¡PRENSA INTERNACIONAL SE RINDE ANTE NICO PAZ Y ANTE LA NUEVA GENERACIÓN ARGENTINA VS BOLIVIA 4-0!

¡PRENSA INTERNACIONAL SE RINDE ANTE NICO PAZ Y ANTE LA NUEVA GENERACIÓN ARGENTINA VS BOLIVIA 4-0!

CÓRDOBA. Hay noches que sirven para ganar un partido y hay noches que sirven para comenzar a contar una nueva historia. La de Argentina ante Bolivia perteneció claramente a la segunda categoría.

El marcador, contundente, dice 4-0.

Lautaro Martínez abrió el camino.

Nico Paz apareció después para marcar uno de los goles más comentados de la noche.

Cristian Romero amplió la diferencia.

Y José Manuel López puso el cuarto en los minutos finales.

Pero reducir todo a una goleada sería quedarse en la superficie.

Porque en el estadio Mario Alberto Kempes no solo ganó Argentina. También apareció, con una fuerza inesperada, la imagen de una selección que comienza a construir su siguiente capítulo.

Y en el centro de esa imagen estuvo Nico Paz.

El futbolista del Como italiano recibió la confianza de Lionel Scaloni en un partido especialmente simbólico: el primero de Argentina después de la final del Mundial de 2026 y, al mismo tiempo, el primer encuentro del nuevo ciclo sin Lionel Messi sobre el césped.

La noche tenía, por tanto, una carga emocional evidente.

Argentina todavía no había despedido oficialmente a Messi. Esa despedida llegará posteriormente, en el partido ante Benín en el Monumental. Pero el equipo ya estaba obligado a mirar hacia delante.

Y lo hizo con una generación que empieza a pedir espacio.

Paz marcó.

Paz asistió.

Paz se movió.

Paz participó.

Y Paz terminó siendo uno de los grandes nombres de la noche.

El contraste resultó inevitable.

Mientras el fútbol argentino se prepara para cerrar definitivamente una era histórica, un joven de 22 años apareció para recordar que la camiseta albiceleste todavía tiene historias por escribir.

La prensa internacional también reparó en ello.

En Italia, donde Nico Paz ha construido buena parte de su crecimiento reciente con el Como, la actuación recibió una atención especial. ANSA destacó que el argentino marcó y que posteriormente sirvió la pelota para el cabezazo de Romero que significó el 3-0.

La Gazzetta dello Sport fue todavía más gráfica al presentar el partido como el comienzo de la Argentina posterior a Messi y señalar que el futuro podía parecer tan brillante como el pasado, aunque advirtiendo que un amistoso contra Bolivia no podía convertirse por sí solo en una prueba definitiva.

En Brasil, UOL también colocó a Nico Paz en el centro de la renovación. Su análisis señaló que el joven fue protagonista con un gol y una asistencia y lo identificó como una de las principales promesas del nuevo ciclo.

Y en España, AS tituló directamente: “Nico Paz es el sucesor”, subrayando su actuación en Córdoba y su protagonismo en los dos goles que llevaron su firma directa: el suyo y la asistencia a Romero.

No es necesario exagerar.

No hace falta decir que Argentina ya ha encontrado al nuevo Messi.

No sería justo para Paz.

Tampoco sería correcto.

Nico Paz no necesita ser Messi.

Argentina tampoco necesita fabricar otro Messi.

Lo que necesita es encontrar una nueva identidad después de casi dos décadas condicionadas por la presencia de uno de los futbolistas más importantes de la historia.

Y precisamente ahí, en esa diferencia, reside la importancia de lo ocurrido en Córdoba.

UNA NOCHE QUE EMPEZÓ CON UNA PREGUNTA

Antes del partido había una pregunta inevitable.

¿Qué Argentina aparecería después de Messi?

No era una cuestión exclusivamente táctica.

Era emocional.

Era histórica.

Era incluso cultural.

Durante años, la selección argentina había vivido alrededor de una figura que podía decidir un partido con una jugada, una asistencia, una conducción, una falta o un instante de genialidad.

Messi había sido mucho más que un futbolista.

Había sido referencia.

Capitán.

Símbolo.

Garantía.

Y, durante el tramo más exitoso de la era Scaloni, también había sido el punto de encuentro de generaciones diferentes.

Pero el tiempo avanza.

La final del Mundial de 2026 ante España cerró una etapa competitiva para la selección y Messi anunció posteriormente su retirada internacional. El partido contra Bolivia fue el primer encuentro de Argentina desde aquella decisión. Associated Press describió precisamente el 4-0 como el comienzo de una nueva era.

Por eso la alineación tenía un significado especial.

Emiliano Martínez bajo palos.

Agustín Giay.

Cristian Romero.

Lisandro Martínez.

Román Vega.

Exequiel Palacios.

Alexis Mac Allister.

Nico Paz.

Gianluca Prestianni.

Lautaro Martínez.

Julián Álvarez.

Una mezcla de presente y futuro.

Una columna vertebral reconocible.

Y varias caras que podían convertirse en protagonistas de la siguiente Argentina.

Entre ellas estaba Paz.

Scaloni le había entregado una responsabilidad importante.

Y el jugador respondió.

EL PRIMER MENSAJE: ARGENTINA NO QUERÍA ESPERAR

Desde los primeros minutos se observó una selección con intención de mantener la pelota y acelerar cuando encontraba espacios.

La Asociación del Fútbol Argentino describió el inicio del encuentro como una combinación de posesión y transiciones intensas.

No era una Argentina intentando copiar exactamente el pasado.

Era una Argentina intentando conservar una idea.

Esa diferencia resulta importante.

Porque el mayor desafío de Scaloni no consiste en encontrar a un jugador que haga exactamente lo que hacía Messi.

Eso sería imposible.

El desafío es conseguir que el equipo continúe funcionando cuando la individualidad que durante años resolvía los problemas ya no esté disponible.

Por eso la aparición de diferentes protagonistas es tan importante.

Lautaro.

Paz.

Mac Allister.

Palacios.

Romero.

Julián Álvarez.

Y los jóvenes que comienzan a entrar.

Argentina necesita que el peso del equipo se distribuya.

Y contra Bolivia, durante largos tramos, eso fue exactamente lo que ocurrió.

LAUTARO ABRIÓ EL CAMINO

El primer gol llegó en el minuto 19.

Alexis Mac Allister encontró a Lautaro Martínez y el delantero del Inter resolvió con un disparo cruzado. La información oficial de la AFA y los distintos relatos del partido coinciden en la secuencia.

