuevos récords.
A una temporada en la que terminó con una producción ofensiva global extraordinaria.
A una temporada en la que siguió ganando con Inter Miami.
Y a una temporada que le devolvió a la lista de los 30 mejores candidatos después de dos ediciones de ausencia.
Eso sería extraordinario.
Pero hasta que los periodistas voten, sigue siendo una candidatura.
Una candidatura muy fuerte.
Una candidatura que tiene el Mundial como uno de sus pilares.
Pero no el único.
EL ÚLTIMO ARGUMENTO
Quizá por eso la discusión sobre Messi y el Balón de Oro 2026 no debería plantearse como una batalla entre pasado y presente.
Tampoco como una guerra entre Messi y Mbappé.
Ni entre Messi y Rodri.
Ni entre Messi y Kane.
Ni entre Messi y Haaland.
Debe plantearse como una pregunta sencilla:
¿Qué temporada individual fue más decisiva, impresionante y completa durante el periodo oficial del premio?
France Football ya ha definido el orden de los criterios.
Primero, el rendimiento individual.
Después, los títulos.
Después, la clase y el fair play.
Y cuando se observa esa primera categoría, Messi tiene una evidencia extraordinaria sobre la mesa.
Ocho goles.
Cuatro asistencias.
Un Mundial completo a los 39 años.
Una final.
Un Balón de Plata.
Récords.
Y una producción ofensiva global que Reuters cifró en 75 goles y asistencias entre club y selección durante el periodo de referencia.
Eso no convierte la votación en una formalidad.
Pero sí convierte a Messi en un candidato imposible de ignorar.
EL FÚTBOL YA HA DADO SU PARTE DE LA RESPUESTA
Ahora falta la de los periodistas.
Messi ya jugó.
Ya marcó.
Ya asistió.
Ya batió récords.
Ya llegó a la final.
Ya perdió.
Ya regresó.
Ya volvió a ganar.
Ahora el balón está en manos del jurado.
Y quizá esa sea la imagen más apropiada para cerrar esta historia.
Un futbolista de 39 años que, después de dos décadas, todavía consigue que el mundo entero discuta sobre si debe recibir otro Balón de Oro.
No porque su nombre obligue a ello.
Sino porque sus actuaciones volvieron a ponerlo en el centro.
Y ahí está el verdadero argumento.
No hay que darle el Balón de Oro a Messi por ser Messi.
Hay que discutir si merece ganarlo porque, durante el periodo evaluado, volvió a ofrecer una temporada que desafió las expectativas.
El Mundial no lo ganó.
Pero lo protagonizó.
Inter Miami no dominó todas las competiciones.
Pero Messi siguió produciendo.
Argentina no levantó la Copa.
Pero llegó a la final.
Messi no salió campeón del mundo en 2026.
Pero salió de la competición como uno de sus jugadores más decisivos.
Y quizá ahí está la diferencia entre un argumento emocional y un argumento futbolístico.
El emocional dice:
“Es Messi. Es así y punto.”
El futbolístico dice:
“Miremos los partidos, los goles, las asistencias, los récords, el contexto, los títulos y el reglamento.”
Y cuando se hace eso, la candidatura del argentino no desaparece.
Al contrario.
Se vuelve todavía más interesante.
Porque el Balón de Oro 2026 no está decidido.
Pero Messi ha dejado sobre la mesa suficientes argumentos para que su nombre esté, una vez más, en el centro de la conversación.
Y con una Copa del Mundo de ocho goles, cuatro asistencias, una final y una actuación histórica a los 39 años, sería difícil contar la historia de esta temporada sin dedicarle uno de los capítulos principales.
El Mundial no es oficialmente el único juez.
Pero en la carrera por el Balón de Oro, después de lo ocurrido en 2026, nadie puede permitirse ignorarlo.
Y mucho menos ignorar a Lionel Messi.
Porque quizá el debate definitivo no sea si el argentino merece el premio por lo que fue.
La verdadera pregunta es mucho más exigente:
¿hubo en esta temporada otro futbolista que combinara impacto individual, producción ofensiva, protagonismo mundialista, longevidad competitiva y capacidad decisiva de una manera más extraordinaria?
El 26 de octubre, en Londres, el jurado dará la respuesta oficial.
Hasta entonces, el debate pertenece al fútbol.
Y Messi tiene argumentos de sobra para ocupar el centro de ese debate.