Lautaro no solo marcó.

También asumió parte de la responsabilidad que inevitablemente recae sobre los jugadores experimentados cuando un equipo comienza una transición.

Argentina necesitaba un referente ofensivo.

Lo encontró en un delantero que ya conoce perfectamente la exigencia internacional.

Pero el segundo gol cambiaría el tono de la noche.

Porque ahí apareció Nico Paz.

EL GOL DE NICO PAZ

Minuto 29.

Una acción de profundidad.

Un pase de Exequiel Palacios.

Paz entrando.

El portero boliviano saliendo.

Y entonces llegó el toque.

Sutil.

Preciso.

Elegante.

Una vaselina con la pierna izquierda.

El balón superó al guardameta y terminó dentro de la portería.

2-0.

El estadio celebró.

Los compañeros fueron hacia él.

Y las imágenes de Reuters captaron precisamente ese instante, con Paz celebrando el segundo gol argentino.

No era simplemente otro tanto.

Era un gol que mostraba una característica que ha acompañado a Paz durante su crecimiento: la capacidad para interpretar espacios y resolver con calidad cuando aparece delante del portero.

El delantero no necesitó potencia.

No necesitó una conducción interminable.

No necesitó una jugada espectacular de veinte segundos.

Solo necesitó leer el momento.

Controlar.

Levantar la cabeza.

Y tocar.

UN GOL QUE VIAJÓ RÁPIDAMENTE POR EUROPA

La repercusión internacional fue inmediata.

En Italia, la actuación de Paz tuvo un significado especial.

No solamente porque juega en el Como, sino porque el fútbol italiano lleva tiempo siguiendo su evolución.

ANSA destacó el gol de vaselina y la asistencia posterior para Romero.

SportMediaset habló directamente de una Argentina que mira hacia la etapa posterior a Messi y colocó a dos futbolistas vinculados al fútbol italiano en el comienzo del nuevo ciclo: Lautaro y Nico Paz.

Sky Sport también recogió el 4-0 y señaló a Paz entre los goleadores de la noche.

Pero hubo algo todavía más significativo.

En Como, la reacción fue especialmente entusiasta.

CalcioComo describió la actuación como “monstre” y destacó que Paz había marcado y asistido en la primera Argentina sin Messi, aunque también introdujo una cautela fundamental: el rival era Bolivia y no debía exagerarse el significado de un solo amistoso.

Ese equilibrio resulta esencial.

Porque el futuro no se decide en noventa minutos.

Pero sí puede empezar a dibujarse en noventa minutos.

EL TERCERO LLEVÓ OTRA VEZ SU FIRMA

La segunda gran intervención de Paz llegó en el comienzo de la segunda mitad.

Una falta.

Una pelota parada.

Un envío perfectamente ejecutado.

Cristian Romero apareció en el área y marcó de cabeza.

3-0.

La AFA confirmó que la asistencia procedió de Paz.

Y entonces el partido adquirió una lectura todavía más interesante.

Nico Paz no solo había marcado.

También había asistido.

No solo había aparecido en el área.

También había generado peligro desde una acción a balón parado.

No solo había sido un futbolista de ataque.

Había participado activamente en la construcción del resultado.

ROMERO, EL NUEVO CAPITÁN

El tercer gol tuvo otro significado.

Cristian Romero llevaba el brazalete.

Sin Messi, el liderazgo necesitaba nuevos nombres.

El central del Tottenham representa precisamente una parte de esa continuidad.

La vieja guardia no desaparece.

Se transforma.

Y eso fue visible en Córdoba.

Romero lideró.

Paz apareció.

Lautaro marcó.

Mac Allister participó.

Palacios asistió.

Julián Álvarez estuvo en el ataque.

Y los jóvenes comenzaron a ocupar espacio.

La renovación no consiste en reemplazar a todos los históricos de una sola vez.

Consiste en construir una convivencia entre quienes conocen el camino y quienes tendrán que recorrerlo durante los próximos años.

EL CUARTO GOL: EL PRIMER GOL DE FLACO LÓPEZ

El 4-0 llegó en los minutos finales.

José Manuel “Flaco” López aprovechó una acción dentro del área y consiguió su primer gol con la camiseta argentina.

La AFA destacó precisamente ese dato.

Y ahí apareció otra imagen importante.

No solo Paz.

No solo Romero.

No solo Lautaro.

También un nuevo delantero.

Otro nombre.

Otra alternativa.

Otra pieza.

La selección argentina comenzaba a repartir protagonismo.

Y eso, en una etapa de transición, puede ser más importante que cualquier titular.

UNA SELECCIÓN SIN UNA ÚNICA FIGURA

Durante la etapa de Messi, Argentina podía resolver partidos mediante la genialidad individual de su capitán.

Ahora la situación cambia.

La selección debe encontrar diferentes mecanismos.

Puede ser Lautaro.

Puede ser Julián.

Puede ser Paz.

Puede ser Mastantuono.

Puede ser Prestianni.

Puede ser un centrocampista llegando.

Puede ser Romero en una acción a balón parado.

Puede ser una nueva generación todavía por descubrir.

Eso es precisamente lo que convierte al 4-0 en algo interesante.

No porque Bolivia fuera un rival que permitiera medir todas las capacidades de Argentina.

No las permitió.

La propia prensa española advirtió de ello. Mundo Deportivo señaló que la modestia del rival impedía convertir el encuentro en una prueba definitiva, aunque consideró positivo el balance de la nueva Scaloneta.

Pero un partido amistoso también sirve para experimentar.

Y Scaloni experimentó.

LA NUEVA GENERACIÓN YA ESTÁ AQUÍ

Hablar de “nueva generación” no significa que todos los jugadores sean adolescentes.

Algunos ya tienen experiencia internacional.

Otros ya juegan en grandes ligas.

La transición argentina es más compleja.

Hay futbolistas veteranos que continúan.

Hay jugadores en plena madurez.

Y hay jóvenes que empiezan a reclamar protagonismo.

Paz representa uno de los rostros más visibles de ese tercer grupo.

Y junto a él aparecen nombres como Gianluca Prestianni, Agustín Giay, Román Vega y otros futbolistas que están siendo observados por Scaloni.

La selección no está empezando desde cero.

Está reconstruyendo desde una base campeona.

EL CONTEXTO HACE MÁS IMPORTANTE EL RESULTADO

Argentina venía de perder la final del Mundial ante España.

Por tanto, el 4-0 no debe interpretarse como un simple partido aislado.

Era el primer encuentro posterior a una derrota que cerró una Copa del Mundo.

Y, al mismo tiempo, era el primer encuentro del ciclo posterior al anuncio de la retirada internacional de Messi.

La presión era enorme.

El equipo necesitaba demostrar que podía competir.

Necesitaba recuperar sensaciones.

Necesitaba comenzar a mirar hacia adelante.

Y el marcador ayudó.

LA PRENSA ARGENTINA HABLÓ DE “DESPUÉS DE MESSI”

LA NACION tituló su análisis como el comienzo de la construcción del “después de Messi” y destacó especialmente a Nicolás Paz entre las buenas noticias del encuentro. También subrayó que la selección mantuvo su costumbre de ganar.

El diario argentino no presentó el 4-0 como una prueba definitiva.

Habló de señales.

Y esa palabra resulta perfecta.

Señales.

Eso es lo que Argentina obtuvo.

Señales de que existe talento.

Señales de que el sistema continúa.

Señales de que el grupo conserva hambre.

Y señales de que Paz puede tener un papel importante.

EL ANÁLISIS DE AS: “NICO PAZ ES EL SUCESOR”

En España, AS decidió utilizar un titular mucho más contundente.

“Nico Paz es el sucesor”.

La publicación destacó que el mediapunta ofreció una actuación sobresaliente en Córdoba, con un gol y una asistencia, y que Scaloni le había otorgado la titularidad precisamente en el primer día de la nueva etapa posterior a Messi.

El titular es una interpretación periodística.

No significa que Paz sea oficialmente el sucesor de Messi.

No existe una designación semejante.

Pero sí refleja una percepción concreta: el futbolista del Como apareció en un momento simbólico y respondió con una actuación que lo colocó en el centro de la conversación.

Y eso sí es un hecho.

LA GAZZETTA: EL FUTURO PARECE BRILLANTE

En Italia, La Gazzetta dello Sport fue todavía más interesante.

El diario escribió que la etapa posterior a Messi ya había comenzado y que el futuro argentino parecía brillante, aunque introdujo la necesaria advertencia de que una goleada ante Bolivia en un amistoso no puede garantizar el éxito futuro.

Ese matiz es fundamental.

El fútbol no funciona como una ecuación.

Un jugador puede marcar en su debut y después sufrir lesiones.

Una selección puede ganar 4-0 y luego atravesar dificultades.

Un joven puede parecer preparado y necesitar años para consolidarse.

Por eso la verdadera historia no está en decir que Paz ya es una superestrella consolidada.

La verdadera historia está en observar que está dando pasos.

BRASIL TAMBIÉN PUSO LOS OJOS EN PAZ

UOL Brasil dedicó una atención especial al joven.

Su crónica señaló que, sin Messi, Argentina goleó a Bolivia y que Nico Paz fue uno de los grandes destacados con un gol y una asistencia. También lo situó como una de las principales promesas del nuevo ciclo.

El interés brasileño es relevante.

Argentina y Brasil mantienen una de las rivalidades históricas más importantes del fútbol mundial.

Cuando los medios brasileños prestan atención a una nueva figura argentina, existe inevitablemente una lectura regional.

La generación que viene será la que tenga que enfrentarse a Brasil en Copa América, Eliminatorias y futuras competiciones.

Paz puede convertirse en uno de esos nombres.

Todavía no sabemos hasta dónde.

Pero ya está en el radar.

ITALIA DESCUBRE UNA NUEVA CARA ALBICELESTE

El vínculo de Paz con Italia añade otra dimensión.

Su crecimiento en Como le ha permitido competir en un fútbol tácticamente exigente.

Y ahora esa experiencia empieza a trasladarse al escenario internacional.

La actuación contra Bolivia no fue una aparición aislada.

Paz ya había marcado anteriormente con Argentina.

Pero esta vez el contexto era diferente.

Era titular.

Era uno de los jóvenes llamados a representar el futuro.

Y había un vacío simbólico enorme en el equipo.

El número de Messi no estaba resolviendo la noche.

Paz estaba ocupando espacio.

Y lo hizo con personalidad.

EL FÚTBOL ARGENTINO NO NECESITA COPIAR A MESSI

Este punto merece ser repetido.

La peor decisión que podría tomar Argentina sería exigir a cada nuevo talento que sea “el próximo Messi”.

La comparación puede convertirse en una carga.

Messi es irrepetible.

Paz tiene otro perfil.

Puede jugar como mediapunta.

Puede partir desde una banda y entrar hacia dentro.

Puede atacar espacios.

Puede llegar al área.

Puede ejecutar acciones a balón parado.

Puede asociarse.

Puede trabajar sin balón.

Su valor está precisamente en ser Nico Paz.

No en ser una copia de otro futbolista.

LA PERSONALIDAD COMO PRINCIPAL NOTICIA

Quizá lo más interesante de la noche no fue el gol.

Fue la personalidad.

Paz no pareció intimidado por el contexto.

No pareció jugar con miedo.

No parecía estar pensando en la ausencia de Messi.

Jugó.

Corrió.

Buscó espacios.

Pidió la pelota.

Atacó.

Y cuando apareció delante del portero, definió con tranquilidad.

Eso es difícil de enseñar.

La técnica puede desarrollarse.

La táctica puede aprenderse.

Pero la personalidad en determinadas noches aparece de otra manera.

SCALONI TAMBIÉN TIENE SU PROPIO DESAFÍO

El seleccionador argentino es una pieza fundamental de esta transición.

Scaloni construyó una selección capaz de ganar Copa América, Mundial y otros grandes torneos.

Ahora tiene que demostrar que su modelo puede sobrevivir a la salida de Messi.

Eso no significa que deba abandonar todo.

De hecho, su desafío consiste en conservar lo que funciona y modificar lo que ya no puede mantenerse.

La identidad.

La presión.

La intensidad.

La solidaridad.

La capacidad de competir.

Y, sobre todo, la idea de que la selección está por encima de cualquier nombre.

El 4-0 ante Bolivia mostró precisamente una continuidad.

EL ESTILO SIGUE

La AFA describió una Argentina con posesión y transiciones intensas.

Goal, en su análisis posterior, destacó que Scaloni insiste en la importancia de enlazar pases y dominar los partidos mientras integra jóvenes talentos.

Ese detalle es muy importante.

Scaloni no parece estar buscando una revolución absoluta.

Está buscando evolución.

El sistema puede cambiar.

Los nombres pueden cambiar.

Pero la identidad puede permanecer.

Y eso es precisamente lo que necesita una selección después de perder a su mayor figura.

LAUTARO COMO REFERENCIA

Lautaro Martínez tiene ahora una responsabilidad diferente.

Ya no existe la misma presencia de Messi detrás.

El delantero del Inter se convierte en una referencia ofensiva más importante.

Contra Bolivia marcó.

Y su gol no fue anecdótico.

Fue el primer paso del equipo.

En Italia, SportMediaset recordó además que el tanto fue el número 41 de Lautaro con Argentina, situándolo a un gol de Sergio Agüero en esa clasificación histórica.

Eso demuestra que Argentina todavía cuenta con futbolistas capaces de construir sus propias historias.

ROMERO COMO LÍDER

El otro símbolo fue Romero.

Capitán.

Central.

Veterano.

Autor del tercer gol.

La selección necesita líderes.

Y en ausencia de Messi, el liderazgo se distribuye.

Romero puede asumir una parte.

Lautaro otra.

Mac Allister otra.

Julián otra.

Y los jóvenes tendrán que aprender.

Ese equilibrio será esencial.

LA APARICIÓN DE MASTANTUONO

Durante el segundo tiempo, Scaloni también movió el banquillo y dio entrada a jóvenes.

Franco Mastantuono fue uno de ellos.

Su presencia forma parte de la misma conversación.

Paz no es el único.

Ese es quizá el aspecto más alentador para Argentina.

No existe un solo talento emergente.

Existe un grupo.

Y cuando una selección tiene varios jóvenes con talento, las posibilidades de reconstrucción aumentan.

No hay garantía.

Pero sí opciones.

PRESTIANNI, GIAY Y VEGA

Gianluca Prestianni también fue titular.

Agustín Giay comenzó en el lateral.

Román Vega apareció en la defensa.

Son nombres que todavía están construyendo su historia internacional.

Pero su inclusión demuestra que Scaloni está mirando hacia el futuro.

La nueva Argentina no se limita a encontrar un sustituto para Messi.

Está renovando diferentes posiciones.

Eso es mucho más importante.

LA PROFUNDIDAD DE LA RENOVACIÓN

Una selección puede sobrevivir a la retirada de una estrella.

Lo difícil es sobrevivir simultáneamente al envejecimiento de toda una generación.

Argentina tiene una ventaja.

Su generación anterior todavía cuenta con futbolistas en plenitud.

Eso permite una transición gradual.

Romero puede liderar.

Mac Allister puede controlar.

Lautaro puede marcar.

Julián puede moverse.

Y los jóvenes pueden aprender.

Paz puede crecer.

Mastantuono puede crecer.

Prestianni puede crecer.

Giay puede crecer.

Ese es el camino.

LA NOCHE DE CÓRDOBA TAMBIÉN FUE UNA NOCHE DE MEMORIA

El estadio Kempes no solo celebró cuatro goles.

También celebró el recuerdo.

Argentina estaba comenzando una etapa nueva mientras todavía no había terminado de despedir la anterior.

La despedida oficial de Messi llegará en el Monumental.

Pero Córdoba ya había mostrado una realidad:

el equipo puede jugar sin él.

No significa que pueda reemplazarlo.

Significa que puede existir.

Y esa diferencia es enorme.

EL 4-0 COMO MENSAJE

El marcador envió un mensaje sencillo.

Argentina sigue siendo competitiva.

No sabemos todavía si seguirá dominando el fútbol mundial.

No sabemos qué ocurrirá en la próxima Copa América.

No sabemos cómo será el siguiente Mundial.

Pero sabemos que, en su primer partido después del cambio más importante de su ciclo reciente, ganó 4-0.

Y lo hizo con cuatro goleadores diferentes.

Eso es una señal de distribución del protagonismo.

LA PRENSA INTERNACIONAL NO SOLO MIRÓ EL MARCADOR

Eso es lo más interesante.

Las crónicas internacionales no se limitaron a escribir “Argentina ganó 4-0”.

El contexto apareció en casi todas.

AP habló de una nueva era posterior a Messi.

La Gazzetta habló del después de Messi y del futuro.

ANSA destacó a Paz y su contribución directa.

UOL Brasil destacó a Paz como una de las grandes promesas.

AS puso el foco directamente sobre él.

Mundo Deportivo también destacó el nuevo ciclo y el protagonismo del joven.

Es decir, existe un patrón.

El mundo futbolístico está observando.

PERO TODAVÍA NO HAY QUE CORRER DEMASIADO

El entusiasmo es comprensible.

Pero un buen periodista debe introducir una pausa.

Bolivia no ofreció una resistencia capaz de medir todas las capacidades de Argentina.

Mundo Deportivo lo señaló expresamente.

El partido sirve para extraer conclusiones iniciales.

No definitivas.

Eso significa que Paz tendrá que repetir.

Tendrá que hacerlo contra rivales más exigentes.

Tendrá que hacerlo en partidos oficiales.

Tendrá que hacerlo cuando los defensas conozcan mejor sus movimientos.

Y tendrá que hacerlo cuando la presión sea mucho mayor.

Ese será el verdadero examen.

EL CAMINO HACIA LA PRÓXIMA COPA AMÉRICA

La transición no termina en Córdoba.

Los próximos amistosos ofrecen nuevas oportunidades.

Argentina continuará con Burkina Faso y posteriormente con Benín, encuentro que está destinado a convertirse en la despedida internacional de Messi. La AFA confirmó esta serie de compromisos.

Esos partidos permitirán a Scaloni continuar experimentando.

Y para Paz será otra oportunidad.

Cada minuto cuenta.

Cada entrenamiento cuenta.

Cada decisión táctica cuenta.

Porque el futuro de una selección no se construye en una sola noche.

EL PROBLEMA DE LOS TITULARES

Existe una tentación evidente.

Después de un gol espectacular, los titulares quieren coronar al jugador.

“Nace una estrella”.

“Nuevo Messi”.

“Sucesor”.

“Dueño de la 10”.

Son frases atractivas.

Pero el fútbol es más complejo.

Paz todavía necesita construir su carrera internacional.

Lo que sí puede decirse es que su actuación lo colocó en una posición mucho más visible.

Eso es suficiente.

No necesita una corona.

Necesita continuidad.

LA VENTAJA DE TENER A SCALONI

El entrenador conoce perfectamente el proceso.

No necesita apresurarlo.

Scaloni ha demostrado anteriormente que puede integrar jóvenes sin romper el equilibrio del equipo.

Ahora tiene que hacerlo de nuevo.

La diferencia es que el jugador más importante de la historia reciente ya no estará.

Eso aumenta la dificultad.

Pero también abre espacio.

Y ese espacio es precisamente el que Paz comenzó a ocupar.

EL “10” COMO SÍMBOLO

En Argentina, el número diez tiene una dimensión especial.

No es simplemente una camiseta.

Está asociada a Maradona.

A Messi.

A generaciones enteras.

Por eso cualquier joven que aparece en esa posición recibe una atención enorme.

Paz debe manejar esa presión.

No necesita aceptar comparaciones.

Necesita construir su propio estilo.

El partido ante Bolivia fue un buen comienzo.

UN FUTURO MÁS COLECTIVO

La Argentina posterior a Messi probablemente será diferente.

No necesariamente peor.

No necesariamente mejor.

Diferente.

La dependencia de una individualidad puede disminuir.

El juego puede repartirse.

El centro del campo puede asumir mayor protagonismo.

Los laterales pueden tener nuevas responsabilidades.

Los extremos pueden atacar más.

Y los mediapuntas pueden recibir mayor libertad.

Paz puede beneficiarse de ese escenario.

EL PERFIL DE PAZ

El jugador tiene una mezcla interesante.

Puede jugar por dentro.

Puede abrirse.

Tiene capacidad para llegar.

Tiene técnica.

Puede asistir.

Y también participa en tareas defensivas.

CalcioComo destacó precisamente su capacidad para combinar producción ofensiva con trabajo sin balón y una alta precisión de pase durante su actuación frente a Bolivia.

Eso es importante para Scaloni.

Porque una selección competitiva necesita algo más que talento.

Necesita jugadores capaces de trabajar para el sistema.

NO ES SOLO EL GOL

Si alguien analiza el partido únicamente por el 2-0, se pierde buena parte de la actuación.

Paz también asistió.

Participó en acciones de combinación.

Ayudó en la presión.

Ejecutó el córner del 3-0.

Y apareció en diferentes zonas.

La cifra más sencilla dice:

un gol.

Una asistencia.

Pero su influencia fue mayor.

LA REACCIÓN EN COMO

En Como saben perfectamente que tienen un futbolista que está creciendo.

La actuación internacional aumenta naturalmente la atención sobre él.

Pero el club también tendrá que proteger su desarrollo.

Un joven que empieza a ser protagonista de una selección mundialista recibe una exposición enorme.

Cada partido será analizado.

Cada error también.

La clave será mantener el equilibrio.

LA ARGENTINA DEL FUTURO NO SERÁ DE UN SOLO JUGADOR

Este quizá sea el mensaje más importante de Córdoba.

Paz puede ser una figura.

Pero Argentina necesita más.

Necesita delanteros.

Necesita centrocampistas.

Necesita defensas.

Necesita laterales.

Necesita porteros.

Necesita líderes.

Necesita competencia interna.

Y, sobre todo, necesita una estructura.

La generación que viene parece ofrecer varias piezas.

Eso es una buena noticia.

EL FACTOR EMOCIONAL

La retirada de Messi no es un asunto puramente deportivo.

Millones de argentinos crecieron viendo al futbolista con la camiseta nacional.

Muchos niños no conocen una selección sin Messi.

Ahora tendrán que conocerla.

Paz pertenece precisamente a la generación que debe construir ese futuro.

No significa que tenga que cargar con la nostalgia.

Al contrario.

Debe jugar como si el futuro le perteneciera.

UNA NUEVA ARGENTINA

Quizá el 4-0 sea recordado con el tiempo como el partido en el que comenzó una nueva etapa.

O quizá quede como un amistoso más.

No podemos saberlo todavía.

La historia necesita distancia.

Pero sí podemos decir que el partido tuvo todos los elementos de una transición.

Un capitán diferente.

Un joven goleador.

Nuevos nombres.

Un delantero experimentado marcando.

Un debutante goleador.

Y una victoria contundente.

EL MENSAJE DE LAUTARO

Después del partido, Lautaro Martínez destacó que la energía del grupo seguía siendo la misma. Goal recogió sus palabras y señaló que el delantero consideraba que el hambre del equipo permanecía intacta.

Eso también es importante.

Argentina no quiere reconstruirse desde la tristeza.

Quiere hacerlo desde la competencia.

El final de una era puede ser doloroso.

Pero el siguiente ciclo necesita energía.

EL MENSAJE DE SCALONI

Scaloni también dejó claro que la identidad no está en discusión.

El seleccionador insiste en la circulación, la posesión y la capacidad de dominar partidos.

Los jóvenes deben adaptarse a esa idea.

No basta con tener talento.

Hay que comprender el funcionamiento colectivo.

Paz parece haber entendido parte de ese mensaje.

LOS VETERANOS COMO PUENTE

La transición no puede consistir en apartar inmediatamente a los veteranos.

Romero es un ejemplo.

Su brazalete representa una continuidad.

Su gol representa también su importancia.

Lautaro es otro.

Mac Allister es otro.

Julián Álvarez es otro.

Los veteranos tienen que servir de puente.

Los jóvenes deben aprender.

Y eventualmente tomar el mando.

PAZ Y MASTANTUONO

Uno de los grandes atractivos de la nueva generación será observar cómo se complementan jugadores de características diferentes.

Paz puede ocupar espacios interiores.

Mastantuono puede aportar creatividad y desequilibrio.

Prestianni puede ofrecer velocidad.

Giay puede dar recorrido.

Vega puede competir por un puesto defensivo.

Y detrás de ellos aparecerán otros.

La competencia interna será saludable.

LA PRENSA YA ESTÁ MIRANDO

El hecho de que AS haya utilizado el concepto de “sucesor”, que medios italianos hayan destacado su actuación y que UOL haya identificado a Paz como una de las principales promesas demuestra que el foco internacional ya está sobre él.

Eso es positivo.

Pero también implica responsabilidad.

Cada próximo partido tendrá más atención.

Cada actuación será comparada con esta.

Y cada error recibirá más titulares.

Ese es el precio de aparecer.

LA IMPORTANCIA DE NO COMPARAR

Paz necesita escapar de una trampa.

La comparación permanente con Messi.

No existe ninguna razón para exigirle que repita una carrera imposible de repetir.

Messi construyó una trayectoria única.

Paz está construyendo la suya.

El éxito será que Argentina encuentre un nuevo futbolista extraordinario, no que encuentre una copia del anterior.

EL GOL DE LA VASELINA COMO DECLARACIÓN

Hay goles que definen una noche.

El de Paz fue uno de ellos.

No por su importancia en el marcador.

Sino por la forma.

Un toque suave.

Una decisión rápida.

Una ejecución técnicamente perfecta.

Y una celebración que resumía lo que estaba ocurriendo.

Argentina había encontrado una de sus primeras imágenes del futuro.

EL 4-0 COMO PUNTO DE PARTIDA

El resultado permite trabajar con tranquilidad.

Una derrota habría generado dudas.

Un empate habría abierto preguntas.

Una goleada ofrece confianza.

Pero no garantiza nada.

Scaloni lo sabe.

Los jugadores lo saben.

Y los periodistas también deberían saberlo.

El próximo desafío será mantener el nivel.

LA DESPEDIDA DE MESSI SERÁ DIFERENTE

El próximo encuentro de Argentina tendrá otra atmósfera.

Messi volverá.

No para iniciar un nuevo ciclo.

Para despedirse.

Eso hará que la emoción sea enorme.

Y después llegará la verdadera prueba.

Argentina tendrá que caminar definitivamente sin él.

Y cuando llegue ese momento, Nico Paz y los demás jóvenes estarán todavía más observados.

UNA FOTO PARA EL FUTURO

La imagen de Romero abrazando a Paz después del partido tiene una fuerza simbólica.

El capitán de una generación que ha ganado grandes títulos.

El joven que representa el futuro.

Uno pasa el testigo.

El otro todavía no lo recibe oficialmente.

Pero la fotografía explica la transición.

No hay ruptura.

Hay continuidad.

ARGENTINA NO EMPIEZA DE CERO

Este es otro aspecto fundamental.

La selección no está reconstruyendo desde las cenizas.

Es una selección que llegó a la final del Mundial de 2026.

Una selección que conserva una base competitiva.

Una selección dirigida por un entrenador que conoce el grupo.

Una selección con jugadores de primer nivel.

La ausencia de Messi es enorme.

Pero no significa que todo lo demás haya desaparecido.

BOLIVIA COMO PRIMERA PRUEBA

Bolivia fue el rival perfecto para empezar.

No necesariamente para medir el techo.

Sí para ganar confianza.

Argentina dominó.

Marcó cuatro.

Mantuvo su portería a cero.

Y permitió minutos a varios jugadores.

El resultado cumplió su función.

Ahora vienen desafíos mayores.

LA PRENSA BOLIVIANA TAMBIÉN RECONOCIÓ LA SUPERIORIDAD

La Agencia Boliviana de Información describió que Argentina impuso su jerarquía y ganó 4-0, señalando las dificultades de Bolivia para contener los ataques argentinos.

Es importante incluir esta perspectiva.

La victoria no fue una interpretación argentina.

Fue un resultado claro.

Bolivia tuvo problemas para contener el ritmo.

Argentina aprovechó sus oportunidades.

Y el marcador reflejó esa diferencia.

UNA SELECCIÓN QUE QUIERE SEGUIR GANANDO

El mensaje competitivo parece mantenerse.

El ciclo cambia.

La mentalidad no.

Ese puede ser uno de los principales activos de Scaloni.

La nueva generación tendrá que aprender que jugar para Argentina significa competir siempre.

No importa quién esté enfrente.

No importa qué generación lleve la camiseta.

EL LEGADO DE MESSI COMO PUNTO DE PARTIDA

Messi deja una selección diferente a la que recibió.

Eso es quizá uno de los grandes logros de la última etapa.

Argentina volvió a ganar.

Volvió a creer.

Volvió a competir.

Y ahora los jóvenes no tienen que empezar desde cero.

Reciben una cultura competitiva.

Paz entra en ese contexto.

LA NUEVA GENERACIÓN TIENE DERECHO A SU PROPIA HISTORIA

Durante años, el fútbol argentino estuvo definido por Maradona y Messi.

Ahora aparece una generación que puede escribir su propia página.

Paz.

Mastantuono.

Prestianni.

Giay.

Vega.

Y otros que todavía no conocemos.

Quizá dentro de cinco años algunos sean figuras consolidadas.

Quizá otros no.

Eso es fútbol.

Pero la oportunidad está ahí.

EL PAPEL DE PAZ PUEDE SER ENORME

No porque esté destinado a ser Messi.

Sino porque tiene cualidades propias.

Su actuación contra Bolivia demostró que puede producir.

Gol.

Asistencia.

Balón parado.

Participación.

Personalidad.

Ahora necesita continuidad.

EL VERDADERO EXAMEN COMIENZA AHORA

Los partidos contra Bolivia sirven para comenzar.

Los grandes torneos sirven para confirmar.

La Copa América será un escenario mucho más exigente.

Las eliminatorias también.

Y los rivales europeos ofrecen otra dimensión.

Allí veremos si Paz puede convertirse realmente en una pieza central.

Por ahora, el camino acaba de empezar.

EL MUNDO HA TOMADO NOTA

Eso sí puede afirmarse con base en las coberturas internacionales.

No toda la prensa mundial ha utilizado las mismas palabras.

No existe unanimidad.

Pero distintos medios internacionales han destacado el mismo elemento:

Argentina ganó sin Messi y Nico Paz tuvo un papel protagonista.

Eso no es una opinión.

Está en los relatos publicados.

AS lo convirtió en protagonista.

Italia destacó su gol y asistencia.

Brasil lo señaló como una de las grandes promesas.

AP puso el encuentro dentro del contexto del inicio de una nueva era.

Reuters distribuyó imágenes de su gol y su celebración.

El patrón es evidente.

UNA NUEVA CARA PARA UNA CAMISETA HISTÓRICA

Argentina necesita nuevos rostros.

Durante mucho tiempo, cualquier fotografía de la selección terminaba buscando a Messi.

Ahora las cámaras tienen que aprender nuevos nombres.

Paz es uno de ellos.

Romero es otro.

Lautaro es otro.

Mac Allister es otro.

Y los jóvenes que vienen serán cada vez más importantes.

LA RESPONSABILIDAD DEL PERIODISMO

La tentación de exagerar siempre existe.

Después de un gol, coronar.

Después de una asistencia, comparar.

Después de una victoria, anunciar una era.

Pero el buen periodismo debe resistir esa tentación.

El futuro de Nico Paz no está escrito.

Lo que sí está escrito es su actuación en Córdoba.

Un gol.

Una asistencia.

Una victoria.

Y una noche que le colocó en el centro de la conversación internacional.

Eso es suficiente.

UNA NOCHE QUE NO NECESITÓ A MESSI

Y esta frase merece una interpretación correcta.

Argentina no necesitó a Messi para ganar 4-0.

Eso es cierto.

Pero eso no significa que Messi no haya sido importante.

Significa que una selección construida durante años ha desarrollado suficientes mecanismos colectivos para competir incluso cuando su mayor figura no está.

Ese es quizá el mayor reconocimiento que se puede hacer al trabajo de Scaloni y al grupo.

EL FUTURO SERÁ DIFERENTE

Argentina ya no será la misma.

Tendrá otros movimientos.

Otros líderes.

Otra forma de repartir responsabilidades.

Pero puede mantener su esencia.

Y esa esencia quedó visible contra Bolivia.

Presión.

Posesión.

Intensidad.

Asociación.

Verticalidad.

Competencia.

PAZ TIENE TIEMPO

Lo más importante para él es precisamente eso.

Tiempo.

No necesita resolver el problema de Argentina.

No necesita reemplazar a Messi.

No necesita ganar un Mundial ahora.

Tiene que desarrollarse.

Jugar.

Aprender.

Equivocarse.

Mejorar.

Y volver a jugar.

Si consigue mantener esa progresión, tendrá oportunidades.

EL MENSAJE DE CÓRDOBA

El mensaje no fue “Argentina ya encontró al nuevo Messi”.

Fue mucho más interesante:

Argentina tiene jugadores capaces de hacer que la transición sea posible.

Nico Paz es uno de ellos.

Y probablemente sea uno de los más llamativos.

EL CUARTO GOL CERRÓ UNA NOCHE ABIERTA

Cuando José Manuel López marcó el cuarto, la noche ya estaba decidida.

Pero su celebración tenía otro significado.

Era su primer gol con Argentina.

Otro jugador escribía su primera línea.

Eso es precisamente lo que necesita una selección en transición.

Historias nuevas.

No una sola.

Muchas.

LA GENERACIÓN QUE VIENE

El fútbol argentino tiene una tradición enorme de producir talentos.

El desafío no es producirlos.

Es integrarlos.

Scaloni tendrá que encontrar el equilibrio.

No todos jugarán.

No todos serán titulares.

Algunos quedarán fuera.

Otros aparecerán.

La competencia será dura.

Pero esa competencia puede elevar el nivel.

EL RETO DE PAZ

Para Paz, la noche perfecta contra Bolivia es ahora un punto de referencia.

Tendrá que demostrar que no fue una excepción.

Tendrá que sostener su rendimiento en Italia.

Tendrá que continuar creciendo físicamente.

Tendrá que mejorar tácticamente.

Tendrá que soportar la presión.

Y tendrá que aceptar que habrá partidos malos.

Eso también forma parte de convertirse en internacional.

EL RETO DE ARGENTINA

Para Argentina, el desafío es mayor.

No se trata de encontrar un nuevo ídolo.

Se trata de mantener una estructura ganadora.

El equipo tendrá que aprender a vivir sin el jugador que durante años fue capaz de cambiar cualquier partido.

Y hacerlo sin perder su identidad.

El 4-0 demuestra que el proceso ha comenzado con buenas señales.

No demuestra cómo terminará.

EL RETO DE SCALONI

Scaloni deberá gestionar generaciones.

Veteranos.

Jugadores en plenitud.

Jóvenes.

Nuevos talentos.

Todo ello mientras Argentina mantiene expectativas altísimas.

Después de ganar títulos y alcanzar otra final mundialista, cualquier transición será observada con lupa.

La paciencia será un factor.

LA MIRADA INTERNACIONAL CAMBIÓ

Antes de Córdoba, el relato era:

“Argentina después de Messi”.

Después de Córdoba, apareció otra pregunta:

“¿Quién será el rostro de la nueva Argentina?”

Y ahí apareció Nico Paz.

No porque la respuesta sea definitiva.

Sino porque fue uno de los primeros en levantar la mano.

UN GESTO SIMBÓLICO

Paz marcó y luego asistió a Romero.

El joven participó directamente en dos goles.

El capitán marcó.

Es una secuencia perfecta para describir una transición.

El futuro ayuda al presente.

El presente protege al futuro.

Y ambos trabajan juntos.

LA NUEVA ARGENTINA NO DEBE TENER MIEDO

El peor enemigo de una selección en transición es el miedo a perder lo que tenía.

Si Argentina intenta jugar constantemente pensando en cómo habría resuelto Messi una situación, estará mirando hacia atrás.

Debe mirar hacia delante.

Debe encontrar nuevas soluciones.

Debe permitir que Paz sea Paz.

Que Lautaro sea Lautaro.

Que Julián sea Julián.

Que Mastantuono sea Mastantuono.

Eso puede generar una selección diferente.

LA HERENCIA MÁS IMPORTANTE

Messi no deja únicamente goles.

Deja una cultura.

Una exigencia.

Una mentalidad.

Una generación acostumbrada a competir.

Ese legado puede beneficiar a los jóvenes.

Paz entra en una selección que sabe lo que significa ganar.

Ahora tendrá que aprender a hacerlo sin su principal referente.

EL FÚTBOL NO SE DETIENE

El fútbol argentino no puede detenerse porque Messi se retire.

Nadie puede.

El jugador más importante de una época se marcha.

El equipo continúa.

La camiseta continúa.

La historia continúa.

Y la siguiente página ya comenzó a escribirse en Córdoba.

EL NOMBRE QUE MÁS SE REPITIÓ

Nico Paz.

Ese fue uno de los grandes nombres internacionales de la noche.

Un gol.

Una asistencia.

Una actuación que llamó la atención.

Un contexto perfecto para que su figura creciera.

Y una generación que necesitaba un rostro.

NO ES EL FINAL DE NADA

Es el comienzo.

Eso es lo que debe entenderse.

Argentina todavía tiene que despedir oficialmente a Messi.

Todavía tiene que afrontar nuevos amistosos.

Todavía tiene que reconstruir jerarquías.

Todavía tiene que definir su próximo equipo.

Todavía tiene que competir por títulos.

Paz todavía tiene que crecer.

Pero la primera señal ya existe.

EL 4-0 QUE ABRIÓ UNA PUERTA

La goleada contra Bolivia puede quedar registrada simplemente como un 4-0.

Pero también puede convertirse, con el paso del tiempo, en el primer capítulo de una nueva historia.

El día en que Argentina comenzó a jugar sin Messi.

El día en que Romero llevó el brazalete.

El día en que Lautaro abrió el marcador.

El día en que Nico Paz marcó una vaselina.

El día en que Paz asistió a Romero.

El día en que Flaco López marcó su primer gol.

El día en que varios jóvenes entendieron que el futuro ya había llegado.

LA PRENSA INTERNACIONAL YA ESTÁ OBSERVANDO

No hace falta afirmar que todo el planeta se ha rendido.

Los datos son más interesantes.

Medios italianos destacaron a Paz.

Medios brasileños lo señalaron como promesa.

Medios españoles lo situaron como protagonista de la sucesión.

Medios internacionales describieron el partido como el inicio de una nueva etapa.

Eso es suficiente para afirmar que el mundo futbolístico ha tomado nota.

Y ahora toca esperar.

EL PRÓXIMO CAPÍTULO

El siguiente partido permitirá comprobar si la tendencia continúa.

Después vendrá otro.

Y otro.

Hasta que llegue un torneo oficial.

Entonces las palabras desaparecerán.

Solo quedará el fútbol.

Y será allí donde Paz tendrá que demostrar todo lo que mostró contra Bolivia.

LA ÚLTIMA IMAGEN

Imaginemos por un instante la escena.

Córdoba.

El Kempes.

Argentina ganando 4-0.

Romero con el brazalete.

Lautaro celebrando.

Flaco López estrenándose como goleador internacional.

Y en medio de todo, Nico Paz.

El joven que recibió la oportunidad.

El joven que marcó.

El joven que asistió.

El joven que salió del campo dejando una pregunta en el aire:

¿será él uno de los grandes rostros de la Argentina que viene?

La respuesta todavía no está escrita.

Y quizá esa sea la parte más hermosa de esta historia.

Porque el fútbol no necesita certezas prematuras.

Necesita oportunidades.

Nico Paz acaba de recibir una.

Y la aprovechó.

EL FUTURO NO TIENE QUE SER IGUAL AL PASADO

Ese es el mensaje definitivo.

Argentina no tiene que encontrar otro Messi.

Tiene que encontrar una nueva Argentina.

Una Argentina capaz de competir.

Una Argentina capaz de ganar.

Una Argentina capaz de formar nuevos líderes.

Una Argentina capaz de integrar jóvenes.

Una Argentina que conserve la identidad de Scaloni sin quedar atrapada en la nostalgia.

Contra Bolivia, esa Argentina apareció por primera vez.

No fue perfecta.

No fue una prueba definitiva.

Pero fue convincente.

Y en el centro de esa primera fotografía apareció Nico Paz.

EL MUNDO ESPERA

Italia espera su evolución.

España observa.

Brasil toma nota.

Argentina sueña.

Como también sueña una generación de futbolistas que ahora sabe que existe espacio.

Messi se marcha.

Pero el fútbol argentino continúa.

Y en Córdoba, el futuro dio un primer paso.

El marcador fue 4-0.

Los goleadores fueron Lautaro Martínez, Nico Paz, Cristian Romero y José Manuel López.

Pero el resultado más importante quizá no esté escrito en el marcador.

Está escrito en la sensación.

Argentina puede seguir.

Puede reinventarse.

Puede cambiar.

Puede encontrar nuevas figuras.

Y puede hacerlo sin olvidar lo que acaba de terminar.

Nico Paz no es Messi.

No tiene que serlo.

Es Nico Paz.

Y esa es precisamente la noticia.

Porque después de tantos años en los que el fútbol argentino parecía depender de una sola figura incomparable, la selección acaba de enseñar que puede empezar a repartir el protagonismo.

Un gol de Lautaro.

Una genialidad de Paz.

Un cabezazo de Romero.

Un estreno goleador de López.

Y un grupo de jóvenes esperando su oportunidad.

La era posterior a Messi no tiene todavía un rostro definitivo.

Pero ya tiene nombres.

Y uno de los primeros en levantar la mano fue Nico Paz.

Córdoba fue su escenario.

Bolivia, su rival.

Argentina, su camiseta.

Y el 4-0, el primer gran mensaje.

Ahora empieza lo verdaderamente difícil.

Mantenerlo.

Repetirlo.

Crecer.

Y demostrar que aquella noche no fue simplemente una brillante excepción.

Si Nico Paz consigue hacerlo, si los nuevos talentos continúan creciendo y si los veteranos consiguen acompañarlos, Argentina tendrá la posibilidad de construir algo diferente.

No una copia del pasado.

No una imitación de Messi.

No una selección construida alrededor de un único nombre.

Sino una selección con múltiples protagonistas.

Una selección capaz de encontrar diferentes soluciones.

Una selección en la que un joven mediapunta puede marcar un golazo y minutos después colocar un balón perfecto para que su capitán marque de cabeza.

Una selección en la que un delantero histórico abre el camino y otro joven cierra la goleada con su primer tanto.

Una selección en la que el futuro no sustituye al pasado de golpe, sino que aprende de él.

Eso fue lo más interesante de Córdoba.

Y por eso distintos medios internacionales pusieron el foco en la actuación de Paz y en la transición argentina. AS habló del “sucesor”; La Gazzetta puso el acento en el brillante futuro posible de Argentina; ANSA y SportMediaset destacaron el gol y la asistencia del jugador del Como; UOL Brasil lo situó entre las grandes promesas del nuevo ciclo; y la cobertura de AP presentó el encuentro como el inicio de la era posterior a Messi.

No es todavía una coronación.

Es una presentación.

Y quizá eso sea mucho más importante.

Porque las grandes carreras no empiezan con un título definitivo.

Empiezan con una noche.

Con una oportunidad.

Con un primer gol.

Con una asistencia.

Con una mirada del mundo que dice:

“Hay que observar a este jugador”.

Eso es exactamente lo que ocurrió con Nico Paz frente a Bolivia.

Y mientras Argentina se prepara para despedir definitivamente a Lionel Messi, una nueva generación ya comienza a caminar.

El capitán cambia.

Los nombres cambian.

Las responsabilidades cambian.

Pero la camiseta sigue siendo la misma.

La albiceleste continúa.

Y el primer capítulo de su nueva historia ya tiene una fecha, un estadio y un resultado imposible de olvidar:

30 de septiembre de 2026.

Estadio Mario Alberto Kempes.

Argentina 4.

Bolivia 0.

Lautaro.

Nico Paz.

Cuti Romero.

Flaco López.

Y una pregunta que ahora recorrerá los próximos partidos de la selección:

¿hasta dónde puede llegar esta nueva generación?

Todavía nadie tiene la respuesta.

Pero después de Córdoba, ya nadie puede decir que Argentina no tiene futuro.

Porque el futuro estuvo allí.

Jugó.

Marcó.

Asistió.

Y dejó su nombre en el marcador.

Nico Paz.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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